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Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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¿Modernización del Partido Liberal?

13 de diciembre de 2011 | OPINIÓN | Por: PALOMA VALENCIA LASERNA
El nombramiento de Simón Gaviria como Jefe del liberalismo no es sinónimo de modernización, ni de cambio; le cabrían más otros calificativos menos agradables para la democracia, tales como: continuismo, herencia o nepotismo.
Ha sido una tradición en Colombia –como en muchos otros países- que los hijos de los políticos se vinculen a su vez a esa práctica. El hecho no tiene nada de malo, pues de igual modo sucede en otras profesiones donde también se heredan familiarmente los gustos. Lo que no es convincente en el caso del liberalismo es que este proceso se haga sin esperar que para que uno entre, el otro se retire. En Colombia esta es la primera vez que un líder en ejercicio, hace nombrar a su hijo como jefe sucesor.

Simón Gaviria ha sido un buen parlamentario. Llegó del exterior en el 2006 y como su padre era el jefe del liberalismo, Simón aspiró por otro partido, y pese a su corta edad y a no tener ningún trabajo político, fue elegido “Por el país que soñamos” como Representante a la Cámara. Su maduración política se dio a tumbos pasando de ser peñalosista-uribista a ser antiuribista-liberal. Desde el liberalismo fue reelegido con una votación abrumadora y ahora, con apenas 31 años, es Director único del liberalismo. Si no fuera el hijo de Cesar Gaviria su carrera sería la de un monstruo político como pocos ha visto esta tierra; pero lo cierto es que, pese a las condiciones intelectuales de Simón, difícilmente habría hecho algo de todo esto si no fuera hijo de su padre. Aquello no está bien, ni es aceptable. La idea de que el poder se utilice a favor de la familia es propio de los regímenes autoritarios o de las sociedades feudales o de monarquías por sangre.

El caso de Simón es el más abrupto, pero no el único. Horacio Serpa lanzó a su hijo al Concejo y para evitar estas suspicacias, su candidatura fue en Bogotá y no en Santander; dejando al menos una barrera territorial. Debió esperar a no estar en el poder para proceder al legado, como lo hizo el nieto de Julio Cesar Turbay –ya extinto- para aspirar al Consejo. Por fuera del liberalismo, el escenario es parecido: Roy Barrera lanzó a su hijo al Concejo de Cali; y muchos parlamentarios andan ya paseando a sus hijitos recién graduados para que las maquinarias vayan conociéndolos y la sucesión esté garantizada. Hay un límite frente al cual “heredar” es admisible en una democracia; es imposible exigir que la ley aparte a quien legítimamente tiene derecho a aspirar a los cargos que ocuparon sus familiares; pero hay una barrera de respeto que no puede ser burlada; el jefe no puede heredarle el poder a su familia. El nepotismo -que fue usual durante la edad media- fue proscrito desde hace mucho.

Estos triunfos instantáneos de jóvenes –que pueden ser promisorios- por el impulso de un familiar demuestran como la política en el país es cada vez más una rosca. La política está amarrada a las maquinarias y toda la reglamentación existente a convertido a los partidos en estructuras de avales al servicio de los congresistas ya entronizados. Abrirse paso en la política colombiana es casi imposible. Eso se ve en el resultado de otros tantos jóvenes -tan o más talentosos que los herederos- derrotados por las maquinarias que controlan los partidos.

La herencia política se da y se ha dado en Colombia; pero cuando el jefe está extinto o al menos retirado, y el heredero tiene que recorrer un camino. Esto hace una diferencia sustancial; el tributo que reciben los Galán se los rinden otros –no sus familiares- que reconocen en ellos el legado de su inmolado padre. Santos, Pastrana o Vargas Lleras han tenido que recorrer caminos políticos solos y trasegar duramente antes de saborear las miles del poder; y de ninguno de ellos se puede decir que el padre les entregó un Partido.


www.palomavalencia.blogspot.com

Reunificación liberal


11 de diciembre de 2011 | OPINIÓN | Por: RAFAEL NIETO LOAIZA
Santos se siente más cómodo con el liberalismo, el partido de sus orígenes y más cercano que los otros a la "tercera vía" con la que el Presidente se ha identificado; desde la lógica política, sabe que entre los conservadores y los de la U siempre estará omnipresente la sombra de Álvaro Uribe.
"La actividad de la política, de los partidos, prefiero dejársela a los partidos y a los políticos", dijo el Presidente para excusarse de asistir a la constituyente liberal y a la asamblea de la U.

Si por actividad política entiende Santos la de los partidos, tiene razón. No le conviene entrar públicamente en la dinámica partidista. Cualquier acción abierta que pueda interpretarse como privilegiar a uno de los movimientos que hace parte del acuerdo de unidad nacional solo le ocasionará problemas con los demás de la coalición.

El Mandatario, a estas alturas, no puede darse el lujo de poner en riesgo sus mayorías parlamentarias. Con gravísimos problemas de ejecución, el éxito del Gobierno depende del éxito de su agenda legislativa. Pero que Santos no pueda aparecer en público mostrando sus simpatías o favoreciendo a alguno de los partidos de su coalición, no significa que en privado y con discreción no juegue sus cartas a futuro. Y ahí el Presidente apuesta a mediano plazo por la reunificación liberal.

Intuyo un doble motivo: desde una perspectiva ideológica, Santos se siente más cómodo con el liberalismo, el partido de sus orígenes y más cercano que los otros a la "tercera vía" con la que el Presidente se ha identificado; desde la lógica política, sabe que entre los conservadores y los de la U siempre estará omnipresente la sombra de Álvaro Uribe. En cambio en el partido Liberal puede ser, sin competidores serios, el gran jefe político. Y supongo que no le molestará que la historia, con la que está obsesionado, lo identifique como su gran unificador.

Cambio Radical está en la partida. Con muy regulares resultados en las elecciones de octubre, el trueque de candidato por congresistas le conviene: el partido Liberal fortalece sus huestes parlamentarias con los senadores y representantes de Cambio y éste les ofrece un líder nacional, Vargas Lleras, del que los liberales carecen. Las dificultades son tres: por un lado, si Cambio se disuelve en el liberalismo, perdería su personería jurídica y los dineros que el presupuesto nacional destina a los partidos. No hay político dispuesto a renunciar a tantos milloncitos. Por el otro, si la unidad puede convenir en lo nacional, en lo regional tiene enormes dificultades porque los congresistas de ambos partidos tendrían que disputar entre sí los mismos espacios políticos y los cupos y posiciones en las listas. Finalmente, la aspiración de Vargas Lleras tiene como límite el deseo presidencial de la reelección. Si Santos va, como él mismo viene sugiriéndolo con insistencia, Vargas Lleras tendrá que hacer la cola. Y corre el riesgo de no ser el ungido.

Me atrevo a pensar que Santos no quiere que los hechos le impongan sucesor, como le ocurrió a Uribe, y que hará lo que esté en sus manos para que sea alguien de sus entrañas. Y ese no es el Ministro del Interior. Santos se ve a sí mismo en Vargas Lleras y lo que ve lo asusta.

Para la U y para el conservatismo, que han visto menguada su capacidad de influencia y que ven cómo su candidato gobierna en buena parte con la agenda de sus contradictores políticos, el impulso de Santos a la reunificación liberal representa una oportunidad. Aliados históricos y con amplias coincidencias ideológicas pueden ocupar todo el espectro político del centro a la derecha, que es el de la mayoría de ciudadanos. Tienen dos enormes dificultades: además de Uribe, no tienen líderes nacionales. Ni medios de comunicación.

Fiesta para tres

17 de septiembre de 2011  | OPINIÓN | Por: Carlos Andrés Pérez
Los conservadores parece que no se han dado cuenta de que el tren se les está yendo a una velocidad cada vez mayor y que les dejaron sólo el último vagón…

Caradura C. Ll. de la F.

2 de abril de 2011 | COLUMNA| Por: Raúl E. Tamayo Gaviria
El que el hijo del expresidente Carlos Lleras Restrepo se pronuncia en contra de los corruptos, pero se ensaña contra los conservadores de manera infame y procaz.

Las dos novias de Santos

26 de marzo del 2011 | OPINIÓN | Por: Carlos Andrés Pérez

Cuando un hombre coquetea con dos mujeres a la vez puede llegar a conquistarlas por un rato, pero siempre -más temprano que tarde- una de las dos se irá…

Presidente liberal

20 de marzo del 2011 | El observador  | Por: Luis Guillermo Restrepo S.

Y como si algo faltara, el presidente Juan Manuel Santos perdió su legendario misterio cuando de hablar de política se trata.

¿Por qué será…?

Por: Mauricio Botero Caicedo
 — ¿POR QUÉ SERÁ QUE LA SENADORA Piedad Córdoba tiene derecho, por cuenta de los contribuyentes, a recibir una pensión anual de centenares de millones de pesos cuando difícilmente ha asistido a la tercera parte de las sesiones del Congreso?
 
—  ¿Por qué será que algunos congresistas insisten en reajustar sus ya jugosas pensiones cuando la Constitución taxativamente les prohíbe legislar en beneficio propio?
— ¿Por qué será que algunos ex magistrados y ex congresistas, que reclaman a gritos contra la desigualdad del ingreso en el país, guardan silencio en relación con la manifiesta desigualdad en sus pensiones, pensiones que en muchos casos son cuarenta a cincuenta veces superiores al salario mínimo, cifra que reciben la inmensa mayoría de los pensionados?
— ¿Por qué será que las cabezas del Partido Liberal —en su ingenua estrategia de abrirles las puertas a los militantes de una izquierda trasnochada— no se dan cuenta de que por esa misma puerta son los liberales auténticos que en manada se están saliendo?

— ¿Por qué será que aquellas voces que más duro criticaron a Colombia por el Tratado de Protección con Estados Unidos, voces como la de Insulza (Secretario de la OEA), y la de los cancilleres brasileño y español, Amorim y Moratinos, permanecen pusilánimemente calladas ante el ejército de ocupación de 80.000 cubanos en Venezuela?
— ¿Por qué será que hay ingenuos que realmente creen que cuando Castro manda a Venezuela a su “Goebbels” (Ramiro Valdez, un sangriento represor) es para arreglar problemas energéticos (de los cuales no tiene la más remota idea) y no para apretar la mordaza, apretón que se ha iniciado con el control del ‘internet’, control que ya empezó a imponerle a todos los venezolanos?
— ¿Por qué será que los que se han rasgado las vestiduras con la posibilidad de que Uribe sea reelegido por segunda vez, permanecen en silencio ante la indefinida reelección de Chávez, Ortega y Morales?
— ¿Por qué será que el Estado sigue contratando día tras día a las mismas compañías que proceden a demandarlo cada vez que requieren más reajustes o anticipos; empresas que han demostrado hasta la saciedad que saben bastante más de derecho que de ingeniería, y de amenazas que de salud; y a empresas que en nómina tienen bastantes más abogados que ingenieros, y bastantes más negociantes que médicos y enfermeras?
— ¿Por qué será que la posibilidad de que haya un enredo gordo está directamente relacionada con la cantidad de ex magistrados y ex procuradores que forman parte de los ejércitos de abogados que utilizan algunas empresas en su estrategia legal?
— ¿Por qué será qué el Secretario de Transporte norteamericano, al igual que los congresistas de ese país, critican tan duramente las fallas en los frenos de los Toyota, cuando dichos frenos fueron fabricados precisamente en Indiana?
— ¿Por qué será que algunos todavía creen que las Farc (que asesinan a sus militantes por el sólo hecho de robar un cigarrillo), en el muy remoto caso de negociar el poder, no van a asesinar a cualquiera sólo por el hecho de contradecirlos?
— ¿Por qué será que un ridículo patriotismo sigue dominando el periodismo deportivo y tenemos que sacar al señor Juan Pablo Montoya a dos columnas, aún cuando llega a la meta en la insignificante posición número 36?
— ¿Por qué será que hay generalmente una enorme distancia entre los que saben destruir, pero ignoran cómo construir; entre los que insisten sobre la conveniencia y su destreza para distribuir, mas desprecian la creación de riqueza? ¿Será que los más prestos a repartir el patrimonio del prójimo son precisamente los que jamás han tenido que edificar o conservar patrimonio propio?