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Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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La quinta columna

30 de noviembre de 2011 | Zona Franca | Por: JOSÉ OBDULIO GAVIRIA
Las Farc, desde un cálido estudio estrato cinco de Bogotá, pusieron en marcha su poderoso aparato de propaganda.
Escribo en medio del estado de conmoción que sufre el pueblo de Colombia por el aleve asesinato de cuatro servidores públicos. Las Farc los oprobiaron con cadenas por más de una década, y al final los acribillaron, con esa in-sania cobarde, idéntica a la de los nazis en los campos de concentración. Pero hablemos, más bien, del cinismo que prosiguió a esa cobardía.

Dice la última revista Semana que algunos ven "guerrilleros de civil entre los defensores de derechos humanos" y que eso es la causa de "muchos de los asesinatos y amenazas de los que han sido víctimas". Como bebés que se solazan con la repetición de una frase recién aprendida, revista Semana califica cualquier punto de vista negativo sobre las actuaciones de oenegés constituidas por el PC2 -partido político que fundó y dirige a las Farc- como "argumentos de la extrema derecha". ¿Es su falta de información y análisis; o es algo peor? Ya que Semana no los busca, regalémosle algunos datos recogidos por esta columna.

El sábado 26, conocida la noticia de la cruel y cobarde masacre, un atildado profesor universitario, sentado en mullida silla en su apartamento de las colinas bogotanas, redactó una primera reacción de las Farc. Al terminar, él mismo -tiene clave secreta para acceso a anncol.net- puso en circulación un artículo que tituló 'Santos el siniestro; culpable de la muerte de militares'.

Síntesis del panfleto: hubo intento de "rescate a sangre y fuego de los prisioneros de guerra" y, por eso, "el responsable número uno del asesinato fue Santos". Las Farc, con sus manos tintas en sangre, desde un cálido estudio estrato cinco de Bogotá, pusieron en marcha su poderoso aparato de propaganda, que, al minuto, se convirtió en referencia y punto de vista de algunas oenegés y de comentaristas políticos nacionales e internacionales contra una acción legítima del gobierno Santos.

Al final de aquel sábado infausto, Voz, periódico del PC2, hizo eco a Anncol: "La muerte de los cuatro integrantes de la fuerza Pública en poder de la guerrilla de las Farc (...) coloca una vez más en entredicho los operativos militares de rescate a sangre y fuego, que pueden terminar en desenlaces trágicos como ocurrió hoy (...)
Tienen razón los familiares de militares y policías, estos operativos no son aconsejables y nunca han sido respaldados por ellos". Como se ve, estaba en marcha la aplanadora fariana.

Al instante, la poderosa confederación "humanitaria" de Piedad Córdoba y Darío Arismendi, 'Colombian@s por la Paz', equiparó la masacre de los secuestrados con la muerte de alias 'Cano' y, como si saliera del cubilete de un mago, apareció (¿escribieron?) una carta, dizque recibida el viernes, que informaba que los asesinados marchaban hacia su liberación por voluntad generosa del 'secretariado'. Piedad, desde Bilbao, declaró al periódico Gara que "el presidente Santos fue el responsable de lo que pasó porque había otras formas de hacer (...) Han sido golpes muy fuertes, como el asesinato del comandante 'Alfonso Cano', con quien teníamos un muy fluido diálogo y (...) decisiones muy claras y contundentes de avanzar hacia la negociación política".

En 1936, el general Mola, quien dirigía el ataque a Madrid de cuatro columnas sublevadas, dijo que en la que más confiaba era en la quinta columna, la de sus simpatizantes dentro de la capital. Un ardid sencillo para desacreditar nuestros informes y argumentos es descalificarlos como de la "extrema derecha". Pero los hechos son los hechos; no tienen color político. Los textos transcritos ¿no son típicos de quintacolumnistas sublevados contra la acción del Estado?

Un ratico en casa

27 de noviembre de 2011 | OPINIÓN | Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA

El Presidente no se ha metido a las fincas para palpar la angustia de ganaderos y agricultores, que no tienen ni pastos para los animales ni sembrados aptos para cultivar ni vías por donde circular.

Sí, sería rico que el Presidente se quede en casa un ratico.

En sus 475 días de gobierno o, lo que es lo mismo, en sus 11.412 horas al frente del país, 26 viajes al exterior incluidos, Juan Manuel Santos no ha encontrado un solo minuto para recibir a las mamás de los diecisiete policías y militares secuestrados.
Comprendo que es más relumbrante una foto con el príncipe Carlos de Inglaterra o que debe ser vital para los intereses de los colombianos el viaje a Turquía, porque logró que quiten la visa, pero no estaría de más que sacara un tiempito para sus compatriotas de ruana.
Desde el primer momento solicitaron la cita y siguen esperando. Sentir cercano su dolor no lo obligará a modificar su política frente al canje ni comprometerá el afán por demostrar que es un estadista de mundo capaz de mediar en el conflicto palestino-israelí (¿a qué si no fue a Ankara?). Esas valerosas mujeres, que padecen un sufrimiento inimaginable, solo piden que los mismos 20 minutos que la reina Isabel de Inglaterra le dedicó, haciéndolo feliz, se los entregue Santos a ellas. No saldrán tan contentas, pero al menos sentirán que sus hijos importan.
Igual sería conveniente que conversara con las gentes del agro. Le dirán que no entienden cómo afirma que es innecesaria la declaratoria de emergencia si ellos siguen con el agua al cuello, intentando sortear aún el desastre del anterior invierno mientras lidian con la catástrofe presente. Las tierras están podridas porque estuvieron anegadas por semanas y ni siquiera alcanzaron a secarse cuando ya vuelve a diluviar.
El Presidente no se ha metido a las fincas para palpar la angustia de ganaderos y agricultores, casi todos pequeños y medianos propietarios, que no tienen ni pastos para los animales ni sembrados aptos para cultivar ni vías por donde circular.
De paso se enteraría de que las Farc ya reaparecen en territorios que habían perdido. A solo quince minutos de Codazzi, junto a la carretera entre esa importante población del Cesar y Becerril, se presentaron ante pobladores un grupo numeroso de guerrilleros, uniformados y con fusiles, para advertirles que siguen activos. Tampoco estaría de más que diera la cara en la reforma de la justicia, porque el engendro que están cocinando es incomestible.
Para contentar a los magistrados de la Corte Suprema, les aumentan a doce años la permanencia en el cargo, suben hasta los 70 años la edad de jubilación y dejan que los siga investigando la Comisión de Absoluciones de la Cámara. A cambio, los congresistas entregan un poder omnímodo a la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, que ellos mismos eligen, en detrimento de la Sala Administrativa, que no les debe el puesto. Reinará sobre la Rama Judicial y podrá suspender a jueces, abogados, fiscales y cualquier funcionario. Es decir, los legisladores controlarán dos de los tres pilares del Estado, fulminando la separación de poderes.
¿Objetivo? Hacerse pasito. Porque ni el Congreso molestará a los magistrados corruptos de la Suprema, ni los togados perseguirán con la misma pasión a los legisladores delincuentes. Y cuando un senador o congresista quede molesto con un fiscal o un juez, lo destituyen.
En suma, una reforma que no sirve a los ciudadanos, pero ayuda al puñado de honorables sinvergüenzas -también hay decentes- que por desgracia anidan tanto en altas cortes como en cámaras legislativas.
Sí, sería rico que el Presidente se quede en casa un ratico.
NOTA. A quien aprecie el buen cine, no se pierda Silencio en el Paraíso, una bella historia de amor urbana, que se desarrolla en Bogotá con el trasfondo del conflicto armado colombiano. Generará polémica, pero no hay una gota de sangre ni el aburridor lenguaje grosero, fácil, de otras cintas. Les gustará verla.

La desintegración molecular de las Farc

7 de noviembre de 2011 | OPINIÓN| Por: MAURICIO VARGAS
'Alfonso Cano' mató y murió por nada y para nada. Su grupo criminal se deshace en migajas.

El golpe contra Cano no fue de suerte: cuatro años de acoso.

La caída, durante un ataque a su campamento, del máximo jefe de las Farc, 'Alfonso Cano', marca un indiscutible éxito de la política de seguridad impulsada por el presidente Álvaro Uribe entre el 2002 y el 2010, y continuada por su sucesor, Juan Manuel Santos. Si Uribe no hubiese creído que era posible derrotar a la guerrilla, y si no hubiese convencido de eso al país con discursos y resultados, ninguno de los contundentes golpes propinados al grupo terrorista habría ocurrido. Y si Santos, después de los errores iniciales que permitieron un rebrote guerrillero, no hubiese sostenido el cerco contra el líder de las Farc, 'Cano' seguiría vivito y matando.

Ahora que Uribe y Santos andan de pelea, en cumplimiento de la maldición que desde Bolívar y Santander ha condenado a este país a que las relaciones entre sus presidentes consecutivos terminen siempre a sombrerazos, es bueno recordar que el mejor aliado que Uribe encontró para desarrollar su política de seguridad fue el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. Y recordar también que Santos no habría llegado nunca a Presidente si Uribe no le hubiese dado la oportunidad de ocupar esa cartera, justo cuando las Fuerzas Armadas estaban listas para derrotar a las Farc.
Por fortuna para Colombia, mientras los dos líderes políticos peleaban, los comandantes de las tres fuerzas y de la Policía trabajaban de manera coordinada, en especial desde la llegada al ministerio del joven Juan Carlos Pinzón hace dos meses. El golpe contra Cano no fue de suerte: cuatro años de acoso obligaron al jefe terrorista a abandonar su tradicional refugio del cañón de Las Hermosas, en el oriente de la cordillera central, para exponerse en una zona mucho menos segura, en el norte del Cauca, donde encontró la muerte.

Al confirmarse la noticia hubo alegría. Y es explicable: además de los 11 diputados del Valle, cuya muerte 'Cano' mismo decidió, miles de colombianos inocentes murieron por cuenta de él, cientos de menores de edad fueron reclutados por sus hombres, miles soportaron la tortura del secuestro, miles de soldados, policías e infantes cayeron en sus emboscadas, miles de millones de pesos desaparecieron de las arcas públicas por el saqueo de las Farc en sus zonas de influencia, y miles de toneladas de cocaína producidas bajo su amparo alimentaron el mercado y enriquecieron a los carteles más sanguinarios del mundo.

Es un prontuario aterrador, un perfil muy alejado del intelectual que algunos ingenuos pretendían vendernos. Conocí a 'Cano' en 1991 en Caracas, durante los diálogos entre la guerrilla y el gobierno de César Gaviria. Yo no vi en esas semanas al intelectual del que tanto hablaban. Sólo al cínico que condujo las conversaciones de manera que no avanzaran ni un milímetro.

Pero debo decir que, después de la euforia inicial que produjo la noticia, explicable -repito- por tanta sangre derramada en el pasado y tanta sangre ahorrada en el futuro, me sobrevino un desasosiego. Ese personaje dedicó 33 años de su vida a matar, a secuestrar, a traficar cocaína. Lo hizo al principio con el trasnochado cuento de una revolución que ya fallaba en medio planeta. Y lo siguió haciendo después, más por inercia criminal que por ideología, hasta el viernes pasado.

Varias veces tuvo la oportunidad de recorrer el camino de la paz, el mismo que condujo a Gustavo Petro de la guerra al segundo cargo de elección popular del país. Prefirió seguir matando. Ya no sabía hacer otra cosa. Qué desperdicio de vida, qué cantidad de violencia inútil desatada. ¿Y las Farc? Sus migajas desperdigadas seguirán en sus andanzas, debilitadas, sin mando unificado, convertidas en otras 'bacrim', en un proceso que, el sábado, el procurador Alejandro Ordóñez definió con tino como "la desintegración molecular" del grupo terrorista.

mvargaslina@hotmail.com

El golpe a Cano

6 de noviembre de 2011 | COLUMNA| Por: Francisco Santos
¿Se aguantarán las Farc un líder que despache desde la comodidad que les ofrece nuestro nuevo mejor amigo? Lo cierto es que por primera vez en su historia, el jefe natural de las Farc, que ahora debe ser Márquez, da órdenes desde otro país.
Hay que empezar por felicitar al presidente Juan Manuel Santos, al Ministro de la Defensa y a la nueva cúpula militar por este gran golpe contra la cabeza de las Farc, Alfonso Cano. Nuevamente esta organización criminal queda sumida en una profunda crisis de liderazgo sin jefe natural ni jefe militar pues aún no ha encontrado sucesor al ‘Mono Jojoy’.
Alfonso Cano comenzaba a tomar las riendas de las Farc e implementar la estrategia renacer que tenía varios componentes: trasladar el eje de la guerra de las selvas del sur a la alta montaña del norte del Cauca, sur del Tolima y occidente del Huila para neutralizar la aviación y el transporte helicoportado; rehacer la retaguardia en el Pacífico; consolidar la guerra de guerrillas con énfasis en el uso de explosivos y ataques a las infraestructura.
La respuesta de las instituciones fue la fuerza de tarea del sur del Tolima que ahora deja este resultado histórico pues en los 47 años de existencia las Farc es la primera vez que pierde a su comandante no por muerte natural sino por muerte en combate. No podemos olvidar que tanto Jacobo Arenas como Manuel Marulanda murieron de viejos.
Con Cano ya son cinco los miembros del Secretariado que han muerto en los últimos tres años lo que plantea un quiebre definitivo en el balance la guerra. Si a esto se suman golpes como la muerte de ‘Mincho’, jefe del narcotráfico en el Pacífico y la captura de ‘Pacho chino’ ejecutor del secuestro de los diputados y hombre clave del bloque central, es innegable ya el momento crítico de las Farc.
Pero no hay que cantar victoria y pensar en salidas rápidas sería desconocer la capacidad de reciclaje y adaptación de la organización terrorista. La pregunta es qué sigue.
Un efecto de la muerte de Cano es que debe crecer el ascendiente de Pablo Catatumbo. Sin embargo, la definición del nuevo líder plantea interrogantes. El primero es si los miembros del secretariado que viven en Venezuela, ‘Iván Márquez’ y ‘Timochenko’, se regresan a Colombia a pelear como se los exigió duramente Cano. ¿Se aguantarán las Farc un líder que despache desde la comodidad que les ofrece nuestro nuevo mejor amigo? Lo cierto es que por primera vez en su historia, el jefe natural de las Farc, que ahora debe ser Márquez, da órdenes desde otro país. Una ironía para una organización que se precia de ser nacionalista y de querer resolver las cosas aquí y sin intermediarios.
El equilibrio de poderes y la representatividad regional de los bloques ha sido esencial de la composición del Secretariado. De ahí que es posible que suba Jacobo, de Urabá, o Bertulfo el del Magdalena Medio para suplir el cupo de Cano. La gran decisión es si el bloque sur, el de Joaquín un dogmático como Cano, y Fabián un campesino dedicado a la coca, logra imponerse en la escogencia del nuevo líder. Si la respuesta es positiva tendremos una Farc más comprometida con el narcotráfico y con alianzas más fuertes con las bandas criminales.
Las Farc aún tienen fuerza en el Pacífico, en las selvas del sur, en el Cauca y el sur de Tolima, Arauca y Norte de Santander. El refugio en Venezuela sigue siendo su oxígeno. Sin embargo, tras de ocho años de seguridad democrática y casi dos de Santos las Farc están en un proceso irreversible de derrota. Con un Chávez débil y un entorno político en Colombia cada vez más hostil a la lucha armada, a las Farc sólo les queda o una paz digna, que ya no es la del Caguán, o una guerra inútil que lentamente pierden.

¿Qué viene después de Cano?


6 de noviembre de 2011 | OPINIÓN| Por: RAFAEL NIETO LOAIZA
Las Farc comprueban una vez más que sus comandantes caerán y ahora tienen la certeza de que ello ocurrirá más temprano que tarde.
La muerte de Cano es el máximo éxito "en la estrategia de puño de hierro con guante de seda que [se] puso en marcha con Uribe. Por un lado, presión militar constante. Por otro, mano tendida para los guerrilleros que dejen las armas. La combinación ha sido letal para las Farc", dice El País de Madrid, no ciertamente un periódico de derecha.

Es el mejor resumen que he leído sobre la caída del Comandante de las Farc, ahora que las envidias y mezquindades están a la orden del día y tanto cínico de primera y político de segunda intentan aprovechar la oportunidad para demeritar al expresidente y hacer puntos con el Mandatario actual. Nada de esto hubiera ocurrido sin la visión estratégica, la decisión política y la férrea voluntad de Uribe de derrotar el terrorismo y la finura en el diseño y ejecución del actual Jefe de Estado. La muerte de Cano es resultado de la política de seguridad democrática.

Y como al César lo que es del César, hay que empezar por reconocerles el triunfo al Presidente y a Juan Carlos Pinzón, su ministro de Defensa, a quien tantos ya empezaban a criticar. Y a los hombres y mujeres de las Fuerzas Militares y la Policía, de los generales Naranjo, Navas, Pinilla y Mantilla hacia abajo, que diseñaron y ejecutaron el bombardeo y rastrillo que dieron como resultado la baja de Cano. Aunque la operación contra el jefe de las Farc empezó hace años, como con justicia lo reconoció el Ministro, es inevitable que los méritos se los lleven quienes la adelantaron hoy.

No cabe duda de que la caída de Cano es un paso fundamental en la lucha contra el terrorismo y que el futuro será otro. Las Farc comprueban una vez más que sus comandantes caerán y ahora tienen la certeza de que ello ocurrirá más temprano que tarde. Por lo mismo, es posible que el nuevo jefe viva fuera del territorio nacional. Aquí no hay madriguera segura. No lo fueron la selva impenetrable del Caguán, el gélido páramo de Las Hermosas o el tupido bosque caucano. De manera que el elegido estará entre Iván Márquez o Timochenko, los dos refugiados en Venezuela.

La consecuencia inmediata será una dificultad aun mayor en las comunicaciones, el comando y el control de las Farc, resultado de la distancia y de la desarticulación del grupo terrorista. Y un problema político de difícil resolución para el Presidente. Una cosa es tener al "mejor amigo" haciéndose el de la vista gorda frente a unos guerrilleros y otra muy distinta que proteja al máximo comandante de la organización. Mirar para otro lado no será una opción.

La desmoralización aumentará y con ella debería crecer también el número de desmovilizados, estancado desde hace meses. Para aprovechar la oportunidad es fundamental resolver de manera inmediata los múltiples problemas que vienen presentándose, por cuenta de decisiones de las cortes, con los mecanismos de solución jurídica para quienes dejen las armas. La incertidumbre frena a quienes quieren desmovilizarse.

También se acelerará la "bandolerización" del grupo. Perdida la perspectiva de la toma del poder y debilitado el liderazgo político, la tentación de dedicarse sólo al narcotráfico está a la mano.

¿Y la paz? No está a la vuelta de la esquina. Pero el golpe debería mostrarle al Presidente la inconveniencia de la reforma constitucional que está promoviendo. Asegurar constitucionalmente la impunidad de los crímenes de lesa humanidad y de guerra, como busca la reforma, en nada ayuda a ponerle fin al conflicto.

Los archivos de las Farc

28 de septiembre de  2011 | OPINIÓN| Por: JOSÉ OBDULIO GAVIRIA

Una confesión pormenorizada de diez años de crímenes y conspiraciones. Buscar los datos es cosa simplísima.

En Defensa de Colombia

7 de septiembre de 2011 | OPINIÓN | Por: Guillermo Rodríguez
No era de esperar que un gobierno elegido para continuar la seguridad democrática se apartara de tajo de ella, alinderara tesis de su líder y a su vez planteara posibilidades de darle zanahoria a los violentos.

El negocio de la paz

14 de agosto de 2011 | COLUMNA | Por: Paloma Valencia Laserna

El M-19, después de acribillar la Rama Jurisdiccional en la toma del Palacio de Justicia, recibió premios que difícilmente sus miembros habrían alcanzado desde una carrera política.

El embeleco de la paz

19 de Julio de 2011 | Opinión | Por: Saúl Hernández Bolívar
Este debe ser el único país del mundo donde una persona, Piedad Córdoba, con nexos evidentes con un grupo criminal se da el lujo de tratar de imponer una agenda que solo busca beneficiar a los Farco- terroristas…

El Cauca en llamas

14 de Julio de 2011 | OPINIÓN | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS
En ese incendio ardemos todos.

Negación

15 de mayo de 2011 | Registro | Por: Rafael Nieto Loaiza

El informe del Iiss prueba fuera de toda duda que Chávez estaba aliado con las Farc para derrocar al gobierno colombiano, y que entre funcionarios de la campaña y del gobierno de Correa y la guerrilla hubo colaboración mutua.

Mordiéndose la cola

13 de marzo del 2011 | Registro | Por: Rafael Nieto Loaiza

Santos y su Ministro trasladan la responsabilidad del Estado a las víctimas.
Nos mordemos la cola, como la serpiente. El presidente Santos, después de rumores de pagos a las Farc tras el secuestro de 23 trabajadores de Talismán en el Vichada, hizo “una advertencia muy clara:

La “rayita” de Piedad

20 de febrero del 2011 | Registro| Por: Rafael Nieto Loaiza

Los rumores sobre la muerte de ‘Cano’, fuertísimos y, a la hora en que escribo, desmentidos por Palacio y por el comandante del Ejército, evitan concentrarse en hechos recientes que exigen claridad.

La gran FARC-SA

19 de febrero del 2011 | OPINIÓN| Por Andrés Felipe Arias
El show mediático que hemos padecido con la liberación a cuentagotas de seis secuestrados por parte de las Farc alcanzó niveles surrealistas.

En el país del peloteo

13 de febrero del 2011 | OPINIÓN| Por: María Isabel Rueda

No me parece bien que los actores políticos se estén peloteando entre sí la responsabilidad de las 'bacrim'.
Nuevamente, ese medio irreflexivo y chusmero que es el Twitter enciende un debate que merece ventilarse por unos canales más responsables.

Bla-bla-bla

13 de febrero del 2011 | OPINIÓN| Por: Salud Hernández-Mora

La sociedad civil que se llena la boca hablando de salida negociada es tan falsa como las guerrillas.
No deberían hablar de paz ni montar otra farsa. No engañen. No echen cuentos. No prometan paraísos. Y no me refiero a las Farc y el Eln, cínicos compulsivos que nos volverán a hacer pistola.

¿Diálogos para la paz?

12 de febrero del 2011 | La Claridad | Por: Paloma Valencia Laserna

Se dice que las liberaciones de los secuestrados son un gesto de paz que nos acerca a una salida negociada del conflicto armado.

Cero diálogo

12 de febrero del 2011 | OPINIÓN | Por: Andrés Felipe Arias
Hace bien el Ministro del Interior al fijar como posición del Gobierno la no posibilidad de diálogo con las tenebrosas Bandas Criminales (Bacrim). Con semejantes terroristas, asesinos y narcotraficantes no se puede negociar.

El negocio imposible

10 de febrero del 2011 | OPINIÓN | Por: Fernando Londoño Hoyos
De cómo no hay acuerdo factible con las Farc sino con cárcel mediante para todos sus jefes.

Liberación sin 'show'

8 de febrero del 2011 | OPINIÓN | Por: José Obdulio Gaviria
La guerrilla tiene una teoría justificativa del secuestro que es digna de ser incorporada a la enciclopedia universal de la infamia.