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JUSTICIA EFICAZ

OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS  | Publicado: feb.10, 2013 
Hoy hay una justicia politizada, ineficaz, mediática y que no está a la altura de los retos que tiene Colombia.
No es posible manejar una política criminal en la que hay que rogar para tener fiscales especializados que de la mano de la Fuerza Pública combatan a las Farc y sus milicias, las bacrim y el narcotráfico con sus organizaciones criminales.
Si hay un consenso nacional es sobre el desastre que tenemos en nuestro aparato judicial. Hoy hay una justicia politizada, ineficaz, mediática y que no está a la altura de los retos que tiene Colombia. Así de sencillo y claro es el diagnóstico. De ahí que sea necesaria una reforma estructural a ese poder público.

Hay que comenzar por la Fiscalía General de la Nación. En ningún país con sistema penal acusatorio la Fiscalía es independiente del poder Ejecutivo. No es posible manejar una política criminal en la que hay que rogar para tener fiscales especializados que de la mano de la Fuerza Pública combatan a las Farc y sus milicias, las bacrim y el narcotráfico con sus organizaciones criminales y de paso solucionen de manera efectiva los otros delitos de alto impacto que hoy afectan a los colombianos.

La Fiscalía debe ser parte del Ejecutivo. De esta manera el Presidente responde políticamente por la eficacia, o no, de esta institución. Hay casos como el de Sigifredo López o el de Colmenares, que hoy con impunidad absoluta hacia el funcionario y la entidad, pululan a todo nivel en Colombia.

Crear una supercorte con magistrados vitalicios es una necesidad. La Corte Suprema de Justicia quebrantó la Constitución con las ternas para fiscal hace unos años y no pasó nada. Esta nueva Corte, con su propio e independiente equipo de investigación y acusación, debe juzgar a todos los aforados de alto rango, presidente, vicepresidente, ministros, magistrados de las altas cortes, congresistas, procurador, fiscal y contralor y generales de la República. Con esto se acabaría la Comisión de Acusaciones del Congreso.

El Consejo Superior de la Judicatura debe desaparecer. Hay que crear otro órgano rector y administrador de la Rama Judicial sin políticos de por medio. Una entidad técnica que gerencie la Rama con una Corte Suprema que investigue jueces y magistrados de menor rango en lo penal y disciplinario.

Se debe crear una jurisdicción especial, con legislación adecuada, parecida a la de los jueces regionales que se utilizaron para luchar contra el narcotráfico a principios de los 90. Esta debe solo utilizarse para trabajar de la mano de la Fuerza Pública en zonas de rehabilitación como el Cauca, el Caquetá o el Catatumbo para poder combatir organizaciones criminales enquistadas en esas zonas durante años. Hay que crear constitucionalmente esas zonas de rehabilitación con control de la Supercorte. Desbaratar esas organizaciones criminales requiere de un tratamiento jurídico especial, no las leyes y la jurisdicción de un país en normalidad.

Los mayores de 14 años que cometan delitos violentos como asesinatos o terrorismo deben ser juzgados como adultos. No puede ser que quien puso la bomba contra Fernando Londoño o un experto explosivista de las Farc, como me lo contó la Fuerza Pública, tengan el beneficio de la inimputabilidad. 

La reincidencia para delitos violentos debe ser castigada con la mayor severidad. Colombia necesita una ley de tres strikes y al tercero esa persona, sin rebaja de penas, debe ser condenada a la máxima pena que tenga en ese momento el Código Penal. Esta política solo debe aplicarse a crímenes de sangre.

Finalmente para el 70 por ciento de delitos sin violencia debe haber justicia restaurativa. Que el verdadero acto de contrición, la reparación y el trabajo comunitario de quien cometió el delito sea recompensado con rebajas de pena y casa por cárcel. De esta manera se descongestionarían la justicia y las cárceles y el aparato punitivo del Estado se dedicaría a perseguir la gran delincuencia organizada que hoy se burla de la justicia y que en general actúa bajo el manto de la impunidad.

Queda claro hoy que la Justicia no quiere reformas. Solo un Congreso admirable, con un líder como Uribe, es capaz de hacer estos cambios. Por esa razón, y muchas otras, Colombia necesita a Álvaro Uribe en el Senado. 
Twitter: @fsantoscal
Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin  y no siempre reflejan la opinión o posición de LA OTRA MITAD DE LAS VERDADES A MEDIAS.

El clásico caudillo

OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS | Publicado: Ene.13, 2013 
El presidente Hugo Chávez en un estado indefinido de salud, desde una habitación de un hospital en Cuba hoy gobierna a Venezuela.
Los venezolanos no saben si está vivo o muerto.

Si respira por cuenta propia o si tiene actividad cerebral. Pero sin posesionarse sigue de Presidente de una nación que parece acostumbrada a los caudillos.
La historia venezolana tiene dos ejemplos en este siglo de dictadores que la única diferencia que tienen con Chávez es que robaron muchísimo menos. Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez son el espejo en el que se debe mirar a Chávez. Es más, Pérez Jiménez, una vez derrocado se refugia en donde su colega dictador Leonidas Trujillo en Santo Domingo algo similar a lo que sucede hoy con Chávez en Cuba y con los Castro.
Ese es el clásico caudillo, como el de ‘El Otoño del Patriarca’ de Gabo o ‘La Fiesta del Chivo’ de Mario Vargas Llosa. Algunos pensábamos que las democracias de nuestro continente habían erradicado las dictaduras. Pero el desperdicio de los adecos y copeianos en Venezuela o las distintas facciones peronistas en Argentina los regresaron. Cristina Kirchner y Hugo Chávez son la continuidad de una historia que va desde Porfirio Díaz en México, Anastasio Somoza en Nicaragua hasta Alfredo Stroessner en el Paraguay.
Como reyes iluminados gobiernan sin ningún control, ningún balance y ningún freno a dos países que se desploman pero que con la soya y el petróleo aún aguantan en el ejercicio egótico y desmedido de poder.
Lo de Venezuela, si no fuera tan dramático, sería para morirse de la risa. Da grima ver a Nicolás Maduro, un vicepresidente, o una marioneta más bien, moverse al compás de unos hilos que se originan en La Habana. O al corrupto y multimillonario presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, creerse heredero natural del caudillo cuando no es más que un gran negociante del poder. Como aves de carroña se alistan para entrar en picada en esa disputa por la sucesión de Chávez.
Y qué tal el chorro de babas con que salió la OEA o el silencio cómplice de este sainete del resto de países. Brasil, el supuesto líder democrático del continente que se rasgó las vestiduras frente un golpe constitucional de Honduras, ahora dice que la posesión física es puro formalismo. ¿Qué tal? Lo de Colombia, mutis por el foro. ¿Se imaginan que esto sucediera con un presidente que no fuera de izquierda? Cada día les doy más la razón a los cubanos en su desprecio por esta organización multilateral continental. La Cidh, que vela por los derechos de todos, ¿tendrá algo que decir? Seguramente no.
Le queda claro a la oposición venezolana la solidaridad continental que pueden recibir, ninguna. Y queda claro el doble rasero que hay en el continente frente a los gobiernos de izquierda y los que no lo son.
Mientras tanto todos sigamos como un culebrón venezolano esperando si el caudillo revive y regresa a terminar el desastre que construyó, o si el otro culebrón el de la sucesión se inicia. Por ahora el gobierno desde la cama, o desde el coma, seguirá manejando a Venezuela. Lo que tampoco está mal pues peor no lo pueden hacer.
¡Qué vergüenza la que vivimos en esta Latinoamérica con gobiernos dignos de las repúblicas bananeras del siglo pasado!
Twitter: @fsantoscal
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PARÁLISIS POLÍTICA

OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS | Publicado: dic. 23, 2012 
Las reformas tributaria y a la justicia muestran el grado de captura que tiene hoy nuestro Congreso.
La crisis política y de corrupción, yace precisamente en que el Congreso y el poder judicial hoy no están al servicio de los colombianos sino de intereses mezquinos políticos y personales.
Las reformas económicas o políticas de un país se hacen a las buenas o a las malas. El mejor ejemplo de una reforma a las malas es lo que hoy sucede en Grecia. Allí, un sistema político capturado por los grandes intereses económicos, políticos y sindicales llevaron al país a tener un esquema tributario tan inequitativo y unas leyes con tantos beneficios para unos pocos que ahora todos sus ciudadanos enfrentan décadas de sufrimiento económico.

Otro ejemplo de esa parálisis es Estados Unidos. Un grupo específico de interés que representa la industria de armamento ha logrado un espacio político e ideológico tan importante que hoy hace que en ese país sea más fácil comprar un arma de asalto que una botella de licor. Es casi imposible poner restricciones legales a este negocio mortal que hoy deja como víctimas a estos niños de una escuela en Newton. Lo mismo sucede con la crisis fiscal que hoy tiene ese país. Un sector del partido Republicano impide que le suban los impuestos a aquellos que ganan más de 70 millones mensuales. Parecen congresistas colombianos.

¿A qué vienen estos ejemplos? Pues ambos aplican a lo que hoy sucede en nuestro país. Las reformas tributaria y a la justicia muestran el grado de captura que tiene hoy nuestro Congreso, nuestra política, nuestro país en general en los más altos niveles de decisión. Hoy es imposible hacer las reformas estructurales que Colombia necesita para solventar estas dos grandes trabas que tiene para su despegue económico. No ayuda, claro está, que el Gobierno con el mayor apoyo político en el Congreso de las últimas décadas haya sido tan torpe al presentar estas reformas que la verdad nada bueno le dejan al país. O que haya negociado la oportunidad de lograr cambios profundos para obtener una pírrica victoria política de última hora.

La crisis política y de corrupción, por cierto, que tiene el país, yace precisamente en que el Congreso y el poder judicial hoy no están al servicio de los colombianos sino de intereses mezquinos políticos y personales. Los carruseles de pensiones, las decisiones amañadas para beneficiar a unos pocos (y volvemos al tema de pensiones) y el carrusel de puestos de una corte a otra dejan ver un poder judicial que unos pocos manejan a su antojo.

Lo mismo sucede con el Congreso. Cada cual por su lado, la política al detal continúa y las decisiones se logran a base de ‘mermelada’. Imposible acabar con las prebendas pensionales y de otra naturaleza que hoy, a costa de todos los colombianos, gozan ellos y los magistrados. Donde pueden meten micos que los benefician directamente o a quien pague el favor. No hay decisión o elección, y la del Procurador es apenas la última vergüenza, que no tenga de una manera u otra algún costo de peaje.

Hay que recuperar la dignidad del Congreso y acabar con la impunidad en la Rama Judicial. Hoy el mejor negocio en Colombia, dicen por ahí, es ser juez. Mejor aún que el de congresista. Eso no puede ser. Por ahora hay que aguantar este desastre año y medio más. A Dios gracias el 2014 está a la vuelta de la esquina para recuperar, como se hizo con la seguridad en el 2002, esas dos ramas del poder público que hoy naufragan en una crisis de legitimidad producto de la corrupción, el abuso de poder, la soberbia y la total ineficacia.
Twitter: @fsantoscal
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DESCONECTADO

 OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS  | Publicado: 23 de julio, 2012 
El Cauca es apenas una expresión de una mirada y una manera de gobernar que es cosa del pasado y que tiene esos efectos, no sólo en la popularidad del Presidente.
La capacidad de cooptación de la capital generó una mirada excluyente y casi de desdén de la tecnocracia bogotana hacia la provincia.
No me refiero al último disco de Juanes, muy bueno por cierto. El problema del Gobierno de Juan Manuel Santos, que hoy está en su peor momento, es la desconexión que tiene con el país y con los distintos sectores que lo componen.

La gravísima situación del Cauca es apenas una expresión de una mirada y una manera de gobernar que es cosa del pasado y que tiene esos efectos, no sólo en la popularidad del Presidente, sino en esa sensación de desgobierno, de orfandad y de exclusión que siente la provincia colombiana.

Esto no es nuevo. Con excepción del gobierno anterior al país se le gobernaba desde Bogotá y para Bogotá. 


La capacidad de cooptación de la capital generó una mirada excluyente y casi de desdén de la tecnocracia bogotana hacia la provincia.

Los indios, gas. Los negros fuchi. Mitu, ¿ala eso dónde queda? Cartagena se convirtió en la excepción y eso porque la élite bogotana la volvió un barrio más de la capital.

Recuerdo al principio del anterior gobierno cuando el gobernador de Sucre me contó que de los dos Presidentes anteriores uno no había ido en sus cuatro años y el otro sólo había aterrizado en Corozal en una escala hacia San Andrés. 


Quizás es una exageración pero lo cierto es que esa variable regional, con excepción de Uribe, a quien le aburría la capital, nunca ha hecho parte del imaginario político tradicional que opera en la capital de la República.

El Presidente Santos es la expresión más arraigada de esa mirada de país. 


A la que se añade un gabinete que, como dice el senador de la U 
Armando Benedetti, deberían primero aprender español. 

Este gobierno no tiene cuento regional, no tiene cuento afro o indígena y por eso lo atropellan esas dinámicas que hoy con la visión de exclusión que hay desde Bogotá fácilmente se les salen de las manos a Santos y a su gobierno.

Un ejemplo claro de esta desconexión es la ley de regalías.

El gobernador del Meta me decía hace unas semanas que por cuenta de la reforma a la ley de regalías él perdió un año de gobierno. 


¿La razón? El gobernador de Bolívar, 
Juan Carlos Gossain, una estrella política de gran futuro, lo definió perfectamente: la mermelada todavía está en el frasco. 

Mientras elaboran los proyectos y se pone a andar la burocracia de control que se creó en la ley, sin sentir alguno por la realidad regional, antes del 2013 va a ser imposible ejecutar algo de esos recursos fundamentales para la provincia colombiana.

No sé si el Presidente pueda rectificar el rumbo pues la otra Colombia es algo totalmente desconocido para él.

Pero si quiere por lo menos tener una oportunidad, debe arrancar por hacer un profundo cambio de gabinete que deje de lado a sus amigos históricos y busque caras nuevas, de gran ascendencia regional, con experiencia exitosa en el servicio público, con garra política y que se unten de barro.

No es ciertamente a lo que está acostumbrado ni con lo que se siente cómodo Santos, pero lo único que sí es totalmente claro es que más de lo mismo no le funciona ya.

Twitter: @fsantosRCN

OJO AL LLANO

OPINIÓN|FRANCISCO SANTOS| Publicado: Julio 8- 2012

Los cuatro funcionarios chinos secuestrados, el paro armado en Arauca o los buses quemados en el sur del Meta son otros ejemplos de lo que hoy es un franco y evidente deterioro del orden público en esta región.
Este gobierno maltrató a una gobernadora por ser crítica en el manejo del orden público. Ahora la culpa es de Uribe y de sus seguidores.
Es mucho más que el tradicional llano. Es casi todo el oriente colombiano, donde se están dando los grandes desarrollos agroindustriales y energéticos, el que está sufriendo los mayores problemas de orden público en el país. Como aún esa región que va desde el Putumayo hasta Arauca hace parte de la periferia nacional, por lo menos en el imaginario las élites políticas bogotanas, pues no trasciende en los grandes medios y no tiene por ende la atención debida del Gobierno Nacional.

El gravísimo incidente de la empresa contratista de petróleos en el que murieron cinco civiles es apenas el último de los grandes hechos de violencia de esa región. Los cuatro funcionarios chinos secuestrados, el paro armado en Arauca o los buses quemados en el sur del Meta son otros ejemplos de lo que hoy es un franco y evidente deterioro del orden público en esta región fundamental para el desarrollo y la sanidad fiscal del país.

No es que volvamos a la situación del 2002. Eso es imposible, pues el debilitamiento que sufrieron los grupos terroristas durante la era Uribe fue estructural. Pero como lo dijo él mismo "las culebras siguen vivas". Y se adaptaron y aprovecharon los espacios, los descuidos y los nuevos negocios para financiar sus actividades terroristas.

En Arauca el Eln con el control del negocio del contrabando de la gasolina se he reforzado tremendamente. Resultado: el paro armado en ese departamento. El crecimiento del negocio de la coca, en especial en esa franja de 10 kilómetros en la frontera con el Ecuador, alimenta el terror de las Farc. Resultado: la operación que deja cinco civiles muertos. Las bandas criminales y las Farc con el negocio de la gasolina en Norte de Santander y La Guajira crecen. Resultado: 12 militares muertos abajo de Maicao y Cúcuta y el Catatumbo con graves índices de violencia.

Lo de la coca es grave. El último informe de medición de cultivos del Simci de Naciones Unidas, y que por cierto el Gobierno engavetó, prende serías alarmas.

El Putumayo de nuevo se pierde, la resiembra y los cultivos mayores a 20 hectáreas crecen, las fronteras y las zonas de influencia de las Farc (Guaviare, Putumayo y Nariño) son el nuevo escenario de producción y consolidación del negocio de la coca y la batalla contra esa gasolina del conflicto se pierde en esas zonas.

El presidente Santos plantea la crítica en el tema de seguridad como un daño a la imagen del país. No es así. Si escuchara más, se conectara con las regiones e hiciera más micromanejo del orden público se daría cuenta de lo que verdaderamente sucede en el país y tomaría los correctivos necesarios. Tapar el sol con las manos o con los exitosos golpes que les ha dado a las organizaciones criminales y terroristas, que todos le reconocemos, es equivocarse de manera grave.

Pero dejó un paciente con cáncer en remisión en gran parte del cuerpo. Lo grave del asunto es que donde aún se combatía la enfermedad, esta toma fuerza y ello nos preocupa a todos. De eso se trata este debate.

Hace unos años este gobierno maltrató a una gobernadora por ser crítica en el manejo del orden público. Ahora la culpa es de Uribe y de sus seguidores. ¿No va siendo hora de que el presidente Santos se dé cuenta que el problema está más bien en otro lado y deje de buscar el muerto río arriba?

Twitter: @fsantosRCN

TIRAR LA PIEDRA

24 de junio de 2012 |OPINIÓN| Por: FRANCISCO SANTOS

La deslealtad, que ha sido una característica del gobierno, que inauguró al nombrar como ministros a los enemigos de quien lo hizo Presidente, Álvaro Uribe Vélez. Ya la historia de Vargas Lleras, Restrepo y Pardo es ampliamente conocida.
Un sainete que termina con un Presidente y sus medios como caja de resonancia, lavándose las manos de un desastre que es en gran parte culpa suya.
Otro sainete. Otra reculada. Otra deslealtad. El carácter del gobierno de Juan Manuel Santos queda perfectamente perfilado con el megadesastre político en que se convirtió la reforma a la justicia.

Empecemos por el sainete. Una reforma mala, pésima, que se convierte en un tema de honor para el Presidente y que contrariando su pragmatismo decide sacar adelante al costo que fuera. O como me dijo un analista el gobierno, se dejó meter cinco goles para poder meter uno. Se dejó, ayudó, facilitó y metió los goles para mantener gobernabilidad, para tener al Congreso engrasado (además de los puestos con los que los tiene en el bolsillo) y así facilitar su agenda legislativa el próximo año y consolidar el apoyo total de los políticos de la unidad nacional a su reelección. Un sainete en el que sacan al ministro del Congreso (¿alguien se cree ese cuento?), en el que el gobierno engaña a los magistrados del Consejo de Estado, en el que otros magistrados de la Corte Suprema hacen lobby para prolongar su período y otros más, los del Consejo Superior de la Judicatura, pelean por no desaparecer y se apuñalean entre ellos para salvar una sala u otra. Sainete que termina con un Presidente y sus medios como caja de resonancia, lavándose las manos de un desastre que es en gran parte culpa suya.

Del sainete pasemos a la reculada. Ya es tan característica que Juan Carlos Pastrana trinó al medio día antes del discurso del Presidente: "se inicia conteo regresivo para el reversazo de JMS". Desde el paro de los camioneros, pasando por la reforma de la educación o el aumento en la edad para pensionarse, Santos tiene ahora una bien ganada fama de dar marcha atrás cuando enfrenta dificultades. Otra vez lo hace, a destiempo además, y en contraste con la firmeza y a veces terquedad de su antecesor, el actual Presidente parece una gelatina. Diversos sectores, entre ellos la guerrilla, tienen claro cómo medirle el aceite al primer mandatario de los colombianos.

Y la deslealtad, que ha sido una característica del gobierno, que inauguró al nombrar como ministros a los enemigos de quien lo hizo Presidente, Álvaro Uribe Vélez. Ya la historia de Vargas Lleras, Restrepo y Pardo es ampliamente conocida. O los codazos políticos de Vargas Lleras en contra de su colega de gabinete Beatriz Uribe, que fueron premiados al nombrar ministro de Vivienda al primero y sacar por la puerta de atrás a la segunda. Pero escuchar a su vocero en la radio, Julio Sánchez Cristo, trapear con Simón Gaviria, el más leal de los santistas en el Congreso y cuyo pecado fue decir que el ministro de Justicia se estaba lavando las manos, muestra que para el jefe de Gobierno y sus áulicos solo la defensa incondicional basta. No importa que el presidente de la Cámara de Representantes sea hijo del Presidente que le dio su primer puesto ministerial, o que César Gaviria hasta haya sido el padre putativo político de Santos. No, se sacrifica al que sea con tal de salvar la cara del Presidente ante la opinión pública de un descalabro político que es suyo.

¿Quién embarcó a Santos en este desastre? ¿Quién lo aconsejó mantener la caña ante tanta evidencia del error que se estaba cometiendo? Tuvo muchas oportunidades de enterrar una reforma que arrancó mal y que se desfiguró a cada paso. Ahora, cuando había que mostrar la grandeza en el error, el Presidente Santos prefirió tirar la piedra y esconder la mano. Y el país enfrenta una incertidumbre institucional que no vivía hace décadas.
Publicado: Junio 24, 2012

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ESCOBAR, EL SANTO

17 de junio de 2012 |OPINIÓN| Por: FRANCISCO SANTOS

Mis hijos me dieron una lección de dignidad. Cuando les pregunté si veíamos el primer capítulo de la serie ellos me respondieron, ¿y darle rating y plata a quien quiere dignificar el asesino que casi nos deja sin papá?
No vuelvo a prender Caracol Televisión mientras esta serie esté al aire. No acepto esa apología del delito disfrazada de buena televisión.
Es un gran éxito de rating. O como me dijo Fernando Gaitán cuando le pregunté sobre la serie de Pablo Escobar, es como patear un penalty sin arquero. No era tan difícil tampoco, pues esas historias de la realidad, como tantas otras en nuestro país, superan la versión más macondiana de Caoslombia. Lo cierto es que Caracol se la echó toda con esa serie. La pregunta es: ¿a qué costo?

El costo no es para la empresa de televisión que recupera primacía en la parrilla después de años de desierto y de paso se mete un gran billete al bolsillo. El costo es para todos aquellos que sufrimos directa o indirectamente la violencia sistemática de un criminal que a punta de terrorismo casi doblega a nuestra sociedad.

Mis hijos me dieron una lección de dignidad. Cuando les pregunté si veíamos el primer capítulo de la serie ellos me respondieron, ¿y darle rating y plata a quien quiere dignificar el asesino que casi nos deja sin papá? La misma indignación se la sentí al actual director de la Policía cuando le pregunté del tema. Se avergonzaba con los más de tres mil policías asesinados por el narcotráfico y por sus familias que ahora tienen que ver cómo el enemigo número uno de esa institución, Pablo Escobar , es la estrella del prime time colombiano.

La semana pasada un grupo de empresarios paisas también se quejaba con dolor de ciudad y de víctimas, pues muchos vivieron el terror de las bombas, el terror de salir a la calle y el dolor de la herencia que le dejó a Medellín este delincuente que según me cuentan quienes han visto la serie, por ahora es un Robín Hood moderno. En privado, y ahí está parte del problema, me decían que ellos se negaban a pautar en un programa que estigmatiza a una ciudad, que recuerda el terror de una era, que enseña de cierta manera que el crimen paga y que victimiza de nuevo a las víctimas.

Finalmente, y lo que me llevó a escribir esto, fue una pregunta de un policía que vivió, y que vive, el dolor de esa época, ¿por qué nadie dice nada?

Algunos dirán que escribo esto porque trabajo en RCN. Otros que es una actitud parroquial y que es como tratar de tapar el sol con las manos. Y no faltará quien me acuse de coartar la libertad de expresión.

No, esta protesta tiene que ver es con el dolor de víctima. De víctimas. De policías asesinados. De periodistas silenciados. De pasajeros de un avión que explotaba en el aire por una bomba terrorista. De comerciantes y compradores que estallaron en mil pedazos por el uso de explosivos en contra de ciudadanos indefensos. De tantas voces valientes que sacrificaron su vida y hoy se revuelcan en la tumba.

No vuelvo a prender Caracol Televisión mientras esta serie esté al aire. No acepto esa apología del delito disfrazada de buena televisión. Es mi pequeño acto de protesta e invito a otros que sienten ese dolor e indignación a que hagan lo mismo. No hay derecho que mientras unos de manera banal logran sus objetivos comerciales con el dolor ajeno, las víctimas lloremos en la soledad del olvido ese triste momento de nuestra historia que tanta sangre dejó y hoy aún deja en los campos y ciudades de nuestro país. Protesto y apago.
Publicado: Junio 17, 2012
Twitter: @fsantosRCN

LAS FARC Y BATASUNA

20 de mayo de 2012 |OPINIÓN| Por: FRANCISCO SANTOS

Los lazos de las Farc y de ETA son de vieja data y el atentado contra Londoño hace parte de ese conocimiento compartido político y militar que hoy adquiere nueva relevancia con el escenario de la marcha patriótica y el atentado con una bomba lapa contra el exministro.
El atentado a Fernando Londoño y la marcha patriótica son parte de una estrategia político-militar de una organización que evoluciona hacia una combinación de las formas de lucha.
Dos hechos aparentemente inconexos hacen parte de dos caras de una misma moneda.

El atentado a Fernando Londoño y la marcha patriótica son parte de una estrategia político-militar de una organización que evoluciona hacia una combinación de las formas de lucha más parecida a la de ETA y Batasuna que a la tradicional de las Farc y el Partido Comunista Colombiano (PCC).

Para nadie es un secreto, como lo relató el miliciano alias Biofilo en RCN Radio hace unos días, que las Juventudes Comunistas (JUCO) del PCC son las divisiones inferiores de las Farc y que de allí reclutan muchos de sus mejores cuadros.

Esta relación parte de una histórica y bien documentada relación Farc-PCC que incluso deja frentes con nombres de reconocidos dirigentes político-militares que hacían parte de esa perversa combinación de todas las formas de lucha, práctica de la cual aprendieron con honores años después las autodefensas.

Ahora que el caso de Sigifredo López abre la puerta de la Farcpolítica, todos esperamos que se revele la profundidad de esas relaciones políticas, sociales y económicas con reconocidas personalidades del país, de hoy y de antes.

Históricamente, las Farc han jugado a distintas relaciones con diferentes sectores de la sociedad colombiana, legal e ilegal.

Hoy, sin abandonar el partido comunista clandestino, que es fuente de milicias y logística en centros urbanos, apuesta por un nuevo frente político, la marcha patriótica, que con diversos sectores sociales espera articular un escenario político nuevo y moderno ante el desgaste e inutilidad del PCC.

¿Dónde buscar modelos efectivos de combinación de las formas de lucha? Obviamente en aquellos que fueron de gran utilidad en la expansión del conocimiento en el uso de explosivos, la ETA y el IRA, y en el manejo de esa dualidad en una democracia.

Los lazos de las Farc y de ETA son de vieja data y el atentado contra Londoño hace parte de ese conocimiento compartido político y militar que hoy adquiere nueva relevancia con el escenario de la marcha patriótica y el atentado con una bomba lapa contra el exministro.

Algunos, idiotas útiles, analizan la marcha patriótica como un escenario positivo que demuestra el inicio del tránsito de las Farc hacia la política y hacia la paz. Muchos de quienes hacen ese análisis son los mismos que adjudicaron la bomba contra Londoño a las fuerzas oscuras o a la extrema derecha. Son los voluntaristas de la paz.

Lo cierto es que la apuesta de la marcha patriótica ni es un mensaje de paz, como no lo fue Batasuna, ni es una buena noticia. Tal y como lo hizo con la Unión Patriótica, las Farc articulan cuadros convencidos en la lucha armada con esos voluntaristas por la paz poniéndolos como carne de cañón.

Los utiliza para abrir espacios políticos que se le han deteriorado, jugando de nuevo a la legalidad y la ilegalidad en una macabra recreación de escenarios peligrosísimos que llenaron este país de sangre, mucha de ella inocente.

Los 80, la Unión Patriótica, las ansias de paz, la lucha política entrelazada a la lucha armada, los muertos. Ese camino ya lo recorrimos. ¿Lo vamos a volver a andar?

Recuerdo cuando alias Tirofijo dijo que era imposible humanizar la guerra. La paz tampoco es cristalina o limpia. La hacen los guerreros cuando no ven otra opción. Las Farc aún no están ahí. El atentado contra Londoño lo deja claro.

Twitter: @fsantosRCN

Publicado: Mayo 20, 2012

COMENZÓ LA CAMPAÑA

29 de abril de 2012 | OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS
No es la extrema derecha en la que ahora pretende encasillar a quienes le reclaman por un regreso al camino que se construyó en los ocho años anteriores.

Es el colombiano de a pie, sensato, que aguantó con resignación y silencio a los malos gobernantes.

Cien mil casas. Y gratis. Germán Vargas Lleras de ministro. "Sí, soy populista", dijo a cuatro vientos esta semana. No importa que nadie le crea y que todo el mundo tenga claro que Santos arrancó la campaña de reelección. La pregunta es ¿por qué lo hace tan temprano?

Es apenas obvio que algo tiene que ver con la encuesta. Nada le duele más al Presidente que una caída de popularidad o que lo comparen con su antecesor. Hoy, sin cumplir la mitad de su período ambas se dan cada vez más. Santos naufraga en un mar de promesas incumplidas, de anuncios que se quedan en nada y de discursos que sin ninguna coherencia ideológica tienen a su electorado por lo menos confundido.

A Santos lo eligió un votante humilde, trabajador, aguantador y que aburrido de como estaban las cosas en el 2002 eligió a Álvaro Uribe . No es la extrema derecha en la que ahora pretende encasillar a quienes le reclaman por un regreso al camino que se construyó en los ocho años anteriores. Es el colombiano de a pie, sensato, que aguantó con resignación y silencio a los malos gobernantes, a los violentos y que, nacionalista y apegado a su región, solo pide seguridad y confianza. Hoy ambas van en franco deterioro.

Pero quizás lo que más aceleró este cambio de gabinete, de tono en el discurso y de populismo económico es que ahora tiene claro que va a enfrentar en 2014 a un candidato uribista con el mismo expresidente al frente de la campaña.

Es más, tiene plan B por si llega a ver que no le alcanza. Esa es la razón de Vargas Lleras en un ministerio con 4 billones de pesos a su disposición.

El problema de Santos es que al apartarse del uribismo se quedó sin cuento. El de las locomotoras no anda. El de la prosperidad no deja de ser un buen eslogan que no tiene resultados concretos, pues la agencia del tema es un desastre y los otros proyectos no son sino enunciados puros.

Lo cierto es que por ahora lo de mostrar es una locomotora económica, herencia de una política fiscal y macroeconómica seria, y una confianza del sector privado que se mueve por inercia gracias a lo que se hizo desde 2002.

En la búsqueda de un cuento anda el candidato-presidente.

¿Hasta dónde irá a llegar por ese nuevo sendero del populismo estrato seis? Aún no lo sabemos. Pero puede con ese discurso hacerle un gran daño a Colombia al legitimar la opción del populismo.

Colombia se ha destacado por nunca caer en las garras de la solución fácil a sus problemas.

Se destaca siempre por ser una nación seria al afrontar sus dificultades. Santos abrió la caja de Pandora, que no sabemos si podrá cerrar.

Dios no lo quiera, en unos años con otro presidente y un populismo rampante en el poder, que tengamos que volver a esta semana para encontrar al verdadero culpable de ese mortal virus que ha acabado con tanta riqueza y prosperidad en nuestra región, y que se instaló en Colombia por cuenta de un presidente que se las dio de Perón o de Chávez tecnócrata para mantenerse en el poder.

La ruptura

15 de abril de 2012 | ANÁLISIS | Por: FRANCISCO SANTOS
Con Uribe de candidato, la cosa cambia radicalmente. Con Uribe en campaña, pocos se irían de la U y si encabeza lista puede fácilmente tener un tercio del Congreso.
Santos ya no va a contar con Uribe ni con los votos uribistas en la elección de 2014.
Era inevitable. Son como el agua y el aceite.

Uno frentero, y el otro no.

Uno campesino de provincia; el otro de la más rancia oligarquía bogotana.

Uno de universidad pública; el otro de centros universitarios de la estratosfera.

Uno con las ideas claras desde siempre; el otro con ideas que sirven y se acomodan al momento.

Uno con larga trayectoria política electoral; y el otro con un sentido de oportunidad que lo llevó al poder, sin casi medírsele al pueblo.

Uno del pueblo; el otro de los medios.

El uno se mueve como pez en el agua en escenarios internacionales; el otro en los pueblos y caminos polvorientos de Colombia.

Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos son de dos mundos distintos.

Hoy, las diferencias entre los dos llevan a una ruptura política inevitable de grandes consecuencias para el país y para ambos.

La primera de ellas es que Santos ya no va a contar con Uribe ni con los votos uribistas en la elección de 2014.

¿Qué consecuencia tiene? Pues son múltiples, dependiendo de qué decidan los partidos de la U y el Conservador y, sobre todo, el mismo Álvaro Uribe.

Los escenarios son esencialmente dos.

El primero es sin Uribe de candidato a algo: la Vicepresidencia o cabeza de lista para Senado.

Y el segundo es con él de candidato en 2014.

Si se da el primero, lo que sucede es que el liberalismo se une con Cambio Radical y con gran parte de la U. Santos es reelecto fácilmente y el uribismo queda herido de muerte.

Puede que sobreviva un pequeño partido de la U, o de Primero Colombia, el movimiento que llevó a Uribe a la Presidencia, pero sin la fuerza electoral de la U de hoy.

El Partido Conservador pierde fuerza y la izquierda queda en su plata, entre el Polo y lo que salga del movimiento de Petro.

Si por el contrario se da la otra opción, con Uribe de candidato, la cosa cambia radicalmente. Con Uribe en campaña, pocos se irían de la U y si encabeza lista puede fácilmente tener un tercio del Congreso. Si a ellos se le suma el Partido Conservador, cuyo líder natural es, sin duda, Uribe, pueden tener mayoría electoral en el Congreso en el periodo 2014-2018.

¿Y del premio mayor, la Presidencia?

En el primer escenario no hay la menor posibilidad. En el escenario dos, Santos es derrotable. Una coalición del uribismo, la U y los conservadores, con un buen candidato, tiene posibilidades de derrotar a Santos -el pobre Vargas Lleras está como la casita roja de Davivienda, y hoy no sabemos adónde va a acabar.

Obvio, hay grandes intangibles que entran en una ecuación política como esta.

Uno, que las Farc, al ver un escenario de continuidad del verdadero uribismo en el poder, se apresure a negociar una paz con Santos.

El escenario Pastrana, se debería llamar.

Claro, contar con la inteligencia política de las Farc es una estupidez, pero no se puede descartar nada.

Dos: un deterioro aún mayor en seguridad, y algo en la economía, que facilitaría la derrota de Santos.

En fin, en el mejor momento de Santos, el show de la Cumbre de las Américas le ha salido muy bien.

En el horizonte se presentan nubarrones políticos de grandes dimensiones.

De cómo juegue Uribe sus cartas (no hay que olvidar que Santos es un gran estratega político), el legado político de "doña Rumbo" puede retomarse o, en su defecto, morir para siempre.

Lo mismo de antes

1 de abril de 2012 | OPINIÓN | Por: Francisco Santos
- Senador ROY BARRERAS - Traidor, lagarto "voltiarepas"
Y ahora nuevo mejor 'amiwis' de las Farc (N.del E) - 
Los 'vivancos' y 'gallones' del país y del mundo se arropan en la misma complicidad ideológica que deja en claro que una masacre de uno es repudiable y merece, es más se exige, sea castigable mientras la del otro no.
Las víctimas de las Farc, de sus masacres, de sus atentados terroristas, de sus secuestros, de sus mutilaciones, tendrán que aceptar con resignación que no habrá ni justicia, ni verdad ni reparación.
Una voz solitaria se alzó en el Congreso en contra del horror de reforma constitucional, mal llamada marco para la paz, la del congresista de la U Miguel Gómez Martínez. Y no es fácil hacerlo porque hablar contra la paz es como hablar en contra del niño Dios. Pero cuando se mira en detalle lo aprobado no deja uno de quedar sorprendido frente a la patria boba que de nuevo vivimos.
La ausencia de debate muestra un doble discurso frente a las víctimas. No se ha escuchado una voz para criticar esta amnistía por la puerta de atrás para los guerrilleros de las Farc y del ELN, la del Polo o las de las ONG retumban en su silencio. Las víctimas de estos grupos, de sus masacres, de sus atentados terroristas, de sus secuestros, de sus mutilaciones, de sus desplazamientos, de su reclutamiento forzado, de sus violaciones tendrán que aceptar con resignación que sus victimarios sean congresistas, alcaldes y de pronto presidentes. Y que no tengan ni justicia, ni verdad ni reparación.
¿Esa es la evolución de este país ahora en la administración Santos? ¿Dónde quedó el discurso que escuchamos de los medios que también han guardado un vergonzante silencio? ¿Dónde está la voz de la oficina de DD.HH., de Naciones Unidas que parece silenciada por la complicidad con la paz?
El marco para la paz es una amnistía disfrazada no nos digamos mentiras. Por eso lo elevan a rango constitucional. Los 'vivancos' y 'gallones' del país y del mundo se arropan en la misma complicidad ideológica que deja en claro que una masacre de uno es repudiable y merece, es más se exige, sea castigable mientras la del otro no. ¡Qué indignación!
Pero no para ahí el desatino de esta propuesta. Por un lado le manda la señal equivocada a las Farc. Les dice tranquilos cometan todos los horrores que al final negociamos y así esto acaba en una amigable componenda como la que trataron de arreglar sin éxito Gaviria, Samper y Pastrana (en el exceso). Por otra parte entregan, antes de una negociación, la joya de la corona y gastan un fusible, el Congreso, que da un margen de maniobra absolutamente necesario. Y finalmente, la bobadita de mensaje a las Fuerzas Armadas quienes victoriosas después de los ocho años de respaldo indeclinable y franco ahora tienen que aguantarse las dudas del debate del fuero militar y una llave de la paz que Santos ya sacó y el país no se ha enterado.
¿Qué se va a entregar en un acuerdo de paz? Ya se entregó de antemano que paguen unos añitos de cárcel. A cambio de nada y con el apoyo del Partido Conservador y de la U. Es increíble que este debate haya sido tan precario. Demuestra que el norte ideológico de estos partidos muchas veces está más ligado a la burocracia que a la defensa de los colombianos que recibieron una segunda oportunidad en el gobierno pasado después de sentir durante décadas el azote de los violentos.
Pero, bueno, está de nuevo la socialbacanería, como le dice Uribe, en el poder. Esa elite bogotana que desconoce el país por fuera de la capital, Anapoima o Cartagena, coopta medios con pauta, gobierna a punta de encuestas y hace lo que le conviene a estas y no al país.
Así se dilapida una fortuna que se recibió. Para no hablar de los huevitos que hace rato murieron.


@fsantosRCN