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Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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Con la entrada de Noemí Sanín, así cambia el panorama presidencial


Con el triunfo en la consulta conservadora, Noemí Sanín se convierte en una seria aspirante a la Presidencia de la República. Con el 99,18 por ciento de las mesas escrutadas, Sanín obtuvo 1'118.090 votos, mientras que Andrés Felipe Arias sumó 1'080.313, según lo reportó el presidente del Consejo Nacional Electoral. Marta Lucía Ramírez sacó 237.196; José Galat 89.826 y Álvaro Leyva 67.432.

Con esta diferencia de casi 38 mil votos, la nominación de Sanín como la candidata presidencial del Partido Conservador ya es un hecho. Un hecho que altera todo el ajedrez presidencial para el 2010.

Andrés Felipe Arias concedió la victoria y es bastante improbable que juegue a ser un mal perdedor. No tanto por una nobleza de carácter, sino por estrategia. Si rompe el Partido Conservador ahora que el conservatismo finalmente tiene un chance de conquistar la Presidencia, arruina sus posibilidades de ser presidente en otro período. Con solo 36 años, Arias tiene un futuro político prometedor, y para eso es fundamental conservar a su partido de su lado.

También es improbable, que como lo han anticipado algunos analistas, se rompa el conservatismo. Y las razones son las mismas. La posibilidad real de ganar la Presidencia unirá al Partido detrás de su candidata porque los congresistas interesados en participar burocráticamente de la próxima Presidencia no abandonarán el barco azul cuando por primera vez pueden llegar solos a la Casa de Nariño. Aunque todo dependerá de las encuestas y de la habilidad de Juan Manuel Santos para armar esa gran coalición uribista de la que está hablando y para la que nombró a Rodrigo Rivera. En este escenario, Sanín, que entró a la baraja presidencial hasta hace muy poco, se convierte en la principal contrincante de Santos para pasar a la segunda vuelta.

Por un lado, dado que Sanín se ha presentado como una uribista, pero que no es ‘del Presidente’, está en una posición excepcional para armar coaliciones con otros partidos, algo que ya le queda imposible a Juan Manuel Santos.

Santos, a lo sumo, contará con el apoyo soterrado del PIN y utilizará una estrategia de arrebatarle al menudeo las bases a los demás partidos. El nombramiento de Rodrigo Rivera como jefe político de su campaña asegura a los uribistas más uribistas y a algunos liberales, a quienes sin duda Santos les tiene el ojo puesto dado que en la última encuesta parece ser más popular que Rafael Pardo entre los rojos. El nombramiento de Angelino Garzón como su fórmula vicepresidencial también le ofrece una buena plataforma de aterrizaje a gente cercana al Polo que ve en Garzón un canal efectivo para lograr, por ejemplo, una negociación efectiva con las Farc.


La coalición de Noemí


Si bien Santos cuenta con toda la maquinaria de la U de su lado –incluyendo 28 senadores y 49 representantes- Sanín tiene, si mantiene unido a su partido, 23 senadores y 37 representantes. Además, la posibilidad de hacer coaliciones partidistas con los liberales, los Verdes, Cambio Radical e incluso Fajardo.

Ya en su discurso de victoria, Noemí invitó a otros sectores distintos al conservatismo a unirse a ella. Y dada su vieja amistad con César Gaviria, tender puentes hacia los liberales le quedará fácil.

La angustia que se vivió en la campaña de Arias el domingo de elecciones se prolongó hasta el viernes a las seis de la tarde cuando se declaró el triunfo de Noemí.
 
Noemí Sanín apareció con sus asesores más cercanos para dar las gracias por su triunfo.
Pero la victoria de Sanín le plantea al Partido Liberal un dilema estratégico.

La irrupción de Sanín en el juego, le quita fuerza a la posibilidad a Rafael Pardo de liderar una coalición anti-uribista con miras a la primera vuelta, algo que le habría quedado muy fácil si Arias hubiera sido el candidato conservador.


Pero al mismo tiempo, es prácticamente imposible que la maquinaria del Partido Liberal se ponga al servicio de un conservador en la primera vuelta. (Incluso, los resultados de la consulta conservadora demuestran que no es cierto que La U hubiera sacado a votar gente por Uribito). Y dado que Pardo tiene menos votos propios de él, que los que tiene el partido, su margen de maniobra para hacer una alianza antes de la primera vuelta con Noemí es muy estrecho así el Congreso del Partido le haya dado facultades todopoderosas para controlar a sus militantes. Es difícil trastear todo el trapo rojo liberal a votar por sus contrincantes históricos.


Lo que sí es un hecho es que si Sanín y Santos pasan a la segunda vuelta, muy probablemente el Partido Liberal se convierta en la fuerza que decide la victoria porque es el tercer partido con más congresistas y más maquinaria.


Aunque también es posible que se presente el fenómeno del "suicidio de las ballenas", que consiste en que todos le apuesten a la primera vuelta y pierdan, aumentando los chances de que Santos  gane de manera automática.  Este escenario es factible por una razón: la plata. El candidato que retire su nombre de la contienda pierde tanto el anticipo de financiación, como la reposición de los votos. No es seguro qué tanto sacrificio económico están dispuestos a asumir los candidatos.

El juego de Uribe


La otra cara de todo esto es que hace Álvaro Uribe, quien es el gran derrotado de la consulta azul porque perdió Uribito.

Ahora tendrá dos opciones: jugársela totalmente por Santos o jugar a la ambigüedad.

Podría apoyar con toda a Juan Manuel porque es quien preside el partido de la U, que es el más cercano a sus afectos, y porque dada la nueva composición del Congreso tendría mayor ‘elegibilidad’ y con el empujón del Presidente tendría algún chance de ganar en primera vuelta y asegurar así su legado.

Pero Uribe no se puede arriesgar a que Noemí gane a la cabeza de una coalición antiuribista, y él se quede sin influencia. Por eso, también podría jugar con una nueva ‘encrucijada del alma’: hacerle pensar al país que Noemí también podría ser su candidata. Es una apuesta arriesgada pues los congresistas de La U lo entenderían como un acto de alta traición, pero dado el uribismo del país y su pasado, sería una tentación grande para Sanín aprovechar ese medio-guiño.

En todo caso, en un espacio de incertidumbre, donde sin Uribe la gente aún no se ha decidido por quién votar, podrían empezarse también a cotizar otros candidatos. Después de la gran votación que obtuvo la consulta Verde, Antanas Mockus entra al juego con la bandera del independiente a disputarle ese espacio a Sergio Fajardo. Y por otro lado, Germán Vargas, quien muchos todavía ven como el más parecido a Uribe, podría repuntar en las encuestas.

Al final, las próximas jugadas las determinarán los ciudadanos con sus respuestas en las encuestas.

ANDRES FELIPE ARIAS VA ADELANTE EN LA CONSULTA CONSERVADORA

Marzo 18 de 2010: 8:33 am

En este momento según fuentes de alta credibilidad hay escrutados 1.163.967 votos en la Consulta Conservadora. Los votos están repartidos así:

ANDRÉS FELIPE ARIAS:    591.274

NOHEMÍ SANIN                 572.643


La diferencia es de 18.632 votos a favor del pre candidato Arias, es decir 1.6% de diferencia. Se supone que a las 9:00 am se reiniciarán nuevamente los escrutinios a ver si por fin conocemos el resultado total.

LAS CAMPAÑAS DE NOHEMÍ Y ANDRÉS FELIPE DICEN QUE ACATARAN EL RESULTADO DEL ESCRUTINIO DEL CONSEJO ELECTORAL

07:50 am

Arias: "Acataré resultado"

El ex ministro Andrés Felipe Arias afirmó en RCN Radio que "acatará" el resultado de la consulta del Partido Conservador que busca escoger el candidato presidencial de la colectividad para las elecciones del próximo 30 de mayo. Arias disputa esa posibilidad con la ex canciller Noemí Sanín, quien lo supera en el conteo parcial de votos.

Por: RCN Radio
El ex ministro Andrés Felipe Arias afirmó en RCN Radio que "acatará" el resultado de la consulta del Partido Conservador que busca escoger el candidato presidencial de la colectividad para las elecciones del próximo 30 de mayo. Arias disputa esa posibilidad con la ex canciller Noemí Sanín, quien lo supera en el conteo parcial de votos.
"Acataré el resultado que sea. Si pierdo por un voto, lo acataré con toda la tranquilidad, con toda la transparencia. No cuestionaré, no impugnaré, simplemente proclamaré a quien gane la consulta en la Convención del partido, como espero que también lo hagan conmigo si gano el escrutinio físico y manual de los votos", señaló.

Arias había denunciado "anomalías estadísticas" en el conteo de votos en la Registraduría del departamento de Caldas, mientras que Sanín, quien ahora lo supera en la votación, pidió a la OEA que vigile el transporte y recuento de los votos.

"En el momento en que Caldas entrega los resultados, reporta una diferencia en contra nuestra de 11 mil votos, justo la cantidad de votos que llevábamos a favor en la tendencia nacional. Esto rompe la tendencia nacional en una anomalía estadística para este tipo de procesos", señaló.

Escrutado el 51,53 por ciento de las mesas, Sanín logra 577.305 votos (42,5%) votos, frente a 576.901 (42,4%) de Arias.

ESCUCHELOS DANDO CLICK EN EL ENLACE:

Un tropezón muy grave

Editorial / Un tropezón muy grave

La jornada electoral del domingo, tras la cual los colombianos eligieron al nuevo Congreso que cumplirá las labores legislativas hasta el 2014, pudo haber sido una de las más positivas en muchos años. Pero lamentablemente, más allá de una serie de resultados alentadores en el campo político, el rotundo fracaso de la organización electoral será una mancha que acompañe por mucho tiempo el recuerdo de estas votaciones.
Casi dos millones de votos nulos o no marcados significan que igual número de electores se vieron desconcertados ante la complejidad del tarjetón, y no pudieron expresar su intención. Para completar, la demora en el conteo y divulgación de los resultados de la consulta interna del conservatismo, en un reñidísimo cabeza a cabeza entre Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, dejaron muy mal parada a la Registraduría.
En cuanto al primer tema, el del tarjetón, la culpa la tiene la reglamentación dictada por el Consejo Nacional Electoral, que eliminó fotos y nombres y obligó a los votantes a una confusa marcación del símbolo del partido de sus preferencias y del número de su candidato, algo que ya ha enredado anteriores elecciones.
Pero a la vez hay una responsabilidad por parte del legislador -los propios congresistas- pues el régimen aprobado en la ley electoral, si bien pretendió fortalecer a los partidos, por el otro los debilitó al autorizar el voto preferente que los convierte no en unidades políticas coherentes sino, en muchos casos, en sumatorias inorgánicas de caciques regionales.

Si no existiera el voto preferente, sufragar en las elecciones para corporaciones públicas sería tan sencillo como marcar el partido y nada más, como sucede en muchas democracias modernas.
Lo que no parece tener excusa, en cambio, es la pésima respuesta de la Registraduría en lo referente a las dos consultas internas, la del conservatismo y la del Partido Verde. En este último, la ventaja de Antanas Mockus fue tan amplia que no hubo lugar a discusión. Pero en el caso de los conservadores, el último boletín emitido antes de iniciar hoy martes los escrutinios oficiales, indicaba que la ex canciller Sanín aventajaba al ex ministro Arias por 404 votos.
Una supuesta instrucción para que los jurados de mesa no contabilizaran los votos de consulta, está detrás del desastre que amenaza con una cadena de pleitos y la eventual división de la colectividad azul. Es inaceptable que en un mundo en el que proliferan los mecanismos de comunicación fácil y rápida, y cuando la tecnología informática ofrece todo tipo de software y hardware para acelerar los conteos, algo tan sencillo haya resultado tan engorroso para la Registraduría.
¿Qué tal que algo similar ocurra en la primera vuelta presidencial? Sólo imaginarlo es ya una pesadilla.Este gravísimo asunto, opacó por completó otros hechos más bien positivos. El primero de ellos tiene que ver con que -a pesar de los problemas anotados- la democracia colombiana tiende a concentrarse en media docena de partidos y no en la multitud que llegó a tener en el pasado.
El segundo es la aparición de una colectividad independiente, el Partido Verde, que viene acompañado de un aire fresco, gracias a su manera de hacer política. El tercero, es que desde el punto de vista del orden público, fue la jornada más tranquila en un cuarto de siglo.
En cuanto a los resultados meramente políticos, no hay duda de que el presidente Álvaro Uribe en particular y el uribismo en general salieron bien librados. Conservan los amigos del mandatario las mayorías en el Congreso, mientras la oposición, en especial la de izquierda, retrocede. Y eso, de paso, favorece a quien parece contar con el guiño del Primer Mandatario para sucederlo, el ex ministro Juan Manuel Santos.
Aún así, faltan once semanas para la primera vuelta, y una vez que los resultados parlamentarios queden atrás, los aspirantes presidenciales estarán solos ante la opinión, en desarrollo de una campaña corta y de vértigo en la cual, como ya lo hemos anotado en estas páginas, el que se resbale puede no volverse a levantar. Y el que tenga un acierto, puede escaparse del lote y volverse inalcanzable.

Las cartas del uribismo están en la encrucijada

EL PARTIDO CONSERVADOR y la U entran en el análisis sobre las opciones que tienen para convertirse en los sucesores del presidente Uribe. La posibilidad de una alianza antes de la primera vuelta no parece viable. Isolda María Vélez H. | Medellín | Publicado el 28 de febrero de 2010

Pese a que la decisión de la Corte Constitucional despejó la incógnita sobre la posible aspiración del presidente Álvaro Uribe a un nuevo periodo de gobierno, el rumbo del uribismo de cara a la contienda por la Presidencia, en el inmediato plazo, y de su solidez política en el futuro, sigue en la encrucijada.

Hoy esa fuerza uribista que triunfó en las elecciones al Congreso de 2006 y que se mantuvo más o menos cohesionada alrededor del Presidente está concentrada en asegurar su permanencia en el Legislativo, en lugar de buscar una alianza que permita unificar una candidatura única a la Presidencia.El Partido de la U y el Partido Conservador son hoy las banderas visibles de ese uribismo, pero ambos tienen sus propias apuestas para suceder a Uribe en la Casa de Nariño y aunque analistas consultados por este diario no descartan una alianza antes de la primera vuelta presidencial, también reconocen que el ambiente político alrededor de cada uno de ellos no permitiría concretar esa unidad.

Las variables de la alianza
La línea de una posible alianza la marcaría los resultados de las elecciones parlamentarias de este 14 de marzo, según Andrés Mejía Vergnaud, analista del Instituto Libertad y Progreso.

Su percepción es que el Partido de la U saldrá muy fortalecido de ese proceso electoral y, de esa manera, podría seducir a muchos conservadores, especialmente los llamados "caciques" regionales, "que han demostrado a lo largo de la historia que están con los ganadores".

En sus palabras, los conservadores de esa línea argumentarían que el aspirante del Partido de la U, Juan Manuel Santos, representa las políticas del presidente Uribe, muchas de ellas abanderadas por el Partido Conservador, y que por lo tanto allí estarían representados.

"A Noemí la podrían dejar sola en una candidatura, en caso de que ella ganara la consulta", asegura Mejía, afirmación que es respaldada por un dirigente conservadores que pidió no ser citado. Esa fuente recordó que en el pasado, el candidato oficial Juan Camilo Restrepo se quedó sin el apoyo, frente a un candidato como Álvaro Uribe.

Además, Noemí tiene en su contra que dentro de un sector del conservatismo y del uribismo en general, existe malestar por el respaldo que le ha dado el ex presidente Andrés Pastrana, que no ha hecho méritos, con sus declaraciones punzantes frente al gobierno de Uribe, para convocar a la unidad conservadora.

Algunos han considerado que si Andrés Felipe Arias resulta ganador en la consulta conservadora sería más probable una alianza con Santos. De hecho, la reunión del presidente Uribe con ambos en la mañana de ayer fue interpretada como un mensaje en esa dirección.

Sin embargo, el senador del Partido de la U, Juan Carlos Vélez Uribe, considera que "el Partido Conservador no está tan dispuesto a ceder a su candidato o a pensar que Arias se conformaría con ser el vicepresidente de Santos".

El congresista está más inclinado a pensar que la alianza del uribismo solo será posible después de la primera vuelta presidencial.

"La consulta interpartidista se dará en ese momento y estoy seguro de que en el escenario de dos candidatos finales, un uribista vs. un independiente o de otro partido, el uribismo irá unificado", afirma Vélez Uribe.

En el congelador
Pero lo más claro hasta el momento es que la maquinaria electoral y política está concentrada, por ahora, en las elecciones del 14 de marzo, tanto que los resultados sobre intención de voto en las consultas internas de los partidos e incluso para la elección de delegados al Parlamento Andino muestran una tendencia a la baja participación.

De eso dan cuenta en las campañas al Congreso que no tienen en sus prioridades instrucciones a sus votantes para que participen en la consulta conservadora y no incluyen en su publicidad un respaldo abierto al candidato que apoyan.

De ahí que la suerte del uribismo, que hoy está fragmentado y que quedó más disperso sin la opción de Uribe como candidato, está en manos del mismo Jefe de Estado que podría mover sus cartas políticas para marcar el rumbo.

Sin el guiño presidencial, los analistas consideran que será difícil alinear las tendencias, que hoy parecen no estar muy interesadas en atender el llamado a la unidad.

La consulta conservadora

El Partido Conservador tomó la decisión de aplazar su consulta interna, que estaba prevista para el 26 de octubre del año pasado, para dar posibilidades a la ex embajadora Noemí Sanín de inscribirse como precandidata.

Este 14 de marzo estarán en la contienda por la candidatura única de la colectividad: la ex ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez (1); el rector de la Universidad Gran Colombia, José Galat (2); el ex ministro Álvaro Leyva (3); la ex embajadora Noemí Sanín (4) y el ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias (5).

¿A los 80 años, no es mejor ser abuelo que candidato presidencial?: pregunta para José Galat

Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO
José Galat.

El candidato conservador, no se pone con rodeos cuando se le pregunta sobre los otros candidatos.
De los candidatos actuales a la presidencia, usted es el que tiene más historia detrás. ¡Es que su actividad política comienza como asesor de la Constituyente de Laureano Gómez!
Sí. Yo era estudiante, y a Laureano le gustó mucho el proyecto de reforma que le presenté, porque contemplaba la creación de un congreso corporativo. ¡Nada de democracia, mija! Estábamos en guerra con los liberales. Para que hablemos claro, necesitábamos montar con Laureano un estado totalitario, para tirarnos a los liberales. ¡Guerra es guerra!
Los constituyentes de la época terminaron entregándosele a Rojas Pinilla...
¡Porque nos dio un golpe de Estado el 13 de junio, mijita! Tumbaron al 'Monstruo' (que era como le decíamos los conservadores a Laureano por cariño y los liberales para tirárselo). Y entonces, ya qué Asamblea Nacional Constituyente ni qué chorizos. Rojas Pinilla la utilizó para legitimar su título de Presidente. Yo me tuve que ir exiliado a Europa, donde me puse a estudiar qué era esa vaina del conservatismo.
¿Y por fin supo qué era?
Consevatismo es un partido que tiene los siguientes principios. Religiosidad. Si estoy en Pakistán y quiero ser conservador, tengo que ser musulmán. Si estoy en Inglaterra, tengo que ser anglicano. Y si estoy en Colombia, tengo que ser católico. Segundo, jerarquía. Los de arriba mandamos, los de abajo obedecen. Tercero, historia. Los conservadores somos los portaestandartes de la historia. Pero hoy día con la experiencia, con los años, con estas canitas, sigo el consejo de San Pablo: examinadlo todo y quedaos con lo bueno.
¿Y cuáles diría que son las cosas buenas que debemos conservar?
¿Qué es lo bueno del liberalismo? La libertad. No el libertinaje. ¿Qué es lo bueno del conservatismo? La autoridad. No el autoritarismo. ¿Qué es lo bueno del socialismo? No la negación de la propiedad privada ni la lucha de clases. Pero tiene algo hermoso: la pasión por la justicia social. Eso de hacerse matar por esa vaina. ¿Y qué es lo bueno de fascismo y del nazismo porque algo bueno tenían que tener? No la quema de judíos ni esas atrocidades. La disciplina y el orden. Si cogemos lo bueno de todo eso y hacemos un coctel con lo mejor de todos, eso puede saber muy rico como una síntesis ideológica: Cambiemos todos para cambiarlo todo.
¿Un godo que quiere cambiarlo todo?
Pues sí. Hace 40 años había que conservarlo todo. Hoy no. Hay que cambiar la economía, que es injusta. Hay que cambiar la política, que está corrompida. Hay que cambiar la educación que mire como está. Hasta el fútbol hay que cambiarlo. Que no me digan que hay barras bravas. ¡Ojalá fueran bravas! Lo que son es asesinas, mija. Hoy hay que cambiarlo todo. Y seríamos unos hipócritas si dijéramos: hay que cambiarlo todo pero yo no cambio.
¿Con todo respeto, por qué a su edad, a la que otras personas quieren ser unos abuelos tranquilos, usted está en este ajetreo de aspirar a ser Presidente?
Lo mismo me preguntaron hace un par de meses unos periodistas en la emisora Melodía de Bucaramanga. Entonces les pedí al aire que me respondieran tres preguntas: ¿Cuántos pisos tiene este edificio? Seis, me respondieron. ¿Funcionaba el ascensor? No. Le tocó subirlos a pié. ¿Y ustedes me ven acezante y fatigado? No. Lo vemos entero. Ahí está la respuesta a su pregunta, mijita. Fuera de eso les dije: ¿quién reconstruyó a Alemania después de la hecatombe mundial? Un anciano llamado Adenauer. Quién reconstruyó a Italia? Otro anciano llamado Alcide De Gasperi. Esta vaina de la edad da experiencia y sabiduría, mijita, y le evita a uno ponerse a pendejear y a tontear.
¿Cuántos años llevan de rector de la gran Colombia?
29 años cumplo.
Usted sí es reeleccionista...
Yo no. ¡Es que me reeligen! (Risas)
¿También apoya la reelección de Alvaro Uribe?
No. Eso es diferente. Comenzando porque la esposa le dice que no, los hijos le dicen que no, un amigo tan cercano como Fabio Echeverry le dice que no, el presidente de la Andi le dice que no, los obispos le dicen que no, Obama le dice que no, todos los periódicos del mundo le dicen que no... ¡Lo que pasa es que el es terquito, mija!
¿Cree que la consulta conservadora la puede ganar Noemí Sanín?
Es una mujer muy meritoria que le ha servido con desvelo al país en las mieles del servicio diplomático creo que en los últimos cinco gobiernos. Muy meritoria. Pero está un poco desconectada de las realidades del país. ¿Cuándo uno está por fuera tanto tiempo no le parece que uno pierde el contacto de la realidad? Por eso el partido no puede quedar en manos de ella. Y mucho menos del otro.
¿Por qué 'del otro' ni menciona el nombre?
Porque es la continuación de ese monumento a la corrupción que es Agro Ingreso Seguro. Un programa bueno, advierto, pero perramente ejecutado. Y las cosas que pasaron no son tan inocentes. Estábamos en Riohacha en una reunión de los aspirantes conservadores, cuando, ¿qué veo? Que llega uribito en una avioneta. A todos los demás nos tocó ir en Avianca. Y después descubro que una de las familias beneficiadas le habían puesto una avioneta a disposición para que hiciera campaña.
Hablemos de sus eventuales contendores. ¿Qué opina de Rafael Pardo?
Un hombre respetable con el cual hicimos una especie de pacto que llamamos 'pacto de San Francisco'.
¿En honor a su esposa, Claudia de Francisco?
(Risas). ¡No! Es que así se llamaba ese pueblo donde nos reunimos. Consistía en que si yo ganaba él mi apoyaba, y viceversa. Pero no se pudo realizar el pacto porque el partido Conservador desgraciadamente pasó la consulta del 27 de septiembre pasado al 14 de marzo. Pero yo a Pardo lo apoyaría. Es un hombre respetable.
¿Qué opina de Germán Vargas?
Un hombre decidido, de firme carácter, pero que a veces no se aguanta ni a sí mismo.
(Risas) ¿Y cómo le parece Sergio Fajardo, que puntea en todas las encuestas?
Ahí hay una construcción mediática. ¿Usted le conoce alguna propuesta?
El dice que no es uribista ni anti uribista.
Ah. ¿Y esa es una propuesta? No. Nadie la conoce. Fajardo está en las nubes porque ustedes lo subieron allá.
¿Y qué opina de Petro?
Con Petro puedo estar de acuerdo en la pasión por la justicia social. Socialismo viene de sociedad, pero en la práctica Lenin traicionó esta idea y lo transformó en estatismo, que es distinto, y con el cuento de que el Estado representaba la sociedad, derivo en el totalitarismo que fracasó estruendosamente en la Unión Soviética, en la mitad de Europa y en Cuba. Y que entre otras cosas es lo que el Presidente Chávez quiere proponer como desiderátum del siglo XXI. ¡Una solución fracasada!. Socialismo, si es sociedad, sí. Esa es mi propuesta. Un nuevo modelo profundo distinto de lo que hay actualmente. Ni capitalismo, ni estatismo, que es socialismo. ¿Entonces qué? El comunitarismo, mija. La comunidad organizada.
El comunitarismo es la base de su propuesta política. ¿Qué es eso?
Es la pasión de mi vida. Es mi respuesta al desempleo en Colombia. Porque le hago una pregunta: ¿Donde han estado los planes de empleo de este gobierno, que lleva siete años y medio? Yo no los veo. Yo empecé a construir empresas comunitarias en Bogotá, Medellín y Cali en los años 62, 63, con un grupo de empresarios. Pero ninguna de esas empresas tuvo éxito, para ser claros. Cometimos errores de paternalismo. Cuanta dificultad se les presentaba, nos echábamos la mano al dril y tengan. Una vez en Bogotá se robaron su propia empresa porque por tanto paternalismo, no creyeron quela empresa era de ellos.
¿Entonces la propuesta comunitaria fracasó?
No. Con ayuda de los gobiernos de Carlos Lleras Restrepo, y Misael Pastrana creamos 1. 349 de estas empresas. Después vino el gobierno de López y la corrupción creció más. En el Incora los bandidos compraban tierras de mala calidad y se las embutían a los campesinos. Las empresitas comenzaron a reventarse. Cuando llegué a la Gran Colombia monté una unidad sin ninguna ayuda oficial como programa de la universidad y hemos asesorado ya a más de cinco mil empresas, no solo de humildes campesinos, también industriales y de servicios. Con base en esa experiencia propongo un sueño gigantesco: Propongo crear 200 mil empresas comunitarias como respuesta al drama del desempleo actual.
¿Cree que el desempleo es la causa principal de la agudización de la inseguridad en las ciudades?
Pues mire. Cuando el Presidente va a Medellín y dice que para controlar el problema de las comunas va a incrementar el pie de fuerza, 36 mil policías más, y a convertir en sapitos a los estudiantes, yerra profundamente en el diagnóstico. Por los golpes que les han propinado las autoridades a la guerrilla y el proceso con los paramilitares, se han desmovilizado muchos. Le dije a Luis Carlos Restrepo: no deje esas personas en la ociosidad, que están acostumbradas a disparar en grupo. Le propuse que hiciéramos empresas comunitarias con ellos. Pero él prefirió darles un subsidio. Cuando se acabaron los subsidios, ¿qué pasó? Que volvieron a la calle y ahí nació este nuevo rostro de la inseguridad. La policía ha identificado hasta este momento 87 nuevas bandas. Comenzaron a atracar, a vender bazuco, a extorsionar, ese es el nuevo rostro de la inseguridad. ¿Cómo se va a acabar eso: con más bala, o con más trabajo?
Usted dice muchas cosas sensatas. ¿A qué atribuye que los medios no le paren bolas?
Porque hay selectividades pre concebidas, mijita, por los factores de poder. ¡Ojo! Eso es lo que juega. A mí me tiran mendrujitos en los grandes medios, pero en provincia no tengo ningún problema, porque le he dado por lo menos ocho vueltas al país creando esas empresas. Pero en Bogotá ya comienzan a aflojar.
Que esta entrevista sea el gran comienzo de una apertura a sus propuestas...
¡Eso espero, mijita!
La verdad es que los ochenta años los tiene muy bien administrados...
Es que yo estoy en mi tercera juventud. (Risas). Pero mire. Yo me burlaba mucho de mi esposa porque ella hacía una devoción que se llama la cruz de mayo. Escriben una carta grandísima y al año la abren a ver qué les dieron. Y yo le decía: ¿Otra vez la lista de mercado espiritual? Hasta que una vez me respondió: no sobe y pida usted también. Pues yo le dije: ponga ahí una postdata y pídame salud de hierro. ¡Y me la dieron, mijita!! Yo tengo ochenta años, y estoy entero.
¿Cómo un hombre de 80 años, qué propuesta tiene para los jóvenes?
Yo les digo: oigan muchachos, ustedes son muy útiles pero muy 'egoisticas'. Solo piensan en ustedes mismos. Creen que la vida son solo derechos y no deberes. No mijitos, están equivocados. Para ampliarles el horizonte, vénganse conmigo, que propongo cuatro materias. Primero urbanidad. Porque llegan a una reunión y ni siquiera saludan. No con la urbanidad de Carreño, porque eso de "beso los pies a usted señora", esas pendejadas ya nadie las dice. ¡Pero por lo menos saludar!. Segundo, cívica, mijitos. Que ustedes aprendan que el bien común es superior a su interés individual. Tercero, historia patria intensificada, porque si uno no conoce el pasado carece de un repertorio de identidad. Y cuarto, religión obligatoria en primaria, bachillerato y universidad, eso sí, respetando la libertad de cultos, porque papá lindo es el valor de los valores, la fuente y fundamento de todo. Y como decía Dostoyevski, si Dios no existe, todo está permitido, que es en lo que ustedes están. Y si todo está permitido, así no se puede construir una nación. Cuando hablo con esta claridad y franqueza me entienden, y muchos me responden.
Doctor Galat: Espero hacerle otra entrevista en su cuarta juventud...
¡Cuando esté en el poder, mijita! Y le dejo mi verso de campaña para la consulta conservadora: José Galat, número dos. ¡Pase la voz! Está con Dios.
MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
 

¡Pilas con Noemí!

ELECCIONES La candidata empezó mal, luego empató a Arias y ahora casi lo duplica.
Sábado 20 Febrero 2010
 
Cuando Noemí Sanín anunció su intención de ser candidata, después de renunciar a la embajada en Londres, la cosa no pintaba bien. Cuando llegó a Colombia animada porque el presidente Uribe le había sugerido que se lanzara al ruedo, descubrió que éste tenía la intención de buscar la reelección. Ya entrada en gastos le tocó seguir adelante aun con el Presidente en la contienda. Esa decisión le valió críticas de incoherente y desleal ya que ella había sido la principal promotora de la primera reelección. Y como si esto fuera poco, no tenía partido pues sus dos candidaturas anteriores las había hecho bajo el movimiento Sí Colombia, que había dejado de existir.
Tenía entonces la opción de ser candidata por firmas, como Sergio Fajardo; de partidos marginales como Alas Equipo Colombia, o del Partido Conservador al cual había renunciado hacía más de una década. Optó por esta última alternativa, pues si algo le habían enseñado sus dos derrotas anteriores era que sin maquinaria pesada no se llega a la Casa de Nariño. Los movimientos independientes, por más entusiasmo que generen, después de su auge inicial se desinflan. De todos modos su llegada al Partido Conservador fue un aterrizaje forzoso. Sobre todo porque inicialmente no quería un mano a mano con Andrés Felipe Arias, quien para ese momento ya tenía alineada a la mayoría de los barones electorales de ese partido, y su prestigio como el heredero de Uribe iba en ascenso. Noemí en cambio había pasado de consentida del jefe de Estado a uribista no reeleccionista, lo que para Palacio equivalía a quemar las naves. Ella consideraba que al aportarle su prestigio al Partido le correspondía ser ungida como su candidata única, sin tener que medirse con un político junior en una consulta conservadora. Entre otras cosas porque una derrota a manos de Uribito sería una humillación para alguien de su trayectoria.

Pero las reglas ya estaban fijadas y le tocó someterse a ellas. Apenas aceptó el reto, casi todos los observadores políticos coincidían en que no tenía mayor chance. Las consultas partidistas generalmente son de maquinaria y lo que Noemí tenía era popularidad en las encuestas. Sin embargo la experiencia le había demostrado que esta nunca se había traducido en forma equivalente en las urnas. Por otra parte, la adoración del Presidente por Uribito le aseguraba a este último no sólo el respaldo del gobierno sino el de la mayoría del partido que ya estaba cogobernando con Uribe. La causa de Noemí, de que el conservatismo debía buscar el poder con un candidato propio con o sin Uribe, no era una carta ganadora en ese momento.  

Aun así, mientras las fuerzas eran equivalentes, el argumento de que la consulta conservadora tendría lugar el mismo día de las elecciones parlamentarias hacía que no se le dieran muchas opciones de triunfo a la candidata. Al fin y al cabo en el mundo de la realpolitik el que tiene los buses, las camisetas y el aguardiente es el que suele poner los votos. Y Uribito, con el 80 por ciento de la Cámara y la mitad del Senado, tenía más buses, más camisetas y más aguardiente que Noemí.
 
A todas estas, la campaña de Noemí comenzó a caracterizarse por su entusiasmo y eficiencia. Del empate con Arias pasó casi a doblarlo en algunas encuestas. En la más reciente del Centro Nacional de Consultoría, en un escenario de primera vuelta sin Uribe, ella tendría el 11 por ciento de los votos frente al 6 por ciento de su contendor. En la de Datexco del mes pasado ella tiene el 9.5 por ciento contra el 4.1 de Arias.

La distancia que Noemí le está tomando al ex ministro en las últimas encuestas ha producido un giro entre los analistas políticos alrededor de sus posibilidades de triunfo en la consulta conservadora. Cuando un candidato duplica a otro en sondeos, la teoría de la infalibilidad de la maquinaria tambalea. Y eso es lo que está sucediendo ahora aunque Uribito ha logrado mantener sus tropas alineadas.

Todas estas especulaciones tendrían un valor de cero si el referendo pasa, el Presidente lo gana y es candidato. Pero también en ese frente ha tenido lugar una evolución favorable para Noemí. El tercer período de Álvaro Uribe no está hundido, pero ha pasado de ser casi seguro a improbable.

Si de casualidad la candidatura de Uribe cuaja y Noemí gana la consulta, el Partido Conservador se dividiría, yéndose la mayoría con el Presidente y dejando a los seguidores de la candidata como una disidencia digna. Pero si la Corte hunde el referendo, y Noemí derrota a Arias, la candidatura de ésta se convertiría en una fuerza importante. No es imposible que el impulso que le generaría un eventual triunfo en la consulta le llegue a permitir derrotar a Sergio Fajardo en la primera vuelta y pasar a la segunda. Aún en ese escenario le quedará difícil aglutinar a todo el conservatismo alrededor suyo, pues el partido de La U y una candidatura de Juan Manuel Santos son aceptables para un sector del partido azul. Pero el solo hecho de que ya se estén haciendo cábalas sobre la posibilidad de que Noemí esté en la segunda vuelta es mucho decir para una candidatura a la cual muy pocos le apostaban.