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“Llegó la hora de pararse de la mesa”

NACIÓN| Por: SEMANA.COM| Publicado: junio 22, 2013  
PAZ Con el argumento de que las FARC “están tomando oxígeno”, Centro Democrático exige a Santos suspender proceso de paz.
Francisco Santos, Oscar Iván Zuluaga y Carlos Holmes, precandidatos uribistas, 
Foto: CENTRO DEMOCRÁTICO
Francisco Santos le cuestionó este lunes al presidente Juan Manuel Santos que no hubiera hecho mención alguna del asesinato de 19 soldados en Arauca y Caquetá en el discurso con el que instaló la última legislatura de su gobierno. “Lo sabía horas antes de ir al Congreso y prefirió guardar silencio. No dijo una sola palabra y nos mostró el país de las maravillas sobre la sangre de estos soldados”.
Así fue como el Centro Democrático, el movimiento de oposición liderado por el expresidente Álvaro Uribe, le dio respuesta al discurso de Santos en el Congreso en el que de nuevo fijó como prioridad la política de paz.

La misma política que este movimiento opositor pidió este martes suspender, al considerar que el más reciente ataque terrorista de las FARC contra miembros de la Fuerza Pública, perpetrado el pasado fin de semana y en el que murieron 15 militares en la zona de Fortul (Arauca), debe ser asumido como “la gota que rebasó la copa” con las FARC y que deben llevar a tomar la decisión de levantarse de la mesa de diálogo que gobierno y voceros de la guerrilla tienen instalada desde el pasado mes de noviembre en La Habana, Cuba.

Y por eso le exigen al gobierno suspender los diálogos y condicionar su reanudación a un “cese unilateral de acciones militares criminales” por parte de las FARC, con verificación internacional. “Sólo hasta que se den estas condiciones el presidente Santos debe volverse a sentarse en la mesa con estos sinvergüenzas”, dijo Francisco Santos.

De no hacerlo, explicaron los ‘uribistas’, el gobierno estaría legitimando “el asesinato de nuestros jóvenes policías y militares”. “¿Hasta cuándo tenemos que acompañar los colombianos los féretros de los soldados y las lágrimas de sus familias mientras los asesinos se refugian tranquilamente en La Habana y disfrutan del tapete rojo que el gobierno les ha entregado? ¿Hasta cuándo presidente Santos?”, dijo Francisco Santos.

Los dirigentes del Centro Democrático defienden una tesis. Durante los siete meses de negociaciones, los únicos beneficiados han sido la guerrilla de las FARC, a quienes, según Francisco Santos, el gobierno “les está dando oxígeno político” a cambio del deterioro de las condiciones de seguridad en el país.

Por eso revelaron cifras que señalan que 263 militares y policías han sido asesinados entre septiembre del año pasado y mayo del presente; que la tasa de homicidios se incrementó de 4.307 en el 2012 a 4.848 en lo que va de 2013; que las acciones terroristas pasaron de 471 en el 2010 a 819 en el 2012, y que los atentados a oleoductos aumentaron en un 66 % en el presente año en el país.

“El presidente Santos al continuar negociando con las FARC solo les está dando oxígeno político a una organización que no le interesa la paz. Sólo les interesa es el poder”, según palabras de Francisco Santos.

El Centro Democrático considera que las FARC están aprovechando para mantener su estrategia de combinar las formas de lucha para alcanzar el poder. “La marcha patriótica, los movimientos campesinos y sociales, los proyectos de zonas de reserva campesina, todo eso hace parte de una estrategia en la que las FARC manda un mensaje muy claro: esta negociación no es para la paz, es simplemente un proceso de acumulación de fuerzas para lograr lo que ellos denominan la toma del poder”.

Firmeza con Venezuela

Además de exigir la suspensión de los diálogos de paz, el Centro Democrático también le pidió al gobierno mayor firmeza en las relaciones de Colombia con Venezuela. “Santos lo que debe pedirle al presidente Nicolás Maduro es que Venezuela deje de ser la retaguardia de las FARC.

Holmes asegura que el frente 10 de las FARC “mata, secuestra y extorsiona en Colombia, pero se ampara en el refugio del territorio venezolano”. Francisco Santos asegura que los militares de ese frente que asesinaron a los 15 soldados en Arauca cruzaron la frontera desde Venezuela.

Por eso, Óscar Iván Zuluaga, otro de los precandidatos presidenciales uribistas, consideró que la relación de Colombia con todos los vecinos debe tener como denominador común la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. “Las FARC son terroristas que se financian con el narcotráfico y en eso no debe haber contemplaciones con ningún país del mundo”.

Santos perdió el rumbo

Pero la paz y las relación es con Venezuela no fueron las únicas políticas cuestionadas por la oposición. Zuluaga aseguró que Colombia hoy es un barco a la deriva sin capital ni timonel. Porque no existe liderazgo presidencial que ha llevado, en su criterio, a que en el país se haya perdido el principio de autoridad.

“La prueba más clara es el Catatumbo”, dice. “El Esmad está de brazos cruzados y las FARC tienen el manejo”. Y agrega que “la falta de autoridad va acompañado de la pérdida del diálogo social. Santos no conoce la realidad nacional y eso ha llevado a que llegue tarde a estas protestas sociales. El precedente del paro cafetero le demostró a otros sectores de la economía productiva del país que es el paro y la protesta la única forma de ser escuchados”.

Los uribistas también calificaron el discurso que pronunció el presidente Santos en el Congreso como antidemocrático y excluyente.

Las referencia concreta fue el rechazo a lo que llamaron la exclusión de Fedegan en los diálogos gremiales y las referencias al senador Jorge Robledo como uno de los políticos que estarían detrás de las movilizaciones y paros.

El presidente Santos 'macartiza' a todos los que pensamos distinto, los que pensamos que la paz se hace de una manera distinta. Al presidente solo le gusta que le digan lo que quiere oír y al que no lo dice lo tilda de guerrillero, de terrorista como lo hizo con el senador robledo. O de mano negra de la extrema derecha como hace con nosotros. Le da urticaria cualquier crítica”.

Esta fue la declaración de intenciones del Centro Democrático que anticipó la estrategia de oposición de la última legislatura.
Twitter: @RevistaSemana
 Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin  y no siempre reflejan la opinión o posición de LA OTRA MITAD DE LAS VERDADES A MEDIAS.

CARRILLO PELÓ EL COBRE

OPINIÓN| Por: EDUARDO MACKENZIE| Publicado: abril.1, 2013 
El violento ataque de Fernando Carrillo contra el ex presidente Álvaro Uribe  muestra que en la Casa de Nariño,  el pánico comienza a cundir y a dejarse ver ante la  crisis de las negociaciones en La Habana.
Carrillo, sin embargo, no dijo qué van hacer sus servicios especializados para ponerle fin a los esfuerzos del ex presidente Uribe que tanto le molestan, ni qué plan tiene para frenar en seco la voluntad de lucha no sólo de Uribe sino de los millones de colombianos que piensan como él.
El violento ataque de Fernando Carrillo contra el ex presidente Álvaro Uribe desde las páginas de El Tiempo muestra que en la Casa de Nariño, y en los círculos más íntimos del poder en Colombia,  el pánico comienza a cundir y a dejarse ver ante el agravamiento de la  crisis de las negociaciones en La Habana.
Si mi memoria no me traiciona, es la primera vez que un ministro del Interior de Colombia  se atreve a acusar públicamente a un ex presidente de Colombia de ser “una amenaza para el proceso de paz”.   Esa frase difamatoria es tan brutal  y gratuita que invita a pensar que el mensaje real es otro: que Fernando Carrillo lo que quiso decir es que el ex presidente Uribe, con su postura crítica y patriótica ante unas negociaciones aventureras, obscuras y de espaldas al país,  representa una amenaza, no para un proceso de paz inexistente, sino para la reelección de Juan Manuel Santos y para la continuidad de sus mayorías parlamentarias.
El iracundo ministro Carrillo insultó también al ex presidente Andrés Pastrana a quien calificó de “enemigo de la paz”. Afirmó que Pastrana y Uribe “cambiaron la cartilla de la paz por la de la guerra”, y que los dos hacen parte de los “lagartos de la paz y otras especies destructoras”.  La opinión pública colombiana fue también maltratada: Carrillo la acusa de haber adoptado  “el nacionalismo y los discursos militaristas”. Es alentador ver al ministro del Interior santista perder tan fácilmente el control de su lengua, y ampliar así, de manera objetiva, el vasto bloque de resistencia contra los planes “de paz” de las Farc y del gobierno.
Lo que Fernando Carrillo se cuidó de decir, y lo que muchos nos preguntamos ahora,  es qué medidas concretas piensa tomar el alto poder colombiano  contra la “amenaza” que representa el ex presidente Uribe. Pues lo de Carrillo no parece un dislate, un desliz de lenguaje ante un acceso de cólera. No. Parece un golpe calculado. Carrillo, sin embargo, no dijo qué van hacer sus servicios especializados para ponerle fin a los esfuerzos del ex presidente Uribe que tanto le molestan, ni qué plan tiene para frenar en seco la voluntad de lucha no sólo de Uribe sino de los millones de colombianos que piensan como él.
¿La libertad de prensa, la libertad de expresión, la libertad de reunión serán deterioradas por Carrillo para  que el llamado “proceso de paz” con las Farc pueda ser impuesto a rajatabla y como un hecho cumplido a los colombianos sin que éstos puedan decidir al respecto a pesar de lo absurdo y liberticida de esos planes?
¿Qué implican los  ataques de Carrillo para la seguridad de los ex presidentes? Aquí hay un problema grave. ¿No es muy extraño que el ministro del cual depende la protección de Uribe y de Pastrana los considere a ellos como una “amenaza”? ¿Carrillo no debería presentar su renuncia?
El insulto del ministro Carrillo coincide, además, con la ofensiva  de injurias de Nicolás Maduro, presidente de facto de Venezuela, contra el ex presidente Uribe. Ver a un ministro colombiano aportando agua al molino de los bonzos alucinados de Caracas, es repugnante.
La opinión pública, como lo muestran los sondeos, comienza a impacientarse ante esas y otras actitudes  del actual gobierno, sobre todo ante los planes más o menos revelados de las Farc, como el de querer apoderarse, gracias a las negociaciones secretas, de más de 50 millones de hectáreas de tierras laborables, bajo el rótulo engañoso de “zonas de reserva campesina” y su intención de ejercer su tiránico imperio sobre la población de medio país. Y todo eso sin que las Farc acepten desmovilizarse ni entregar sus armas, sin pagar por sus innumerables atrocidades de 50 años y sin entregar su emporio narcotraficante.
El ataque de histeria de Carrillo ocurrió el mismo día que las partes decidieron suspender los diálogos de La Habana hasta el 15 de abril de 2013. Esa suspensión no es técnica. Es política. Las Farc han rechazado todas las propuestas de Santos. Para ellas, dos o tres curules en el Congreso, uno o dos ministerios, varios cargos públicos menores, impunidad judicial  y el control excluyente de las llamadas “zonas de reserva campesina”  son tonterías. Los jefes de las Farc se han intoxicado con el argumento de que tras 50 años “de lucha” (léase de criminalidad permanente) ellos no pueden contentarse con tan poco, que lo único que justificarían tales “sacrificios” es la captura de todo el poder. Esa visión maximalista de las Farc, completamente antediluviana, es el mayor obstáculo a todo acuerdo de paz.  Por eso los diálogos de la Habana están en crisis.
Ese maximalismo se había agotado cuando las Farc perdieron sus jefes históricos, la mitad de sus  combatientes y fueron diezmadas y empujadas, por el Ejército y la Policía, a sus guaridas en Venezuela y Ecuador, tras ocho años de Seguridad Democrática. Ahora ha renacido gracias al gesto de Santos de ir a buscarlas para decirles que no todo estaba perdido y que aún podían interferir en el futuro de Colombia.
Santos sabe que las Farc jamás firmarán su rendición. Esa rendición total, política y militar, es la única vía para la paz y la prosperidad en Colombia. Pero insistió en esa fantasía pues Hugo Chávez lo comprometió a hacerlo durante su encuentro en Santa Marta. Ahora está en medio de ese remolino: las Farc quieren todo o nada. Quieren la mitad del país, como exigía Alfonso Cano al final de las negociaciones del Caguán, sin que ello implique la desmovilización real de sus frentes. El Gobierno de Santos dice que las negociaciones “van muy bien”. Lo dice pues van tan mal que decir la verdad sería ponerle fin de hecho a esas maniobras que podrían terminar en el desmembramiento de Colombia


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Una cuchilla de afeitar

29 de mayo de 2012 |Zona franca| Por: JOSÉ OBDULIO GAVIRIA
Hugo Chávez Frías, en compañía de Juan Manuel Santos | Juan Barreto - EL NACIONAL
Como la política tiene una lógica implacable, quien cohabita con Chávez terminará indefectiblemente enredado con las Farc.
Para mantener la amistad con el compadre Chávez hay que hacerle caricias a su ahijada Farc.
El 'santo-holguinismo' supone que para tener buenas relaciones con Venezuela hay que hacer mutis por el foro frente a su régimen criminal. El 'santo-holguinismo' quiere cambiar nuestro escudo: al cóndor que mira de frente y tiene las alas extendidas y una corona de laurel en el pico lo remplazará un avestruz con su rabo parado y la cabeza enterrada en la arena. Y en lugar de Libertad y Orden quieren que aparezca Resignación y Silencio.
Circula una bella edición colombiana de la Rebelión de la granja (Remasterizados-Booket), obra en la que el genio de George Orwell desmenuza las mentiras, los crímenes, el culto a la personalidad y las falsas realizaciones del régimen estalinista.
La Rebelión de la granja fue escrita en 1943, en plena guerra mundial. Inglaterra (Orwell era inglés) combatía, aliada al régimen comunista de la Unión Soviética, contra la Alemania nazi. Era de suponer que, en la meca de la libertad de pensamiento, la alianza con Stalin no afectaría para nada el libre examen. No fue así. Orwell denunció en una columna de prensa (1944) que "el servilismo de los llamados intelectuales hacia Rusia" estaba silenciando cualquier denuncia sobre sus crímenes. Indignado, Orwell envió este aviso a los periodistas ingleses de izquierda y a los intelectuales en general: "No vayan a creerse que por años y años pueden estar haciendo de serviles propagandistas del régimen soviético o de otro cualquiera y después pueden volver repentinamente a la honestidad intelectual. Eso es prostitución y nada más que prostitución".
El libro de Orwell casi no se pudo publicar porque no era conveniente 'molestar' al aliado con semejantes verdades. Igual piensa el 'santo-holguinismo'. Ellos se rasgan las vestiduras ante cualquier denuncia de la cooperación del régimen chavista con el terrorismo de las Farc. Eso, dicen, pone en peligro la relación de amistad colombo-venezolana. ¿Sí ven? Igual que la izquierda inglesa en los 40, que quiso imponer el silencio a los escritores y periodistas para "evitar poner en peligro la amistad anglo-rusa".
Pero el 'santo-holguinismo' da saltos cualitativos. Del silencio ante los desmanes pasó, primero, a la adulación servil ("nuevo mejor amigo") y, luego, a la exaltación descarada (el chavismo "es elemento de estabilidad en la región"). Pero, como la política tiene una lógica implacable, quien cohabita con Chávez terminará indefectiblemente enredado con las Farc. Y eso es lo que le está ocurriendo al régimen 'santo-holguinista'.
El atentado terrorista contra Fernando Londoño develó la compleja trama. Para mantener la amistad con el compadre Chávez hay que hacerle caricias a su ahijada Farc. Primero se declaró que las Farc eran de buena familia; se les retiró el insultante apodo 'terrorista' y se las bautizó con el aristocrático apellido 'Insurgente'. Después se proclamó que la mayor ansia de los colombianos es que el secretariado se convierta en bancada parlamentaria y que los comandantes de los frentes sean secretarios de gobierno.
Luego se procedió a declarar enemigos de la patria a los enemigos de Chávez y, por ende, a los enemigos de las Farc. Esa es la explicación de por qué Gobierno y revista Semana cierran filas para defender el buen nombre de las Farc contra los insolentes que las sindican de querer matar al periodista Fernando Londoño. Y por eso "toman como hipótesis de trabajo" seria la afirmación chavista de que no hubo atentado sino una piñata que hizo explotar el expresidente Uribe. ¡Ah!, y que no hubo esquirla que atravesara el pulmón de Londoño, sino que él, masoquista, se autoenterró una cuchilla de afeitar.
Nota. El 'Sinchi' es personaje de Pantaleón y las visitadoras, no de La tía Julia.
Twitter: @JOSEOBDULIO
Publicado: Mayo 30, 2012

¿Perdón y olvido?

24 de mayo de 2012 |Zona Franca| Por: PLINIO APULEYO MENDOZA
Enigmas sobre el marco jurídico para la paz

Los políticos aprueban el marco para la paz. El ciudadano común lo mira como una oferta de impunidad a terroristas. Los militares no entienden, están en la lona.
Preguntémoslo sin pasión: ¿qué espera el presidente Santos del "marco jurídico para la paz"? ¿Qué puerta les abre a las Farc? ¿Cómo lo ven los militares, los políticos y los colombianos rasos? Vale la pena despejar estos enigmas.
El Presidente considera, sin duda, que al diseñar los instrumentos de una justicia transaccional capaz de suspender o rebajar penas y abrir a los comandantes de la guerrilla la opción de insertarse en nuestra vida política, se crean las condiciones propicias para una negociación de paz. ¿Qué lo lleva a considerar que hoy es factible esta opción? Pragmático como es, debe pensar que las posibilidades de triunfo por la vía armada no existen ya ni para el Estado ni para la guerrilla, de modo que el diálogo en busca de un acuerdo de paz sería la única salida. Santos confía en su astucia de jugador de póquer para no ser engañado por la guerrilla. Tal es su carta.
Las Farc, de su lado, ven que hoy una desmovilización concertada puede abrirles una vía inédita hacia el poder, a condición de reconocérseles que son, dentro de un conflicto armado, fuerza beligerante y no terrorista y que sus comandantes, eximidos de sanciones penales, tendrían derecho a ser elegidos. Esta salida, descartada por ellos cuando sólo creían en las armas como vía hacia el poder, se sustenta hoy en dos nuevos factores que les son favorables, uno hemisférico y el otro local. El hemisférico es la comprobación de que líderes que comparten su ideología, como Chávez, Correa, Evo Morales o Daniel Ortega, han llegado al poder por la vía electoral y desde el poder buscan imponer un modelo socialista similar al de Cuba.
El factor local, no bien conocido por los colombianos, es la fuerza adquirida por los brazos políticos de las Farc y, con la plata del narcotráfico, su astuta infiltración en el Poder Judicial, en sindicatos, universidades y medios de comunicación. Sus "opsic" (operaciones sicológicas) cubren blogs, tuits, redes sociales, foros, marchas patrióticas, asonadas, paros cívicos, etc. Que estas acciones pueden permitir a sus aliados llegar al poder lo demuestran los triunfos electorales alcanzados en tres sucesivas elecciones en Bogotá.
Ahora bien, para forzar diálogo con el Gobierno, las Farc, en vez de gestos conciliatorios, cuentan más con el clima de incertidumbre creado en muchas regiones del país por las diarias acciones terroristas de sus bien camuflados milicianos bolivarianos. Su nueva inquietante demostración de fuerza ha sido el atentado que estuvo a punto de acabar en Bogotá con la vida de Fernando Londoño. Realizado con la maligna orfebrería propia de la columna Teófilo Forero, obedece a su fórmula estratégica de que a mayor presión mayor concesión (obtenida del Estado e incluso de una sociedad civil atemorizada).
Entre tanto, ¿qué piensan del marco para la paz políticos, militares y ciudadanos rasos? Los políticos, cuyos intereses se mueven a la sombra del poder, lo aprueban. Lo vimos en la aplastante votación de la Cámara el mismo día del atentado terrorista. Lo que el ciudadano común, sea vendedor ambulante, taxista, oficinista o empresario, mira como una inadmisible oferta de impunidad a terroristas cuyas principales víctimas son hombres, niños y mujeres de la población civil, ellos, nuestros políticos, lo presentan como un triunfo de la paz. Y todavía se preguntan quién quiso matar a Fernando Londoño. Los militares, de su lado, no entienden nada. Están en la lona. "Perdón para los terroristas -me decía un oficial- y para nosotros, suspendido el Foro Militar, todos los riesgos de ser víctimas de una manipulación judicial: ¿para qué combatir?".
Miremos, pues, esta realidad sin dejarnos seducir por cantos de sirena.
Los políticos aprueban el marco para la paz. El ciudadano común lo mira como una inadmisible oferta de impunidad a terroristas: los militares no entienden, están en la lona.
Publicado: Mayo 25, 2012

EL ATENTADO CONTRA FERNANDO LONDOÑO HOYOS

16 de mayo de 2012 | OPINIÓN | Por: EDUARDO MACKENZIE

El cobarde atentado contra el ex ministro Fernando Londoño Hoyos, del cual salió, por fortuna, con vida, muestra que las FARC han pasado a una fase nueva de su ofensiva general contra la democracia colombiana.
Si había dudas entre los parlamentarios sobre las intenciones de las FARC respecto del “marco legal para la paz”, esas intenciones han sido desnudadas por ellas mismas con el terrible atentado de hoy.
El cobarde atentado contra el ex ministro Fernando Londoño Hoyos, del cual salió, por fortuna, con vida, muestra que las FARC han pasado a una fase nueva de su ofensiva general contra la democracia colombiana.
Es obvio que las FARC han alcanzado un estado operativo nuevo en el que pueden realizar gravísimos atentados en la capital de la República contra personalidades políticas de primer plano, puesto que el gobierno de Juan Manuel Santos abandonó la política de seguridad democrática sin remplazarla por un esquema coherente de lucha contra la expansión de las organizaciones terroristas.
El atentado de hoy buscaba segar la vida de Fernando Londoño, el adversario más valiente, libre y elocuente de una reforma constitucional en curso de deliberación en el Congreso que podría ser nefasta para el país.
El llamado “marco legal para la paz” es un dispositivo que debería ser rechazado y archivado definitivamente pues, en lugar de abrir vías para la paz, permitirá cubrir con un manto de impunidad los crímenes, incluso los más atroces, cometidos por los jefes y miembros de las FARC y del ELN en los últimos cincuenta años.
Es una reforma constitucional que, además, le retiraría a la justicia ordinaria la competencia para juzgar a esos criminales y le quitaría al Congreso la facultad de legislar acerca de los procesos de paz en Colombia.
Así quedó el automóvil blindado al grado máximo (5) en el que viajaba el ex ministro Fernando Londoño
Es un proyecto que no tiene antecedentes en ningún otro país democrático.
No fue una casualidad que el atentado contra el ex ministro Fernando Londoño Hoyos haya sido cometido el mismo día en que la Cámara de Representantes se aprestaba a dar la última discusión para la aprobación o el rechazo de esta lamentable iniciativa gubernamental.
Si había dudas entre los parlamentarios sobre las intenciones de las FARC respecto del “marco legal para la paz”, esas intenciones han sido desnudadas por ellas mismas con el terrible atentado de hoy.
Las FARC creen que con este acto bárbaro que le costó la vida a dos personas e hirió a 35 más, intimidará a los colombianos, a los periodistas y a los congresistas.
El llamado “marco legal para la paz” aún antes de nacer ya está marcado con la sangre de colombianos inocentes. Por el futuro democrático de Colombia, por el respeto a las víctimas del terrorismo, el Parlamento colombiano debería meditar muy bien antes de aprobar esa extraña reforma constitucional.
Publicado: Mayo 15, 2012

¿De estadista a populista?

28 de abril de 2012 | Registro | Por: Rafael Nieto Loaiza
En Casa de Nariño cundió el pánico tras la última encuesta, que muestra al Presidente cayendo del 73% al 58% de favorabilidad. Lo grave aquí no es la cifra, alta en el escenario comparado, sino la aguda tendencia hacia abajo.
De mantenerse la tendencia, es previsible que llegue con menos del 50% al momento del anuncio (de la reelección) y muy por debajo del 40% a las elecciones.
Al que anda entre la miel algo se le pega. Un espectador desprevenido pudiera pensar que el giro populista del presidente Santos es resultado de su coqueteo con la izquierda latinoamericana, producto del fallido esfuerzo de hacer de bisagra entre Chávez y sus áulicos y el resto del Continente. Pero cualquiera que esté atento al devenir de la política interna sabrá que tal percepción no es cierta. En verdad ocurrió que en Casa de Nariño cundió el pánico tras la última encuesta, que muestra al Presidente cayendo del 73% al 58% de favorabilidad. Lo grave aquí no es la cifra, alta en el escenario comparado, sino la aguda tendencia hacia abajo. Peor si se considera que el sondeo se realizó en plena Cumbre de las Américas, con exposición amplísima de Santos en prensa, radio y televisión. Cuando se suponía que el Presidente estaría en su pico, la encuesta lo muestra en caída franca.
El panorama es aún más grave si se considera que queda un año para que Santos tenga que anunciar su postulación a la reelección y dos para los comicios. De mantenerse la tendencia, es previsible que llegue con menos del 50% al momento del anuncio y muy por debajo del 40% a las elecciones. Si sigue como va, Santos tiene embolatadísimo su segundo cuatrienio.
Así que las alarmas sonaron a todo volumen en Palacio y Santos decidió jugársela sin perder segundo con la oferta de las 100 mil viviendas gratis y el nombramiento de Vargas Lleras en el Ministerio de Vivienda. La propuesta le permitió al Presidente que el foco de atención de la opinión pública no fuera la encuesta, sino el remezón ministerial y la oferta de las viviendas. De paso, neutralizó de manera definitiva a Vargas, a quien además colmó de elogios. Con el nombramiento, Vargas renuncia de manera definitiva a aspirar en el 2014 y Santos se quita de encima semejante riesgo. Con las encuestas como van y Uribe en la oposición, una candidatura de Vargas arruinaba la posible reelección del Presidente. La oferta de las viviendas gratis, además, parece atacar el bajón de popularidad de Santos entre los más pobres, 22 puntos por debajo de los estratos cinco y seis.
Lo malo es que la propuesta probablemente no contribuye al propósito final de su nueva elección. Por un lado, demuestra improvisación. No hay estudios que le den fundamento técnico la idea, ni tierra sobre la cual desarrollarla, ni evaluación sobre su impacto, ni mecanismos para asegurar que la adjudicación de las viviendas obedecerá a criterios serios y no a la politiquería ni a los intereses meramente electorales. Por el otro, la propuesta tiene efectos indeseables precisamente en los dos aspectos donde el Presidente seguramente quiere tomar ventaja: la construcción de vivienda y la generación de empleo.
Porque, por cada vivienda que ahora regalará, el Gobierno podía subsidiar tres. Es decir, se dejarán de construir doscientas mil viviendas de interés prioritario y social. Porque el empleo que generarán las 100 mil viviendas es, como resulta obvio, la tercera parte del que se generaría con los subsidios. Además frenará la construcción privada de vivienda prioritaria y social porque no habrá mercado: la gente preferirá esperar a ver si le obsequian la casita a hacer el esfuerzo de comprar alguna subsidiada. Regalado siempre es más barato. Finalmente, porque crea la cultura del regalo, erosiona la disciplina del trabajo, desincentiva el ahorro e invita al uso politiquero del regalito presidencial. ¿Acaso vamos del buen gobierno al populismo descarado?

Cien mil razones

28 de abril de 2012 | La Claridad | Por: Paloma Valencia Laserna
Las 100 mil casas gratuitas que anunció el presidente Santos no cayeron tan bien como él esperaba.
Todos los analistas coinciden en señalar que se trata de un programa improvisado, surgido de un intento por frenar el deterioro de la imagen de Santos, que muestra una tendencia a la baja en las encuestas que recogen la opinión nacional.
Sobre la improvisación del asunto no hay duda; por un lado sale Vargas Lleras y anuncia que serán 100 mil viviendas al año, y por el otro, aparece Echeverri, ministro de Hacienda, indicando que las 100 mil viviendas se construirán en los siguientes 6 años. La discusión puso de presente varias cuestiones primordiales. El proyecto necesita financiación de 3 ó 4 billones de pesos que no fueron aprobados en el presupuesto nacional de este año. No sabemos de dónde saldrán, entonces, los 600 mil millones disponibles que anunció Echeverri. Muchos se preguntan si el nuevo programa implica la cesación del proyecto de vivienda subsidiada. Este establecía más de 500 mil subsidios, y aunque el rezago en este programa es mayúsculo -en 2011 el Gobierno había entregado 18 mil subsidios: tan sólo al 10% de lo que debía entregar ese año- hay muchas expectativas puestas ahí.
Ante las críticas que calificaron el intento gubernamental como populista, Santos admitió que pese a ello, lo hará. Sin embargo, olvida o pretende hacerlo, que la Constitución limitó los apetitos demagógicos de los políticos mediante el artículo 355 donde se prohíben las donaciones del Estado. Se trata de una norma diseñada por el constituyente para contener los ánimos de regalar el presupuesto nacional; pues ya son bien conocidos los resultados de este tipo de políticas. El Presidente pretenderá burlar esta limitación constitucional y regalar esos $4 billones; aunque sea con buenas intenciones, esto denota no sólo improvisación sino irrespeto por la Carta. Eso aunado a que el proyecto tampoco ha tenido el trámite que corresponde a estos asuntos, como su inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo.
Pero la semana tuvo además otro incidente, tal vez con peores y más graves consecuencias para el país. Luego del fracaso de la Cumbre de las Américas donde el ambiente fue tan poco productivo que no hubo ánimo ni para firmar un inocuo documento final (como se acostumbra en esos eventos); la Canciller acaba de cometer la torpeza diplomática más grande que hayamos visto. Dijo que Colombia debe esperar un fallo salomónico de la Corte Internacional de Justicia que evalúa la reclamación de Nicaragua sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y que seguramente por eso perderemos un ‘pedacito’. Los diarios nicaragüenses celebraron la declaración, interpretada como el reconocimiento de la causa de ese país; aquello es un insulto a los intereses nacionales y a los argumentos de hecho y derecho que tiene nuestra Nación. Al mismo tiempo, con su comentario la Canciller descalificó a los magistrados de la CIJ, pues sostuvo que sus fallos no obedecen a razones de derecho sino al burdo principio de partir por la mitad. Incluso hay quienes especulan que se trata de una maniobra más de la Canciller para mantener las difíciles relaciones con el Alba.
La Canciller comprometió gravemente los intereses de Colombia; el Presidente debe rectificar esa declaración y el Congreso iniciar una moción de censura, pues su declaración es inadmisible. Colombia tiene los argumentos para ganar este proceso; una decisión contraria no es aceptable para el país, ni para el pueblo y el territorio del archipiélago que es y debe seguir siendo colombiano.

Cumbres borrascosas

19 de abril de 2012 | Reflector | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS
Ahora nos dicen que a la Cumbre la salvaron las modas que se exhibieron. Nos perdonarán las ilustres damas que las portaban. Estábamos pendientes de otras cosas.
Cómo iría Cauca, y este es un decir muy criollo, que ni declaración final pudo leerse.
Nos sabrá perdonar la señorita Bronte el atrevimiento que nos tomamos con el título de su gran novela. Pero es que no atinamos con otro mejor para las cumbres que se acaban de celebrar en Cartagena.

La flecha se veía venir. Y contra el viejo adagio, no llegó más despacio. Todo era de prever. La mesa quedó servida de modo que los comensales salieran con disgusto y desairado el dueño de la casa. No se supo negar cuando tocaba y se quiso servir al tiempo muchos señores. Con el conocido resultado.

El desastre empezó cuando a los chicos del Alba se les ocurrió exigir la presencia de Cuba en una reunión que por reglamento está reservada a los países democráticos. En lugar de recordarlo de una buena vez, empezaron las zalamerías y los rodeos, con insensato viaje a La Habana incluido. Pues los del Alba no vinieron, pero movieron todos los resortes del infantilismo latinoamericano para plantear como enorme una cuestión tan sencilla.

Las cosas se complicaron. Porque la señora Kirchner anda con su país en plena turbulencia, resultado de que casi ninguno de sus asuntos viene bien. Y no habiendo mundial de fútbol a la vista, había que entretener la impaciente audiencia que nuestros queridos hermanos argentinos componen, ofreciéndoles un conflicto internacional con el Reino Unido. A un tal general Galtieri se le ocurrió algo parecido, con malos resultados.

Como ahora la Argentina no tiene aviones, ni barcos, ni tropas, la Presidenta no quiso guerra, pero nos trasladó el problema. Lo que resulta explicable de su parte. Pero mucho menos, o nada, que nos hagamos cargo de su complejo asunto.

Y no era suficiente. Sin saber cómo, ni a qué horas, ni para qué, el Presidente y su muy linda Canciller también "pusieron sobre la mesa" el problema de la lucha contra las drogas. Espinoso asunto que hiere a tantos y alivia a tan pocos. Y en el que nos puede pasar lo peor, porque vamos a que se santifique la demanda, disparándola, y se siga condenando la oferta, que haremos más agresiva y peligrosa. Pero sin entrar muy a fondo en la cuestión, por ahora valga para que se note cómo quedó diseñado, con tan mal acuerdo, un temario accidental, escabroso y pugnaz, que tan solo serviría para el general disgusto y para opacar el que originalmente se había propuesto.

Todos terminaron ofendidos. La franqueza que el presidente Santos encomió parece que equivalió a una lluvia de malos recados para el presidente Obama. Lo que no debió ser muy de su agrado. La señora Kirchner, furiosa como casi siempre, emprendió las de Villadiego. La Rousseff quedó tan enfadada que no tuvo más que recordar unas citas que había olvidado en Brasilia y se fue sin atender compromisos asumidos para hablar a solas con Obama y con Santos. Y los que vinieron con muy buena intención a discutir los grandes problemas del continente se regresaron sin saber por qué se quedó archivada la cuestión principal y todo se contrajo a lidiar malos modales, desencantos y resentimientos.

Ni siquiera hubo arrestos para el himno retórico con el que en el peor de los casos terminan estos encuentros. Cómo iría Cauca, y este es un decir muy criollo, que ni declaración final pudo leerse.
Caras largas, desplantes, reclamos y el peor de los ambientes para la próxima cumbre. Si es que se insiste en que la haya.

Tan mal se cumplieron estas jornadas, que por primera vez en su vida Shakira cantó mal. Y también por primera vez olvidó la letra de la canción que le confiaron. Debió aprenderla muy de niña y olvidarla no hace mucho. Vive tan trajinada, la pobre.

Ahora nos dicen que a la Cumbre la salvaron las modas que se exhibieron. Nos perdonarán las ilustres damas que las portaban. Estábamos pendientes de otras cosas.