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Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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No está solo ni olvidado

17 de noviembre de 2011 | OPINIÓN | Por: Gabriel Harry H.

El periodismo comprometido y poco objetivo, desgraciadamente en la forma de hacerlo, envenenan el espíritu de lectores y oyentes, demostrando una amargura con el líder de todos los tiempos, el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Al leer la columna escrita por el exvicepresidente Francisco Santos en EL COLOMBIANO, se da uno cuenta de un mal que está regado en Colombia drásticamente. Ese mal es grave y nos lleva a la ingratitud: la mala memoria.

Y para el tema que el Vice trata en su columna sí que preocupa, pero el personaje no está solo.

El exPresidente Álvaro Uribe Vélez es el mandatario de Colombia que nunca será olvidado, que hasta los más enconados enemigos tienen que reconocer la transformación que tuvo Colombia en tres temas fundamentales para el avance de un país que iba a la deriva, o mejor, al borde del precipicio, que en hora buena le llegó al país un timonel, que lo sacó adelante y hoy es viable. Quién, consciente, podrá olvidar dónde estábamos y en qué nos dejó el anterior mandatario.

Trataré solo algunas de sus políticas que han sido la mejor herencia que recibió el Gobierno de la Prosperidad Democrática, prosperidad que solo se consigue en los resultados y perdura siempre y cuando las sepan cuidar y no desfallecer para conservarlas.

Son ellas: la Seguridad Democrática, que mostró el resultado y gozamos con hechos que cuando hay voluntad, liderazgo y persistencia, nadie los puede desconocer.

La confianza inversionista: las cifras lo demuestran y fue el trabajo arduo de ocho años, ambientando internacionalmente, aun contra los opositores itinerantes que desacreditaban a Colombia en el exterior. Hoy los resultados no se pueden ocultar.

La cohesión social: sería perverso desconocer el progreso en cobertura de salud, en educación, en la niñez, en la vejez y en vivienda, aun con los limitados recursos.

Dice el doctor Santos en su columna que él acepta que esa amnesia en los bogotanos es justificable, pero que en los paisas no. No, doctor Santos, los sentimientos pueden ser iguales allá y acá, pero el resultado es el mismo.

Sentimientos políticos del Partido Liberal, de la izquierda y de muchos huérfanos de poder, orfandad que sufrieron más duro los bogotanos que los del resto del país.

El periodismo comprometido y poco objetivo, desgraciadamente en la forma de hacerlo, envenenan el espíritu de lectores y oyentes, demostrando una amargura con el líder de todos los tiempos, el expresidente Ávaro Uribe Vélez.

Hay que leer el libro escrito por Mario Conde en España para ver cómo manipula una cadena española vinculada económicamente a Colombia la información, la difamación y los ataques a ciertos personajes españoles, lo mismo ocurre acá. Pero doctor Santos, como en todo, la tempestad deberá pasar y la mayoría de los colombianos profesamos admiración, respeto, agradecimiento y el convencimiento de que líderes no salen todos los días y que aun con sus defectos, que son pocos, no lo olvida, excepto esas élites que se crecieron en su Gobierno y hoy lo desprecian.

Pero el pueblo lo sigue y es el pueblo el que cuenta a la hora de la verdad.

La oposición de Uribe

5 de noviembre de 2011 | OPINIÓN| Por: Paloma Valencia Laserna
La oposición que puede liderar el expresidente Uribe desde la tribuna de su prestigio, se perfila como una buena noticia para el país. Las democracias se fortalecen cuando hay sectores que no comulgan con los mandatarios.
Las declaraciones del expresidente Uribe muestran lo que ya muchos sabían; el uribismo no se siente representado en el gobierno Santos, a pesar de que se suponía -y así lo entendieron las mayorías- que Santos sería el heredero de Uribe.
La lista de los alejamientos es larga: primero, vino el llamado que hiciera el entonces candidato Santos para que los liberales lo acompañaran en la segunda vuelta, ofreciéndole en triunfo a un partido que hasta entonces era de oposición. Siguió la metamorfosis de Santos, que pasó de ser un ministro al que el Presidente le pedía prudencia en sus comentarios sobre Chávez a ser el nuevo mejor amigo. Eso, sin importarle las frescas denuncias sobre los campamentos guerrilleros en Venezuela y, menos aún, las continuas evidencias que al respecto han mostrado los estadounidenses.
Hay, todavía cosas más de fondo; a pesar de la voluntad del gobierno Santos de mantener la política de seguridad democrática, los resultados no son alentadores. Se esperaba una reforma a la Justicia que atendiera el problema de los militares. Sin embargo, el proyecto que cursa en el Congreso no lo soluciona. Por el contrario, los agrava y contribuye a alejar más todavía la justicia del querer democrático. Propende por Cortes que se juzgan entre ellas, que se eligen por cooptación y con poderes para seguir desarrollando un aparato que rompe los sistemas de frenos y contrapesos propios de una democracia.
Lo que es más grave; el gobierno anterior fue enfático en establecer límites para aquellos que habían optado por la violencia como mecanismo político. Con generosidad se les ofrecieron garantías y prebendas que los sacaran del conflicto; pero el gobierno fue enérgico en la necesidad de que perdieran sus derechos políticos y en que hubiera verdad, justicia y reparación. Al contrario, el gobierno Santos custodia una reforma constitucional, donde las guerrillas ya no serán tratadas como los narcoterroristas que son, sino que podrán ser amnistiados y seguir una carrera política.
La reforma recién aprobada por Santos hace crecer al Estado; nuevas agencias, ministerios y más burocracia. Aquello tampoco se compadece con los esfuerzos de Uribe por reducirlo en tamaño y ajustar el aparato burocrático. La expansión estatal significará un detrimento en la salud fiscal nacional, ya amenazada por la difícilmente cuantificable Ley de Víctimas.
A pesar de que hay varios temas adicionales, y de que las diferencias son poderosas, pocos parlamentarios acompañarán al exmandatario. Infortunadamente para Colombia muchos congresistas están comprometidos con el poder, más que con las ideas; más preocupados por garantizar su reelección mediante las vías de la politiquería, que por la reflexión sobre los proyectos que aprueban; prefieren comercializar con sufragios, aunque así acaben con la democracia que usufructúan.
La oposición que puede liderar el expresidente desde la tribuna de su prestigio, se perfila como una buena noticia para el país. Las democracias se fortalecen cuando hay sectores que no comulgan con los mandatarios. El debate de las ideas es necesario para robustecer el análisis y mejorar las propuestas. Este Gobierno lleva un año prácticamente sin oposición, pues los esfuerzos del Polo para cumplir con esta tarea han sido contrarrestados por los escándalos de corrupción que enlodan al partido de izquierda. La llegada de Uribe -si se da- al debate público es saludable para la democracia y puede ayudar a reavivar el debate sobre los temas de la agenda pública.

La "mano negra"

3 de Julio de 2011 | OPINIÓN | Por: Rafael Nieto Loaiza
Resucitar la "mano negra" es una estrategia que busca centrar la atención de los medios en los críticos del Gobierno y no en los hechos.

Cosas que indignan

12 de abril de 2011 | OPINIÓN | Por: SAÚL HERNÁNDEZ BOLÍVAR

 Algunos casos recientes de tantas cosas que indignan a la mayoría de los colombianos. Es indignante, por ejemplo, que Barack Obama se las venga a dar ahora de generoso con nuestro país.