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EL SAINETE DE LAS VÍCTIMAS

OPINIÓN| Por: RAFAEL NIETO LOAIZA| Publicado: agosto 24, 2014 


Las víctimas de un conflicto armado no tienen que ser civiles. También lo son quienes han dejado de participar en las hostilidades y sufren la violación de sus derechos.
Como se ha probado, el anuncio de un acuerdo en este punto con las Farc fue una mera táctica electoral que, unido al del inicio de conversaciones con el Eln, solo tenía por fin aumentar la sensación de que "la paz" estaba cerca e impulsar la desmirriada candidatura del Presidente.
A la luz del derecho internacional, las víctimas de un conflicto armado no tienen que ser civiles. También lo son quienes han dejado de participar en las hostilidades y sufren la violación de sus derechos. De manera que los militares y policías a quienes les han violado sus derechos y sus familiares también son víctimas. Y así deberían ser tratados tanto por el Gobierno como por quienes están a cargo de escoger los "representantes" para viajar a La Habana.

No creo que, sin embargo, la discusión sea meramente jurídica o académica. No reconocerles su condición de víctimas a militares, policías y sus familias es, para usar una palabra de moda, revictimizarlos. Los pone en condición de inferioridad y menoscaba su derecho de ser tratados igual que las otras víctimas.

Como estoy convencido de que la representación de la ONU en Colombia y la Universidad Nacional lo saben, dos de los tres encargados de escoger a los que van a Cuba, el motivo para marginar a las víctimas de la Fuerza Pública debe ser político. O no se quiere que puedan reivindicar su carácter de víctimas o no se desea incomodar a las Farc o se teme que puedan dañar su estrategia de manipulación en La Habana o las Farc tienen poder de veto. ¿O todas las anteriores?

No es este, sin embargo, el único punto criticable de todo este sainete en que se ha convertido la discusión sobre las víctimas. Veamos algunos otros, sin ánimo de agotarlos todos, por falta de espacio:

a. Como se ha probado, el anuncio de un acuerdo en este punto con las Farc fue una mera táctica electoral que, unido al del inicio de conversaciones con el Eln, solo tenía por fin aumentar la sensación de que "la paz" estaba cerca e impulsar la desmirriada candidatura del Presidente. Un ejemplo más de la manipulación de "la paz" al servicio de la campaña. ¿Cuál será la cuenta de cobro de las Farc a Santos?

b. No es claro, en absoluto, cuál es el propósito de llevar víctimas a Cuba. En cualquier caso es el Estado el que debe dar respuesta institucional a ellas. Además, las Farc han dicho que no son victimarios sino, el descaro no tiene límite, víctimas y que no pedirán perdón. Para rematar, el Gobierno hace silencio absoluto sobre el dinero ilícito de las Farc (es decir, todo su dinero) y de la obligación que tienen de entregarlo para la reparación material de sus víctimas. Como vamos, La Habana va camino de convertirse en el lavadero de la guerrilla.

c. En Cuba solo se debería estar discutiendo sobre las víctimas de las Farc. Nadie controvierte que todas las víctimas requieren ser reconocidas y reparadas. Pero juntarlas todas ahora tiene al menos tres efectos negativos: diluye la responsabilidad de los crímenes de la guerrilla; quita voz y peso al reclamo de sus víctimas (como ha quedado probado en este encuentro); y le da un estatus especial a las Farc, como si fuera igual al Estado, al ponerlas a opinar y decidir sobre las víctimas de los paras y de agentes estatales.

d. Si además el encuentro se hace con las Farc en armas y en su terreno (¿o alguien duda que Cuba lo sea?), el efecto es de amedrentamiento y coacción o, como mínimo, de manipulación de las víctimas por parte de sus victimarios.

e. Las declaraciones de algunas víctimas tras su viaje a La Habana lo prueban. Ya no hay afán de verdad ni de justicia en muchas de ellas. Y a varias parecen bastarles las "explicaciones" individuales que les dieran en esquinas y pasillos los guerrilleros.

Finalmente, no sobra recordar que perdonar es asunto individual y que debe respetarse a quien no quiera hacerlo; que en cualquier caso no podemos olvidar. Si olvidamos repetiremos en el futuro; que el perdón individual que hagan las víctimas no exime de responsabilidad penal a los agraciados; y que así haya perdón, la sociedad colombiana siempre debe recordar que estos fulanos son asesinos en serie, criminales organizados, que no han dudado ni un instante en acudir al terror de manera masiva y sistemática y cometer toda clase de vejámenes contra los civiles y contra quienes han dejado de combatir.

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin  y no siempre reflejan la opinión o posición de LA OTRA MITAD DE LAS VERDADES A MEDIAS.

Carta a quienes eligieron a Santos

OPINIÓN| Por: MARIO JAVIER PACHECO GARCÍA| Publicado: agosto 18, 2014 

"Ustedes lo reeligieron. El resultado es palabrería publicitaria, aplastada por las realidades de la violencia". 
Era público que Santos hacía agua por los costados del desempleo, la inseguridad, la pobreza, la salud, la vivienda y la educación, pero ustedes lo reeligieron.
Apreciados señores
Me declaré enemigo de la “paz” de Santos, porque soy amigo de la paz real, y con mucho interés observo que a la categoría de Desmovilizados de la guerrilla, y a la categoría de Reinsertados del paramilitarismo, se suma ahora la categoría de Arrepentidos del santismo, conscientes de haber contribuido con su voto, no solo a la vergonzosa rapiña burocrática de Colombia, sino, al incremento de los crímenes de las FARC y la guerrilla, que diariamente atentan contra la infraestructura nacional y la vida de los ciudadanos.
La mayoría de los Arrepentidos, son jóvenes a quienes la Constitución de 1991 permitió votar a los 18 años, bajo la presunción de mínima madurez para entender, decidir, y ser responsables de las consecuencias de su decisión. Unos lo fueron, pero en otros su inexperiencia los hizo manipulables y votaron mal.
El 7 de agosto de 2010, Santos fue elegido por el pueblo (eufemismo de Uribe) con una diferencia abismal sobre Mockus, pero traicionó a Uribe, y fue elegido en 2014 con pequeño margen por el pueblo (eufemismo para identificar tres sectores: 1.- El de la estrategia, compuesto por la Registraduría, FARC, elefante, mermelada y votos comprados; 2.- El de los interesados, compuesto por políticos de derecha, izquierda y guerrilla a quienes Santos prometió todo lo que pidieron, y; 3.- El de los inocentes, compuesto por los deslumbrados de la publicidad, los enemigos de Uribe; los crédulos  de la falsa paz, y los pendejos, que menciona Facundo Cabral)
Las FARC ganaron y exigen olvido de sus crímenes, curules y patente de corso para lavado de activos. Samper ganó y exige archivar el elefante drogo de 1994 y UNASUR; los políticos que ganaron exigen ministerios y burocracia; la izquierda ganó y exige cogobierno y zonas de reserva campesina sin militares.
No hay cama para tanta gente, y Santos está haciendo lo que hizo Uribe Uribe en Ocaña cuando se quedó sin plata en la Guerra de los Mil Días, fue a la imprenta y mandó a hacer billetes. Lo vemos crear ministerios y superministerios a cargo de la pobreza pública y deshilachar el país, sin parar bolas, ni reaccionar al saldo diario de muertos y atentados de la guerrilla, que hablando de paz, hace la guerra.
Santos no es el único culpable, ustedes, que lo eligieron no pueden evadir la responsabilidad que les corresponde por cada atentado, cada muerto, cada secuestro, cada destrucción de torres, voladura de oleoductos, incineración de camiones, cierre de carreteras, sembrado de minas y expansión del terror.
Algunos de ustedes se justifican diciendo que Zuluaga tampoco hubiera impedido este baño de sangre y que al contrario la guerra hubiera recrudecido; que precisamente se eligió a Santos para no vuelva a ocurrir. Una hipotética excusa, desvirtuada por la realidad del gobierno de Uribe, que sí pacificó al país.
Era público que Santos hacía agua por los costados del desempleo, la inseguridad, la pobreza, la salud, la vivienda y la educación, pero ustedes lo reeligieron. El resultado es palabrería publicitaria, aplastada por las realidades de la violencia. Ante cada arremetida de las FARC, Santos solo bravea, muestra los dientes, gruñe, amenaza, y regresa al reparto de la codicia.
Para los incrédulos, la siguiente ración diaria de irracionalidad de la guerrilla, que medio oculta y minimizan los grandes medios.
Entre julio y agosto incineró 29 tractomulas y vertió petróleo sobre humedales, quebradas y ríos; 3 de julio, en la Guajira destruye el sistema eléctrico de Barrancas y Hato Nuevo; Entre el 16 y el 20 de julio las columnas Benhur González del frente 44 y el frente Camilo Torres, incomunican al Guaviare, en San José y Agua Bonita; 18 de julio en Tumaco, la columna Daniel Aldana incinera un vehículo de la Fiscalía y quema restos óseos, que eran pruebas de víctimas de las FARC; 23 de julio entre Puerto Asís y Orito, Putumayo, contamina con crudo, el río Putumayo, La Canoa, Guamúez y los Cristales; 23 de julio, asesina con una granada, a la bebé de tres años, hija del patrullero de la policía Ronald Ruiz, en Arauca; 31 de julio, otra bebita, de 2 años, muere por el tatuco lanzado por las FARC en Miranda, Cauca, donde Santos obtuvo 5.500 votos y Zuluaga 2.000; entre el 15 de julio y el 1 de agosto hicieron 15 intentos para volar el oleoducto Transandino en Nariño, y la central eléctrica de Altamira y Acevedo en Huila; 5 de agosto, el frente 48 incineró 5 tractomulas. Antes había derribado torres de energía en Meta y Valle del Cauca, afectando a Buenaventura. Igualmente volaron tramos de la vía Panamericana y la tubería del acueducto de la región del Ariari; 8 de agosto se desactivan 19 cilindros bomba de las FARC en Morales y Jamundí; 9 de agosto se desactivan doce cilindros bomba de las FARC entre San Vicente del Caguán y Florencia en el Caquetá; 11 de agosto en Arauca, envenena 10 soldados, de los cuales uno murió. Nueva modalidad diabólica de las FARC; 12 de Agosto en Saravena, asesinan al secretario de gobierno del municipio y en Fortul ataca una patrulla del ejército, dejando heridos ocho soldados; 12 de agosto en Teorama, Norte de Santander, una combinación de FARC, EPL y ELN atacan un helicóptero, matan un civil y dos policías; 13 de agosto entre Ocaña y Cúcuta, sector de Ábrego, incinera 5 tractomulas; 15 de agosto, se desmantela en Suárez, Cauca, una fábrica de tatucos de la columna Miller Perdomo, de las FARC; 15 de agosto en Tumaco, ocho personas, entre ellas cuatro menores de edad son heridos con tatucos por las FARC; 16 de agosto se descubren dos campos minados, en el Tambo, Cauca y en Florida, Valle.
Por otro lado, la estadística oficial de los últimos meses sobre acciones guerrilleras, confirma que se han incrementado así: terrorismo 76%, atentados a la infraestructura, 252%; voladura de oleoductos, 735%, voladura de infraestructura eléctrica, 130% y voladura de puentes 400%. Durante el gobierno de Santos las incursiones guerrilleras aumentaron el 22%, y un dato aterrador, el 15% de los homicidios en Colombia son ocasionados por las FARC.
¿Es esto revolucionario? ¿Qué tiene esto de proyecto político? ¿Forma parte de su estrategia de combinación de todas las formas de lucha, hasta llegar al poder?
El proceso de paz comenzó hace dos años, y contrario con lo que se esperaba, la inseguridad es mayor y la guerrilla adquirió alas, al punto que hoy, con cinismo advierte que no tiene secuestrados, ni relación con el narcotráfico, y en lugar de victimario, exige que se le considere víctima, a la que se debe resarcir. Santos los justifica, con: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”.
Y entre tanto de nuestras “gloriosas fuerzas armadas” fueron desprendidos sus mejores hombres y están arrinconadas con guardarrayas jurídicos y generales condicionados. Los soldados fueron explícitamente expuestos por Santos como carne de cañón, blanco expreso. Sus muertos son noticia de segunda plana.
A la ventana de los arrepentidos ya se asomó Gaviria, algunos congresistas del Partido Conservador y varios dirigentes de la izquierda, todos con el pecho oprimido por la percepción del engaño.
El sainete de los abrazos en Cuba, entre víctimas y victimarios no pudo ser más patético, pisoteando la justicia. Sin víctimas de sus crímenes recientes, nadie fue a pedir cuentas a las FARC, sino a abrazarlos, fueron seleccionados, y probablemente aleccionados previamente con el cuento de la paz, todos llegaron de blanco, con parlamento aprendido y un ramo de flores, para dar a Colombia el deprimente espectáculo que dieron. Ahora se prepara una reunión de militares activos con la guerrilla para establecer el cese al fuego. No creemos que la oligarquía fariana de Cuba sea obedecida por los milicianos que combaten, y la farsa seguirá en medio de la violencia.
La paz que ansiamos no se logra así, sino con justicia, sin falsedades, sin niños asesinados, sin soldados envenenados, sin destrucción de la propiedad y, utilizando la violencia, solamente contra los violentos.
Twitter: @mariojpachecog

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¿Para dónde vamos?

OPINIÓN| Por: PLINIO APULEYO MENDOZA| Publicado: abril 25, 2014 
Algunas realidades que deberían ser tomadas en cuenta por el Gobierno y sus aliados políticos.
De pasar por alto ciertas exigencias de las Farc, graves riesgos amenazan el futuro del país.
En la calle o en un centro comercial nunca falta alguien, conocido o no, que se le acerca a uno para preguntarle: “¿Para dónde cree usted que vamos con este proceso de paz?”. Yo suelo ser sincero: “No sé” es lo que se me ocurre responder. Pero inquietudes las tengo. Y las tiene, por cierto, todo el mundo.
Se derivan naturalmente de las Farc. Son ellas las que, de algún modo, están marcando el paso. Su estrategia de lucha ha cambiado. No albergan hoy la ilusión de llegar al poder por la vía armada. Hicieron a un lado la guerra de posiciones, los combates abiertos con las Fuerzas Armadas, la toma de poblaciones o de bases militares. Redujeron sus efectivos armados a siete mil hombres, pero aumentaron en más de veinte mil sus agentes políticos.
Optaron sí, en el campo armado, por el crudo y abierto terrorismo. En vez de combates con el Ejército, se concentran en el lanzamiento de artefactos explosivos, carros bomba, francotiradores, emboscadas, atentados contra oleoductos y siembra de minas. ¿Qué buscan con ello? De un lado, aterrorizar a la población para que esta acepte a cualquier precio un acuerdo de paz que ponga fin a tal horror. Por otro, mantener en primer plano su feroz presencia.
Al lado de estas acciones, las Farc se han propuesto capturar la protesta social, extender su control absoluto sobre las zonas cocaleras, replantear su proceso de colonización y establecer una especie de micro-Estado con las zonas de reserva campesina (ZRC). En efecto, estos territorios están conformados por núcleos de campesinos llevados por la guerrilla y por lo consiguiente bajo su entero control. No hay allí propiedad particular sino colectiva. No se admite la presencia de fuerzas militares. Al frente de cada ZRC aparece un comité bajo el mando supremo de un comisario enteramente identificado con la organización guerrillera.
El sistema tributario de las Farc es inflexible y eficiente. A estos recaudos se suman los millonarios ingresos por cuenta del narcotráfico. Aunque las áreas con sembrados de coca se han reducido en un 25 por ciento y han desaparecido en departamentos como Magdalena, Caldas y Boyacá, también es cierto que con el pago de cultivos de hoja de coca a miles de campesinos muy poco efecto han tenido las ofertas del Estado para la sustitución de tales cultivos.
Todo esto, sumado a la creación de movimientos políticos afines a su ideología y a la presencia de agentes suyos en sindicatos, en comunidades indígenas y sobre todo en la Rama Judicial, les permite a las Farc hacer peligrosas exigencias en la propia mesa de negociaciones de La Habana. Tienen a su favor el hecho mismo de que el presidente Santos parece estar dispuesto a aceptar condiciones, en apariencia poco letales, a fin de poder alzar el trofeo, muy bien recibido en el mundo, de un anhelado acuerdo de paz.
Hay en ese probable acuerdo puntos que la guerrilla considera inamovibles, como la dejación de las armas sin entrega de las mismas. Y a tiempo que pide espacios propios en el Congreso y en una eventual asamblea constituyente, no acepta reales sanciones penales. Como suele repartir culpas entre los llamados por ella agentes del conflicto, espera que una justicia transicional reparta un perdón y olvido para todos, incluyendo militares hoy en prisión. El asunto es que muchos de ellos han sido víctimas de la guerra jurídica desatada por los propios amigos de las Farc.
Todas estas realidades deberían ser tomadas en cuenta por el Gobierno y sus aliados políticos. Sin embargo, a quienes expresan inquietudes sobre el proceso de paz, el Presidente-candidato los llama enemigos de la paz y amigos de la guerra sin reparar en que, de pasar por alto ciertas exigencias de las Farc, graves riesgos amenazan el futuro del país.
Plinio Apuleyo Mendoza
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A PESAR DE LAS “PICARDÍAS”

OPINIÓN| Por: RAFAEL NIETO LOAIZA | Publicado: marzo 16, 2014 
A la coalición del gobierno le fue muy mal: la U pasó de 28 a 21 o 19 senadores (se sabrá después del escrutinio) y bajó su votación del 25 % al 18,6 %
El liberalismo obtuvo los mismos 17 pero bajó del 15.5 % al 14.6 % y solo Cambio Radical subió un senador, tendrá nueve, y aumentó un 0.5 % su votación.
Todo eso con Presidente y burocracia regional milimétricamente repartida, mermelada por 2.4 millones de millones de pesos para esos parlamentarios, repartición gratuita de viviendas, publicidad engañosa para que la gente creyera que la U era el partido de Uribe y toda clase de maniobras del Consejo Electoral para que no se pudiera identificar al movimiento político del expresidente en el tarjetón. Santos ya no tiene mayoría en el Congreso. 

Al Partido Conservador le fue mal pero no tanto porque se convirtió en un actor clave: baja del 20,2 % al 16,2 % y pierde 3 curules en el Senado y 10 en la Cámara, pero sin los goditos Santos está en serios problemas. Por el otro lado, en alianza con el uribismo, donde están las coincidencias ideológicas, el conservatismo se convertiría en una fuerza política enorme y con vocación de poder hacia el futuro. 

Para Santos sumar a los conservadores no será tan sencillo. 8 de los 19 senadores son más cercanos a Marta Lucía Ramírez que a él. Y como quedó demostrado en la convención, con la apoteósica abucheada a Gerlein, las bases son antisantistas. Además, en el tema de los acuerdos con las Farc incluso los conservadores gobiernistas tienen diferencias. Anuncio desde ya que si Santos nos condena a otros cuatro años de mal gobierno, se aliará con la izquierda radical para sacar adelante su agenda.

El desastre electoral se extiende, no deja de ser curioso, a esa izquierda. El Polo pierde 3 de sus 8 senadores y baja a un 4.5 %. La Marcha Patriótica y la UP no eligieron congresistas, el hijo de Piedad Córdoba se quemó e igual suerte corrieron el secretario del partido comunista y el director de Voz. Solo se mantiene Iván Cepeda. Lo de Petro también fue un horror: a pesar de su clientelismo rampante y la destapada autoritaria por su sanción, no logró sacar sino un representante. La solidaridad de los medios frente a su destitución no convenció a la ciudadanía, harta de su ineptitud.

Muy mal le fue también al sistema electoral. La parcialidad del Consejo Electoral contra la oposición es un hecho público y notorio y a la Registraduría le estallaron en la cara la compra de votos en la costa caribe, el fraude cantado en Buenaventura y el caótico preconteo. Quizás todavía no pueda hablarse técnicamente de fraude, pero huele espantoso que la entidad pare de hacer reportes y dos horas después, cuando vuelve a hacerlos, se hubiera desvanecido la ventaja de casi 200 mil votos que tenía el Centro Democrático con más del 80 % de las mesas contabilizadas, y la U se pusiera casi 300 mil votos adicionales. Medio millón de votos que ven la luz cuando la Registraduría deja de hacer comunicados y se va la energía en varios lugares de la costa. Para rematar, es un hecho que se dejaron de contar votos del CD en casi 8.000 mesas (el 8.3 % del total), sin explicación alguna. ¿Aparecerán finalizado el escrutinio en un mes? Quizás, pero el efecto político es innegable y muy negativo. Y son inexcusables semejantes problemas cuando la Registraduría gastó más de cien mil millones de pesos en el software del preconteo y, sin embargo, no cuenta con uno para el escrutinio ¿Alguien puede explicarlo? Como si no bastara, el porcentaje de votos nulos es de casi el quince por ciento. Como sea, la reputación del sistema electoral ha quedado seriamente dañada y pocas cosas son tan graves en una democracia. 

Ganadores hay muy pocos: Robledo, Claudia López y Peñalosa en la consulta (pero si no está advertido de que muchos de esos votos no se repetirán en la presidencial, meterá la pata), y el Centro Democrático, a pesar de tantas "picardías" sufridas, con veinte o más senadores ideológicamente sólidos y no susceptibles de ser sobornados, y con puro voto de opinión.
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Santos en su laberinto

OPINIÓN| Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS | Publicado: febrero 26, 2014 
Sin saber a qué horas, Santos se quedó irreparablemente solo. Apenas le queda Maduro: ¡qué consuelo!
Si aplaude a Maduro, se cae con Maduro. Si lo censura, Maduro le tumba la mesa de La Habana. Si no toma distancia con los Castro, se va a ir a pique con ellos. Si la toma, sabrá que algunas traiciones no se perdonan.

El problema de los laberintos no está a la entrada, sino a la salida. Los ambiciosos se pierden para siempre buscando el tesoro, y nunca se sabrá si lo encontraron. Los pilotos chambones se matan mirando adelante, sin verificar los caminos de retorno. Por eso no entendimos la jugada de declararle amor al comandante Chávez, cuando ya el sol caía a sus espaldas. Que Santos era desleal, lo puso en evidencia; que jugaba fuerte a las cartas, nadie lo ignoraba; pero que insensato, era dato nuevo, en la sorprendente biografía de Don Juan Manuel.

Cuando desde su posesión declaró amistad sin reservas al tiranuelo de Venezuela, ya estaba marcado el destino de ese sorprendente amigo. Ya tenía quebrada la nación más rica de este continente y todo era cuestión de tiempo en el camino del desastre. Ya había cometido todas las locuras. Ya había hecho todos los regalos, permitido todas las truhanerías de su séquito insaciable y ya se había arrimado a todas las violencias. ¿Por qué se metía Santos en ese laberinto?
No teníamos esa respuesta. Ignorábamos que el ludópata se estaba jugando la carta que supuestamente lo llevaría a la gloria, la de la paz con las Farc. Su hermano Enrique, el mismo que en años mozos posaba con ‘Tirofijo’, cuando al parecer no era delito sino cosa distinguida arrimarse a los bandidos, tenía preparada la escena. Cuba sería el paisaje, porque las Farc necesitaban sentirse entre amigos y porque el golpe fantástico incluía el rescate moral de los hermanos Castro. ¡Menuda empresa!
Y Santos emprendió su camino sin regreso. Si hubiera leído una página de mitología griega, se abría armado de un hilo como el de Ariadna. Pero nunca oyó hablar de esa señora. Ya vería por dónde buscar una puerta de salida.
Y Chávez se murió, después de cumplir su cometido de poner en La Habana los deplorables despojos de la comandancia fariana. Y Santos persistió en su representación, ante la mirada socarrona de los listos y el aplauso de los que se llenaban de mermelada por aplaudir. Pero el tiempo seguía su marcha implacable. Y el chavismo se enredaba más cada día, cometía más violencias, más robos, más idioteces. Y le llegó la hora final. Y Santos no sabe cómo despedirse.
Si aplaude a Maduro, se cae con Maduro. Si lo censura, Maduro le tumba la mesa de La Habana. Si no toma distancia con los Castro, se va a ir a pique con ellos. Si la toma, sabrá que algunas traiciones no se perdonan. Si vuelve los ojos hacia sus amigos del sur, los encuentra más enredados que él mismo. La Kirchner quiere renunciar, pero no puede. Correa perdió las elecciones. Del Foro de São Paulo no quedan sino cenizas. La Rousseff tiene bastante con sus problemas y la Bachelet es socialista, pero no tonta. Sin saber cómo ni a qué horas, Santos se quedó solo, perdido en su laberinto.
Claro que su gran problema es Maduro. Las barricadas no paran de levantarse en todas las ciudades de Venezuela. El pueblo tiene hambre y el Gobierno no tiene con qué darle ni migajas de pan. El mundo entero se hastía del tirano y Diosdado juega su propia partida. ¿Qué hará Santos cuando caiga el telón de esa tiranía? De una cosa estamos seguros. El pueblo de Venezuela no lo dejará subir al carro de la victoria. Ya lo traicionó lo suficiente.
Mientras todo esto pasa, el solitario Presidente le da algo de circo a la opinión colombiana. Les tira carne de general a los lobos, se inventa conspiraciones, ensaya promesas y busca a quién más comprar, y con quién encontrar un punto de consuelo. No sabe qué camino tomar. La oscuridad es infinita y muy cerca se oyen los bufidos horrendos del Minotauro.
Ahora comprende que por su loca ambición se metió en el laberinto. No en balde puso Dante a los traidores en el noveno círculo de los infiernos.
Fernando Londoño Hoyos
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Mamertología

OPINIÓN| Por: MAURICIO BOTERO CAICEDO | Publicado: enero 04, 2014 
Algunos, como Cristina de La Torre (El Espectador, Dic. 17/13), pronostican la llegada de la izquierda al poder: “El desplome definitivo de su máscara justiciera provocó una sacudida capaz de catapultar la centro-izquierda hacia la Presidencia el año entrante (2014)… una tercería que, unificada, derrotaría al uribismo en la primera vuelta y le disputaría el poder a Santos en la segunda”.
Los mamertos, como los bon-bon-bum, vienen de todos los tamaños, colores y sabores. Presumen de no convencionales, pero se visten todos con atuendos inconfundibles.
Respetuosamente no comparto dicho vaticinio, porque la inmensa mayoría de los colombianos no traga entero: la izquierda —como lo ha demostrado en Bogotá— cuando llega al poder suele dedicarse al saqueo, o a hacer gala de su incompetencia administrativa.
Para entender al izquierdista es oportuno repasar el origen de la palabra mamerto: engendro del economista Jorge Child, el mamerto era un apodo —más burlón que peyorativo— que se refería a la imposibilidad de tragarse los discursos y escritos eternos de varios de los líderes de la izquierda en la década de los sesenta: Gilberto Vieira, secretario del PCC, y Filiberto Barrero, que era su mano derecha.
Los mamertos, como los bon-bon-bum, vienen de todos los tamaños, colores y sabores. Presumen de no convencionales, pero se visten todos con atuendos inconfundibles que se pueden describir como ‘Calle del Cartucho Chic’, o la línea ‘Cuadrapicha’ de Giorgio Armani; algunos osados usan prendas peculiares como la boina de Petro o las camisas de ‘dependiente de peluquería de Nueva Delhi’ de Iván Cepeda. Son generosos a su manera… Es decir, abnegadamente están dispuestos a repartir el peculio ajeno. Firmes creyentes de que lo que unos tienen es porque se lo han quitado a otros, el mamerto pretende no tanto abolir la envidia y la codicia, sino repartir los bienes de las personas que la despiertan.
Es prudente repasar otras variantes del mamerto:
—Los neomamertos: se trata de una disidencia de los integrantes del partido político colombiano por excelencia, el ‘neoportunismo’, partido que congrega a la abrumadora mayoría de la clase política. Los neoportunistas, y los neomamertos comulgan con la sentencia del filósofo mexicano: “Vivir por fuera del presupuesto, es vivir en el error”. Es decir, la ‘mermelada’ es la que endulza la ‘tostada’.
—Los plutomamertos: algunos son herederos de fortunas basadas en la construcción y en el agio; otros, abogados de los “Colectivos” que se dedican a demandar al Estado en el exterior (embolsillándose una tajada tan grande de las condenas que en justicia se les debería llamar ‘chupasangres’); los ‘Jefes de Frente’ y el Secretariado de las Farc, ambos enriquecidos con el narcotráfico; y finalmente los que se dedicaron de tiempo completo a saquear las arcas públicas como los hermanos Moreno. “Patrocinar al pobre ha sido siempre, en política, el más seguro medio de enriquecerse”, afirmaba Gómez Dávila.
—Los ecomamertos: cargados de fanatismo e ideología, los mamertos ecológicos creen que la naturaleza es un remanso idílico, remanso que solo comprenden las culturas indígenas, sin darse cuenta de que a través de la historia son precisamente esas culturas indígenas las mayores depredadoras del medio ambiente. De agricultura entienden poco y se ven en ascuas para explicar si la papa es un tubérculo, un furúnculo o un testículo. Pero lo más grave es que no entienden una premisa elemental: son precisamente los países que se vuelven ricos con base en explotar con inteligencia sus recursos naturales como Canadá, los que más se preocupan por el medio ambiente; mientras que los que colocan talanqueras al desarrollo terminan convirtiéndose en basureros tóxicos como Zimbabue.
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No es el de la U

OPINIÓN| Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS | Publicado: diciembre 09, 2013 
Hay tres meses para que todos los colombianos sepan que el partido de Uribe es el que encabeza Uribe y que el de la U es el de las treinta monedas de esta repugnante pantomima.
Desmontado el tinglado de esa farsa, el 9 de marzo Colombia dejará saber que no respeta ni ama a los traidores.
El de la U es un curioso partido que se quedó sin jefes, sin doctrina y sin adeptos. Descontado todo eso no hay partido. ¿De qué y cómo vive entonces el de la U?
El Partido del que hablamos fue fundado en honor de Uribe, para seguir políticamente a Uribe y para librar en su nombre las batallas electorales. Como Uribe era Presidente, se acordó llamarlo de Unidad, para que no fuera tan visible su procedencia y su destino.
A nombre del Partido de la U fueron electos numerosos parlamentarios, que a la sombra del árbol que tan buen cobijo ofrecía ganaron batallas y llegaron al Congreso. A nadie se le ocurría que los votos depositados por Senadores, Representantes, Diputados y Concejales que se presentaban bajo la enseña de la U no fueran uribistas.
Llegó la campaña de Juan Manuel Santos, derrotada como fuera en la Corte Constitucional la segunda reelección de Uribe y ahí estaba, disponible y exitoso, el Partido de la U.
Recordaremos que en aquella campaña hubo un momento en el que los consejeros de Santos resolvieron promover su nombre y su figura, dejando a un lado su origen uribista. Y fue el desastre. Las encuestas se vinieron al suelo y la derrota santista se presagiaba catastrófica.
No hubo más remedio que olvidarse de Santos y volver a Uribe. Y ese viraje permitió la elección del actual Presidente, no por sus merecimientos, ni por su imagen, ni por sus atractivos. El pueblo eligió a Santos, porque venía de Uribe.
Esa pequeña circunstancia la olvidó el doctor Santos desde la ceremonia de posesión el 7 de agosto de 2.010. En su discurso dejó claro, después de varias zalamerías protocolarias en homenaje a quien todo le debía, que tomaría rumbo contradictorio al que se había comprometido en la campaña.
Quedaba el Partido, que seguía llevando la letra que certificaba su linaje.  Pero los traidores no se paran en pelos. Santos se declaró Liberal, como no pierde ocasión de repetirlo, pero sigue usando el distintivo que cree le dará votos y curules en las elecciones próximas. Los congresistas de la U, de su lado, solo miran que el Presidente les reparta mermelada. Con dinero del Tesoro, que es de todos los colombianos y con contratos de la Nación, la U sigue su marcha………..hacia el abismo.
¿Qué piensa la U como Partido? Nada. ¿Qué posición ante la vida tiene el partido y tienen sus miembros? Ninguna. ¿Cómo sobrevive un Partido que no tiene cosa alguna, que no representa nada, que no aspira a nada? Es lo que conviene examinar.
La U no tiene sino una posibilidad de éxito. La de que fructifique el engaño que trama. Pretende que muchos colombianos voten por el partido, creyendo que votan por el de Uribe. Y no habrá marrulla que no se permita, ni bellaquería que no intente, ni trapisonda que le quede lejos con tal de conseguir resultados en su farsa.
Nadie va a votar por Roy Barreras, ni por Armando Benedetti, ni por el desprestigiado General Padilla. Pero calculan que serán muchos los que voten por ellos creyendo que la U significa Uribe.
Hay tres meses para que todos los colombianos sepan que el partido de Uribe es el que encabeza Uribe y que el de la U es el de las treinta monedas de esta repugnante pantomima. Desmontado el tinglado de esa farsa, el 9 de marzo Colombia dejará saber que no respeta ni ama a los traidores. 
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