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Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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Y se fue la Fiscal de Hierro


7 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS

Se fue la Fiscal de Hierro. Para algunos quedan sus palabras. A otros nos bastan sus silencios.
"Para verdades, el tiempo y para justicias, Dios". José Zorrilla
    Estamos agradecidos con la señora fiscal Morales. En su despedida de comedia nos quiso dejar resueltos todos los enigmas y satisfechas todas las dudas. Suponemos que lo hizo a propósito. Y por eso se lo agradecemos.
    En la escena, que nadie le pedía, dejó establecido el papel principalísimo que en los asuntos de su despacho representaba su marido. Sin importarle su dramática confesión de culpabilidad en el asalto al Palacio de Justicia; pasando por encima de su azaroso trasegar por la guerrilla; volteando la hoja, como ahora se dice, de sus cercanías con el Eln y de sus entusiastas servicios a la noble causa de 'Macaco', Mancuso y 'don Berna', la Fiscal lo puso en la primera línea del proscenio. Para que supiéramos a quién agradecerle tantos favores recibidos.
    Nada se guardó la Fiscal de sus odios, con lo que nos ahorró la tarea de descubrirlos. Como tampoco economizó la exaltación de sus entusiasmos, cercanamente emparentados con todos esos odios que su corazón de buena cristiana apacienta. Nada hizo más grande que perseguir a Andrés Felipe Arias, acusado de firmar sin licitación un contrato con la OEA, y a Bernardo Moreno, quien carga la culpa de pedirles a dos periodistas que rectificaran una noticia incorrecta, y a Luis Carlos Restrepo, que a falta de otro cargo termina perseguido por tráfico y fabricación de armas. Parece que el distinguido siquiatra tiene especialidad en el diseño, construcción y puesta a punto de ametralladoras y morteros. Más de un año y de 28.000 empleados a su servicio le alcanzaron para eso. Quién sabe lo que hubiera pasado si la dejan tres años adicionales enderezando entuertos y desfaciendo agravios.
    Pero en el juego de paradojas que ella maneja, doña Viviane pobló su discurso de silencios. Por ejemplo, nada nos dijo de lo que hizo para resolver el misterio del microtráfico de estupefacientes, que tiene incendiada a la sociedad colombiana. Tampoco supimos de la marcha de sus investigaciones contra las llamadas bandas criminales, que azotan el país entero. Ni avanzó un paso para que supiéramos por qué andan enloquecidas las Farc, o lo que de ellas ha quedado, destruyendo pueblos, asaltando caminos, volando oleoductos, asesinando gente indefensa.
    Lástima, también, se guardó el secreto de las hazañas de su Despacho en la Extinción de Dominio de los bienes de los delincuentes. Como nada hemos sabido sobre la materia desde su posesión, hubiera sido esta la hora de sacudirnos con sus éxitos gloriosos.
    Creíamos llegado el momento de poner en evidencia a los que desde la sombra urdieron la trama de la estafa de DMG, la mayor que se ha cometido en Latinoamérica, y que dejó sin blanca a centenares de miles de familias pobres y medianas. Nada dijo sobre el tema, tal vez de puro discreta. Hubiera disgustado a algunos de los conspicuos abogados que tiene más cercanos a su corazón.
    La señora de Lucio participó en la denuncia del robo de cuatro y medio billones de pesos de la salud, acontecimiento que habría tenido lugar, cómo no, en la época de Uribe Vélez. Le tocó el turno de la partida y al parecer las pesquisas en firme van como en treinta o cuarenta millones de pesos, de dudoso extravío.
    Entre los afanes y las lágrimas del adiós, nos dejó a oscuras sobre la marcha del proceso que supuestamente adelantó contra Ángela María Buitrago, la fiscal que se inventó un testigo para condenar al coronel Plazas Vega. Y nada nos dijo sobre los testigos histriones que han sido sorprendidos mintiendo sin compasión ni medida en procesos cruciales, la mayoría contra políticos amigos de Álvaro Uribe o contra oficiales de las Fuerzas Militares.
    Se fue la Fiscal de Hierro. Para algunos quedan sus palabras. A otros nos bastan sus silencios.

PRUEBA DEFINITIVA

4 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: RAFAEL NIETO LOAIZA

La señora Fiscal sostuvo en su discurso que las críticas a su gestión y al impacto que tiene su relación con Lucio son "ataques perversos e inhumanos, bajos, infames y calumniadores".
En una identificación mesiánica, agregó: "dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte y levante contra ustedes toda clase de calumnias? alégrense porque les espera una recompensa en el cielo".
Me he quedado con la duda de si Morales se ve a sí misma divina y cree que por ella "calumnian" a Lucio, que habrá de ganarse la eternidad, o si, por el contrario, es ella la que ve a Lucio como un dios y la que por él recibe "ataques infames".

El amor es ciego, compañero. Pero, pregunto yo, ¿cuándo se cuestionó a la exfiscal o a su marido por sus convicciones religiosas? Nunca, que yo haya visto. La Fiscal es la Fiscal y no el Procurador, a quien por godito no le perdonan creer en lo que cree.

En fin, la fe que profese Morales es asunto íntimo y no del debate público, como tampoco lo son, en principio, sus sentimientos amorosos.

Sí preocupa, en cambio, que la encargada de la persecución de los criminales en Colombia tenga como compañero de lecho y de deberes conyugales a un personaje con los antecedentes de Lucio: guerrillero del Eme y protegido por el Eln, asesor pagado por los paramilitares, con denuncias de vínculos con los narcos y de intervenciones oscuras en el cartel de la contratación en Bogotá.

Lucio es un tipo excepcional que construyó compadrazgos en lo más apestoso del bajo mundo y al que no le falta contacto alguno con las organizaciones criminales más poderosas y peligrosas del país.

Guardadas las distancias, es como si en Estados Unidos nombraran fiscal a la esposa de Al Capone.

La Fiscal, además, nunca aclaró si ella también recibió remuneración de los de Ralito o si, como su marido, viajó en sus aviones, o si el estipendio que recibía Lucio de los paras era para compartir entre ambos. Eso sí, nos advirtió que "por ahí" deberían andar fotos y videos de esas compañías.

Así que, perdonarán, yo no entiendo aún los aplausos que algunos le han dado. ¿Fue tan buena la gestión de Morales? ¿Cómo en qué exactamente? ¿En que todavía estén sueltos Julio Gómez y Emilio Tapia, cerebros del desfalco a Bogotá? ¿O en la negociación de penas bajas para los Nule? ¿O en que los terratenientes responsables de la división fraudulenta de predios para obtener más subsidios en AIS estén libres y en cambio Arias esté detenido por firmar un convenio con el IICA, que antes una docena de ministros también habían firmado?

¿En obligar a Luis Carlos Restrepo a exilarse?

Morales fue exitosa, sin duda, tramitando su pensión por invalidez absoluta, aunque nunca nos explicara cómo, con semejante discapacidad, podía también ser fiscal. Y efectiva fue también cambiando a un corajudo Vicefiscal, que tenía la tarea de investigar a su marido, por no sentarse a manteles con el investigado. Por cuenta de ese cambio, tendremos un fiscal encargado que no reúne los diez años de experiencia que se necesitan para el cargo. Morales no tiene mucho más para mostrar. Excepto, claro, que se crea que la Fiscalía está para perseguir uribistas por el hecho de serlo y que eso merezca aplauso.

De manera que si los liberales consideran que Morales tiene altísimas calidades y es una formidable ejecutiva, mejor sería que le pidan a Santos nombrarla en el gabinete. En Colombia, agobiada como está por el crimen, es un imperativo que no haya duda alguna sobre quien esté a cargo de la investigación y la acusación de los delincuentes. En otro cargo, quizás el peso de sus afectos no tenga riesgos.

Por eso quedé estupefacto cuando la Fiscal sostuvo que el Presidente ofreció incluirla de nuevo en la terna. Aunque me queda la duda, porque por ahí anda el antecedente de la contradicción entre Santos, que sostuvo que nada le dijo Morales sobre su relación con Lucio antes de postularla, y ella, que dice que sí le contó.

Santos se juega aquí buena parte de su futuro. Si la nómina de nuevo, será una trompada a quienes creen que la Fiscalía debe estar libre de cualquier cuestionamiento y no está para hacer política. Es una decisión definitiva.

Perdimos todos

4 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: FRANCISCO SANTOS

Estamos sin Fiscal General en propiedad. Otra vez. Llevamos cerca de tres años sin que la entidad que investiga y acusa a los delincuentes tenga la estabilidad necesaria para poder ejercer su labor.
La responsabilidad de este desastre institucional es en primera instancia de los magistrados de la Corte Suprema…
Que no eligieron a nadie de las dos ternas que envió el presidente Uribe quitándole el poder de nominación al Ejecutivo, que por cierto le da la Constitución. Algún día se escribirá con objetividad esta aberrante historia política y jurídica en la que 14 magistrados usurparon la institucionalidad al romper la separación de poderes base de la democracia.
En segunda instancia es responsable el ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, quien convenció al presidente Santos, culpable también, de cambiar la terna. Además, le recae un poco más de culpa al actual Mandatario por mediar el acuerdo de Palacio en el que se acordó el sainete de las presidencias de la Corte que permitió elegir los cinco magistrados que faltaban y la Fiscal con cambio de reglamento.
Santos y Vargas, sin ningún reato de conciencia institucional o jurídica, forzaron ese cambio, aceptaron la usurpación de poderes y de paso dejaron impune el gravísimo precedente de recorte de funciones presidenciales por una vía de hecho. Fue tal el descaro de lo sucedido que al Consejo de Estado no le quedó otra opción que tumbar la elección de la Fiscal. Falta ver si en el debate sobre la legalidad de la terna y en la sentencia se le regresa el poder nominador al Presidente y se cierra definitivamente este grotesco episodio jurídico que mancha la historia constitucional de Colombia.
Ahora, en este episodio perdimos todos. Perdieron las instituciones, perdió el anterior Gobierno, perdió el actual y perdió la seriedad jurídica de un país que se preciaba de ella. Quizás el único ganador de este embrollo es el Consejo de Estado donde prevaleció el debate jurídico por encima de las brutales presiones políticas e ideológicas a las que fueron sometidos.
Pierde el gobierno anterior porque no hay Fiscal que se dé el lapo de mirar con objetividad los casos contra los funcionarios del gobierno anterior. Ya los condenaron ante la opinión pública, hasta la misma Fiscal lo hizo en su discurso de salida, y es casi imposible reversar esta dinámica que tiene como aliado al actual gobierno.
Pierde este gobierno porque cae su castillo de naipes judicial, porque la 'heroína' que deja el cargo se encargó de decirle al mismo Presidente mentiroso impunemente y porque deja una Justicia institucionalmente herida. También pierde el expresidente Samper, nuevo mejor amigo de Santos, y su séquito pues les fue imposible mantener su ficha en la Fiscalía.
¿Podrá salir algo bueno de este triste episodio? Quizás en primera instancia que se detenga el proceso de encubrimiento que se estaba dando frente a algunos de los cerebros del carrusel de la contratación en Bogotá. Y de pronto que el país se dé cuenta de la necesidad de una verdadera reforma a la Justicia en la que la Fiscalía pase a ser parte del Ejecutivo.
Esto, por ahora, es harina de otro costal. Mientras tanto todos a lamernos las heridas y alistarnos para la siguiente batalla. ¡Qué tristeza!

LO QUE MAL EMPIEZA, MAL ACABA

4 de marzo de 2012 | OPINIÓN | Por: CRISTINA DE TORO

La Corte Suprema de Justicia pretendió erosionar el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, y que cínicamente fue capaz de mantener por más de año y medio, a sabiendas de que con ello sumía al país en el más grande desbarajuste judicial
El mezquino e irresponsable juego político (bloqueo de ternas para la escogencia de Fiscal General de la Nación), con el que la Corte Suprema de Justicia pretendió erosionar el gobierno del expresidente Álvaro Uribe , y que cínicamente fue capaz de mantener por más de año y medio, a sabiendas de que con ello sumía al país en el más grande desbarajuste judicial de la historia nacional, hoy nos deja otra consecuencia: la anulación del nombramiento de la Fiscal General Viviane Morales por parte del Consejo de Estado.

Y, aunque no lamento propiamente que la señora Morales haya tenido que hacer dejación del cargo, sí, las razones por las cuales se vio obligada a hacerlo.

Porque, si bien es cierto que su mandato comenzó con mucha fortaleza, también lo es que desde que admitió que había reanudado (si es que alguna vez estuvo suspendida), su relación sentimental con el exguerrillero, exasesor de paramilitares, etc. Carlos Alonso Lucio, y desde que se supo que había cobrado durante varios años una jugosa pensión por invalidez total y permanente, mientras trabajaba en Caracol Radio, su gestión quedó éticamente cuestionada.

Y no fue, como muchos quisieron hacer creer, que esos cuestionamientos surgieron por un problema de machismo o de intromisión indebida a su vida privada.

No, aquí hay que entender que así como todo individuo tiene el sagrado derecho a que su vida íntima sea respetada, cuando se es figura pública y se tienen responsabilidades tan grandes, ese derecho se ve disminuido, porque prima el derecho a la información y porque los ciudadanos tenemos autoridad para conocer sobre quienes ejercen funciones públicas.

Además, porque, como lo dije en otra ocasión, si la Fiscalía General es el principal frente de investigación y de lucha contra el delito, a su cabeza tiene que estar una persona intachable, que viva en un medio libre de influencias.

Alguien que por efecto de su cargo, sea paradigma de ética. Nada puede poner en duda su credibilidad y su equilibrio, el Fiscal General de la Nación tiene que ser un individuo libre, de gran solvencia moral y con coherencia entre lo que es, lo que cree y lo que hace, tanto en su vida profesional como personal.

Ojalá entonces, el presidente Juan Manuel Santos , ahora que las encuestas le están demostrando que la insana costumbre de darle gusto a Dios y al diablo al mismo tiempo, no le hace ningún bien, ni a él, ni al país, sea capaz de elaborar rápidamente una terna compuesta por juristas independientes, de las más altas calificaciones profesionales y sin problemas morales, para que los orondos togados "por única vez" (así como cuando se equivocaron al cambiar las normas para la anterior elección), cumplan con su deber y elijan Fiscal General, pensando en el beneficio nacional y no en el propio.

Mientas tanto, los colombianos debemos unirnos para exigir que los orondos magistrados responsables (en este caso irresponsables, más bien), de que el país tuviera por más de un año una Fiscal ilegalmente elegida, sean investigados y debidamente sancionados.

Como bien dicen por ahí, todo lo que mal empieza, mal acaba.

La caída

4 de marzo de 2012 | El observador | Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

La fiscal Morales fue víctima de la arrogancia de quienes se tomaron el poder en la Corte Suprema de Justicia y la pusieron al servicio de intereses distintos a la aplicación de Justicia, o de la ambición por imponer “el siglo de los jueces” de que habló Augusto Ibáñez cuando fue presidente del Tribunal.
De nuevo se abre el abismo de la interinidad para restarle legitimidad a una entidad de la que depende ni más ni menos que el combate al crimen y la corrupción en Colombia
Otra vez, la Justicia paga los platos rotos por quienes la usan para hacer política. Y de nuevo se abre el abismo de la interinidad para restarle legitimidad a una entidad de la que depende ni más ni menos que el combate al crimen y la corrupción en Colombia.
Está claro que la caída de la fiscal Viviane Morales no fue causada por su samperismo, aquel de “aquí estoy y aquí me quedo”. Y no parece que en la decisión del Consejo hayan influido sus actuaciones en el procesamiento a exfuncionarios uribistas acusados de graves delitos. Incluso se puede decir que su retiro no fue ocasionado por Carlos Alonso Lucio, el peor enemigo de la credibilidad de su esposa.
La fiscal Morales fue víctima de la arrogancia de quienes se tomaron el poder en la Corte Suprema de Justicia y la pusieron al servicio de intereses distintos a la aplicación de Justicia, o de la ambición por imponer “el siglo de los jueces” de que habló Augusto Ibáñez cuando fue presidente del Tribunal. Y del magistrado Jaime Arrubla, quien se dio el lujo de decir que votaba “afirmativamente, no obstante, y en esto quiero aclarar, me parece que la interpretación correcta es sobre los 23 votos, porque estos son los miembros de la Corte”. Y de rematar afirmando: “Yo mismo tengo mis reservas, eso si, lo hago por esta sola vez y para que salgan estas votaciones, si no salen, tampoco vuelvo, ni quedo obligado a seguir interpretando de esta manera”.
Fueron ellos quienes encabezaron los esfuerzos que frustraron la posibilidad de escoger los 5 magistrados que faltaban para completar los 23 y así proceder a elegir el Fiscal General de la Nación. Es curioso que el mismo día, y una vez elegida la doctora Morales con 14 votos y no los 16 que exige el reglamento de la Corte, se hubieran podido llenar las vacantes que durante meses fue imposible. Y que en la misma sesión se hubiera podido escoger Presidente, algo también imposible.
Que la elección fuera ilegal, lo dice el Consejo de Estado. Que se produjo un posible delito en la elección, lo insinuó el presidente actual de la Corte al apresurarse a decir que “si hubo error no fue de mala fe”. Y queda claro que el problema fue causado por el afán de hacer política, no tanto con la elección de la doctora Morales como con la negativa de escoger un Fiscal durante 13 meses, dos ternas y más de 20 votaciones.
Sin duda, esa posición fue producto del enfrentamiento que les planteó a los magistrados el entonces presidente Álvaro Uribe. Pero tal desafío no debió llevarlos a dejar sin Fiscal titular al Estado, con la Justicia involucrada en un conflicto político y al país resentido por la impunidad, la demora y la ausencia de un compromiso en la resolución de los litigios y en el esclarecimiento de los delitos.
Entonces, la caída de la doctora Morales no fue causada por los periodistas que la odian según dijo en un acto que tuvo más de manifestación populista que de despedida. La produjeron quienes han pretendido imponer el gobierno de los jueces que están de espaldas a las realidades, golpeando de nuevo la credibilidad de la Justicia en Colombia.
Y, como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga. La decisión del Consejo de Estado salvará a Viviane Morales del escándalo que puede producirse si la Fiscalía ratifica las vinculaciones de su esposo Carlos Alonso Lucio con el paramilitarismo y otros géneros delictivos.

¿La prensa tumbó a la Fiscal?

4 de marzo de 2012 | ANÁLISIS | Por: REDACCIÓN EL COLOMBIANO

Aunque la Fiscal culpe a los medios de su caída, los periodistas dicen que solo hacían su trabajo.
Al anunciar su renuncia como Fiscal General de la Nación Viviane Morales se declaró víctima de una "escalada de ataques perversos e inhumanos de algunos periodistas y medios". Insinuó también que el Consejo de Estado habría sido sensible a la presión de los medios.
¿La tumbaron los medios? O temas como el fallo del Consejo de Estado o la pensión vitalicia que recibe por invalidez, pero que no la inhabilitó para trabajar en la radio y para postularse a uno de los cargos públicos más importantes del país.

"La prensa no tumbó a Viviane Morales. Significaría que todo lo que escribimos está signado por el tema de que queremos tumbar a alguien. He hecho muchos cuestionamientos a casi todos los fiscales y eso no significa que quiera tumbarlos. Realmente quien tumbó a Morales fue esa pelea de élites, entre el uribismo y el santismo", asegura María Jimena Duzán, columnista de Semana.

También pesaron mucho los cuestionamientos relacionados con su esposo Carlos Alonso Lucio. Primero por ocultarle al presidente Juan Manuel Santos su relación con el excongresista, quien asesoró a las Auc y al Eln. Desde la prensa se preguntaba si las decisiones de la Fiscal podrían ser influenciadas por este hombre, que pagó una condena por estafa y falsa denuncia y sobre quien siguen pesando cuestionamientos.

Fueron sucesivas las columnas en ese sentido en los medios de columnistas como María Jimena Duzán, María Elvira Samper, Cecilia Orozco y María Isabel Rueda, y posiciones editoriales como las de EL COLOMBIANO. Francisco Santos hizo lo propio en radio.

La prensa hizo cuestionamientos éticos a la Fiscal sobre su relación con Lucio y la posible injerencia de éste en sus decisiones.

Uno de los episodios que reveló esa posible intromisión, fueron unas llamadas que habría hecho el excongresista a algunos fiscales para "darles sugerencias". Morales, por su parte, defendió a su esposo y solicitó a la revista Bocas aclarar una información sobre las condenas de Lucio.

No la tumbó la prensa
Los señalamientos que hizo la Fiscal están dirigidos contra los periodistas que cuestionaron su relación con Lucio, incompatible con su investidura, dice María Jimena Duzán.

"A ella lo que no le gustó fue que indagáramos en un tema de resorte del periodismo que es, cuáles eran las incompatibilidades éticas que tenía debido a su relación con el cuestionado Lucio , pero eso no nos convierte en calumniosos, perversos o golpistas".

Para Francisco Santos, director de RCN Radio, decir que los medios tumbaron a la fiscal es, " buscar la calentura en la sábana". Agregó que en esta historia los medios simplemente hicieron lo que les correspondía.

"El papel de la prensa es revelar incompatibilidades o hechos ilegales o debilidades éticas. Los periodistas hicimos esa denuncia y quienes están en cargos públicos saben que en esos temas serán escudriñados, y ella más, teniendo el antecedente de que el Presidente le preguntó si estaba casada con Lucio y dijo que no"

TEXTUALMENTE

Las preguntas sobre la fiscal Viviane Morales

MARIA ELVIRA SAMPER
Columnista de El Espectador
En su columna, "Gajes del oficio" del 11 de diciembre de 2011, indicó que: "Poner el dedo en la llaga, abrir interrogantes, cuestionar o preguntarse por la posibilidad de que Lucio pueda tener influencia en algunas de sus decisiones, o en las de algunos funcionarios del ente de control, e incluso tener acceso a información reservada, no sólo es lícito, necesario y pertinente, sino una obligación periodística (...) El escrutinio público de su vida privada es uno de los costosos peajes que debe pagar por tan altos ministerios. Gústele o no, y aunque la saque de casillas".

MARIA JIMENA DUZÁN
Columnista de Semana
En la nota de opinión, "La fiscal neutra" del 25 febrero de 2012, afirmó: "No le queda bien dar la sensación de que nos está diciendo una mentira o de que está evadiendo el tema cada vez que los medios se lo preguntan, como sucedió esta semana cuando Darío Arizmendi la increpó y ella dijo que no respondía esa pregunta porque eso era resorte de su vida privada (...) A la fiscal hay que juzgarla por sus actos y no por su vida privada. Pero también ella tiene que ser sincera cuando un tema personal aflora en la palestra pública."

CECILIA OROZCO
Columnista de El Espectador
En "Río revuelto, ganancia del uribismo", 20 de diciembre de 2011, dijo: "La fiscal se metió en un problema de orden ético y político por la probada mala conducta de su marido (...) Otra, que los investigados que tratan de impedir que les examinen la suya aprovechen el río revuelto para obtener ganancias de pescadores." En "Intereses mezquinos", 28 de febrero de 2012, escribió: "Y Morales podría irse, paradójicamente, como víctima de intereses mezquinos y no por el grueso yerro que cometió alzándose de hombros frente a su obligación, con tal de darle gusto a su corazón".

Postura crítica en nuestros editoriales

1. Por fin, Fiscal en propiedad - 3 de dic/2010 
"La doctora Morales tiene trayectoria política, que de por sí no la descalifica para el descomunal reto que asume, pues ciertamente ha ido aparejada a una importante actividad académica. Lo que tendrá que demostrar es que en su trascendental ejercicio primará la función jurisdiccional que le corresponde, y no la de representante de determinada corriente política, con la cual en el pasado ha tenido evidente cercanía (...)

Es un ente de enorme poder, en el cual las virtudes de prudencia, independencia, imparcialidad y probidad deben distinguir a todos sus funcionarios, en primer lugar a su cúpula".

2. Ya no es un asunto privado -  21 de dic/2011
"El asunto de su relación de pareja con un hombre sumamente cuestionado, polémico y con una credibilidad baja -por no decir nula- y además incurso en varios asuntos turbios, es un tema que desborda el núcleo privado (...)

Los problemas del cónyuge de la doctora Viviane Morales salpicarán constantemente a la alta funcionaria (...) No puede cerrarse más en el escudo de 'mi vida privada' (...)

Colombia no puede someterse a una especie de reality de un 'amor a toda prueba' a costa de su administración de justicia. La doctora Morales debe considerar seriamente separarse del cargo. Es primero el interés público, y ella debe estar consciente de ello".

3. pese a todo, lo jurídico basta - 24 de feb/2012
"La demanda que cursa contra la elección de Viviane Morales tiene soporte probatorio en el penoso episodio en el cual los magistrados de la Corte Suprema, por mayoría, acordaron interpretar por 'una sola vez' el reglamento interno de la Corte (...)

La gestión de Morales no ha sido buena, ha estado cargada de yerros, sesgos, falta de imparcialidad y de conocimientos especializados para los enormes retos que impone ese alto cargo.

Y, para ajustar con una desafortunada circunstancia personal que hace rato sobrepasó la esfera íntima para tornarse en un problema mayúsculo para la recta administración de justicia en nuestro país".