ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
Escucha"#PEGA Peláez y Gardeazábal, agosto 1 2018" en Spreaker.
Mostrando entradas con la etiqueta Timochenko. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Timochenko. Mostrar todas las entradas

Buenas intenciones

28 de enero de 2012 | El observador | Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

No parece prudente es que guardemos silencio aquí ante el nombramiento de semejante personaje en el cargo más sensible para Colombia. Porque no me digan que lo importante es el de Comercio cuando nadie quiere vender una aguja a Venezuela.
Nombraron al socio de ‘Timochenko’ como Ministro de Defensa de Venezuela y no pasó nada. Ahora lo condecoran por su colaboración en la lucha contra el narcotráfico y tampoco fue posible escuchar del Gobierno Nacional un comentario sobre lo que la designación significa para Colombia.
El coronel Chávez tiene todo el derecho de nombrar a quien quiera sin que se pueda interferir en sus decisiones. No es la primera vez que lo hace. Antes tuvo a un tal Rodríguez Chacín, chafarote como él y compinche de Henry Rangel Silva en sus bellaquerías con las Farc. ¿Quién no se acuerda de los lanza misiles que Suecia le vendió al Gobierno de Venezuela y fueron a parar a manos de la guerrilla? ¿Olvidamos que Rodríguez, especialista en inteligencia militar, se paseó por Colombia interviniendo en la liberación de secuestrados mientras les proporcionaba armas a los secuestradores?
Es decir, Chávez ha hecho lo que le ha dado la gana con sus compinches de golpe. Así desbarató las Fuerzas Armadas de su país, permitiendo que se cree el “cartel de los soles”, organización de oficiales dedicada al narcotráfico denunciada por los propios mafiosos. Al final, como cualquier dictadorzuelo haitiano, él puede convertir a las Fuerzas Militares en su guardia personal al estilo de los tonton macute de la familia Duvalier. Y en su mezcla de grandeza y paranoia, puede imaginarse que la obligación de defender a Venezuela es igual a satisfacer sus delirios.
Lo que no parece prudente es que guardemos silencio aquí ante el nombramiento de semejante personaje en el cargo más sensible para Colombia. Porque no me digan que lo importante es el de Comercio cuando nadie quiere vender una aguja a Venezuela. El Ministro de Defensa es quien encabeza la lucha contra el crimen, lo que significa combatir entre otros a las Farc y el ELN que convirtieron a los venezolanos en víctimas de los secuestros y extorsiones. Y debe evitar que sus fronteras sean violadas como lo hacen ‘Timochenko’, ‘Iván Márquez’ y sus secuaces cada que les place o lo necesitan.
Eso no sería grave si no fuera porque esos delincuentes se burlan de nuestro país aprovechando la complicidad de personajes como Rodríguez Chacín y el ahora Ministro. Y porque usan a Venezuela para planear sus fechorías contra nosotros o para huir de nuestras autoridades o para manejar el narcotráfico con el “cartel de los soles”. Por eso, el Gobierno colombiano debería decir algo antes de que el afán por mantener relaciones de “amistad” con Chávez se voltee contra sus buenas intenciones.
Seamos claros: que nombren a Rangel, vaya y venga, así el tipo haya amenazado con un baño de sangre a su Nación si el chavismo pierde las elecciones. Pero no parece que sea bueno el silencio cuando lo condecoran dizque “por su aporte a la lucha contra el narcotráfico” mientras el resto del mundo lo acusa de narcotraficante. Y no parece sano que, en aras de la supuesta amistad, nuestro Ministro de Defensa deba sentarse con ese señor a compartir información y acordar las medidas de seguridad, mientras el tipo tiene relaciones con las Farc, el ELN y la ilegalidad en la frontera.
Por eso es necesario que el Gobierno explique su posición frente al Ministro de Defensa de Venezuela. Aunque sea recomendable tener buenas relaciones en el vecindario, no debe olvidarse que “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.

Enamorada del 'pulcro escritor'

18 de enero de 2012 | Zona Franca | Por: JOSÉ OBDULIO GAVIRIA

El pastranismo quiere volver a hablar con las Farc de alta política y de cogobierno. Y mucho me temo que se salgan con la suya.

El pastranismo piensa que los terroristas son buenos pero incomprendidos.

    'Timo', nuevo capo de las Farc, es un verdadero timo, que, en buen romance, es la acción de timar, es decir, de engañar a alguien con promesas o esperanzas.
    Las parrafadas de alias 'Timo' en los archivos de 'Reyes' dan cuenta de que el hombre es poco menos que analfabeto. Su formación académica se circunscribe a cursos de marxismo en la escuela del Partido Comunista, lectura del periódico Voz y viajes de 'formación' -en no se sabe qué ciencia- por tierras de Cuba y de la desbaratada Unión Soviética.
    'Timo', por ejemplo, desconoce la diferencia entre los verbos hacer y echar, por lo que escribe la tercera persona del presente del verbo haber sin h y la primera persona del verbo echar, con h. No sé si su repulsión por la tilde denote algún mensaje político; lo que sí puedo afirmar es que su uso (o no uso) en la 'literatura timesca' crea más caos en la ortología que las bombas hechizas en los silencios de las aldeas. Va una muestra: "(Rangel) recomienda si (sic) que tomemos medidas en nuestros desplazamientos en el transporte de cosas delicadas (me hecho (sic) el cuento de unos computadores que cogieron en una alcabala)".
    La doctrina de Seguridad Democrática supuso un salto extraordinario en la definición de lo que pasaba en Colombia y en la caracterización de sus protagonistas. Hasta la llegada de Uribe se pensaba que Colombia vivía una guerra civil o conflicto interno armado. Uribe demostró que no había tal, sino una criminalidad exacerbada a la que había que oponer la fuerza soberana, legítima y civilizada del Estado. En ese escenario, la Fuerza Pública dejó de ser considerada 'actor del conflicto' y se le reconoció como la detentadora del monopolio de las armas, cuya obligación era garantizar la vida, honra y bienes de los asociados.
    Antes de Uribe, la guerrilla era tratada como una 'alta parte' del tal 'conflicto social y armado'; como una parte digna de la consideración y respeto que merecen quienes se "alzaron en armas contra una situación política, económica y social que es criminal e injusta".
    Uribe nunca desconoció el carácter político de la guerrilla y de las Auc. Pero demostró que su discurso político encubría una innata disposición terrorista (pretender resultados políticos a la brava, desconociendo la institucionalidad democrática) y su inmersión en la mafia del tráfico de drogas y armas.
    En cambio, el pastranismo (corriente antagónica al uribismo) llevó hasta el paroxismo el sentimiento de admiración, respeto y aprecio por las geniales ideas de los 'insurgentes'. El pastranismo piensa que los terroristas son buenos pero incomprendidos. Por eso embarcó al país en los 'diálogos' del Caguán y, cosa más asombrosa aún, no le dio vergüenza llevar a los matones del secretariado a algunas Cortes, casas de gobierno y parlamentos de Europa.
    El pastranismo suspira por la 'solución negociada' -cosa diametralmente diferente a la política uribista de negociar condiciones y garantías para la desmovilización y desarme de los grupos terroristas-. ¡Sí! El pastranismo quiere volver a hablar con las Farc de alta política y de cogobierno (y mucho me temo que se salgan con la suya).
    El escenario, hoy, es este: 'Timo' consiguió un amanuense que le escribe tratados teológicos en los que intercala la consabida propuesta de "una mesa de negociación"; María Jimena Duzán, extasiada, lee y simula creer que el 'pulcro escritor' es 'Timo' (hasta exclama: ¡ese hombre!); el ex comisionado Gómez informa en dónde iba la agenda del Caguán ("en el 80 por ciento"); y Pastrana, con pose pontifical, ordena retomarla e irse a negociar en Venezuela (pero, shhh... ¡en secreto!).