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Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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A FLOTE

1 de julio de 2012 |OPINIÓN| Por: CRISTINA DE TORO

Gracias a los medios de comunicación que alertaron e informaron a la opinión pública y a las redes sociales que facilitaron una movilización rápida y masiva, la tristemente célebre reforma (o, deforma) a la Justicia, se hundió.
Sorprende, entonces, que el presidente Juan Manuel Santos siga diciendo que objetó la reforma oportunamente por considerarla "inconveniente".
Afortunadamente, y gracias a los medios de comunicación que alertaron e informaron a la opinión pública y a las redes sociales que facilitaron una movilización rápida y masiva, la tristemente célebre reforma (o, deforma) a la Justicia, se hundió, al menos por ahora, pues no faltará el picapleitos que a punta de demandas al Presidente o al Legislativo la reviva, porque nadie parece saber a ciencia cierta si el Presidente tiene la facultad para oponerse a las reformas constitucionales una vez aprobadas por el Congreso Nacional.

Sorprende, entonces, que el presidente Juan Manuel Santos siga diciendo que objetó la reforma oportunamente por considerarla "inconveniente".

Se necesita una buena dosis de cinismo para hacer semejante afirmación, cuando de todos es sabido que lo único "inconveniente" que logró hacerlo reaccionar, fue la indignada opinión pública que se le atravesó dispuesta a llevar el incidente hasta sus últimas consecuencias, de lo contrario, estaríamos padeciendo ya los desmanes de los orondos magistrados y de los sinvergüenzas parlamentarios (casi todos). Además, oyéndolo a él vanagloriarse de que sería recordado como el único Presidente que consiguió hacer una histórica (todo lo de él es grande o histórico) reforma integral a la administración de justicia.

Sí, el mismo cinismo que se requiere para hacerse el sorprendido ante unos micos que conocía de tiempo atrás, tal vez, algunos no tan creciditos como cuando se los presentaron, que seguramente engordaron a la par del voraz apetito de los congresistas que los engendraron; o bien, para ordenarle al Congreso que hundiera la reforma que con tanta urgencia y hasta el último minuto le pidió que aprobara.

Sin embargo, cuando hizo gala del más refinado sarcasmo fue cuando se dio cuenta de que su imagen podría salir lastimada, e intentó capitalizar políticamente el funesto suceso para aparecer como el bueno de la película, el héroe capaz de salvarnos de las garras legislativas y parlamentarias, ofreciendo, inclusive, el sacrificio del ministro Esguerra. Intento que resultó fallido, como quedó consignado en la reciente encuesta de Datexco, en la que su imagen favorable cayó al 55.44%.

Ahora bien, como en cualquier naufragio después del hundimiento salen a flote todo tipo de cosas, inclusive, algunas que no se conocían y otras ya olvidadas. En este caso particular aparecieron en la superficie, por ejemplo, las verdaderas caras de todas las ramas del poder, pudimos apreciar que siguen con las mismas mañas de siempre, vimos en su real dimensión lo corruptas y clientelistas que son; además se evidenció la desfachatez con la que evaden responsabilidades y cómo se incriminan unos a otros; salió a flote la astucia de las Altas Cortes y la manera tan solapada como pretendieron pasar de "agache", como si no hubiesen tenido nada que ver en el asunto, pobres mártires que les iba a tocar, entre otras, resignarse a la ampliación de sus períodos y de la edad de jubilación; igualmente, apareció flotando el desmesurado poder y los escandalosos sueldos de los secretarios de Senado y Cámara (ganan más de $300 millones al año), los señores Emilio Otero y Jesús A. Rodríguez , que, curiosamente, cuentan con el respaldo incondicional de la mayoría de congresistas.

Afortunadamente, entre tanto escombro, tanta basura, salió a flote una joya, sí, la conciencia que hemos adquirido de que es en nuestras manos donde está la soberanía, que somos el poder constituyente y podemos cambiar el rumbo del país en un par de días, tal como quedó demostrado esta semana.
Publicado: Julio 1, 2012

LA RESPONSABILIDAD ES DE TODOS

24 de junio de 2012 |OPINIÓN| Por: CRISTINA DE TORO

El error es de todos y cada quien tiene su cuota de responsabilidad y debe asumir las consecuencias, incluido el presidente Santos que, aunque ha dado a entender que todo se hizo a sus espaldas, sabía perfectamente lo que estaba sucediendo.
Bochornoso episodio que comenzó con carantoñas e intercambio de beneficios entre el Ejecutivo y los magistrados a las Cortes.
Aunque se veía venir, es lamentable tener que aceptar que el proyecto estrella del presidente Juan Manuel Santos , la reforma integral a la administración de Justicia, que le prometió al pueblo colombiano desde su campaña y que pretendía solucionar los problemas de lentitud, congestión y acceso a la justicia, terminara siendo un estrepitoso fracaso y el más grave escándalo de su gobierno por cuenta de la repugnante componenda en la que congresistas, altos magistrados y Gobierno, se repartieron una torta de favores, en las narices de todo el mundo.

Un bochornoso episodio que comenzó con carantoñas e intercambio de beneficios entre el Ejecutivo y los magistrados a las Cortes, para que pusieran fin al enfrentamiento que habían mantenido con el presidente Uribe Vélez y nombraran Fiscal General de la Nación, que continuó con entrega de gabelas a lo largo de todo el proceso para que ninguno de los actores se retirara de la mesa de discusión, y que deja bastante maltrecho al Gobierno y ratifica el merecido desprestigio del Congreso y de las Altas Cortes.

Si bien es cierto que el proyecto de reforma fue presentado por el Gobierno y estuvo liderado por el ministro de Justicia Juan Carlos Esguerra (al comienzo por el entonces ministro de gobierno Vargas Lleras), éste era un compromiso de todos los participantes, por lo tanto el error es de todos y cada quien tiene su cuota de responsabilidad y debe asumir las consecuencias, incluido el presidente Santos que, aunque ha dado a entender que todo se hizo a sus espaldas, sabía perfectamente lo que estaba sucediendo desde un comienzo y, contrario a lo que dijo su ministro de Gobierno, no ha "enmendado el error a tiempo", puesto que su indignación y haber dicho que devolverá la reforma al Congreso, no soluciona nada, prueba de ello es la incertidumbre en la que nos encontramos y que no tiene precedentes en nuestra historia ¡qué deshonra para este gobierno!

También nosotros, los colombianos electores que tantas veces pecamos por acción o por omisión, o aquellos que venden su conciencia por un plato de lentejas (o dos ladrillos, una teja, etc.) somos culpables.

Ahora bien, si al ministro Esguerra el haber pensado ingenuamente que los "micos" (que sí conoció), podían corregirse en la Corte Constitucional le costó el puesto, a los presidentes de Senado y Cámara, que defraudaron gravemente a sus electores y a todo el país, debe costarles lo mismo.

Simón Gaviria , presidente del Partido Liberal y a su vez presidente de la Cámara de Representantes, es responsable de haber nombrado ese grupo de marrulleros conciliadores, además, no tiene presentación que diga que leyó "por encimita" el texto de la conciliación de la reforma constitucional, porque "no es un texto fácil de entender". La confesión de su incapacidad amerita la dejación de su cargo. Igualmente inaceptable es el "reconozco un error grave, lo acepto y pido excusas pero nosotros confiamos en el gobierno".

Otro tanto sucede con el desvergonzado presidente de Senado Juan Manuel Corzo (aquel al que no le alcanzan los veinte y pico millones de sueldo para comprar la gasolina del carro que le da el Estado), quien al día siguiente de semejante despropósito se fue de viaje.

Es, pues, extremadamente grave que el gobierno, los administradores de justicia y los legisladores, quienes están como representantes del pueblo, hayan sido capaces de manosear tan vulgarmente la Constitución para legislar en causa propia.

Este país necesita urgentemente un cambio para que los "zarrapastrosos", que somos prácticamente todos, podamos ver el fruto de nuestro trabajo reflejado en prosperidad y bienestar y no subvencionando estas bazofias disfrazadas de magistrados y de políticos.
Publicado: Junio 24, 2012