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Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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Preconstituyendo la prueba contra Uribe

8 de marzo de 2012 | ANÁLISIS | Por: SERGIO ARAÚJO

El cerco alrededor de Álvaro Uribe cada día se estrecha más dramáticamente. Ya nadie duda que el expresidente es víctima de una estrategia de desprestigio para borrarlo de la historia y encarcelarlo.
¿Pero cómo? ¿Con qué cargos? ¿Con qué pruebas? Sencillo: Había que preconstituir las pruebas…
Todo empezó cuando Uribe se inclinó a favor de la facultad de la Corte Constitucional, como intérprete de los derechos constitucionales y su capacidad para fallar tutelas que pudieran tumbar sentencias de la Corte Suprema. Como es en el resto del mundo…
Después vino un borrascoso episodio telefónico entre Uribe y Yesid Ramírez, en el que se gritaron improperios. El clima se agravó por ¿la torpeza? de negarse a nombrar algunos familiares de magistrados que habían pedido puestos. Luego, a la cocción de ese caldo envenenado, concurrió la oposición encabezada por Petro, Robledo, Avellaneda y otros del extinto Polo, que hasta entonces no eran más que unos tipos inteligentes a los que nadie les paraba bolas en el Congreso, pero junto a los magistrados enardecidos, esa falange de guerreros pudo artillarse con las armas de la Corte y se volvió una poderosa escuadra de batalla.
Algunos periodistas, expresidentes, y resentidos por Uribe, se fueron integrando a ese grupo de presión, minoritario en cantidad pero tremendamente letal en lo político, especialmente por el poder judicial, que le puso colmillos al empeño.
Cesar Gaviria, astuto como es, entendió el cuarto de hora, abandonó el institucionalismo de su oposición política mesurada y sumó al Partido Liberal que entró feroz a la cruzada antiuribista. Muchos entendieron lo que venía y saltaron del barco. Pero Uribe no entendió.
Todo esto más o menos se sabe, nada es nuevo. Lo que no resulta claro es ¿por qué Uribe no se dio cuenta? Ellos, conscientes de cuan improbable resulta tumbar o llevar a juicio al Presidente en un sistema que entrega al Congreso la competencia para investigarlo, optaron por apostar a la competencia excepcional de la Corte Penal Internacional que solo asume cuando la justicia de cada país no opera.
¿Pero cómo? ¿Con qué cargos? ¿Con qué pruebas? Sencillo: Había que preconstituir las pruebas.
La prueba preconstituida es aquella que existe antes de la apertura del proceso judicial, está a disposición de juez en cualquier momento y podrá ser agregada a la causa una vez iniciada. Entendido esto, el sector del poder judicial comprometido contra Uribe, empezó a construir el acervo probatorio que demostraría que Álvaro Uribe no fue más que la cabeza indiscutible de la Máquina de Guerra (teoría de Roxin) que pretendió materializar, desde el Ejecutivo, la “refundación” del Estado que quedó consignada por las autodefensas en el famoso Pacto de Ralito.
Los magistrados comenzaron por desempolvar viejos anónimos, sobre la intervención de los paras en las elecciones a Congreso. Las denuncias dormían el sueño de los justos desde el 2000 pero solo se acordaron en 2006. ¿Prevaricaron? Quizá sí.
Precisamente por tener la competencia para investigar y acusar al Presidente había que volver a los parlamentarios parte de la causa y de la prueba, pues para que la CPI pudiera intervenir había que contaminar a quienes faculta la Constitución para investigar al Jefe del Estado. Por eso, el primer paso fue encarcelar y condenar masivamente la bancada gobiernista.
La Corte cambió jurisprudencias y moduló el alcance del delito de sedición (demasiado leve) porque para aplicar la teoría de Roxin era necesario adecuar, primero a los paramilitares y después a los congresistas, en el tipo penal conocido como Concierto para Delinquir.
En muchos casos era cierto. Sería mendaz negar que los paramilitares intervinieron las campaña de 2002 e incluso las de 2000, y antes las de 1998, tan violentamente como las intervino la guerrilla durante tres décadas, sin que el poder judicial moviera un dedo.
Pero la “barrida” de la bancada gobiernista no distinguió culpables de inocentes, mucho menos respetó su propio precedente jurisprudencial, ni cuidó el debido proceso. Todo fue válido, la Corte llegó incluso a condenar personas que jamás juzgó. Se arrasó el esquema garantista, y la Corte Constitucional decidió agacharse y no proteger los derechos de los procesados.
Sin embargo no bastaba, había que incluir a los colaboradores cercanos. Por eso, Jorge Noguera conocido en Santa Marta como persona de bien, fue procesado y condenado tras haber desenmascarado a un delincuente condenado, que la Corte ungió -para vergüenza histórica- como “testigo estrella”.
Pero se necesitaba más, por eso persuadieron a Yidis, y con su sospechosa autoinculpación lograron imputarles delitos a dos ministros, por -quizá- hacer lo que antes y después hicieron todos los ministros.
Tampoco era suficiente, y amarraron al tema paramilitar -que es rural- el tema del campo, para eso usaron unas sinvergüenzuras de particulares y las presentaron como delitos de funcionarios. Ahí nació AIS, y encarcelaron otro ministro con su equipo.
Lo penúltimo es lo de Luis Carlos Restrepo, quien desmovilizó una fuerza mortífera que nació ante la indolencia del Estado y con el pretexto de financiar la lucha antisubversiva abarcó todas las esferas de la ilegalidad. En cualquier país serio Restrepo merecería un reconocimiento por materializar -con la lengua- el desarme y desmovilización de las AUC; pero la fuerza de tarea antiuribista convirtió la desmovilización de un frente guerrillero en cuatro delitos.
Lo último es el insólito encarcelamiento de Rodolfo Campo Soto, exdirector del Incoder, por la supuesta celebración ilegal de un contrato con la OEA. Aunque la Fiscalía no solicitó que se encarcelara, la juez de control, a motu proprio decidió su “alta peligrosidad” y lo clavó en un calabozo. No importó su trayectoria intachable, 70 años de vida inmaculada, ni la penosa debilidad probatoria. ¡Por ser uribista merecía cárcel también!
En la tarea de fabricar (o preconstituir) pruebas contra Uribe nada es demasiado descabellado.
Un politizado y poderoso sector de la Justicia, instigado por políticos, y permeado por la izquierda armada que infiltró su gente en el poder judicial, está llevando a cabo un plan milimétrico para que la Corte Penal Internacional investigue a Uribe como el presunto jefe de una gigantesca organización criminal con aparato armado, ala política, derivaciones en corrupción oficial, narcotráfico, violaciones de derechos humanos, agresiones a países vecinos y toda suerte de crímenes contra la ley y la humanidad que quepan en las ilimitadas posibilidades de este grupo que, hasta ahora, va ganado la partida a un Uribe que no sabe cómo defenderse.
No es fácil. Esa amalgama de formas de lucha que mezcla ingredientes político-jurídico-mediáticos es la más letal y depurada versión del concepto.
Todos esos procesos no buscan justicia, moralidad ni nada altruista o admirable. No. Cada persona encarcelada, imputada o condenada, solo va engrosando el acervo probatorio con el que intentan crucificar al expresidente.
Ese es el plan.
Espero que, por decirlo, no me fabriquen pruebas para embutirme también en una adecuación típica sobre medidas. No lo descarto, al fin y al cabo toda tiranía es arbitraria.

La politización de la justicia

21 de febrero de 2012 | OPINIÓN Por: Paloma Valencia Laserna

Determinar si la justicia está politizada podría ser un debate hondo y difícil, al menos debería serlo; pero hay varios hechos que muestran sin dificultad que el fenómeno está apareciendo en Colombia.
La politización y la condena de inocentes es algo que el sistema no puede tolerar, sin importar la ideología, pues por encima está el deber de construir un Estado y una democracia para Colombia.

No se trata de un hecho local; en varios países la justicia ha empezado a exhibir un factor político que para unos estabiliza y para otros hace lo contrario. Creo que el debate debe –él mismo- despolitizarse. Evaluar si la situación actual -las decisiones politizadas- son buenas o malas; se resuelve con la postura política de quien lo mide; se trataría de subir a un nivel de abstracción más alto y considerar filosóficamente si conviene a una democracia que la justicia tenga decisiones cargadas políticamente.

La justicia debería intentar decisiones justas e imparciales. Sin embargo, cuando analizamos el proceso de todo juzgamiento vemos que, por un lado, el juez tiene un sentido de justicia enmarcado –y no definido- por las leyes y que en esa medida, sus decisiones son primero viscerales y luego se soportan en la normativa. Conviene, entonces, pensar si las nociones de justicia pueden ser independientes de las convicciones políticas. Soy de la opinión de que muchas veces no es posible diferenciarlas; la justicia viene amarrada a la educación; más aún la valoración de los hechos históricos y de sus consecuencias está anclada en las posturas ideológicas. En  esa medida, casi ninguna decisión podría estar exenta de una valoración política. Sin embargo, hay un tema de gradualidad en el asunto que no podemos desconocer. Una cosa es que yo considere justo castigar un militar por una violación de derechos humanos y otra distinta que yo presuma que todos los militares violan los derechos humanos; Peor aún, que yo tenga una agenda política e intencionalmente utilice mis fallos judiciales para imponerla.

No es aceptable que la ley se aplique selectivamente y sólo se persiga a unos, escogidos por su postura política. No conviene que de la rama judicial se pase a la política o viceversa. No es deseable que los delincuentes utilicen a la jurisdicción para cobrar sus venganzas personales. No es justo que algunos militares inocentes paguen por el sólo hecho de estar en las FF.AA. Tampoco es aceptable que los Fiscales utilicen el principio de oportunidad para tejer entramados novelados y perseguir a algunos ciudadanos. No hay justicia cuando esto pasa. Estos síntomas son el resultado de una enfermedad que puede ser terminal para un Estado de Derecho y para una democracia.

Las dolencias avanzan y entonces, el problema de la politización de la justicia genera un caos mayúsculo que los culpables utilizan para camuflarse. Si ya no hay confianza en las decisiones judiciales incluso aquellos fallos donde un culpable ha sido condenado empiezan a quedar en entredicho. Los culpables se confunden con los inocentes y la posibilidad de administrar justicia disminuye hasta el punto en que la sociedad repele el sistema judicial. ¿Estamos cerca de que algo así pase? Sería lamentable y destruiría la institucionalidad que tanto nos ha costado construir.

No importa que los casos sean pocos o muchos, la politización y la condena de inocentes es algo que el sistema no puede tolerar, sin importar la ideología, pues por encima está el deber de construir un Estado y una democracia para Colombia. Hay que atender estos signos de alerta y unirnos como país para evaluar sin pasiones lo que está sucediendo. La rama jurisdiccional es uno de los pilares que justifica y legitima el Estado, su mal funcionamiento puede destruirlo todo. Hay mucho para pensar: el caso del Comisionado de Paz Restrepo acusado hasta de fabricar armas y las declaraciones de Saldaña diciendo que él lo engaño y que está presionado para mentir. El caso de los funcionarios del Ministerio de Agricultura en la cárcel o en procesos por hechos que son usuales en la administración pública. Lo que ha sucedido con Baltasar Garzón condenado en España y respaldado por el Gobierno colombiano. El que haya más militares en la cárcel que guerrilleros. Un fallo que condena al Ejército sin que haya sido parte en el proceso. Magistrados dejan esa labor para iniciar carreras políticas; peor aún, que pasen de ser políticos beligerantes a jueces imparciales con un nombramiento; como que uno de los dos Magistrados ponentes del fallo que condena a Plazas Vega que fue militante activo –candidato a la Cámara de Representantes- por la izquierda y luego falla sobre un caso en el que debería estar inhabilitado.

¡PERDIÓ EL JUICIO!

19 de febrero de 2012 | COLUMNA | Por: Cristina De Toro R.

En este mismo instante, más de un togado está temblando de susto y cruzando los dedos para que el mafioso Giorgio Sale no se vaya a desafinar al dar el do de pecho en la fiscalía.
Los colombianos debemos  repudiar la manera como esos togados están administrando la justicia de este país.

Con la misma vehemencia con la que el presidente del Consejo Superior de la Judicatura y el presidente de la Corte Suprema de Justicia (y otras 13 organizaciones de la Rama Judicial), están rechazando la andanada de críticas que les caen por cuenta del aberrante fallo del Tribunal Superior de Bogotá, en el cual se ratificó la condena de 30 años de cárcel contra el coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega , debemos los colombianos repudiar la manera como ellos están administrando la justicia de este país.

Cuánta osadía la de estos orondos togados, al reclamar a voces "acato y respeto" para sus arbitrarios, sesgados y politiqueros fallos, después de que por una mezquina venganza política contra el expresidente Álvaro Uribe, fueron capaces de privar al país por más de año y medio, de tener Fiscal General de la Nación (en propiedad), sin reparar en que con ello sumían al país en el más grande desbarajuste judicial.

Desde el momento mismo en el que convirtieron esos cargos, antes reservados para individuos íntegros, para eruditos que llegaban a esa instancia como colofón de brillantes y pulquérrimas carreras profesionales, en trampolines políticos, el país perdió de lleno la confianza en ese órgano de poder.

Sí, la autoridad moral de la Justicia colombiana quedó en veremos, como ya lo he dicho en otras ocasiones, cuando muchos de los togados se extraviaron de la senda de la probidad y el decoro, ese día aciago en que los jueces, tal como los describe Hesíodo en su libro Los trabajos y los días, se convirtieron en insaciables tragones de regalos: botines, relojes, viajes, bacanales, coimas, apoyos políticos, puestos, etc.

Por esta razón, es muy probable que en este mismo instante, más de un togado y uno que otro de los que ya se encuentran disfrutando de sus jugosísimas pensiones de jubilación, estén temblando de susto y cruzando los dedos para que el mafioso Giorgio Sale , ahora que está cantando en la Fiscalía, no se vaya a desafinar al dar el do de pecho.

Y, a propósito de jugosas pensiones, siempre es bueno que sepan que los colombianos estamos muy pendientes de los graves hallazgos hechos por la Contraloría General de la República, sobre 70 nombramientos en el Consejo Superior de la Judicatura, que fueron suficientes para abrir juicio fiscal a 21 magistrados y exmagistrados de ese alto tribunal, que le habrían costado al erario unos 13.000 millones de pesos y que seguiremos atentos sus procesos, a ver si algún día reciben su merecido.

Resulta paradójico que, precisamente, en la entidad llamada a dar ejemplo de honestidad, se encontrara ese inmenso nido de corrupción, otro carrusel para defraudar al Estado.

También es importante que estos engreídos togados entiendan que tenemos la capacidad suficiente, como para darnos cuenta de todo lo que están tramando, que el absurdo juicio y la abusiva condena en contra del Coronel (r) Plazas Vega, no son más que un vulgar pretexto para poder enjuiciar al Ejército y al Estado colombianos.

Que detrás de la humillación a la que pretenden someter a nuestro valiente Ejército y del emplazamiento al expresidente Belisario Betancur , para que responda en la Corte Penal Internacional (CPI), tienen una silla reservada para el expresidente Uribe Vélez.

Ahora sí, la Justicia ¡perdió el juicio!

Uribe acusa a Santos de presionar a Justicia, en caso Luis C. Restrepo

23 de enero de 2012 | ACTUALIDAD | Por: REDACCIÓN POLÍTICA

Uribe reaccionó, como lo había anunciado desde el pasado viernes, a la decisión que el gobierno del presidente Santos tomó desde inicios de este mes y a petición de la Fiscalía…

"Prejuzga", ejerce "presión a la justicia" y "olvida su condición de jefe de Estado", aseguró.

El ex presidente Álvaro Uribe afirmó este lunes que el presidente Juan Manuel Santos presiona a la Justicia colombiana, al constituirse en víctima dentro del caso contra el ex comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo.
Uribe reaccionó, como lo había anunciado desde el pasado viernes, a la decisión que el gobierno del presidente Santos tomó desde inicios de este mes y a petición de la Fiscalía, de declararse "víctima" dentro del proceso penal contra Restrepo, por presuntas falsas desmovilizaciones.

En su comunicación, Uribe dijo que es obligación del Presidente de la República, por mandato de la Constitución según arguye, "discrepar de la justicia, no obstante su independencia, cuando los hechos y decisiones lo ameriten".

La siguiente es la declaración del ex mandatario:
La Presidencia se constituye como víctima en caso contra Luis Carlos Restrepo Excomisionado de Paz

En la decisión de la Presidencia de la República de constituirse como víctima en el caso anunciado por la Fiscalía de imputar delitos al dr Luis Carlos Restrepo, Excomisionado de Paz y a unos integrantes del Ejército, hay apresuramiento, prejuzgamiento, presión a la justicia, falta de análisis de hechos conocidos por la Presidencia y olvido de la condición de Jefe de Estado que la Constitución asigna al titular de esta institución. Alega la Presidencia que debe recuperar los dineros que su presupuesto ejecutó en una desmovilización fraudulenta.

Apresuramiento:

La Sala Penal de la Corte Suprema ha hecho claridad que es en la audiencia de acusación cuando se formaliza la constitución de víctima, en el caso en mención la Fiscalía ha anunciado la audiencia de imputación, que es anterior a la de acusación.

Prejuzgamiento:

Anunciar la Presidencia que se constituye en víctima sin un análisis de los hechos y del material probatorio que se supone la Fiscalía debe revelar en la audiencia de acusación, equivale a prejuzgar en contra del dr Restrepo y de integrantes del Ejército Nacional incluidos en la noticia de imputación, o pudiera interpretarse que la Presidencia posee información privilegiada en contra del dr Restrepo.

Presión a la justicia:

La decisión de la Presidencia avala, sin análisis, la determinación de formular la imputación, con lo cual se transmite el mensaje de estar de acuerdo con la Fiscalía en contra del dr Restrepo y de los integrantes del Ejército, que a su vez se convierte en una presión a los jueces para aceptar la imputación, encarcelar y condenar a estas personas.

Falta de Análisis de Hechos conocidos por la Presidencia:

La Presidencia de la República debe tener conocimiento de la manera transparente, honesta y firme como siempre procedió el dr Restrepo, entonces comisionado de paz, quien, además, actuó lealmente con las Fuerzas Armadas, como ante mi lo reconocían sus altos mandos. Esta circunstancia fue conocida por el Ministerio de Defensa, durante tres años dirigido por el actual Presidente de la República, dr Juan Manuel Santos. El dr Restrepo no solamente coordinó con el Ministerio de Defensa las desmovilizaciones individuales, también en las colectivas mantuvo al tanto de los hechos a esa cartera, y en el caso particular de la Cacica Gaitana se ciñó estrictamente a la inteligencia militar, cuya buena fe debe reivindicarse.

La defraudación criminal en este caso no puede empañar las más de 52 mil desmovilizaciones, en su mayoría conducidas por el dr Restrepo, siempre con su rectitud. La Fiscalía parece ignorar a un testigo que dice haber recibido oferta millonaria de parte de criminales para acusar al dr Restrepo en represalia por la extradición de paramilitares.

Olvido de la condición de Jefe de Estado que ostenta el Presidente de la República:

De acuerdo con el Artículo 188 de la Constitución, el Presidente de la República se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos, deber que exige incluso discrepar de la justicia, no obstante su independencia, cuando los hechos y decisiones lo ameriten.

Podría alegarse que la constitución de la Presidencia como víctima favorece al dr Restrepo, antiguo funcionario de esa entidad afectada por la defraudación que se alega. Así sería de no incluir la anunciada imputación al dr Restrepo, pero ocurre todo lo contrario, al ser este imputado se le considera victimario de la entidad que alega ser víctima”.

Álvaro Uribe Vélez
Enero de 2012
 EL TIEMPO – Bogotá - Colombia¿Conoce más de esta noticia?

Condenado Noguera (II)

06 de octubre de 2011 | OPINIÓN| Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS

Sin un buen tejido de fábulas y sandeces no se logra condenar un inocente.
Valdrá recordar que Jorge Noguera, ex director del DAS, no asesinó al profesor Correa de Andréis, no le ordenó a nadie que lo hiciera y no tuvo participación previa ni posterior en ese crimen. Y no lo decimos nosotros, sino que lo admiten y declaran los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que lo condenaron a 16 años de prisión por ese delito. ¿Cómo es posible, entonces, la condena contra un inocente, como tal reconocido?
Con la teoría de un tal Roxin en la mano, un profesor alemán que no tendrá idea de los crímenes que se cometen en su nombre, ya condenaron al general Arias Cabrales por las supuestas y nunca probadas desapariciones del Palacio de Justicia. Y le aplicaron la misma medicina a Jorge Noguera, por un asesinato que cometieron los paramilitares por orden de 'don Antonio', como lo ha reconocido sin ambages este bandido en sus declaraciones ante Justicia y Paz.
Para condenar a Noguera por concierto para delinquir, la Corte tenía que establecer, nadie lo dudaría, que hubo concierto. Es decir, que Noguera se puso de acuerdo con los paramilitares del Cesar, para poner el DAS a su servicio, como dice la sentencia. Pero no anduvo con suerte la Corte. Porque interrogados todos los paramilitares de la zona, declararon sin reservas que nunca conocieron a Noguera de vista, trato y comunicación, como en lenguaje forense se usa repetir.
Pero el hoy ex magistrado Gómez Quintero no se quería quedar corto en su última ponencia, algo así como su legado moral para Colombia. Y se funda en una orden administrativa que impartió Noguera para cambiar un detective que andaba de hablador revelando detalles de una acción de extinción de dominio, para deducir que quería favorecer al paramilitar Hernán Giraldo, cuyos bienes ya habían sido identificados por el DAS y que le fueron incautados en la diligencia a la que no concurrió el detective trasladado, sino otro cualquiera funcionario de policía judicial. La operación se hizo, los bienes se embargaron y quedaron a disposición de la Fiscalía y en nada se afectó todo aquello por la orden de Noguera.
Pero cuando no hay más de dónde agarrarse, vale un tizón encendido. Y de semejante nadería deduce la Corte que Noguera quería favorecer a Giraldo; y que si lo quería favorecer era porque estaba con él concertado; y que si estaba en concierto con Giraldo, también debió estarlo con 'Jorge 40'; y que si se concertó con '40', era porque quería poner todo el DAS a su servicio. Se escapó Noguera de quedar comprometido en la voladura de las Torres Gemelas. Era que todavía no llegaba a la Dirección del DAS.
Pero le faltaban a la Corte las acusaciones de ese delincuente dicharachero y desvergonzado de Rafael García. Y no tiene más remedio que desestimar seis o siete acusaciones grotescas que lanzó contra Noguera, hasta por delitos que se cometieron en Venezuela. Y en lugar de reconocerlo mentiroso compulsivo digno de ningún crédito, resuelve que sí ha mentido en todo, menos en acusar a Noguera de robarse material de inteligencia del DAS para entregárselo a los 'paras'.
No tiene la Corte prueba alguna de que ese material, una lista de sindicalistas que se debían matar, hubiera existido. Y mucho menos de que la hubiera recibido 'Cuarenta', y por supuesto de que Noguera la hubiera sacado de archivos de inteligencia. Pero no importa. La pena contra Noguera se estaba quedando corta y había que ajustársela a 25 años. Luego García en eso, lo único, dijo la verdad. Y si la lista no aparece, fue porque no se la buscó bien.
Jorge Noguera fue condenado a morir en vida. Y su familia quedó destrozada. Y el país, deshonrado. Pero la Corte se salió con la suya, y se desquitó del doctor Álvaro Uribe, que es en el fondo lo único que importa. "Summum ius, summa iniuria".

Otro horror

30 de sep. 2011 | COLUMNA| Por: PLINIO APULEYO MENDOZA

¿De dónde salen entonces las imputaciones que han servido de base para condenar a Jorge Noguera a 25 años de cárcel?

Noguera rompe su silencio

29 de septiembre de  2011 | HISTORIA| Por: KIEN&KE


Los 25 años de cárcel a que he sido condenado de manera injusta y deshonesta, me harán faltar a la verdad o mentir contra el ex presidente Uribe, para complacer oscuros intereses o lograr beneficios frente a mi injusta condena.

Alarmistas y escandalosos

7 de agosto de 2011 | OPINIÓN | Por: RAFAEL NIETO LOAIZA

Las Cortes perderían su capacidad de cruzarse favores con los otros órganos de control. Y los magistrados la posibilidad de saltar a la política con las sentencias en la mano...

Momento final. La última decisión

5 de agosto de 2011 | OPINIÓN | Por: JORGE MONROY
El presidente Santos no tiene el efecto teflón de la del presidente Uribe, y todas las encuestas independientes ya dan cuenta de ello. El fantasma de la inseguridad empieza inquietar la mente de los inversionistas, de los empresarios y de los ciudadanos, lo cual evidentemente implicara un costo político que se pagará con popularidad.

La justicia como arma de venganza

4 de agosto de 2011 | OPINIÓN | Por: Cristina De Toro R.
La Fiscal Morales, sin el más mínimo asomo de pudor se atrevió a decir "le cumplí al país", cuando de todos es sabido que su obligación es la de cumplir con la verdad y con las leyes, sin hacer alardes ni aspavientos…

Ex presidente Uribe dice que tiene "preocupaciones puntuales" sobre el gobierno Santos

4 de agosto de 2011 | ENTREVISTA | Por: RCN La Radio
En diálogo exclusivo con RCN La Radio, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez habló de seguridad democrática, de los escándalos de corrupción, de la presencia de la guerrilla en Venezuela y del gobierno de Juan Manuel Santos.

Prohibida la defensa

31 de Julio de 2011 | OPINIÓN | Por: HÉCTOR HERNÁNDEZ AYAZO
Arias es mandado a prisión porque su libertad pone en peligro los designios de acusarlo y condenarlo. Es necesario que carezca de pruebas para que la caricatura de juicio tenga apariencias de proceso serio.

La Justicia sí es antiuribista

31 de Julio de 2011 | OPINIÓN | Por: MARÍA ISABEL RUEDA
Son tantos los escándalos que se están destapando sobre el anterior gobierno, que la Justicia tiene abundantes casos para escoger en cuáles aplica sus arbitrariedades antiuribistas.

Uribe se declara "adolorido por aseguramiento contra Bernardo Moreno"

30 de Julio de 2011 | COMUNICADO | Por: ÁLVARO URIBE VÉLEZ
El exmandatario dio su versión sobre el encuentro que el exsecretario general de Presidencia sostuvo con un alto directivo de un medio de comunicación.

Sed de venganza

29 de Julio de 2011 | Sirirí | Por: Mario Fernando Prado
Frotándose las manos de la dicha están por estos días los antiuribistas. No esconden su felicidad, bien en lo que escriben o en lo que dicen. Hay un alborozo general en esas toldas, que no corresponde al sentir popular.

Si Esto es Justicia, Pobre Fiscal y Pobre Justicia

28 de Julio de 2011 | Opinión | Por: JUAN DAVID VELEZ
La fiscalía construye todo una trama, y la repite una y otra vez, tratando de convencerse de que obra en derecho, pero deja la certeza que sólo busca un show mediato a falta de argumentos serios.

Un circo romano

28 de Julio de 2011 | EDITORIAL | Por: EL COLOMBIANO
El exministro Arias es una persona decente que obró de buena fe y logró importantes avances en el agro colombiano. No robó. ¿Cómo afirman, la Fiscal Morales y el juez Ferro, basados en condicionales, que Arias es un peligro para la sociedad? La audiencia del martes 26 terminó con aplausos. Fue una escena que nos recordó el circo romano. ¿Dónde está la majestad de la justicia?

Ministerio y reforma a la Justicia

18 de Julio de 2011 | Registro | Por: Rafael Nieto Loaiza
Los problemas de la rama judicial son de la rama judicial, autónoma por definición constitucional. Y la rama judicial ni se quiere reformar ni, por supuesto, acepta que la reformen.

Los otros chuzados

17 de Julio de 2011 | OPINIÓN | Por: Andrés Felipe Arias
Pues bien, quiero narrar la historia de un chuzado. Esta es una persona que ha defendido una causa política con el corazón. Debido a eso se ha ganado muchos enemigos. Incluso lo persiguen judicialmente.

Asonada contra Álvaro Uribe

4 de Julio de 2011 | Con los lectores | Por: Horacio Hoyos Zapata
No se pretende aplicar justicia, lo que se quiere demostrar con ese proceso de circo es el odio que se siente y tiene por uno de los mejores presidentes que ha tenido nuestra patria a través del tiempo