ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
Escucha"#PEGA Peláez y Gardeazábal, agosto 1 2018" en Spreaker.
Mostrando entradas con la etiqueta El Colombiano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Colombiano. Mostrar todas las entradas

¿Cuál es la imagen de Santos?

24 de abril de 2012 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO
Lo que sorprende no es la continua caída de la imagen favorable de Juan Manuel Santos. Lo que sorprende es que algunos no sepan por qué la gente está cada vez más descontenta.
Mientras algunos medios capitalinos no ocultaban su desazón por la caída en la imagen favorable del presidente Juan Manuel Santos, éste reaccionó ayer con anuncios de impacto.
Desde que comenzó este Gobierno, en cada medición decae su nivel de aceptación. ¿Por eso, justo ahora, habrá "100 mil viviendas gratis" para "los más pobres"? Eso sí, previo trámite de una ley ante el Congreso.

¿Se podrá desvincular el movimiento del Gabinete, ayer, con los resultados de la encuesta "Colombia Opina", de Semana y RCN, cuyos resultados le fueron bastante adversos a Santos y a su Gobierno?

Es visible una estrategia informativa donde aún no agotan la artillería para mostrar a Santos como un estadista sin parangón en nuestra historia.

El protagonismo del Presidente en publicaciones internacionales de la mayor importancia, ha sido logrado de forma exitosa por su equipo de comunicaciones, con ayuda inestimable de algún amigo extranjero.

Pero así como han sido exitosos afuera, no lo han sido adentro. Y no solo porque no hayan sido capaces de comunicar bien, sino porque no había -y el de ayer es un anuncio- hechos tangibles qué mostrar.

La gente diferencia perfectamente entre los eslóganes, los anuncios y las realidades; y porque las ejecutorias -como lo dijo El Tiempo hace unos meses- distan mucho de la retórica oficial.

A Juan Luis Cebrián , de El País , de Madrid, el Presidente Santos le hace un catálogo plagado de autosatisfacción, quejándose de que, sin embargo, nada de eso le gusta al expresidente Álvaro Uribe.

Pero es que no es sólo a Uribe. A buena parte de la población tampoco le gustan.

Disgusta profundamente la declinación del liderazgo del Presidente de su condición -esencial, irrenunciable- de comandante de las Fuerzas Armadas.

Disgusta que, bajo el pretexto de conservar como sea las buenas relaciones con los gobiernos vecinos, el Presidente, a pesar de estar enterado y documentado, tolere el asilo de facto de los jefes guerrilleros en esos Estados.

Disgusta que el Presidente y su Gobierno se empeñen en decir que la inseguridad no existe, y que es simple asunto de percepción ciudadana.

Disgusta que, ante una catástrofe natural por fenómenos de lluvia anunciados y previstos, el Gobierno siga estancado, sin ejecutar las obras necesarias, y cada tres meses se vean las mismas imágenes de damnificados y pueblos bajo ríos de pantano.

Disgusta que el Gobierno no haya podido poner orden en el sistema de salud, y que las deficiencias de atención y la mala administración crezcan sin control.

Disgusta que se anuncie al mundo, como una revolución sin precedentes, la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, mientras a los reclamantes los asesinan con la mayor facilidad, y lo de las tierras no haya pasado de concentraciones convocadas con oportunismo político, y que generan estigmatización.

Preocupa a la gente el desempleo y la falta de oportunidades, mientras el ministro del ramo pasa completamente desapercibido -como buena parte de sus colegas-, salvo en las páginas de vida social.

Preocupa a la gente el regreso a los estilos presidenciales versallescos, tan proclives al boato y a la frivolidad, muy celebrados por un sector de opinadores capitalinos.

Si alguien se pregunta por qué cae en picada la opinión favorable a Santos, dese una vuelta por la Colombia que rodea a Bogotá. Tendrá respuestas claras y evidentes.

Al Presidente Santos le gusta compararse con grandes estadistas norteamericanos: que si como Abraham Lincoln, incorporó adversarios a su Gobierno, para lograr metas de interés nacional por sobre las diferencias; que si como Franklin D. Roosevelt, será un "traidor a su clase", por proteger los intereses de los más necesitados, antes que atender los reclamos del llamado "establecimiento" al cual pertenece.

Si no endereza el curso de su Gobierno y pasa a la acción, terminará pareciéndose no a uno de esos grandes referentes de liderazgo indiscutible, sino a uno más de los que han pasado por el poder con más pena que gloria.

LA FAMILIA: CORTE CONSTITUCIONAL MODIFICÓ LA CONSTITUCIÓN

22 de abril de 2012 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO
"La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla".
Un viejo -pero aún aplicable- principio del Derecho, enseña que "donde la ley no distingue, no puede hacerlo el intérprete".
Esto, en otras palabras, indica que cuando una norma legal es clara y completa en su enunciado, es decir, no tiene vacíos ni genera dudas, no puede el intérprete -en este caso el juez- añadirle elementos que la propia norma no contiene.

La Constitución Política de Colombia define la familia de manera diáfana, expresa y sin ambigüedad en su artículo 42.

Dice así: "La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y' una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla".

No hay allí en esa definición, posibilidad de interpretar otra cosa distinta a lo que el mismo orden de sus palabras señala.

No hay allí consideraciones religiosas o ideológicas. Hay un hecho jurídico, con fundamento antropológico, o histórico, si se quiere, que define la familia.

Si la Constitución dice "un hombre y una mujer", no puede un juez, por muy respetable magistrado de la Corte Constitucional que sea, decir que eso es lo mismo o equivalente a decir "un hombre y un hombre" o "una mujer y una mujer".

Desconociendo y desbordando la disposición constitucional, que es inequívoca y no admite variaciones caprichosas, una sala de la Corte Constitucional, mediante sentencia de tutela, recoge una jurisprudencia anterior de la misma Corte y ahonda el desconocimiento del concepto de familia.

Estamos ante un caso notorio en que la Corte -o algunos de sus magistrados- se saltan el preciso ámbito de sus competencias, y se tornan ya no legisladores, sino constituyentes. Mediante una sentencia de tutela, que debería tener efectos sólo para las partes intervinientes, están modificando la propia Constitución.

Este periódico ha manifestado editorialmente su acuerdo en que la legislación civil regule la unión de parejas del mismo sexo. El Congreso debe hacerlo.

Para no ir más lejos, el 30 de julio del año pasado decíamos: "Es legítima la aspiración de las parejas de igual sexo a que el Estado les garantice una regulación jurídica de su unión, les otorgue efectos civiles y garantice un adecuado régimen patrimonial en igualdad de derechos y obligaciones".

Pero una cosa es regular la unión, y otra es la modificación -unilateral, inconsulta- del concepto de familia, núcleo fundamental de la sociedad.

Un repaso a las actas de la Asamblea Nacional Constituyente que sesionó en 1991 y dio origen al texto de la Carta Política, concluye, de forma incontrovertible, que los constituyentes tuvieron siempre claro que la familia se conforma por la decisión de un hombre y una mujer.

Y a renglón seguido, consagraron como derechos fundamentales de los niños, entre otros, "tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y el amor, la educación y la cultura". (Art. 44).

Para tener las cosas claras: dos personas del mismo sexo pueden conformar pareja, reclamar efectos civiles, prestacionales y de seguridad social. El Estado debe garantizárselos.

Pero la familia, la crianza de los hijos, corresponde a un hombre y a una mujer.

"La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos (...) Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás" (Artículo 44 de la Constitución).

¿Cómo puede la Corte Constitucional hacer compatible este mandato con sus recientes decisiones?

Santos quiere borrar a Uribe

14 de abril de 2012 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO
Borrar, como "cosa del pasado", al artífice del rescate de la dignidad nacional, que ahora Santos pretende presentar como cosa suya, es no sólo una injusticia histórica, sino una torpeza política.
No creemos que los múltiples ataques de estos días contra el Expresidente Álvaro Uribe Vélez sean mera coincidencia.

No recordamos antecedentes de un expresidente que, a más de año y medio de haber terminado su mandato, siga siendo objeto de toda una estrategia de demolición de su imagen, dignidad y prestigio.

Para ello, se ha echado mano de toda clase de mañas y golpes arteros. Los impulsores de tan dañina estrategia saben que no se enfrentan a un contrincante débil ni cobarde. Por eso afilan con mayor sevicia sus navajas.

Un día, un dirigente de extrema izquierda presenta, con gran aparato publicitario, supuestas pruebas sobre participación del Expresidente en hechos punibles, pruebas que no resisten un análisis crítico de la técnica forense.

Con apenas horas de diferencia con el espectáculo anterior, el canal de televisión del chavismo había presentado un documental lleno de inexactitudes, con participación obsecuente de opinadores colombianos, algunos de ellos no caracterizados por su honradez intelectual, sino por sus ideologías cegadas por el sectarismo y el odio.

Acompañado siempre todo esto por el obsesivo martilleo diario de muchos columnistas. Quienes si bien ejercen su libertad de opinión -ni más faltaba que fuéramos a abogar por lo contrario-, hacen que sus lectores echen de menos la aplicación de sus inteligencias y plumas a otros temas distintos a la reiteración permanente de sus animadversiones personales y políticas.

Y vienen a unirse a todo esto, las desafortunadas declaraciones del Presidente Juan Manuel Santos a la prensa internacional contra el Expresidente Uribe. No tan sorpresivas, en el fondo, pues sobre la deslealtad y el ejercicio oportunista de la política ha edificado íntegramente su carrera.

No alcanzaría el espacio para reproducir todas las advertencias hechas en su momento sobre el largo historial de volteadas y triples saltos políticos de Juan Manuel Santos en su recorrido por el poder.

Lo que es nuevo ahora, es el momento escogido para atacar a su exjefe: las vísperas de una Cumbre internacional en nuestro país, con amplia cobertura de prensa mundial y presencia de gobernantes de todo el continente.

Cumbre en la cual se hace todo lo posible por presentar una imagen renovada de Colombia, sus avances, retos y perspectivas.

Y eso no será factible si, como se pretende, se borran de tajo los cambios ejecutados en los dos mandatos del gobernante a quien ahora se pretende hacer "parte del pasado".

Porque no nos parece creíble que se trate de una simple respuesta de Santos a cuestionamientos hechos por Uribe Vélez en su activo twitter.

Santos está en su derecho de defender sus programas de Gobierno, así como de reivindicar su oportunidad para ejercer el mando bajo su propio estilo.

Pero Santos también sabe perfectamente por qué fue elegido con una votación tan grande, si nunca había tenido trayectoria de elección popular. Siempre había sido nombrado, nunca elegido.

Y lo fue en esa ocasión, por personificar, así fuera con disfraz, la política de Seguridad Democrática.

Lo dijo en su discurso de posesión: "(Hay) un hombre que brillará en la historia patria como aquel que devolvió a los colombianos la esperanza en el mañana y la posibilidad de recorrer sin miedo nuestro hermoso país: el Presidente Álvaro Uribe Vélez. Las próximas generaciones de colombianos mirarán hacia atrás y descubrirán, con admiración, que fue el liderazgo del Presidente Uribe, un colombiano genial e irrepetible, el que sentó las bases del país próspero y en paz que vivirán".

A Santos, evidentemente, no le importa borrar sus propias palabras y cambiar de postura cuando su particular interés se lo demande.

Pero hay millones de colombianos con memoria. Y conscientes de que en una refriega de esta naturaleza es todo el país el que pierde.

El otro mantra de Santos

19 de enero de 2012 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO

El Gobierno colombiano, a través de la Canciller, ha salido a decirnos lo que precisamente no queremos que nos diga: que Colombia no se pronunciará respecto de las desafiantes declaraciones del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante la posesión de su cuestionado ministro de Defensa, Henry Rangel Silva, señalado de ser cercano a la cúpula de las Farc. Algo está pasando.
No hemos dicho nunca que la diplomacia del micrófono sea la mejor vía para mantener un clima de confianza y de respeto con los demás países y, mucho menos, que no anhelemos la paz para Colombia. Claro que la queremos, pero no a cualquier precio ni como producto de las manipulaciones y los chantajes, vinieren de donde vinieren.

Es peligroso y lleno de inquietantes interrogantes el silencio que hoy practica el Gobierno colombiano en un tema tan delicado como el planteado por el movimiento Colombianos y colombianas por la paz, para que haya un cese el fuego bilateral por 90 días con las Farc. Sobre todo en momentos en que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no solo nombra como su ministro de Defensa a un general cuestionado por sus presuntos vínculos con esta guerrilla, sino que ofrece su país como posible territorio de diálogo.

¿Será que nuestra diplomacia tiene dos teléfonos activados: uno con Venezuela, por el que se tratan los temas menos neurálgicos y de índole comercial, y otro por el que se están buscando acercamientos con las Farc, sin descartar la posibilidad de que Venezuela pueda ser un puerto seguro para avanzar en un eventual diálogo con la guerrilla?

No lo sabemos, pero sería bueno conocer qué está pasando, pues no son pocas las manifestaciones ni menores los síntomas de que se está moviendo algo. ¿Estará el Gobierno colombiano atrapado en su propio discurso?

Es decir, que cuando se tiene que decir algo, y este es el momento para decir algo sobre lo que está pasando con Venezuela y con las Farc, no se diga nada, porque eso implicaría darles la razón a quienes como el exPresidente Álvaro Uribe y muchos otros, entre ellos este diario, sostienen que Juan Manuel Santos ha comenzado a ser víctima de su propia doctrina, la del "nuevo mejor amigo".

Decir, por ejemplo, que el nombramiento del general Henry Rangel Silva como ministro de Defensa de Chávez debería causar alguna preocupación en Colombia, y que el silencio oficial del lado colombiano contrasta con la locuacidad y las amenazas presidenciales en el otro lado de la frontera, no es más que la confirmación de que en las nuevas relaciones con el vecino, el que está imponiendo las condiciones es Chávez, quien ahora marca territorio y levanta la voz para decir que cualquier ataque a Rangel Silva lo entenderá como un ataque a Venezuela.

¿Olvidará Santos que fue el propio Chávez el que puso en alerta a sus tropas ante la posibilidad de que Colombia votara por él para Presidente? ¿O que fue él, Santos, el que como ministro defendió, como debía ser, la validez de las informaciones halladas en el computador de alias Raúl Reyes, que aún comprometen tanto a Chávez como a varios de sus colaboradores, entre ellos Rangel, y ahora no opine lo mismo?

Parece que Santos, tal como le pasó a Pastrana, también está obsesionado con ganarse el Nobel de Paz y, para tal fin, ahora tiene, entre otros, un nuevo mantra: "No peleo con Chávez, no peleo con Chávez...". Y no es pelear por pelear, Presidente. Se trata de la protección de nuestra seguridad y la defensa de nuestra institucionalidad.

Con mañita, doctor Petro

11 de diciembre de 2011 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO

Es claro que el alcalde electo de Bogotá, Gustavo Petro, quiere entrar pisando fuerte al Palacio Liévano. La alcaldía Mayor, que para él es un escalón hacia la Presidencia, le impone retos que no puede sortear como si todavía fuese un parlamentario opositor. Antes que la soberbia, le hará mejor una enorme dosis de prudencia y tino en sus medidas de gobierno.
Mucho han advertido los politólogos sobre las sensibles diferencias que hay entre el estilo de un parlamentario opositor, y el de un ejecutivo de la administración pública, como lo es un alcalde. En Bogotá están a pocas semanas de empezar a experimentar esta mutación, en cabeza de quien pasará de desempeñar el primer papel al segundo, como máximo responsable de esa gigantesca estructura que es el Distrito Capital.

Gustavo Petro ha querido entrar pisando fuerte en la Alcaldía Mayor, donde ahora despacha, como encargada, una antigua aliada -y ahora, más bien, antagonista- que, al parecer, no ha querido someterse a las órdenes que quiere dictar por anticipado el arrogante político electo. Y ese estilo ensoberbecido, señalado por sus propios excopartidarios, es el que les traerá muchos dolores de cabeza no solo a él, sino a la capital y sus habitantes.

Si hay algo claro, pues lo anunció el mismo alcalde electo en su discurso de triunfo el 30 de octubre, es que el cargo que asume el primero de enero no será más que un peldaño en su proyecto de largo plazo hacia la Casa de Nariño. Ningún otro elegido popularmente, salvo Andrés Pastrana -en circunstancias bien distintas- ha logrado que la alcaldía de la capital le sirva de plataforma para llegar a la Presidencia. El patético, más que dramático, ejemplo de su antecesor Samuel Moreno, que terminó en la cárcel en vez de la casa presidencial, ilustra el pedregoso camino donde quedan muchas ambiciones y no pocas ilusiones.

Quien viva en la capital, o la visite, tendrá a su vista la penosa evidencia de lo que es una ciudad destruida por un pésimo gobierno y una administración corrupta. Pero Petro no tendrá que cargar con la infame herencia que deja allí el Polo Democrático. A él se le reconoce -como lo hemos hecho en este mismo espacio- el valor de haber sido quien denunció, con documentos, el estado de postración moral en la Alcaldía Mayor.

Pero lo que no puede hacer es incurrir en la irresponsabilidad de anunciar medidas que provocan consecuencias nefastas en un clima de inversión que, mal que bien, han intentado las empresas públicas bogotanas para atraer recursos y liquidez. La Empresa de Energía hizo una emisión de acciones, con buenos resultados, que indican que hay inversionistas nuevos que creen en la proyección de la empresa y en su futuro.

Hacer anuncios súbitos sobre cambios en la estructura jurídica y empresarial causa, lógicamente, alarma entre los inversionistas, además de enojo. Esa alerta provoca una reacción en el mercado como la que llevó a la Superintendencia Financiera a suspender la cotización bursátil de la empresa capitalina.

Para esos anuncios -y ya ni se diga si se traducirán en decisiones de gobierno- hay que actuar de manera escrupulosamente cuidadosa, prudente, incluso sigilosa. Con estudios técnicos que indiquen su beneficio social, económico y su viabilidad jurídica. Y ahí sí, seguir los trámites que correspondan, incluyendo la oferta de compra a los inversionistas privados, a precios de mercado. Es discutible que lo que necesite Bogotá sea lo pensado por Petro. Pero si se empeña -conociendo al personaje, es posible que así sea- en ejecutar lo que con tanta imprudencia anunció, es de esperar que su ideología esté al margen del proceso.

Un circo romano

28 de Julio de 2011 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO
El exministro Arias es una persona decente que obró de buena fe y logró importantes avances en el agro colombiano. No robó. ¿Cómo afirman, la Fiscal Morales y el juez Ferro, basados en condicionales, que Arias es un peligro para la sociedad? La audiencia del martes 26 terminó con aplausos. Fue una escena que nos recordó el circo romano. ¿Dónde está la majestad de la justicia?

La defensa de Uribe se oirá

19 de Junio de 2011 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO


Lo que debió haber sido una diligencia de versión libre, pública por solicitud del interesado, se volvió un inmanejable enredo en manos de los inexpertos miembros de la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes. Los contradictores del ex Presidente combinarán los atajos procesales con la artillería ideológica, en su búsqueda de criminalizar las ejecutorias del Gobierno anterior.

Ahora el turno es para Arias

18 de Junio de 2011 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO.COM
Estamos seguros de que, si la Justicia es proba, Arias y los compañeros del Ministerio de Agricultura saldrán libres. Pero tememos a un poder que se ha ido politizando y que muchas veces ha sorprendido con sus fallos. Tememos también que se esté obrando para evitar la llamada "revancha de Macaco". 

No más secuestro, no más Piedad (teodora) dicen ciudadanos en redes sociales

16 de febrero del 2011 | CONFLICTO ARMADO| Por: Perla Toro Castaño
DESDE FACEBOOK Y TWITTER se está convocando a una marcha nacional para exigirles a las Farc la libertad sin condiciones de los secuestrados. Se realizará el 4 de marzo a las 11:00 de la mañana.

Directora de EL COLOMBIANO: "No hay lugar a rectificación"

A raíz de la investigación publicada por este diario el pasado domingo, titulada "NTC, César Villegas e Imagen y Sonido" , el periodista Daniel Coronell hizo llegar una petición de rectificación. Esta es la respuesta de la Directora de EL COLOMBIANO:
La relación de NTC con César Villegas e Imagen y Sonido 
 "Medellín, 9 de marzo de 2010.

Doctor

Daniel Alfonso Coronell Castañeda

Director - Noticias Uno

Bogotá D.C.

REF. Su solicitud

Rectificación.

Doctor Coronell:

El artículo "NTC, César Villegas e Imagen y Sonido", corresponde a una investigación periodística que se ha venido adelantando durante más de seis meses y cuyo resultado es una publicación seria y objetiva, carente de juicios de valor y que se limita a presentar hechos reales, todos ellos con soporte documental o fílmico.

El hecho de que en una publicación se consignen hechos veraces que, en su criterio, resienten su honra y buen nombre, no es responsabilidad del periódico que dirijo, sino, más bien, de sus actos y de su propia conciencia. EL COLOMBIANO verificó que cada una de las afirmaciones publicadas tuviera un soporte en la realidad.

De manera contundente debo decirle que en ningún momento el periódico que dirijo tuvo la intención de utilizar sus páginas con los fines infundados, injuriosos y distractores que usted manifiesta en su carta.

Lo invito respetuosamente a que en un acto de transparencia y valor civil, renuncie a todas las prescripciones en lo penal que hubieran podido operar, para que lo investiguen y se confirme, de ser el caso, su presunta inocencia.

Respecto de su solicitud de rectificación, fechada el día 7 de marzo de 2010, me permito manifestarle que considero, no hay lugar a la misma.

Cordialmente,

Ana Mercedes Gómez Martínez".