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Transparencia - Por Rafael Nieto Loaiza

Por: Rafael Nieto Loaiza
Transparencia
Abril 11 de 2010


 De manera que el anuncio de la “renuncia” fue todo menos un acto transparente. A fe que picaron muchos. ¡Hay que ver cuántos aplausos inocentes han recibido por la propaganda! 

La unión de Mockus y Fajardo le puso picante a la campaña. Noemí debe tener pesadillas con la dupla de ex alcaldes.

Tiene razón para preocuparse.

Tras pocos días de las parlamentarias, cuando parecía muy sólida, escribí que si no conseguía la unidad del conservatismo, enredaría su tiquete a la segunda vuelta. Hoy sostengo que le hará falta un milagro.

Si tuviera los dos millones trescientos mil votos del conservatismo en las parlamentarias, Noemí estaría en condiciones de disputarle a Mockus el paso a la ronda final.Pero sin los goditos que están con Santos, le será casi imposible. Además, su tragedia es doble: aquellos no conservadores que estaban con ella porque parecía la alternativa viable frente a el uribismo y la continuidad, se irán moviendo, cada vez más rápidamente, hacia Antanas. Ahora es él quien encarna la opción real para disputarle al uribismo la Presidencia. Con la Sanín de tercera en la carrera, no tienen motivo para acompañarla. Y en la medida en que siga descolgada en las encuestas, los conservadores que todavía le quedan empezarán a buscar el alero de Santos. Noemí se verá erosionada por ambos costados y corre el riesgo de derrumbarse.

Dije también que si Mockus convencía a Fajardo de ser su vicepresidente, “harían una fórmula muy atractiva”. Y no sólo porque se complementan muy bien en los centros urbanos más importantes del país, o por su imagen de independientes, sino, también, porque juntos se muestran como una seria opción de poder y han empezado a atraer a los antiuribistas y a quienes sin serlo buscan renovación política.

El discurso de legitimidad, legalidad y transparencia es muy llamativo y puede traer a las urnas a abstencionistas tradicionales. Si lo consiguen en un número importante y si el eje de la campaña se mueve a la lucha contra la corrupción, Mockus y Fajardo podrían tener éxito.

No será sencillo, sin embargo, y tienen que tener cuidado. Los resbalones están a la orden del día. A mí, por ejemplo, me cayeron muy mal las declaraciones de Peñalosa y Mockus en las que anunciaban que el Partido Verde “renunciaba” a $4.500 millones a que tenía “derecho” por reposición de los votos que sacaron en la consulta.

Todo ahí es mentira. Ni tienen ese “derecho” ni “renunciaron” a nada. La reposición, es eso, “reemplazar lo que se ha sacado de alguna parte”. Es decir, la reposición sólo cubre los gastos reales de las campañas, con el tope de una suma fija por cada voto obtenido. Pero si los gastos de campaña son menores a ese tope, la reposición sólo cubre esos gastos y ni un peso más. No tienen pues “derecho” alguno a los millones que dijeron y no “renunciaron” a nada porque no se puede renunciar a lo que no se tiene.

¿Una ‘hábil’ estrategia de campaña? No lo sé. Lo que sí sé es que Antanas sabía perfectamente que no tenía ese derecho y que no estaba renunciando al mismo. Hace unos años, demandó a la Nación para que le entregaran el máximo dinero posible por reposición. Su campaña fue muy barata y consideraba que el resto de la plata era suyo. El Consejo de Estado negó sus pretensiones y advirtió que sólo se repondría lo que había gastado y punto. Entonces a Mockus le parecía ético que le entregaran todo el dinero.

De manera que el anuncio de la “renuncia” fue todo menos un acto transparente. A fe que picaron muchos. ¡Hay que ver cuántos aplausos inocentes han recibido por la propaganda! 

Con la entrada de Noemí Sanín, así cambia el panorama presidencial


Con el triunfo en la consulta conservadora, Noemí Sanín se convierte en una seria aspirante a la Presidencia de la República. Con el 99,18 por ciento de las mesas escrutadas, Sanín obtuvo 1'118.090 votos, mientras que Andrés Felipe Arias sumó 1'080.313, según lo reportó el presidente del Consejo Nacional Electoral. Marta Lucía Ramírez sacó 237.196; José Galat 89.826 y Álvaro Leyva 67.432.

Con esta diferencia de casi 38 mil votos, la nominación de Sanín como la candidata presidencial del Partido Conservador ya es un hecho. Un hecho que altera todo el ajedrez presidencial para el 2010.

Andrés Felipe Arias concedió la victoria y es bastante improbable que juegue a ser un mal perdedor. No tanto por una nobleza de carácter, sino por estrategia. Si rompe el Partido Conservador ahora que el conservatismo finalmente tiene un chance de conquistar la Presidencia, arruina sus posibilidades de ser presidente en otro período. Con solo 36 años, Arias tiene un futuro político prometedor, y para eso es fundamental conservar a su partido de su lado.

También es improbable, que como lo han anticipado algunos analistas, se rompa el conservatismo. Y las razones son las mismas. La posibilidad real de ganar la Presidencia unirá al Partido detrás de su candidata porque los congresistas interesados en participar burocráticamente de la próxima Presidencia no abandonarán el barco azul cuando por primera vez pueden llegar solos a la Casa de Nariño. Aunque todo dependerá de las encuestas y de la habilidad de Juan Manuel Santos para armar esa gran coalición uribista de la que está hablando y para la que nombró a Rodrigo Rivera. En este escenario, Sanín, que entró a la baraja presidencial hasta hace muy poco, se convierte en la principal contrincante de Santos para pasar a la segunda vuelta.

Por un lado, dado que Sanín se ha presentado como una uribista, pero que no es ‘del Presidente’, está en una posición excepcional para armar coaliciones con otros partidos, algo que ya le queda imposible a Juan Manuel Santos.

Santos, a lo sumo, contará con el apoyo soterrado del PIN y utilizará una estrategia de arrebatarle al menudeo las bases a los demás partidos. El nombramiento de Rodrigo Rivera como jefe político de su campaña asegura a los uribistas más uribistas y a algunos liberales, a quienes sin duda Santos les tiene el ojo puesto dado que en la última encuesta parece ser más popular que Rafael Pardo entre los rojos. El nombramiento de Angelino Garzón como su fórmula vicepresidencial también le ofrece una buena plataforma de aterrizaje a gente cercana al Polo que ve en Garzón un canal efectivo para lograr, por ejemplo, una negociación efectiva con las Farc.


La coalición de Noemí


Si bien Santos cuenta con toda la maquinaria de la U de su lado –incluyendo 28 senadores y 49 representantes- Sanín tiene, si mantiene unido a su partido, 23 senadores y 37 representantes. Además, la posibilidad de hacer coaliciones partidistas con los liberales, los Verdes, Cambio Radical e incluso Fajardo.

Ya en su discurso de victoria, Noemí invitó a otros sectores distintos al conservatismo a unirse a ella. Y dada su vieja amistad con César Gaviria, tender puentes hacia los liberales le quedará fácil.

La angustia que se vivió en la campaña de Arias el domingo de elecciones se prolongó hasta el viernes a las seis de la tarde cuando se declaró el triunfo de Noemí.
 
Noemí Sanín apareció con sus asesores más cercanos para dar las gracias por su triunfo.
Pero la victoria de Sanín le plantea al Partido Liberal un dilema estratégico.

La irrupción de Sanín en el juego, le quita fuerza a la posibilidad a Rafael Pardo de liderar una coalición anti-uribista con miras a la primera vuelta, algo que le habría quedado muy fácil si Arias hubiera sido el candidato conservador.


Pero al mismo tiempo, es prácticamente imposible que la maquinaria del Partido Liberal se ponga al servicio de un conservador en la primera vuelta. (Incluso, los resultados de la consulta conservadora demuestran que no es cierto que La U hubiera sacado a votar gente por Uribito). Y dado que Pardo tiene menos votos propios de él, que los que tiene el partido, su margen de maniobra para hacer una alianza antes de la primera vuelta con Noemí es muy estrecho así el Congreso del Partido le haya dado facultades todopoderosas para controlar a sus militantes. Es difícil trastear todo el trapo rojo liberal a votar por sus contrincantes históricos.


Lo que sí es un hecho es que si Sanín y Santos pasan a la segunda vuelta, muy probablemente el Partido Liberal se convierta en la fuerza que decide la victoria porque es el tercer partido con más congresistas y más maquinaria.


Aunque también es posible que se presente el fenómeno del "suicidio de las ballenas", que consiste en que todos le apuesten a la primera vuelta y pierdan, aumentando los chances de que Santos  gane de manera automática.  Este escenario es factible por una razón: la plata. El candidato que retire su nombre de la contienda pierde tanto el anticipo de financiación, como la reposición de los votos. No es seguro qué tanto sacrificio económico están dispuestos a asumir los candidatos.

El juego de Uribe


La otra cara de todo esto es que hace Álvaro Uribe, quien es el gran derrotado de la consulta azul porque perdió Uribito.

Ahora tendrá dos opciones: jugársela totalmente por Santos o jugar a la ambigüedad.

Podría apoyar con toda a Juan Manuel porque es quien preside el partido de la U, que es el más cercano a sus afectos, y porque dada la nueva composición del Congreso tendría mayor ‘elegibilidad’ y con el empujón del Presidente tendría algún chance de ganar en primera vuelta y asegurar así su legado.

Pero Uribe no se puede arriesgar a que Noemí gane a la cabeza de una coalición antiuribista, y él se quede sin influencia. Por eso, también podría jugar con una nueva ‘encrucijada del alma’: hacerle pensar al país que Noemí también podría ser su candidata. Es una apuesta arriesgada pues los congresistas de La U lo entenderían como un acto de alta traición, pero dado el uribismo del país y su pasado, sería una tentación grande para Sanín aprovechar ese medio-guiño.

En todo caso, en un espacio de incertidumbre, donde sin Uribe la gente aún no se ha decidido por quién votar, podrían empezarse también a cotizar otros candidatos. Después de la gran votación que obtuvo la consulta Verde, Antanas Mockus entra al juego con la bandera del independiente a disputarle ese espacio a Sergio Fajardo. Y por otro lado, Germán Vargas, quien muchos todavía ven como el más parecido a Uribe, podría repuntar en las encuestas.

Al final, las próximas jugadas las determinarán los ciudadanos con sus respuestas en las encuestas.