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Carta a quienes eligieron a Santos

OPINIÓN| Por: MARIO JAVIER PACHECO GARCÍA| Publicado: agosto 18, 2014 

"Ustedes lo reeligieron. El resultado es palabrería publicitaria, aplastada por las realidades de la violencia". 
Era público que Santos hacía agua por los costados del desempleo, la inseguridad, la pobreza, la salud, la vivienda y la educación, pero ustedes lo reeligieron.
Apreciados señores
Me declaré enemigo de la “paz” de Santos, porque soy amigo de la paz real, y con mucho interés observo que a la categoría de Desmovilizados de la guerrilla, y a la categoría de Reinsertados del paramilitarismo, se suma ahora la categoría de Arrepentidos del santismo, conscientes de haber contribuido con su voto, no solo a la vergonzosa rapiña burocrática de Colombia, sino, al incremento de los crímenes de las FARC y la guerrilla, que diariamente atentan contra la infraestructura nacional y la vida de los ciudadanos.
La mayoría de los Arrepentidos, son jóvenes a quienes la Constitución de 1991 permitió votar a los 18 años, bajo la presunción de mínima madurez para entender, decidir, y ser responsables de las consecuencias de su decisión. Unos lo fueron, pero en otros su inexperiencia los hizo manipulables y votaron mal.
El 7 de agosto de 2010, Santos fue elegido por el pueblo (eufemismo de Uribe) con una diferencia abismal sobre Mockus, pero traicionó a Uribe, y fue elegido en 2014 con pequeño margen por el pueblo (eufemismo para identificar tres sectores: 1.- El de la estrategia, compuesto por la Registraduría, FARC, elefante, mermelada y votos comprados; 2.- El de los interesados, compuesto por políticos de derecha, izquierda y guerrilla a quienes Santos prometió todo lo que pidieron, y; 3.- El de los inocentes, compuesto por los deslumbrados de la publicidad, los enemigos de Uribe; los crédulos  de la falsa paz, y los pendejos, que menciona Facundo Cabral)
Las FARC ganaron y exigen olvido de sus crímenes, curules y patente de corso para lavado de activos. Samper ganó y exige archivar el elefante drogo de 1994 y UNASUR; los políticos que ganaron exigen ministerios y burocracia; la izquierda ganó y exige cogobierno y zonas de reserva campesina sin militares.
No hay cama para tanta gente, y Santos está haciendo lo que hizo Uribe Uribe en Ocaña cuando se quedó sin plata en la Guerra de los Mil Días, fue a la imprenta y mandó a hacer billetes. Lo vemos crear ministerios y superministerios a cargo de la pobreza pública y deshilachar el país, sin parar bolas, ni reaccionar al saldo diario de muertos y atentados de la guerrilla, que hablando de paz, hace la guerra.
Santos no es el único culpable, ustedes, que lo eligieron no pueden evadir la responsabilidad que les corresponde por cada atentado, cada muerto, cada secuestro, cada destrucción de torres, voladura de oleoductos, incineración de camiones, cierre de carreteras, sembrado de minas y expansión del terror.
Algunos de ustedes se justifican diciendo que Zuluaga tampoco hubiera impedido este baño de sangre y que al contrario la guerra hubiera recrudecido; que precisamente se eligió a Santos para no vuelva a ocurrir. Una hipotética excusa, desvirtuada por la realidad del gobierno de Uribe, que sí pacificó al país.
Era público que Santos hacía agua por los costados del desempleo, la inseguridad, la pobreza, la salud, la vivienda y la educación, pero ustedes lo reeligieron. El resultado es palabrería publicitaria, aplastada por las realidades de la violencia. Ante cada arremetida de las FARC, Santos solo bravea, muestra los dientes, gruñe, amenaza, y regresa al reparto de la codicia.
Para los incrédulos, la siguiente ración diaria de irracionalidad de la guerrilla, que medio oculta y minimizan los grandes medios.
Entre julio y agosto incineró 29 tractomulas y vertió petróleo sobre humedales, quebradas y ríos; 3 de julio, en la Guajira destruye el sistema eléctrico de Barrancas y Hato Nuevo; Entre el 16 y el 20 de julio las columnas Benhur González del frente 44 y el frente Camilo Torres, incomunican al Guaviare, en San José y Agua Bonita; 18 de julio en Tumaco, la columna Daniel Aldana incinera un vehículo de la Fiscalía y quema restos óseos, que eran pruebas de víctimas de las FARC; 23 de julio entre Puerto Asís y Orito, Putumayo, contamina con crudo, el río Putumayo, La Canoa, Guamúez y los Cristales; 23 de julio, asesina con una granada, a la bebé de tres años, hija del patrullero de la policía Ronald Ruiz, en Arauca; 31 de julio, otra bebita, de 2 años, muere por el tatuco lanzado por las FARC en Miranda, Cauca, donde Santos obtuvo 5.500 votos y Zuluaga 2.000; entre el 15 de julio y el 1 de agosto hicieron 15 intentos para volar el oleoducto Transandino en Nariño, y la central eléctrica de Altamira y Acevedo en Huila; 5 de agosto, el frente 48 incineró 5 tractomulas. Antes había derribado torres de energía en Meta y Valle del Cauca, afectando a Buenaventura. Igualmente volaron tramos de la vía Panamericana y la tubería del acueducto de la región del Ariari; 8 de agosto se desactivan 19 cilindros bomba de las FARC en Morales y Jamundí; 9 de agosto se desactivan doce cilindros bomba de las FARC entre San Vicente del Caguán y Florencia en el Caquetá; 11 de agosto en Arauca, envenena 10 soldados, de los cuales uno murió. Nueva modalidad diabólica de las FARC; 12 de Agosto en Saravena, asesinan al secretario de gobierno del municipio y en Fortul ataca una patrulla del ejército, dejando heridos ocho soldados; 12 de agosto en Teorama, Norte de Santander, una combinación de FARC, EPL y ELN atacan un helicóptero, matan un civil y dos policías; 13 de agosto entre Ocaña y Cúcuta, sector de Ábrego, incinera 5 tractomulas; 15 de agosto, se desmantela en Suárez, Cauca, una fábrica de tatucos de la columna Miller Perdomo, de las FARC; 15 de agosto en Tumaco, ocho personas, entre ellas cuatro menores de edad son heridos con tatucos por las FARC; 16 de agosto se descubren dos campos minados, en el Tambo, Cauca y en Florida, Valle.
Por otro lado, la estadística oficial de los últimos meses sobre acciones guerrilleras, confirma que se han incrementado así: terrorismo 76%, atentados a la infraestructura, 252%; voladura de oleoductos, 735%, voladura de infraestructura eléctrica, 130% y voladura de puentes 400%. Durante el gobierno de Santos las incursiones guerrilleras aumentaron el 22%, y un dato aterrador, el 15% de los homicidios en Colombia son ocasionados por las FARC.
¿Es esto revolucionario? ¿Qué tiene esto de proyecto político? ¿Forma parte de su estrategia de combinación de todas las formas de lucha, hasta llegar al poder?
El proceso de paz comenzó hace dos años, y contrario con lo que se esperaba, la inseguridad es mayor y la guerrilla adquirió alas, al punto que hoy, con cinismo advierte que no tiene secuestrados, ni relación con el narcotráfico, y en lugar de victimario, exige que se le considere víctima, a la que se debe resarcir. Santos los justifica, con: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”.
Y entre tanto de nuestras “gloriosas fuerzas armadas” fueron desprendidos sus mejores hombres y están arrinconadas con guardarrayas jurídicos y generales condicionados. Los soldados fueron explícitamente expuestos por Santos como carne de cañón, blanco expreso. Sus muertos son noticia de segunda plana.
A la ventana de los arrepentidos ya se asomó Gaviria, algunos congresistas del Partido Conservador y varios dirigentes de la izquierda, todos con el pecho oprimido por la percepción del engaño.
El sainete de los abrazos en Cuba, entre víctimas y victimarios no pudo ser más patético, pisoteando la justicia. Sin víctimas de sus crímenes recientes, nadie fue a pedir cuentas a las FARC, sino a abrazarlos, fueron seleccionados, y probablemente aleccionados previamente con el cuento de la paz, todos llegaron de blanco, con parlamento aprendido y un ramo de flores, para dar a Colombia el deprimente espectáculo que dieron. Ahora se prepara una reunión de militares activos con la guerrilla para establecer el cese al fuego. No creemos que la oligarquía fariana de Cuba sea obedecida por los milicianos que combaten, y la farsa seguirá en medio de la violencia.
La paz que ansiamos no se logra así, sino con justicia, sin falsedades, sin niños asesinados, sin soldados envenenados, sin destrucción de la propiedad y, utilizando la violencia, solamente contra los violentos.
Twitter: @mariojpachecog

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Las Farc dicen que no fueron a La Habana a entregar las armas

REPORTAJE| Por: ALFREDO MOLANO BRAVO| Publicado: mayo.12, 2013 
El jefe del equipo negociador de las Farc, ‘Iván Márquez’, junto al recién ingresado a la delegación insurgente, ‘Pablo Catatumbo’. /EFE
El periodista Alfredo Molano Bravo viajó a la Habana (Cuba), donde el gobierno Santos y la guerrilla de las Farc adelantan conversaciones de paz.
Los comandantes guerrilleros sostuvieron que no fueron hasta allí para entregar las armas que el Estado no le ha podido quitar en 50 años de confrontación.
En el Hotel Sevilla se reunió con ‘Pablo Catatumbo’, ‘Iván Márquez’ y ‘Jesús Sántrich’ para conocer los planteamientos del equipo negociador de la insurgencia sobre los diálogos que avanzan hacia la novena ronda. Los comandantes guerrilleros sostuvieron que no fueron hasta allí para entregar las armas que el Estado no le ha podido quitar en 50 años de confrontación. Este es el relato del encuentro con los jefes guerrilleros.
Pasar del Duty Free de San Salvador a la calle del Obispo en La Habana Vieja es cambiar de mundo. De tiendas atestadas de perfumes, relojes, licores, corbatas de seda, tacos de puntilla y bares a media luz, en tres horas se pasa —después de sobrevolar los azules marinos, los ocres de tierra y los verdes de cañaduzal— a un comercio pobre, pero no triste: en cada esquina hay un conjunto tocando y cantando ritmos que los peatones bailan cuando pasan y los extranjeros miran y oyen mientras se toman un daiquirí. Cuba es hoy una sociedad empobrecida que se empeñó en construir “golpe a golpe” una utopía. Bella sí, pero utopía también. La reconstrucción de La Habana Vieja va andando a paso caribeño; hay soberbios edificios de fines del siglo antepasado y comienzos del pasado —cuando había reyes del azúcar y capos del alcohol de contrabando, y un precursor del narcotráfico de la cocaína fabricada en Barranquilla y mercadeada por un paisa—; avenidas amplias como El Prado, inspirada en las Ramblas de Barcelona, y un malecón abierto al mar y a la brisa.
A la habitación 615 del magnífico Hotel Sevilla, donde yo garabateaba la columna sobre la Madre Laura y donde se alojó Al Capone, me llamó Pablo Catatumbo. Había hecho mil vueltas para conversar con él, a quien conocí en Caracas después de las conversaciones que las Farc y el gobierno de Gaviria iniciaron en Cravo Norte y terminaron en el fracaso de Tlaxcala. Pablo es hoy la voz que le ahogaron a Alfonso Cano con toneladas de explosivos lanzadas desde 35 helicópteros de la Fuerza Aérea Colombiana. Una hazaña de la causa, digo yo. Catatumbo era el sucesor natural de Cano y su mando va desde Tolima y Valle hasta Cauca y Nariño. Carlos Castaño asesinó a su hermana y el Ejército ha tratado de cazarlo muchas veces. Pero ahí llegó al lobby del hotel con guayabera y en compañía de Iván Márquez —jefe de la delegación de las Farc que trata de llegar a un acuerdo de paz con el gobierno de Santos— y del enigmático comandante Sántrich. A Iván lo conocí en el Caguán cuando el Mono Jojoy conversaba con Carlos Ossa, Pardo Rueda y María Jimena Duzán sobre la sustitución de cultivos de coca de los campesinos por cacao. A Sántrich no lo conocía, pero quería conocerlo porque me parece que es el hombre que les pone un tono macondo a las muy acartonadas reuniones con el Gobierno. Me habría gustado hablar también con De la Calle, con Alejandro Reyes y con el no menos enigmático doctor Sergio Jaramillo, pero el palo aún no está para hacer cucharas.
La reunión con los tres comandantes comenzó con un “¿qué más?” rodeado de un incómodo silencio de asesor; una especie de pregunta que nadie responde y que termina como debe ser: en puntos suspensivos. Luego se bordea, se pide un café y se remata con un mojito para entrar en materia, que no fue mucha: puntadas sobre una telaraña (lo que las señoras llaman pespuntear). Iván dio un primer paso: “¿Y qué lo trae por aquí?”. Pues, como le digo —en realidad no le había dicho nada—, quiero saber en qué están ustedes. “Ahí vamos —me respondió sonriendo—, en la brega. El Gobierno está duro y nosotros no vinimos a rendirle las armas a quien no ha podido quitárnoslas”. Entonces —pregunté haciendo de abogado del diablo—, ¿en qué puede parar el negocio, si ustedes no tienen otro capital? “Nosotros —dijo Pablo— tenemos pueblo, estamos hechos de pueblo; la gente nos quiere y nos sigue, la prueba está en que la llamada sociedad civil quiere participar en los diálogos, y lo ha hecho. El Gobierno tiene miedo de abrir puertas y ventanas”. Acepto el argumento. Pero, me atravieso: Uribe también tiene pueblo. “El poder sirve para agarrar pueblo a mansalva, hasta de locos de atar como Pachito —argumenta riéndose Santrich, que no pierde una acidez demoledora y burlona pese a estar casi ciego—. Pero, vuelvo yo a la carga: ¿Y de los fierros, qué? Iván responde: “Las armas no se entregarán, desaparecerán, así como aparecieron para enfrentar la persecución y el asedio de esa trinca hecha por terratenientes, militares y paramilitares, llámense estos Chulavitas, Pájaros, Guerrillas de Paz o bacrim. Es que el negocio es entre dos partes y el Gobierno tiene que comprometerse a no dejársela montar de los ganaderos, de los generales y de Los Urabeños. Debe asegurarnos, y no con meras palabras, que la negociación va en serio y que supone enmiendas profundas”. A papaya servida, papaya partida —pienso yo—, antes de soltarles la siguiente provocación: ¿Enmiendas a la Constitución? “No hay guerra civil en nuestra historia que no termine con una nueva Constitución, comenzando con la guerra de Independencia, que dio nacimiento a la Constitución de Cúcuta, pasando por el triunfo de Mosquera en 1861 y la Constitución del 63 —de la que mucho hay que aprender—, hasta la reaccionaria Carta del 86, fruto del triunfo militar del nuñismo en el 85. Pese a todo, a la del 91 le faltó ‘un hervor’ porque no estuvimos nosotros”.
Ahora no está Marulanda, que era ante todo un campesino. Hoy son ustedes, hombres y mujeres formados en la universidad, los que tienen el mando —comento con cierta prudencia—. “Sí, así es, dice de nuevo Pablo, pero su sucesión estaba preparada; en las Farc nada ha cambiado. Las mismas ideas que nos llevaron a la guerra son las que defendemos en la mesa y mañana en la calle. No sólo estábamos preparados para la muerte del camarada, sino para la de Reyes, la del Mono, la de Alfonso y la de cualquiera de nosotros. Tenemos una institucionalidad fuerte. No tenemos sólo plan B, tenemos muchos. Pensamos, como guerreros que somos, con flexibilidad, pero sin abandonar los principios ni ablandarnos. El Gobierno sabe, aunque diga lo contrario, que no estamos derrotados. ¿O es que está aquí de pura cachaquería? Y, para ser justos y claros: aceptamos que tampoco hemos podido derrotar a sus fuerzas armadas. Lo que también se debe saber es que no vamos a pagar cárcel, no luchamos por disminuir sentencias; nosotros estamos en armas porque no acatamos la Constitución vigente y sabemos que por la paz las cortes internacionales están dispuestas a sacrificar su rigidez. La guerra la sienten los militares, los ganaderos, los empresarios. La guerra no la pagamos sólo nosotros, los combatientes y nuestras familias, sino el pueblo en general. La verdad es que aquí todos, incluidos los medios de comunicación, somos también victimarios. Que nadie venga ahora a lavarse las manos con avemarías ajenas. Que se sienten con nosotros todos los victimarios y que traigamos todas las víctimas. Y que crezca la audiencia, como diría Jorge Zalamea.

Colombia no es una excepción en América Latina, donde se han dado y se están dando cambios muy profundos. Colombia tiene una asignatura histórica pendiente: la democracia. Nosotros estamos dispuestos y, como dice el corrido de José Alfredo Jiménez, ‘si nos dejan’, a contribuir a construirla. Y si no nos dejan, peor para ellos”. Silencio. Un remate que nos volvió al silencio de puntos suspensivos. Para cortarlo, pregunté: ¿Y de la bella holandesa, qué? “Ella —dijo Iván— ha sido muy maltratada por la prensa. Ella es una internacionalista, una mujer que no sólo habla colombiano y piensa como colombiano, sino que sabe más que usted, Molano, de los problemas agrarios del país”. Remato yo con torpeza: Ella sin botas y con tenis se debe ver más linda.
Silencio final. Puntos suspensivos.

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Tres sombras

 La Claridad | Por: PALOMA VALENCIA LASERNA | Publicado: dic. 21, 2012 
Terminamos el año embarcados en una mesa de negociación con las Farc. Algunos siguen ilusionados en que aquello nos acerca a la paz…
..Otros sentimos que el solo hecho de haberle dado interlocución a un grupo tan temible de narcoterroristas está dándole vigencia a la idea de que la violencia puede tener réditos políticos.
Esta semana reaparecieron tres sombras sobre la realidad nacional. La economía no creció como se suponía que lo haría; dice el Gobierno que se explica por la baja en la construcción. Es una manera solapada de culpar a Petro, pues el Gobierno viene insistiendo que las complicaciones que ha impuesto la Alcaldía han detenido el crecimiento de la construcción en la capital. Si bien el argumento tiene algo de razón, hay otras señales que no pueden pasar desapercibidas. El recaudo tributario ha empezado a retroceder, aquello muestra que las empresas y las personas no están solventes. Los indicadores sobre el crecimiento industrial no son alentadores. El Gobierno que ha insistido en que todo está bien, ahora dice que precisamente por eso presentó la reforma tributaria.
Por otra parte terminamos el año embarcados en una mesa de negociación con las Farc. Algunos siguen ilusionados en que aquello nos acerca a la paz. Otros sentimos que el solo hecho de haberle dado interlocución a un grupo tan temible de narcoterroristas está dándole vigencia a la idea de que la violencia puede tener réditos políticos.
Fedegan no asistió al Foro que habían programado la Universidad Nacional y la ONU. Santos calificó a su presidente como irracional, en tanto que ‘Iván Márquez’ lo tildó de paramilitar y lo acusó de intentar sabotear el foro y el proceso. ¿Qué tal las Farc intentando señalar, cuando sus manos están llenas de sangre de los colombianos? La estigmatización que intentan hacer las Farc es ridícula: ellos el mayor cartel de tráfico de drogas y los autores de crímenes como secuestros, voladura de pueblos, de infraestructura, asesinatos, extorsiones… En Colombia todos las organizaciones y grupos económicos han tenido infiltración de algún grupo ilegal; eso no convierte a esos grupos en cómplices de las atrocidades de los que pretenden poder a través de las armas.
Las razones que tienen los ganaderos para no ir son válidas y hacen parte del debate democrático. ¿Qué pensaría el sector financiero si tuviera que enfrentar una eventual expropiación por decisión de las Farc? ¿Qué, los empresarios, los constructores o los médicos? Todos queremos la paz, en especial los ganaderos que han sido una de las mayores víctimas de las Farc, pero eso no necesariamente tiene que llevarlos a darle a la guerrilla la vocería para opinar o decidir cómo debe ser el desarrollo agropecuario del país. El Gobierno no puede pretender que los verdugos vengan ahora a jugar de redentores, menos de jueces morales. La ley que proscribe y castiga esos terribles crímenes que han cometido las Farc debe aplicárseles; eso es lo que piden los ganaderos, y con ellos varios colombianos.
La terrible sentencia de La Haya que nos despojó en un solo golpe de una fracción muy importante nos mostró la precariedad de nuestra diplomacia. Nuevamente la Nación resultó condenada en las Cortes Internacionales, por hechos que han sido bien conocidos en el país, por ser una farsa. La condena por el supuesto bombardeo a Santo Domingo lesiona el buen nombre de nuestras instituciones, y como lo han señalado muchas voces se sospecha de ONG que se han dedicado a buscar la manera de obtener recursos a través de las demandas al Estado, incluso con falsas víctimas. Es hora de que Colombia abandoné los tribunales internacionales. No nos va bien; basta recordar que el abogado para este importante caso se nombró dos días antes de que vencieran los términos para presentar los alegatos.
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Con esos amigos…

6 de junio de 2012 |OPINIÓN| Por: Ernesto Macías Tovar
La referencia de haber sido Juan Manuel Santos -1997- quien propusiera una "zona de despeje" y una asamblea constituyente tras un diálogo con las Farc, hoy causa enorme preocupación su obsesión y el afán para firmar un acuerdo con ese grupo terrorista, al costo que sea.
Santos al  inhibirse de responsabilizar a las Farc de atentados terroristas; quiere mostrar gestos de paz donde no existen.
En los testimonios del libro “Mi Confesión” el paramilitar Carlos Castaño narra que en una reunión suya con Víctor Carranza y Juan Manuel Santos acompañado del periodista Germán Santamaría, el hoy mandatario aceptó liderar un proceso de diálogo con las Farc y enfrentar políticamente a Samper -presidente de entonces-. Y que en aquella ocasión, afirmó en una rueda de prensa: “Presidente, la paz está de un cacho, apártese”.
Por eso no extrañan los calculados pasos que se están dando hoy desde la Casa de Nariño, los cuales vislumbran los incalculables alcances de esa obstinación presidencial.
Causa especial curiosidad la permisividad del gobierno con los shows de las liberaciones; un ejemplo reciente es el caso de Langlois o “invitado” de las Farc, episodio del cual no se ha explicado por qué fue transportado en helicóptero militar hasta el presunto secuestro ni el despeje de la zona para su regreso, lugar en donde ocho días después el mismo grupo asesinó también a un bebe y tres personas más.
Son elocuentes: los mensajes subliminales de Santos al reiterar que tiene las llaves de la paz en su bolsillo; las generosas concesiones que ofrece el ‘marco para la paz’ con vocería política; inhibirse de responsabilizar a las Farc de atentados terroristas; querer mostrar gestos de paz donde no existen; y vincular a ciertos personajes extranjeros conocidos por sus posiciones radicales anti estatales.
Es deshonroso que Santos a través del senador Barreras, cabeza visible del santismo coyuntural, acuda al señor Vivanco de Human Rights Watch para consultarle el texto del “marco para la paz”; Vivanco opina que solamente los Estados violan los derechos humanos y ha sido duro crítico de presuntos “crímenes de estado” y frío observador de actos terroristas de las Farc; pero Santos lo trata como amigo. Asimismo, admite asesorías en derechos humanos del español Baltasar Garzón, a quien el Tribunal Supremo de su país condenó e inhabilitó por 11 años por graves delitos; igual, desde un comienzo es otro amigote del gobierno.
Y, no sobra recalcar que Santos mantiene aparentes relaciones diplomáticas con su “amigo” Chávez, protector de las Farc, y con Correa quien recibió dinero del grupo terrorista para su campaña a cambio de permitir la instalación de campamentos en su país. Todo para lograr la firma de cualquier “acuerdo”.
Sin embargo, de esas amistades son más los perjuicios que recibe el país que los réditos personales que cree recoger Santos para sus propósitos. Y conociendo de antemano la respuesta de las Farc a los gestos dadivosos que en el pasado les han dado, no se requiere mayor esfuerzo para saber cuál será la réplica a la impunidad y otros regalos legales que hoy les quieren entregar. Luego, nada bueno le quedará al país de esas nuevas amistades del Presidente, las cuales tienen claro el beneficio que reciben. Aquí aplica el adagio popular: ‘con esos amigos para qué enemigos’.
Publicado: Junio 06, 2012
Twitter: @emaciastovar

'A Santos le falta inteligencia política': Fernando Londoño

26 de mayo de 2012 |POLÍTICA| Por: Norbey Quevedo H.Hugo García Segura
 El exministro Londoño y su fiel guardián, Pacho, un perro labrador que lo
 acompaña hoy en su recuperación. / Óscar Pérez
El atentado que sufrió la semana pasada lo puso en primera línea del llamado uribismo radical y dio protagonismo a sus posturas críticas frente al gobierno Santos. Agudo y mordaz, el exministro le pide humildad al primer mandatario.
El país se está saliendo de las manos y vienen momentos muy aflictivos para la nación.
No le teme a la muerte. Se define como un demócrata integral y se niega a que lo encasillen como uno de los máximos representantes de la derecha en el país. Tras el atentado que sufrió la semana pasada —del que está convencido fueron responsables las Farc—, Fernando Londoño habla con El Espectador única y exclusivamente de política y de esos temas que han generado tanta controversia a su alrededor. Y una vez más arremete contra el presidente Santos, dice que el pueblo le cobrará sus errores y que el uribismo buscará su regreso al poder.
¿Por qué dice que el país se le está saliendo de las manos al presidente Santos?
Hay un tema esencial en toda comunidad, que es el de la seguridad. Es una condición que no es negociable ni discutible y eso se le salió de las manos. Aquí hay unas Fuerzas Militares que no combaten, unas Farc cada vez más agresivas y un narcotráfico cada vez más extendido. Y están dadas todas las condiciones para que no funcione la respuesta del Estado a esos desafíos.
¿Por qué no combaten las Fuerzas Militares?
Porque a nadie le gusta que lo metan a la cárcel por cumplir su deber. Hay una estructura de fiscales y de jueces dedicados a perseguir a los militares y a considerar inclusive como pruebas en su contra sus propios méritos. Y algo más grave: el presidente de Acore (Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro) reveló que el Ministerio de Defensa está empezando a ejercer el derecho de repetición contra los militares en aquellos casos en los que el Estado es condenado por daños contra la población civil.
Pero y los resultados como la muerte de ‘Alfonso Cano’…
Todos bombardeos de la Fuerza Aérea, porque todavía los jueces no les han caído a los que tiran bombas desde el aire.
¿Es por eso que se ha rumorado sobre la posibilidad de un golpe de Estado?
Allí no hay nada. A nadie se le ocurre dar un golpe de Estado en Colombia.
¿Qué percepción hay en las Fuerzas Militares sobre el presidente Santos?
Que no es el comandante que ellas necesitan y no las está defendiendo en temas fundamentales. Ferió la justicia penal militar.
Claro que el debilitamiento del fuero fue por un acuerdo entre el ministro de Defensa Camilo Ospina y el fiscal Mario Iguarán, en la era Uribe…
Es cierto y allí arranca toda la tragedia. Y no sólo fue ese convenio absurdo, sino otra cosa más grave: los famosos 27 del 29. Destituyeron 27 altos oficiales —empezando por cuatro generales y 11 o 12 coroneles— porque aparentemente eran culpables de falsos positivos y no hay una sola prueba en su contra ni una investigación. Pero Freddy Padilla —que era un hombre funesto— y Santos decidieron hacer el montaje para cubrirse ellos. Los tiraron a la hoguera y allí empezó la desgracia. A Uribe lo engañaron.
Hay quienes dicen que el fuero militar puede significar impunidad…
Es absurdo. Hay que tener una justicia militar respetable, eficiente y seria. Los militares de honor son los primeros en impedir que haya bandidos en sus filas porque los manchan. Puede haber fallas, pero el fuero no puede ser un refugio para delincuentes.
¿Qué análisis hace de lo que está pasando en las relaciones entre el expresidente Uribe y el presidente Santos?
Es muy grave y a los que preguntan de dónde viene la cosa hay que recordarles que, desde el discurso de posesión, Santos resolvió volverse contra Uribe cuando declaró que su nuevo mejor amigo sería Hugo Chávez. Allí quedó planteada la guerra. Y les cuento algo: Chávez iba a venir a la posesión de Santos y Uribe le ordenó a la Fuerza Aérea que su avión no podía cruzar los cielos del país.
¿El camino tendría que haber sido el de seguir en la polarización y alimentando odios?
No se trata de aumentar odios, sino de mantener distancias dentro de una relación de respeto, pero firme y sólida, diciéndole: usted tiene allá los campamentos de las Farc y no puede hacer eso, tiene que impedir que sigan atacando el territorio colombiano. Y hay cosas: Chávez se abraza con Gadafi, con Ahmadinejad y con Basar al Asad. El amigo de semejantes sátrapas y asesinos no puede ser mi amigo.
¿No cree que esa polarización entre Uribe y Santos le hace daño al país?
Es terrible. El país está dividido en dos: Santos tiene mayoría en el Congreso, donde todos están alrededor de la tostada llena de mermelada. Y Uribe tiene mayoría en el pueblo. Ortega y Gasset hablaba de la división entre el país político y el país nacional. Cuando no se entienden esas dos estructuras, lo que viene es el caos y eso es lo que está pasando.
¿Acaso Uribe quería seguir gobernando en cuerpo ajeno?
Uribe no tiene viudez de poder ni otro síndrome parecido. Gobernó ocho años, ¿qué pretendía? Tener alguna influencia en los destinos de un país dentro de un gobierno que él eligió.
Y por eso el objetivo del uribismo es volver al poder…
Por supuesto, porque Santos no está representando los ideales del uribismo. El país se está saliendo de las manos y vienen momentos muy aflictivos para la nación. Lo que viene en materia económica para el mundo y para estos países emergentes es gravísimo y Colombia no se preparó, los dos años de Santos se desaprovecharon. Tenemos una infraestructura paupérrima, unos niveles de gasto elevadísimos y una revaluación del peso insostenible.
Pero en el tema de la infraestructura, el atraso viene desde gobiernos anteriores, incluido el de Uribe…
Es cierto. Sin duda el gobierno Uribe debió hacer mucho más. No es sino recorrer las carreteras del país para darse cuenta de que las cosas no se hicieron como se debía. Pero allí quedaba un gran desafío para el gobierno Santos y no se ha hecho absolutamente nada.
Pero entonces, ¿qué tiene de bueno el presidente Santos?
Hubiera podido tener muchas cosas si hubiera tenido humildad e inteligencia política. Si yo fuera presidente de la República no dudaría en contar con el auxilio de un hombre como Uribe. Hay que estar loco para negarse a recibir ese auxilio. Enfrentarlo es un suicidio político. Puede que hoy le convenga porque tiene toda la prensa a su favor.
Usted ha dicho que el marco jurídico para la paz es impunidad para las Farc, ¿cuál es entonces la salida al conflicto?, ¿seguir dándonos bala?
Derrotarlos. Las Farc estaban derrotadas y estábamos a nada para que no tuvieran más remedio que buscar la paz bajo las condiciones del Gobierno, entregando las armas. Y haciendo una cosa que no se hizo con las autodefensas y que yo les advertí al presidente Uribe y a Luis Carlos Restrepo: que había que resolver el problema de la droga. No se podían hacer convenios con tipos que mantenían cultivos, conexiones y narcotráfico. Luis Carlos Restrepo, que sabe mucho de siquiatría y menos de política, no estuvo de acuerdo, se molestó conmigo y adelantó ese proceso dejando atrás semejante enemigo.
¿No será que aquello que nos vendieron en el gobierno Uribe de que las Farc estaban casi derrotadas no era cierto?
Los dos últimos años de Uribe en esa materia no fueron tan felices como debieron serlo. Se cometieron grandes equivocaciones y no se terminó un proceso que se ha debido terminar, porque todo se consumió en la vanidad infinita del general Padilla, que es un monstruo de la vanidad, y en unas decisiones erradas que paralizaron las Fuerzas Militares.
¿Y el Partido de la U qué?
Es un partido que arrió las banderas porque la mermelada es muy atractiva. Allí quedan algunos uribistas de verdad, como Juan Carlos Vélez o Juan Lozano, pero los demás están entregados a la plata del Gobierno. Ese es un tema por el que el país le va a pasar factura al presidente Santos. No se puede andar creando agencias y consejerías todos los días a un costo infinito para la República.
¿Entonces el camino que le queda al uribismo es hacer un nuevo partido?
De pronto va a tocar. El liderazgo de Uribe no lo pongo en duda. Él no se va a equivocar otra vez y va a lanzar un candidato.
¿Quién o quiénes podrían ser?
Es decisión de él, pero yo podría hablar de Óscar Iván Zuluaga y Marta Lucía Ramírez. No haría una lista más larga.
¿Angelino Garzón?
No me suena para nada.
¿Y Luis Alberto Moreno?
Es queridísimo y adorable, pero no es para estas aguas de la política colombiana. Además, casi que es rebajarlo de empleo.
¿Cree en la tesis de que los líos judiciales de exfuncionarios del gobierno Uribe son una venganza criminal?
Yo no sé si Sabas cometió un disparate, pero lo de Diego Palacio, Andrés Felipe Arias o Bernardo Moreno es una infamia. En el cuento de las chuzadas, el único chuzado soy yo, la única conversación que ha salido al aire es una conversación mía con Rito Alejo del Río. Hablan de chuzadas a la clase política y a magistrados, pero no muestran ninguna.
¿Y los argumentos de la Procuraduría y la Fiscalía qué?
Muéstrenlos y los discutimos. ¿Dónde están las chuzadas? ¿No fue Agro Ingreso Seguro un proyecto beneficioso para el país, que hasta lo continuaron con otro nombre? Puede que quepa el debate político y que dé para que tumben al ministro, pero no se puede meter a la cárcel a quien ha cumplido con su deber.
¿Y los seguimientos del DAS?
El DAS tiene que seguir delincuentes.
Pero siguió fue a magistrados y políticos...
Para saber dónde estaban y cuáles eran sus relaciones con Ascencio Reyes y con Giorgio Sale. Es que la Corte estaba entregada a ese par de mafiosos y el Gobierno tenía la obligación de saber qué era lo que está sucediendo.
¿Y lo de Luis Carlos Restrepo?
Eso también es una infamia. Restrepo, con todos sus defectos y equivocaciones, logró la hazaña de desmovilizar a más de 30 mil hombres en armas. Y lo vienen a enredar por 70 tipos. ¿Alguien tienen duda de que Olivo Saldaña era guerrillero? Ellos dieron cuenta y razón de lo que pasaba en el Tolima y como las Farc apoyaban al negro Gómez Méndez. Eso al Partido Liberal no le interesa reconocerlo. Restrepo está metido en un lío político que él no tiene sensibilidad para manejar, pero no puede ser tratado de esa manera.
¿Cree que Santos buscará la reelección?
Si la busca tendrá la oposición de un sector del país comandado por el presidente Uribe. Santos me ha dado muchas sorpresas y con toda franqueza le puedo decir que el buen jugador de póquer no me gusta, porque eso es engañar al otro. Ese es un juego de mentirosos y el presidente Santos es un consuetudinario jugador de póquer.
¿Cuál ha sido la principal ‘jugada’ de Santos?
Engañar con sus intenciones reales. Él lo que quería era la reunificación de un Partido Liberal derrotado por el pueblo. Su otra obsesión era la negociación con las Farc. Pero nunca lo dijo. ¿La Ley de Víctimas cuándo formó parte de la campaña? Nos metió semejante embuchado, que va a ser una fuente inagotable de conflictos. ¿De dónde va a sacar $60 billones para reparar a la gente? Eso es un fraude.
¿Cómo ha visto a Petro?
Un desastre. Es un hombre inteligente, listo en el manejo de la dialéctica política, pero de una inhabilidad para el gobierno conmovedora. No sabe de qué lo nombraron. Cree que ser alcalde es alegar, discutir y decir cosas, cuando de lo que se trata es de ejecutar.
Golpes de Estado de la Corte Constitucional
Se ha hablado de una constituyente para reformar a la justicia.
Corregir abusos a través de reformas constitucionales es muy grave. Acabo de corregir una tesis sobre los sucesivos golpes de Estado que la Corte Constitucional ha dado. Es que eso ya no es como antes, con gente armada, tanques y aviones. La Corte Constitucional nos da de desayuno un golpe de Estado, al almuerzo otro y en la tarde otro.
¿Golpes como cuáles?
¿Qué tal las tutelas en materia económica y social? La Constitución dice que la tutela es para proteger los derechos fundamentales, pero la Corte dice que también es para los conexos. La Corte Constitucional gobierna. Sustituyó al Congreso quitándole el poder de reforma de la Carta, sustituyó al Ejecutivo y manda a través de tutelas y comisiones de seguimiento. Y acabó con el Poder Judicial: las sentencias de la Corte Suprema y el Consejo de Estado las revisan ellos. Se quedó con todo el poder.
El error de buscar la segunda reelección
¿Eso de que el expresidente Uribe puede ser cabeza de lista en el Congreso o fórmula vicepresidencial es cierto?
No creo, Uribe es más importante que todo eso. Lo que pasa es que por esa maldita segunda reelección, de la que fui opositor, él se dedicó a jugarse esa sola carta y no previó la continuidad de su proyecto político para organizar una sólida fuerza política. Ese error no lo puede volver a cometer y pronto pueden esperar noticias importantes.
¿En qué sentido?
Opinando, obrando, reuniendo a la gente del país y conformando un bloque de opinión que conduzca a la toma del poder en unas próximas elecciones. Eso no es una sorpresa.
¿Qué le diría hoy a Santos?
Que en un gesto de humildad reconozca que esto va muy mal, que cambie el rumbo y asuma la dirección de la nación para que juntos derrotemos el terrorismo. Que nos convoque a todos.
Publicado: Mayo 27, 2012

Uribe: quienes atentaron en Bogotá tienen a sus cabecillas en Venezuela

18 de mayo de 2012 |JUDICIAL| Por: Con información de Efe

"Qué tristeza, las calles de Bogotá están con sangre (...) saber que quienes pusieron estas bombas tienen a sus cabecillas en Venezuela", dijo.

Luego del atentado que se presentó en Bogotá en contra del ex ministro Fernando Londoño, el ex presidente Álvaro Uribe responsabilizó a las Farc del atentado y acusó al gobierno de Chávez de proteger a los cabecillas del grupo armado. 
"Qué tristeza, las calles de Bogotá están con sangre (...) saber que quienes pusieron estas bombas tienen a sus cabecillas, a los responsables mayores de estas bombas, refugiados en el territorio de Venezuela y protegidos por la dictadura de Venezuela", dijo el ex mandatario en una  conferencia de prensa en Miami. Uribe, quien participó en la Conferencia bienal del Consejo Nacional Cubanoamericano, aseveró que en la actualidad el "gran patrocinador del terrorismo que afecta a Colombia es la dictadura de Venezuela".
Uribe también afirmó que hay "síntomas preocupantes" de la situación de seguridad en Colombia, luego de que el "grupo terrorista de las Farc notificó"  su presencia de nuevo en la capital colombiana con "atentados terroristas". "Hasta hace dos semanas yo decía que Colombia está como en los años setenta, con un crecimiento de la violencia que no conmueve y todo el mundo dice que está bien", afirmó el ex presidente. Entretanto, Uribe consideró que tras lo sucedido en Bogotá, Colombia se encuentra en "una situación aún más grave", pero está "a tiempo de corregir".

Se mostró preocupado de que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos en "lugar de combatir con toda determinación al terrorismo, esté buscando una mediación del Gobierno de Venezuela, de la dictadura de Venezuela, para negociar con el terrorismo”. “Sabemos que la dictadura de Venezuela es cómplice del terrorismo. ¿A quién se le ocurre buscar al cómplice del terrorismo como mediador para negociar con el terrorismo?", se preguntó.

Afirmó que Venezuela se ha convertido en un "paraíso del narcotráfico" por la creciente presencia del tráfico de drogas, además de que muestra un elevado índice de asesinatos y secuestros al pasar de cerca de 4.000 homicidios en 1998, "cuando la dictadura fue elegida" a unos 19.000 en el 2011.

Al ser preguntado por qué califica al gobierno venezolano de dictadura, explicó que cuando se expropia a la empresa privada, se derrochan los recursos, no se respeta a la libertad de prensa que "la va conculcando paso a paso", que "manipula la justicia y la pone a ser indulgente con la criminalidad, ahí se va configurando una dictadura con disfraz de elecciones".

Con respecto a la legalización de las drogas, el expresidente colombiano se mostró contrario a que el gobierno colombiano avale propuestas en esa materia. "Estoy muy preocupado, este gobierno fue elegido por una plataforma y en esa plataforma nunca estaba la legalización de la droga (...)", manifestó.

Consideró que el gobierno colombiano se "acomoda mucho a las encuestas" y cuando los sondeos de opinión dicen no a la legalización, "esconde la propuesta".
Publicado: Mayo 19, 2012

Metamorfosis de Santos


5 de abril de 2012 | OPINIÓN | Por: Ernesto Macías Tovar
Comenzando el año 2010 se produjo el retiro voluntario de varios colaboradores del Gobierno con el único fin de apoyar la candidatura "oficial" a la Presidencia; movidos por el notorio desvelo del presidente Álvaro Uribe quien no ocultaba su preocupación frente a una realidad evidente: el nombre de Juan Manuel Santos no despertaba simpatías.
Imposible olvidar aquellas horas de angustia cuando las encuestas mostraban al candidato “naranja” por debajo del “verde”.
Comenzó así el duro trabajo proselitista para convencer a las bases uribistas de respaldar una candidatura que no despegaba. Pero, la consigna “Santos representa la continuidad de las tesis de Uribe” fue creando confianza y sepultando la apatía.

Imposible olvidar aquellas horas de angustia cuando las encuestas mostraban al candidato “naranja” por debajo del “verde”. Y que la dirigencia regional se resistía a ‘catequizar’ al electorado para votar por “Santos Presidente”.

Además, el candidato oficialista era diezmado por los ataques de sus competidores -Vargas y Pardo- calificándolo de “padre de falsos positivos”; por columnistas -Juan Camilo Restrepo- tratándolo de mentiroso; por las voces de expresidentes -Gaviria, Samper y Pastrana- induciendo al electorado contra un “ingrato y conspirador”. Y por los epítetos de Chávez advirtiendo que la elección de Santos representaba ‘una amenaza para la región’.

Ante tal situación surgió la necesidad de aplicar una reingeniería a la campaña la cual consistió en darle un giro a la publicidad -de naranja a La U-. Y, sobre todo, un cambio del discurso. A partir de ahí “Juan Manuel” repetía continuamente el nombre de Uribe en sus intervenciones e insistía en el encargo solemne de continuar las políticas de seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social.

La estrategia, sin duda, funcionó y catapultó la candidatura. La categórica victoria electoral en la primera vuelta, a la cual Santos llegó solo con el apoyo del uribismo, era la respuesta al éxito de las políticas que habían producido el gran cambio en el país. Los ciudadanos acudimos a las urnas convencidos de elegir el legado de Uribe. Ese era el mandato popular.

Dos años después de aquella victoria contra todos aquellos, hay que hacer un gran esfuerzo para aceptar que el Presidente de hoy es el mismo candidato por el que votamos nueve millones de colombianos. Inadmisible pensar que los programas de gobierno en ejecución sean las propuestas derrotadas en las urnas. Casi imposible entender que aquellos quienes ayer lo señalaron con el dedo acusador de ser el autor de graves oprobios son los voceros de su gobierno. Muy difícil admitir que sus faros políticos sean los expresidentes que se la jugaron para impedir su llegada al poder. Insólito ver que aquel quien lo tildó de “amenaza para la región” sea su ‘nuevo mejor amigo’. Y, lo peor, para el ciudadano del común es inverosímil imaginar que quien fuera su mentor y autor de su llegada a la Presidencia sea el objetivo a perseguir del gobierno y el blanco de las infamias de sus funcionarios.

Si bien es cierto, según sus palabras, Santos vive erróneamente convencido que 'sólo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias', el cambio de candidato a presidente no le puede producir una metamorfosis tan drástica.


Twitter: @emaciastovar