ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
Escucha"#PEGA Peláez y Gardeazábal, agosto 1 2018" en Spreaker.
Mostrando entradas con la etiqueta Salud Hernández-Mora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud Hernández-Mora. Mostrar todas las entradas

Carta al magistrado

17 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA

Afirmar que las denuncias sobre irregularidades en las altas cortes son más graves y causan mayor sufrimiento que los atentados de las Farc.

Colombia merece unas altas cortes intachables, ajenas a intereses ocultos.

Con todo respeto, estimado magistrado, o se le fueron las luces o tiene un desconocimiento enciclopédico de la realidad del país. Afirmar que las denuncias sobre irregularidades en las altas cortes son más graves y causan mayor sufrimiento que los atentados de las Farc es, como mínimo, una bofetada a las víctimas.
Vea, ilustre presidente del Consejo de Estado, los periodistas estamos acostumbrados a que nos tilden de paracos, guerrillos, vendidos a intereses inconfesables o nos demanden cuando hacemos denuncias. Pero no es culpa del mensajero que ustedes permitan las manzanas podridas en sus instituciones. ¿O acaso conspiro cuando afirmo que algunos practican los roscogramas con absoluta desvergüenza?
Como dirían en un juicio: ¿puede jurar, señor Gómez, que jamás nadie en el Consejo de Estado ni en la Corte Suprema, por citar solo dos, pidió puesto alguno en la Procuraduría o la Fiscalía a cambio de sus votos? ¿Mete la mano en el fuego por todos sus compañeros?
Doctor Gómez, ¿juraría que los antiguos miembros del Consejo de Estado Germán Rodríguez, Ramiro Saavedra y Rafael Lafont tenían familiares en la Procuraduría de Edgardo Maya por sus méritos y no por intercambio de favores?
¿Puede, magistrado Gómez, poner la mano en la Biblia, la Constitución o el libro que respete y afirmar que nunca un magistrado de alta corte cobró un peso por dictar una sentencia tramposa? ¿Se arriesga a quemarse los dedos?
¿Se anima, señor Gómez, a prometer que miembro alguno del Consejo de Estado, ni actual ni pasado, nombró un magistrado auxiliar con el exclusivo propósito de multiplicarle la pensión a costa del patrimonio del resto de colombianos?
Respetado togado, ¿firmaría, sin resquicio de duda, que colegas suyos, como Henry Villarraga u Ovidio Claros, son de una decencia incontrovertible y que Claros jamás maltrató a mujer alguna? ¿O que Néstor Correa no se alojó en el Intercontinental de Cali pagado por los Rodríguez Orejuela?
Magistrado Gómez, ¿declara con la conciencia tranquila que la anterior Corte rechazó las ternas de Uribe por considerar que ningún candidato era digno del cargo y no por vengarse de sus ataques?
Honorable jurista, ¿asegura que, en aras del bien colectivo, las altas cortes pedirán, en la reforma de la justicia, cambiar dos cuestiones que molestan sobremanera al hombre del común?:
1. Que no sea la Comisión de Acusación la que los investigue por ser un órgano inútil que genera desconfianza en la ciudadanía y solo sirve para que los magistrados corruptos no paguen por sus fechorías.
2. Que deroguen el obsceno decreto de 1971 que ampara uno de los mayores atracos al erario: el que permite que cualquiera de ustedes o sus amigos, con solo ocupar un mes un alto cargo bien remunerado de la justicia, reciba una pensión por ese monto.
Por último, doctor Gómez, ¿podría sostener sin ruborizarse que se justifica que varios magistrados viajen a China para "conocer el sistema judicial" de una dictadura que viola DD. HH.? ¿Promete que no fueron a pasear?
No pretendo que me responda pero tampoco que me demande o intente involucrarme, como hizo la anterior Corte Suprema, con la trama de las 'chuzadas' del DAS solo porque les fastidia que ventile algunos pecados. Aunque si le provoca, adelante.
En lo que sí coincido con ustedes es que no tiene sentido invocar una constituyente para reformar la justicia porque solo si los magistrados honestos deciden deshacerse de sus colegas corruptos, podrá limpiarse la rama y mejorar el servicio. Entre tanto, seguiremos sacando sus trapos sucios no por placer ni complot alguno, sino porque creemos que Colombia merece unas altas cortes intachables, ajenas a intereses ocultos.
Salud Hernández-Mora

No pida perdón, general

04 de febrero de 2012 | OPINIÓN | Por: Salud Hernández-Mora

No debería, mi respetado general Alejandro Navas, comandante de las FF. AA., pedir perdón por una salvajada que no cometió el Ejército.

Por desgracia, ni siquiera esa injusta condena soluciona nada.

No debería, mi respetado general Alejandro Navas, comandante de las FF. AA., pedir perdón por una salvajada que no cometió el Ejército. Y si lo hace por disciplina, tenga por seguro que ese día seremos muchos los que iremos a la Plaza Simón Bolívar a boicotear la orden caprichosa de unos emperadores judiciales.
Acudiremos con banderas de Colombia a tapar sus palabras obligadas con nuestros aplausos a sus hombres. Son miles los mutilados, los enfermos, los que dejaron -y siguen dejando- la vida por defendernos, cientos los secuestrados, decenas los desaparecidos. Que hay manzanas podridas que vejan el uniforme, autoras de crímenes espantosos, es innegable y por eso es justo que paguen duras condenas y sus mandos pidan perdón a los colombianos.
Pero el Palacio de Justicia lo asaltó una banda terrorista que entró a sangre y fuego, asesinando inocentes desde el primer minuto. No fue, como dijo el otro día Clara López, un "aventurismo político" de los revoltosos integrantes del M-19. Se trató de un crimen brutal, financiado por Pablo Escobar, en el que los guerrilleros despreciaron, como siempre, la vida de sus compatriotas.
Y aún no hemos escuchado los perdón, perdón y mil veces perdón de labios de todos los M-19 que por fortuna -y gracias a la generosidad de sus conciudadanos- regresaron a la civilidad. Por el contrario, hace unos años, en Bogotá, se reunieron para cantar emocionados el himno de su banda terrorista y recordar con nostalgia su pasado. Por tanto, necesitamos oír su sincero arrepentimiento, así como la verdad de lo ocurrido, porque nos siguen mintiendo.
Sobre el llamamiento que hacen los dos magistrados del Tribunal Superior de Bogotá a la CPI para que enjuicie a Belisario, me pregunto: ¿a quién le hacen el mandado? ¿A Yesid Ramírez, expresidente de la anterior Corte Suprema? Pueden ser ignorantes, pero no tanto como para desconocer que lo del expresidente es un imposible jurídico. ¿No será su objetivo sentar un precedente para dictar lo mismo en sentencias posteriores que se refieran a Álvaro Uribe? Veremos.
Y en cuanto al fallo contra el coronel Plazas Vega, es un exabrupto completo. Tuve la infinita paciencia (deberían dictarles clase de redacción a fiscales, jueces y abogados) de leerme las 968 páginas y coincido con el magistrado que salva su voto. No sólo "la investigación brilla por su ausencia" y los distintos tribunales, además de la Fiscalía, acomodaron pruebas y testimonios a su antojo, sino que al oficial lo condenó su protagonismo mediático en la desastrosa retoma. Era el chivo expiatorio más fácil.
Queda en evidencia que los otros dos magistrados del Tribunal Superior -que despreciaron el trabajo juicioso que realizó su colega durante año y medio como ponente- utilizan sólo lo que les conviene de unos testigos de cargo cuyas declaraciones insultan la inteligencia de cualquier ser humano. Son contradictorias, cargadas de incongruencias, de lagunas, de imprecisiones, de falacias. Es tan evidente que falsean sus testimonios, que solo unos togados con intereses ajenos a su obligación de dictar Justicia ciega pueden tenerlos en cuenta. Es más, cómo serán de llamativas las mentiras y la falta de pruebas confiables, que aun tergiversando el material sometido a su revisión no pudieron endilgarle sino dos desapariciones de las once iniciales.
Por desgracia, ni siquiera esa injusta condena soluciona nada. Seguimos sin conocer todos los pormenores de lo que ocurrió ese día tanto en la Presidencia como en el interior del Palacio y con los desaparecidos. Lo único seguro es que si los del M-19 no cometen aquel acto de barbarie infinita, nadie habría llorado muertos ni vivido una tragedia.

Los cómplices

4 de diciembre de 2011 | OPINIÓN | Por: Salud Hernández-Mora
Tan aburridos están con su misión que para ellos es un alivio disparar a quemarropa a rehenes enfermos, indefensos. Una vez muertos, pueden salir de la selva profunda y dedicarse a otros atentados terroristas.

Piedad Córdoba remató la faena alegando que el Gobierno pudo ser el criminal.

Cumplen a rajatabla las directrices de las Farc que conocimos por los computadores de 'Raúl Reyes'. Después de la masacre de los diputados del Valle del Cauca, el jefe terrorista aconsejaba culpar al Gobierno, insistir en la mentira de que murieron en medio de un rescate militar. Líderes de opinión, ONG y organismos internacionales se comieron el cuento. Ahora pretenden lo mismo.
Colombianos y Colombianas por la Paz corrieron a mostrar una carta falaz en la que aseguraban que preciso este mes las Farc se disponían a liberar a Libio José Martínez, Elkin Hernández, Édgar Yesid Duarte y Álvaro Moreno, cuando tuvieron 14 años para hacerlo. No solo complacen a los terroristas, también es una canallada con las familias. Al devastador dolor que soportan, le agregan hacerles creer que habrían regresado vivos, y pronto.
Que lo digan las Farc no sorprende, es el lenguaje de las alimañas. Pero que les haga coro el orfeón de siempre, resulta insultante. Y como no obtuvieron el resultado esperado, Piedad Córdoba remató la faena alegando que el Gobierno pudo ser el criminal. ¿Hasta cuándo el Partido Liberal permitirá su apología del terrorismo?
Yo no dudo de que los cuerpos especiales del Ejército no intentaron rescatar a los secuestrados sino localizar y seguir a los guerrilleros, y que fue una terrible desgracia que los descubrieran. Podremos discutir la conveniencia y los riesgos de esos operativos, pero sin perder de vista que los únicos responsables de las muertes de los rehenes, los autores intelectuales, son los miembros del secretariado.
Primero ordenan secuestrar y torturar a los cautivos por años, y luego convierten a los seres humanos que reclutan en despiadadas máquinas asesinas. Les arrancan el corazón, les blanquean el cerebro y a algunos los castigan con el peor destino que existe para un guerrillero: cuidar secuestrados. Por eso existen desalmados como el comandante 'Arturo Rojas', que obligó al coronel Duarte a cargar doble peso en una caminata tras sufrir un esguince.
Tan aburridos están con su misión que para ellos es un alivio disparar a quemarropa a rehenes enfermos, indefensos. Una vez muertos, pueden salir de la selva profunda y dedicarse a otros atentados terroristas. A ese grado de inhumanidad y salvajismo llegaron por mandato de sus jefes.
Para premiar tamaña barbarie, nuestros honorables legisladores pretendían permitirles hacer política después de su desmovilización, si es que llega algún día. Tras lo ocurrido decidieron enterrar la iniciativa, pero más adelante volverán a resucitarla porque en este país hay quienes piensan que con las Farc y el Eln tenemos que ser más condescendientes de lo que fuimos con los paramilitares.
Por el contrario, considero que lo único que habría que negociar con esos bárbaros es dónde y cómo entregan las armas a cambio de aplicarles la ya demasiado benévola Ley de Justicia y Paz. Otorgarles más beneficios sería despreciar a sus víctimas.
En cuanto a los familiares de los caídos en esa imperdonable matanza, lo mínimo sería que el Presidente les ayude igual que sus predecesores hicieron con los Galán y Lara, entre otros. Los hijos de Martínez, Duarte, Moreno y los sobrinos de Hernández deberían pasar en el exterior una larga temporada con sus padres, si quieren. La distancia les ayudará a soportar su tragedia y si los sucesivos gobiernos dieron a sus amigos estudios y puestos fuera, los ciudadanos del común podemos pedir que hagan lo mismo con quienes después de 13 y 14 años de padecer el peor calvario imaginable reciben a su ser querido en un ataúd.
NOTA. Todos a la calle el martes. Hay que repudiar el secuestro y exigir la libertad de los cautivos. No Más.

Un ratico en casa

27 de noviembre de 2011 | OPINIÓN | Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA

El Presidente no se ha metido a las fincas para palpar la angustia de ganaderos y agricultores, que no tienen ni pastos para los animales ni sembrados aptos para cultivar ni vías por donde circular.

Sí, sería rico que el Presidente se quede en casa un ratico.

En sus 475 días de gobierno o, lo que es lo mismo, en sus 11.412 horas al frente del país, 26 viajes al exterior incluidos, Juan Manuel Santos no ha encontrado un solo minuto para recibir a las mamás de los diecisiete policías y militares secuestrados.
Comprendo que es más relumbrante una foto con el príncipe Carlos de Inglaterra o que debe ser vital para los intereses de los colombianos el viaje a Turquía, porque logró que quiten la visa, pero no estaría de más que sacara un tiempito para sus compatriotas de ruana.
Desde el primer momento solicitaron la cita y siguen esperando. Sentir cercano su dolor no lo obligará a modificar su política frente al canje ni comprometerá el afán por demostrar que es un estadista de mundo capaz de mediar en el conflicto palestino-israelí (¿a qué si no fue a Ankara?). Esas valerosas mujeres, que padecen un sufrimiento inimaginable, solo piden que los mismos 20 minutos que la reina Isabel de Inglaterra le dedicó, haciéndolo feliz, se los entregue Santos a ellas. No saldrán tan contentas, pero al menos sentirán que sus hijos importan.
Igual sería conveniente que conversara con las gentes del agro. Le dirán que no entienden cómo afirma que es innecesaria la declaratoria de emergencia si ellos siguen con el agua al cuello, intentando sortear aún el desastre del anterior invierno mientras lidian con la catástrofe presente. Las tierras están podridas porque estuvieron anegadas por semanas y ni siquiera alcanzaron a secarse cuando ya vuelve a diluviar.
El Presidente no se ha metido a las fincas para palpar la angustia de ganaderos y agricultores, casi todos pequeños y medianos propietarios, que no tienen ni pastos para los animales ni sembrados aptos para cultivar ni vías por donde circular.
De paso se enteraría de que las Farc ya reaparecen en territorios que habían perdido. A solo quince minutos de Codazzi, junto a la carretera entre esa importante población del Cesar y Becerril, se presentaron ante pobladores un grupo numeroso de guerrilleros, uniformados y con fusiles, para advertirles que siguen activos. Tampoco estaría de más que diera la cara en la reforma de la justicia, porque el engendro que están cocinando es incomestible.
Para contentar a los magistrados de la Corte Suprema, les aumentan a doce años la permanencia en el cargo, suben hasta los 70 años la edad de jubilación y dejan que los siga investigando la Comisión de Absoluciones de la Cámara. A cambio, los congresistas entregan un poder omnímodo a la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, que ellos mismos eligen, en detrimento de la Sala Administrativa, que no les debe el puesto. Reinará sobre la Rama Judicial y podrá suspender a jueces, abogados, fiscales y cualquier funcionario. Es decir, los legisladores controlarán dos de los tres pilares del Estado, fulminando la separación de poderes.
¿Objetivo? Hacerse pasito. Porque ni el Congreso molestará a los magistrados corruptos de la Suprema, ni los togados perseguirán con la misma pasión a los legisladores delincuentes. Y cuando un senador o congresista quede molesto con un fiscal o un juez, lo destituyen.
En suma, una reforma que no sirve a los ciudadanos, pero ayuda al puñado de honorables sinvergüenzas -también hay decentes- que por desgracia anidan tanto en altas cortes como en cámaras legislativas.
Sí, sería rico que el Presidente se quede en casa un ratico.
NOTA. A quien aprecie el buen cine, no se pierda Silencio en el Paraíso, una bella historia de amor urbana, que se desarrolla en Bogotá con el trasfondo del conflicto armado colombiano. Generará polémica, pero no hay una gota de sangre ni el aburridor lenguaje grosero, fácil, de otras cintas. Les gustará verla.

¿Qué hay para ellos?

09 de octubre de 2011 | OPINIÓN| Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA

La historia de Ana María Carvajal, que tenía 28 años cuando desapareció en el 2008 en algún caserío de Samaniego, y la de su hermano mayor, Ricardo, son el pan nuestro de cada día en la Fundación País Libre.
 

Ana María, Lina Marcela y tantos otros ciudadanos de segunda seguirán desaparecidos.

Opté por hablarle directo, sin rodeos. ¿A qué horas buscará la Fiscalía a su hermana? ¿De verdad piensa que enviarán una comisión durante días o semanas a esas remotas veredas de Nariño a averiguar por una persona que no es nadie para ellos? No hay el menor peligro, aunque en carta oficial mientan descaradamente y afirmen que nunca escatimaron esfuerzos en su labor por hallarla. Mejor, le dije, haga el duelo, entiérrela en su corazón y recobre su vida.
La historia de Ana María Carvajal, que tenía 28 años cuando desapareció en el 2008 en algún caserío de Samaniego, y la de su hermano mayor, Ricardo, son el pan nuestro de cada día en la Fundación País Libre. Un hermano que pierde su hogar, su empleo y sus sueños por dedicar años a recorrer entidades públicas a fin de suplicar que encuentren al familiar que un día cayó en manos de un grupo armado. Jamás las autoridades mueven un dedo, desde el primer día archivan el expediente, aunque en teoría siga abierto, son NN para todos los efectos.
¿Tendrá algo para los Ricardo de turno la muy publicitada reforma de la justicia? ¿Saben ya cómo harán en las áreas calientes de Putumayo, Cauca o Nariño, donde reinan los criminales y son terreno vedado para los organismos estatales? Porque Ricardo no solo aspira a recobrar viva a Ana María -le cuesta aceptar que la mataron hace tiempo-, sino a que la justicia encuentre y persiga a los culpables. No es que sea ingenuo ni le falten luces, es que actuó siempre como el papá de sus cinco hermanos y siente que perder la esperanza y tirar la toalla es traicionar a Ana María y hacer dejación de sus responsabilidades como cabeza de familia.
Pero, con el corazón en la mano, sin decirnos mentiras, ¿a quién le importa una chica de estrato bajo que abandonó la capital de la república para vender ropa, accesorios y juguetes en las poblaciones perdidas de Colombia, a donde llegar es una proeza y solo el dinero de la coca permite que los clientes compren ropa y caprichos a precios altos? La mayoría, autoridades incluidas, piensa, como mínimo, que ella misma se ganó su destino y que sabía lo que hacía.
No se detiene un momento a admirar la berraquera de mujeres como ella, capaces de pasar semanas adentrándose en territorios hostiles con el fin de ganar una plata que permita mantener y educar un poco mejor a sus hijos.
Insisto, ¿qué hay para esa gente en la reforma de una justicia que tiene índices de impunidad del 95 por ciento en algunos delitos? ¿Harán algo para resolver ese y otros casos, como el de la niña Lina Marcela Tovar, secuestrada en la vereda tolimense Los Medios, zona guerrillera, cuando tenía 5 años?
¿Idearon ya el modelo de equipo de fiscales, investigadores, jueces, que mandarán el tiempo que sea necesario a esos parajes controlados por las Farc para recuperar a esa niña y otros secuestrados desaparecidos y llevar después ante la justicia a los culpables? Les recuerdo que en el caso de Lina Marcela han pasado cuatro años y nada que avanza la búsqueda.
Una comprende la complejidad que supone para los entes judiciales y la Fiscalía actuar en esa Colombia asolada por la guerra y el narcotráfico, pero no pueden seguir abandonando a su suerte a los compatriotas que la habitan.
Me temo, sin embargo, que seguirán despreciándolos. A senadores y congresistas solo parece preocuparles que los juzguen en dos instancias; a las altas cortes, que les mantengan sus privilegios, impunidad y burocracia, y al gobierno, antes que nada, no pelearse con los magistrados.
Ana María, Lina Marcela y tantos otros ciudadanos de segunda seguirán desaparecidos.

Los privilegiados

5 de Junio de 2011 | OPINIÓN | Por Salud Hernández-Mora

Vestir la toga de juez de alta corte debería ser la culminación de una respetable carrera.

La élite judicial se integra a la categoría de jubilados de mejor raza y condición.

¡Nombren ladrones!

10 de abril de 2011 | Opinión | Por: Salud Hernández-Mora

Porque una cosa es cometer errores sin intención y otra bien distinta es entregar bienes con intenciones torcidas, como pasaba antes.

El wikichisme

6 de marzo del 2011 | OPINIÓN | Por: Salud Hernández-Mora

Sería bueno que los magistrados que participaron nos explicaran cómo fueron aquellas rondas de votación y por qué cambiaron el sentido de sus sufragios en un fin de semana.

Bla-bla-bla

13 de febrero del 2011 | OPINIÓN| Por: Salud Hernández-Mora

La sociedad civil que se llena la boca hablando de salida negociada es tan falsa como las guerrillas.
No deberían hablar de paz ni montar otra farsa. No engañen. No echen cuentos. No prometan paraísos. Y no me refiero a las Farc y el Eln, cínicos compulsivos que nos volverán a hacer pistola.

Avasallados

5 de febrero del 2011 | OPINIÓN | Por: Salud Hernández-Mora
Presidente: como que su nuevo mejor amigo le está haciendo conejo. Por allá hay elenos, 'boliches' y Farc.

Un mal ejemplo

29 de enero del 2011 | OPINIÓN | Por Salud Hernández-Mora
Mientras otros creen en la Justicia silenciosa y discreta; Baltasar Garzón suele utilizarla para hacerse famoso.

De lenguas viperinas

4 de diciembre del 2010 | OPINIÓN | Por Salud Hernández-Mora

La súbita elección de Fiscal, más allá de cumplirle al país, demuestra que le tomaron el pelo durante 16 meses

Al magistrado Arrubla

Domingo 10 de octubre de 2010 | Por: Salud Hernández-Mora

Magistrado Arrubla: yo sí respeto la Justicia, la misma que algunos de sus miembros denigran con su comportamiento

No acudí a la conciliación de la demanda de injuria y calumnia que usted me puso (después lo dejó en injuria), por algo sencillo: no recibí la convocatoria.

Hagan testamento, hermanos

Domingo 26 de septiembre de 2010 Por: Salud Hernández-Mora

La muerte de 'Jojoy', el único ícono que les quedaba a las Farc, no será el fin de la banda terrorista, pero la acerca al abismo
 
La muerte del único ícono que les quedaba a las Farc no será el fin de la banda terrorista, pero la acerca al abismo. Alfonso Cano es el jefe supremo, pero tiene menos carisma que un cadáver.

El paseo... a la China


Domingo 5 de septiembre de 2010 Por: Salud Hernández-Mora


Vamos a ver qué aprendieron los magistrados de la Corte Suprema luego de pasear por la dictadura China

El roscograma judicial

Por:Salud Hernández-Mora


Urge un cambio para desterrar la corrupción, el clientelismo y la politiquería de la Justicia colombiana 
No basta con firmar el armisticio. Una vez enterrada el hacha de guerra, las altas cortes tienen que limpiar su casa de clientelismo y politiquería. ¿Será que en su reunión de Cartagena de esta semana hablaron del roscograma de la Justicia?

Los amigos de las Farc

Salud Hernández-Mora


Digo asustado, por decir lo menos, porque el acervo probatorio contra Rubén Darío Granda y su esposa es tan apabullante y tantas las posibilidades de que eludan la Justicia y huyan hacia Nicaragua, que les concedió asilo, que resulta extraño que los dejara libres.

La justicia farandulera (¿El siglo de los Jueces? Dr. Ibañez)

Salud Hernández-Mora

Una de las mayores burbujas de nuestro tiempo se llama Baltasar Garzón. El magistrado español está contra las cuerdas producto de su desmesurada codicia de atención pública
Hay mitos protegidos por un grueso teflón. Han construido tan bien su imagen que tienen bula para hacer torcidos. Una de las mayores burbujas de nuestro tiempo se llama Baltasar Garzón. El magistrado español está contra las cuerdas producto de su desmesurada codicia de atención pública.

Su pecado no es otro que haber engendrado un ego superlativo que debe engordar a diario al precio que sea. Su virtud, tener una intuición y una habilidad prodigiosas para saber por dónde soplan los vientos de la popularidad. Su golpe maestro, el que lo catapultó a la fama planetaria, fue la denuncia contra el dictador chileno Pinochet cuando estaba en Londres.
Reconozco su genialidad, el efecto internacional que causó. Luego vinieron otros y en este país, sin ir más lejos, lo consideran la viva encarnación de la legalidad, una suerte de ángel justiciero mundial.

Lo que pocos saben acá es que Garzón es magistrado de la Audiencia Nacional, el único organismo judicial español que juzga el terrorismo. Es decir, que todos sus miembros persiguen por igual a la Eta. La diferencia es que los demás creen que su trabajo debe ser silencioso y discreto, como los jueces tradicionales, y que su deber es estudiar sus casos y decidir con prontitud antes que pasearse por el mundo. Garzón, por contra, considera que es una plataforma de lucimiento personal, de ahí que instruya mal las causas y deba dejar libres con frecuencia a criminales.

En los años 2005 y 2006, el renombrado juez español pidió excedencia y marchó a dictar clases a la Universidad de Nueva York. Antes de partir, le envió una carta al presidente del Santander, Emilio Botín, en que solicitaba apoyo financiero para la misión. Daba la casualidad de que nuestro Garzón tenía en su despacho un expediente que afectaba a Botín. Por supuesto que el banquero le concedió el dinero -3.202.000 dólares- y nuestro prohombre le archivó el problema.

Para infortunio del héroe, El Mundo de España publicó la misiva en la que solicitaba la ayuda, para acallar a los que tachaban todo de conspiración. Durante todo el tiempo que permaneció en la urbe gringa percibió su salario íntegro de juez, aunque no movió un papel y adicionalmente, por dos horas semanales de clase, recibía otros 10.689 dólares mensuales financiados por el banco. Y hay más. El Santander canceló el costoso colegio de su hija (21.650 dólares), sus gastos de viaje (21.152 dólares), el salario y apartamento de su asistente y más cosas que no detallo para no aburrir.

El año pasado, el intachable magistrado hizo algo que escandalizaría a cualquier universidad seria, incluso al New York Times que tanto lo defiende: autorizó que grabaran en la cárcel las conversaciones entre un abogado y su cliente, flagrante violación del debido proceso. Pero, como se trataba del caso de corrupción que involucra al Partido Popular, el coro socialista aplaudió su exceso, y sus áulicos en el planeta voltearon la cabeza.

Ahora cuenta con el fervor de los que desconocen su trayectoria porque está demandado por reabrir un caso referente al franquismo, que no sólo no es de su competencia, sino que fue cerrado por un acuerdo político como el que se firmó en Colombia con el M-19. Lo hizo por los focos que atrae y el favor al gobierno socialista.

Garzón puede presumir, además, de ser pionero en dar el salto de los estrados judiciales a la política, es decir, de embadurnar de intereses sectarios la Justicia. Salió elegido congresista por el Partido Socialista, pero como Felipe González le hizo conejo y no lo nombró ministro como él pretendía, volvió a su juzgado de inmediato. Obvio que los millones de seguidores del PP desconfían de su imparcialidad, máxime en un país tan polarizado como España.

En suma, es un lamentable ejemplo para las generaciones futuras de jueces en España y del planeta. Sigan aplaudiendo.

Los cómplices

Salud Hernández-Mora

En este planeta guardamos silencio ante la dictadura. A unos los juzgamos con una obsequiosa generosidad, ignorando sus crímenes, y a otros los condenamos
"José padece desnutrición severa, cólicos, problemas en la columna vertebral por espina bífida, quiste en el riñón izquierdo, cálculos en el derecho y es asmático. Su cuerpo es hueso y piel, no tiene carne", dice su madre.
¿Es un secuestrado? No, es un preso político cubano. El médico José Luis García Paneque está condenado a 24 años de reclusión por el delito de no comulgar con el régimen despótico de los Castro.
Claro que la izquierda progresista prefiere creer a su venerado Fidel que califica a los disidentes de "mercenarios y delincuentes". Pues están de malas porque la ola contra la dictadura del barbudo no se detiene y está dejando en evidencia a quienes se empeñan en ignorar las violaciones castristas.Ya quedó al descubierto Lula da Silva.El día que murió el disidente Orlando Zapata, un albañil de convicciones profundas, que sólo pudo gritar los atropellos del régimen cubano con una larga huelga de hambre en la cárcel, como ahora hace su compañero Guillermo Fariñas, el destino quiso poner a prueba al líder brasileño. Y, claro, desnudaron sus clamorosas incoherencias, su cobardía y sus complicidades.
El presidente Lula se encontraba preciso en esa fecha en La Habana, de visita oficial, abrazando al dictador barbudo y al delfín septuagenario. En una rueda de prensa con Raulito, un periodista preguntó por la muerte del fundador del Partido Alternativa Republicana, defensor de la democracia, lo que le costó una condena de 25 años.
El hermano del dictador soltó su habitual verborrea trasnochada y falsa, pero cuando le llegó el turno al antiguo obrero metalúrgico del Partido de los Trabajadores, que pasó un tiempo encerrado en las cárceles de la dictadura militar brasileña, enmudeció. Lula da Silva dio la callada por respuesta.
"Hay violaciones de los derechos humanos en el mundo entero", dijo su asesor para asuntos internacionales, Marco Aurelio García, con un cinismo insultante, a modo de excusa.
No era la primera vez que Lula guardaba un silencio cómplice. En septiembre del 2003 tampoco quiso pronunciarse cuando el ícono de la izquierda mandó a prisión a 75 disidentes porque no soporta que un solo cubano le lleve la contraria.
¿Y dice algo la buena de Bachelet? Tampoco. Ella, que fue torturada en los penales de Pinochet, que conoce lo que es perder la libertad por expresar ideas, conserva esa parcial visión del mundo donde los dictadores sólo son de derechas. Por eso le rindió pleitesía a Fidel cuando fue a La Habana.
Los países latinoamericanos hablan duro contra Honduras, lo dejan por fuera de sus citas multilaterales porque dicen que no es democrático y admiten, por contra, al muy demócrata y libertador Raúl Castro, elegido en la presidencia cubana por el dedo ensangrentado de su hermano.
Así somos en este planeta, a unos los juzgamos con una obsequiosa generosidad, ignorando sus crímenes, y a otros los condenamos.
Vean la perla que soltó en una reciente entrevista con María Isabel Rueda el vicepresidente de Fajardo, Julio Londoño: "Lo ideal es que Cuba se integre de acuerdo con sus propias características al contexto internacional de democracia, pero no de la democracia que queremos nosotros, sino la que quieren los cubanos, que no es una formal sino una democracia de bienestar". Esperemos que lo corrija su jefe.
En la Unión Europea, donde Zapatero y su Moratinos del alma hacen esfuerzos ímprobos por defender a los Castro y a Chávez, aprobaron una resolución contra la dictadura cubana y a favor de la disidencia. Quinientos nueve diputados la respaldaron y 30 votaron en contra, el mismo grupo que viene a Colombia a criticar nuestra democracia. Y les paran bolas como si fuesen el oráculo.
NOTA. La dictadura chavista encarceló a Álvarez Paz por conspiración, instigación al odio y generación de zozobra e inquietud. Castro debe de estar feliz con su alumno.