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Dic 10 de 1948
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En España acusan a Chávez de ser el 'Mecenas' del terrorismo en Latinoamérica. Y en Colombia Mockus pretende hacerlo su mejor amigo
"La intención era globalizar la lucha"
Los vínculos internacionales del terrorismo
Crónica de: JOSÉ MARÍA IRUJO - Madrid - 07/03/2010
Agosto de 2007, San Cristóbal (Venezuela), escenario de una de las ferias taurinas más importantes del mundo. El conductor venezolano contratado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aparcó su furgoneta en el aeropuerto de Santo Domingo y recogió a los dos viajeros. La orden era trasladarlos a la finca La Veremos, en la región de El Amparo y Guasdualito, una zona controlada desde hace años por los terroristas colombianos.
"Llevaban equipaje y durante el viaje hicieron llamadas desde varios móviles. Hablaban en español, francés y una lengua desconocida (vasco). Paramos para comprar agua, tabaco y repelente para insectos. Tras varias horas de viaje llegamos a la finca donde les esperaban un grupo de guerrilleros de las FARC con un responsable llamado Pizarro. Descargaron los bultos, entre ellos un ordenador portátil, y me dijeron que regresara a recogerlos cinco o seis días después", recuerda ahora el conductor, al que se identifica con el nombre en clave de Patxo, en sus declaraciones a dos policías españoles en Bogotá (Colombia) el pasado mes de octubre.
El comandante de las FARC Nicolás Pizarro recibió a los dos miembros de ETA desplazados a Venezuela para dar un curso sobre armas y explosivos. La relación entre ETA y las FARC es antigua. Se inició en 1993, pero desde que Hugo Chávez gobierna Venezuela se ha intensificado en ese país. Camilo, nombre en clave de un ex terrorista de las FARC, presenció la llegada a la finca La Veremos de los dos miembros de ETA. "Los alumnos éramos 13 milicianos de las FARC y 7 del FBL (grupo venezolano afín). El curso duró 20 días y estuvieron presentes cuatro comandantes de mayor formación que el resto. Pizarro nos reunió y presentó a los instructores como miembros de ETA. Eran los encargados de dar clases sobre técnicas avanzadas en el manejo de explosivos".
"Pizarro les introdujo como 'camaradas que vienen de lejos y expertos en nuevos sistemas en los que había que ponerse al día. Dijo que su venida era fruto del intercambio derivado de una lucha compartida y explicó el problema de constante opresión en el que vivía el pueblo vasco. Ellos se identificaron como integrantes de ETA... y dijeron que la lucha armada era la base de su actividad". Camilo y los otros terroristas de las FARC observaron a sus nuevos instructores. El etarra que se hacía llamar Martín Capa, aparentaba unos 43 años, vestía en chándal, era fuerte y alto, de tez clara y pelo corto castaño. De su acompañante, Iñaki Domínguez Achalanbadaso, de unos 30 años, recuerda su delgadez, nariz grande y aros en las orejas.
Los etarras durmieron en la casa de la finca y el cursillo se inició a la mañana siguiente. "Se abría el día haciendo deporte, después se realizaban las tareas propias y habitualmente a primera hora de la tarde, sobre las cuatro, era cuando teníamos dos horas de clase con instrucción teórica y práctica con los profesores de ETA... Nos entrenaron en el manejo del explosivo C-4 que tiene un efecto destructivo superior que la dinamita, usando menores cargas, siendo relativamente fácil de obtener al ser muy usada en las perforaciones petrolíferas de Venezuela. El uso del C-4 mejoraría el transporte, distribución y manipulación de los explosivos debido a la necesidad de disponer de un menor volumen para asegurarse el mismo resultado".
Los instructores etarras enseñaron a los militantes de las FARC a utilizar teléfonos móviles como sistema para iniciar explosiones. Camilo lo recuerda así: "El que se encargó de dar estas lecciones fue el miembro de ETA más joven. Realizó una prueba usando cinco gramos de C-4 con un poco de pólvora negra encima para que los efectos fueran más visibles. Tras hacer la llamada se produjo una pequeña explosión con bastante humo negro. Los teléfonos usados debían de ser de tecnología GSM y no analógicos".
El testigo asegura que el etarra que decía llamarse Martín Capa "demostró gran dominio en la utilización de explosivos... conocía perfectamente Venezuela, su geografía y la política interna incluyendo personas del Gobierno del presidente Chávez, de quien se mostraba ferviente partidario, además de nombres de partidos políticos en la oposición y demás asociaciones. Los dos decían que las relaciones ETA-FARC se incrementarían en el futuro con más seminarios formativos. Que ETA iba a estar muy pendiente de las necesidades de las FARC y que la intención era globalizar la lucha". Querían asesinar en Madrid al ex presidente colombiano Andrés Pastrana y a otros altos cargos.
Una semana más tarde el chófer venezolano regresó con su furgoneta a la finca La Veremos. En el camino se encontró a un pelotón de guerrilleros y a los dos viajeros de San Cristóbal: "Me dijeron que tenía que llevarlos hasta la localidad venezolana de Coro, en el estado de Falcón. Les dije que el viaje podía durar unas nueve horas. Comentaron que había que ir ágiles porque iban a ver a alguien que llamaban La Negra (Remedios García Albert, delegada de las FARC en Europa)", recuerda ahora el conductor.
Pararon para repostar y llegaron a Coro sobre las cinco y media de la tarde. Poco antes uno de los etarras recibió una llamada de un tal Fontán que le indicó que deberían dirigirse a una gasolinera donde les estarían esperando. "Allí había un grupo de personas con dos coches... Los dos visitantes se bajaron del vehículo y saludaron efusivamente a Arturo Cubillas Fontán (enlace de ETA en Venezuela), a La Negra y a un hombre respondía al nombre de Gualdrón". También aguardaba "un varón con vestimenta civil, pero que llevaba un chaleco con el escudo de la DIM (Dirección de Inteligencia Militar venezolana) y un grupo de personas armadas que a juzgar por sus conversaciones parecían militares venezolanos, que prestaban escolta y seguridad al resto del grupo".
El chófer observó que Gualdrón entregó a La Negra, La Médica, unos pasaportes venezolanos y ésta los facilitó a los dos instructores de ETA que a su vez devolvieron los documentos que habían empleado para entrar en Venezuela. Hicieron varias llamadas telefónicas en las que hablaron de apresurarse porque debían "salir en lancha o zarpar".
El enlace etarra en Venezuela Arturo Cubillas Fontán, de 46 años, jefe de seguridad del Instituto Nacional de Tierras, adscrito al Ministerio de Agricultura del Gobierno de Chávez, subió a un Toyota todoterreno con cristales oscuros, junto a los dos etarras, La Negra y "el varón que llevaba el chaleco de la DIM". En el otro Toyota se montaron los presuntos militares que hacían de escolta. La caravana viajó hacia la localidad venezolana de Punto Fijo.
Los instructores etarras acompañados por Cubillas viajaron hasta Maracaibo. "Iban a dar otro curso similar (de explosivos) al Bloque Caribe de las FARC", asegura Camilo en su testimonio a los policías españoles. Cubillas reside en Venezuela desde 1989, cuando fue deportado de Argelia y es ciudadano venezolano por arraigo. Está casado con la periodista venezolana Goizeder Odriozola, hoy directora de información del vicepresidente de la República Elías Jaua Milano, uno de los políticos más cercanos a Chávez.
En enero de 2008, en el campamento de las FARC del comandante Iván Márquez, levantado en la localidad venezolana de Zulia, apareció un nuevo instructor de ETA que se hacía llamar Schumacher y que participó en la escuela militar Efraín Guzmán.
Rubén, ex miembro de las FARC, lo ha descrito así a los policías españoles: "Schumacher tenía unos 27 años, 1,90 centímetros de altura, complexión delgada, pelo corto negro, ojos marrones hundidos, nariz grande y bastante velludo... Permaneció allí unos 15 días. Al mes de irse regresó de nuevo con otro español que respondía al nombre de Carlos". Este último era un tipo de unos 60 años, grueso, pelo negro, bigote, gafas y nariz aguileña. "Era muy aficionado a la lectura y luego supe que había estado detenido en España", recuerda Rubén.
La escuela estaba montada para dar instrucción a los miembros de las FARC del frente del Bloque Caribe. Rubén era uno de los 60 alumnos del curso. "Tratamos el manejo de explosivos y todo tipo de artefactos seleccionándose a cuatro guerrilleros para recibir las clases... En noviembre de 2008 salí del campamento con otros guerrilleros hasta Maracaibo y vi llegar un todoterreno blanco, conducido por un varón, al que le acompañaban dos personas que se iban a quedar, y para llevarse a Carlos y Schumacher. Eran otros dos miembros de ETA que venían a sustituirlos y a desarrollar las mismas labores", asegura el ex miembro de las FARC.
Schumacher, Carlos y otros etarras ya habían actuado cinco años antes como instructores de las FARC en otros campamentos venezolanos de este grupo terrorista, según los testimonios obtenidos en Bogotá por la policía española. El testigo Rubén recuerda haber sido entrenado por ellos durante el último trimestre de 2003 "Eran especialistas en el uso del explosivo C4, mientras que la guerrilla trabaja más con ANFO y R1.... Ellos también recibieron instrucción de las FARC en técnicas de combate y tiro... Después vi en un noticiario que uno de ellos había sido detenido en España".
César, otro ex miembro de las FARC, los recuerda, también en 2003, en el campamento Ceniza, situado en el estado venezolano de Zuría. "El mismo día en que yo llegué se marcharon ellos... Impartieron clases de manejo de explosivos.... Un día, de casualidad encontré el cuaderno de notas de uno de ellos y me lo quedé porque venían muchos apuntes sobre manejo de explosivos y sus nombres. Creo que lo conservo..."
Tres años después, en 2006, coincidió con otros cuatro etarras en los campamentos de las FARC Malanga, El Tigre y Las Pavas, todos en Venezuela. Eran, otra vez, Carlos y Schumacher y otros dos etarras. "Carlos tuvo que irse por su estado de salud. Dos de ellos de unos 28 y 30 años me llamaron la atención porque resultaron muy flojos desmayándose en ocasiones cuando hacían instrucción... Nos enseñaron las ventajas del uso del C4 (explosivo), la pentrita y el RDX. Cómo fabricar dispositivos iniciadores de mercurios dentro de una jeringuilla de metal para activarse por el movimiento... cómo y dónde poner las cargas para hacer coches bomba y colocar bombas lapa... El curso lo recibimos entre 45 y 55 guerrilleros". En mayo de 2007, Schumacher regresó al campamento.
Agosto de 2007, San Cristóbal (Venezuela), escenario de una de las ferias taurinas más importantes del mundo. El conductor venezolano contratado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aparcó su furgoneta en el aeropuerto de Santo Domingo y recogió a los dos viajeros. La orden era trasladarlos a la finca La Veremos, en la región de El Amparo y Guasdualito, una zona controlada desde hace años por los terroristas colombianos.
"Llevaban equipaje y durante el viaje hicieron llamadas desde varios móviles. Hablaban en español, francés y una lengua desconocida (vasco). Paramos para comprar agua, tabaco y repelente para insectos. Tras varias horas de viaje llegamos a la finca donde les esperaban un grupo de guerrilleros de las FARC con un responsable llamado Pizarro. Descargaron los bultos, entre ellos un ordenador portátil, y me dijeron que regresara a recogerlos cinco o seis días después", recuerda ahora el conductor, al que se identifica con el nombre en clave de Patxo, en sus declaraciones a dos policías españoles en Bogotá (Colombia) el pasado mes de octubre.
El comandante de las FARC Nicolás Pizarro recibió a los dos miembros de ETA desplazados a Venezuela para dar un curso sobre armas y explosivos. La relación entre ETA y las FARC es antigua. Se inició en 1993, pero desde que Hugo Chávez gobierna Venezuela se ha intensificado en ese país. Camilo, nombre en clave de un ex terrorista de las FARC, presenció la llegada a la finca La Veremos de los dos miembros de ETA. "Los alumnos éramos 13 milicianos de las FARC y 7 del FBL (grupo venezolano afín). El curso duró 20 días y estuvieron presentes cuatro comandantes de mayor formación que el resto. Pizarro nos reunió y presentó a los instructores como miembros de ETA. Eran los encargados de dar clases sobre técnicas avanzadas en el manejo de explosivos".
"Pizarro les introdujo como 'camaradas que vienen de lejos y expertos en nuevos sistemas en los que había que ponerse al día. Dijo que su venida era fruto del intercambio derivado de una lucha compartida y explicó el problema de constante opresión en el que vivía el pueblo vasco. Ellos se identificaron como integrantes de ETA... y dijeron que la lucha armada era la base de su actividad". Camilo y los otros terroristas de las FARC observaron a sus nuevos instructores. El etarra que se hacía llamar Martín Capa, aparentaba unos 43 años, vestía en chándal, era fuerte y alto, de tez clara y pelo corto castaño. De su acompañante, Iñaki Domínguez Achalanbadaso, de unos 30 años, recuerda su delgadez, nariz grande y aros en las orejas.
Los etarras durmieron en la casa de la finca y el cursillo se inició a la mañana siguiente. "Se abría el día haciendo deporte, después se realizaban las tareas propias y habitualmente a primera hora de la tarde, sobre las cuatro, era cuando teníamos dos horas de clase con instrucción teórica y práctica con los profesores de ETA... Nos entrenaron en el manejo del explosivo C-4 que tiene un efecto destructivo superior que la dinamita, usando menores cargas, siendo relativamente fácil de obtener al ser muy usada en las perforaciones petrolíferas de Venezuela. El uso del C-4 mejoraría el transporte, distribución y manipulación de los explosivos debido a la necesidad de disponer de un menor volumen para asegurarse el mismo resultado".
Los instructores etarras enseñaron a los militantes de las FARC a utilizar teléfonos móviles como sistema para iniciar explosiones. Camilo lo recuerda así: "El que se encargó de dar estas lecciones fue el miembro de ETA más joven. Realizó una prueba usando cinco gramos de C-4 con un poco de pólvora negra encima para que los efectos fueran más visibles. Tras hacer la llamada se produjo una pequeña explosión con bastante humo negro. Los teléfonos usados debían de ser de tecnología GSM y no analógicos".
El testigo asegura que el etarra que decía llamarse Martín Capa "demostró gran dominio en la utilización de explosivos... conocía perfectamente Venezuela, su geografía y la política interna incluyendo personas del Gobierno del presidente Chávez, de quien se mostraba ferviente partidario, además de nombres de partidos políticos en la oposición y demás asociaciones. Los dos decían que las relaciones ETA-FARC se incrementarían en el futuro con más seminarios formativos. Que ETA iba a estar muy pendiente de las necesidades de las FARC y que la intención era globalizar la lucha". Querían asesinar en Madrid al ex presidente colombiano Andrés Pastrana y a otros altos cargos.
Una semana más tarde el chófer venezolano regresó con su furgoneta a la finca La Veremos. En el camino se encontró a un pelotón de guerrilleros y a los dos viajeros de San Cristóbal: "Me dijeron que tenía que llevarlos hasta la localidad venezolana de Coro, en el estado de Falcón. Les dije que el viaje podía durar unas nueve horas. Comentaron que había que ir ágiles porque iban a ver a alguien que llamaban La Negra (Remedios García Albert, delegada de las FARC en Europa)", recuerda ahora el conductor.
Pararon para repostar y llegaron a Coro sobre las cinco y media de la tarde. Poco antes uno de los etarras recibió una llamada de un tal Fontán que le indicó que deberían dirigirse a una gasolinera donde les estarían esperando. "Allí había un grupo de personas con dos coches... Los dos visitantes se bajaron del vehículo y saludaron efusivamente a Arturo Cubillas Fontán (enlace de ETA en Venezuela), a La Negra y a un hombre respondía al nombre de Gualdrón". También aguardaba "un varón con vestimenta civil, pero que llevaba un chaleco con el escudo de la DIM (Dirección de Inteligencia Militar venezolana) y un grupo de personas armadas que a juzgar por sus conversaciones parecían militares venezolanos, que prestaban escolta y seguridad al resto del grupo".
El chófer observó que Gualdrón entregó a La Negra, La Médica, unos pasaportes venezolanos y ésta los facilitó a los dos instructores de ETA que a su vez devolvieron los documentos que habían empleado para entrar en Venezuela. Hicieron varias llamadas telefónicas en las que hablaron de apresurarse porque debían "salir en lancha o zarpar".
El enlace etarra en Venezuela Arturo Cubillas Fontán, de 46 años, jefe de seguridad del Instituto Nacional de Tierras, adscrito al Ministerio de Agricultura del Gobierno de Chávez, subió a un Toyota todoterreno con cristales oscuros, junto a los dos etarras, La Negra y "el varón que llevaba el chaleco de la DIM". En el otro Toyota se montaron los presuntos militares que hacían de escolta. La caravana viajó hacia la localidad venezolana de Punto Fijo.
Los instructores etarras acompañados por Cubillas viajaron hasta Maracaibo. "Iban a dar otro curso similar (de explosivos) al Bloque Caribe de las FARC", asegura Camilo en su testimonio a los policías españoles. Cubillas reside en Venezuela desde 1989, cuando fue deportado de Argelia y es ciudadano venezolano por arraigo. Está casado con la periodista venezolana Goizeder Odriozola, hoy directora de información del vicepresidente de la República Elías Jaua Milano, uno de los políticos más cercanos a Chávez.
En enero de 2008, en el campamento de las FARC del comandante Iván Márquez, levantado en la localidad venezolana de Zulia, apareció un nuevo instructor de ETA que se hacía llamar Schumacher y que participó en la escuela militar Efraín Guzmán.
Rubén, ex miembro de las FARC, lo ha descrito así a los policías españoles: "Schumacher tenía unos 27 años, 1,90 centímetros de altura, complexión delgada, pelo corto negro, ojos marrones hundidos, nariz grande y bastante velludo... Permaneció allí unos 15 días. Al mes de irse regresó de nuevo con otro español que respondía al nombre de Carlos". Este último era un tipo de unos 60 años, grueso, pelo negro, bigote, gafas y nariz aguileña. "Era muy aficionado a la lectura y luego supe que había estado detenido en España", recuerda Rubén.
La escuela estaba montada para dar instrucción a los miembros de las FARC del frente del Bloque Caribe. Rubén era uno de los 60 alumnos del curso. "Tratamos el manejo de explosivos y todo tipo de artefactos seleccionándose a cuatro guerrilleros para recibir las clases... En noviembre de 2008 salí del campamento con otros guerrilleros hasta Maracaibo y vi llegar un todoterreno blanco, conducido por un varón, al que le acompañaban dos personas que se iban a quedar, y para llevarse a Carlos y Schumacher. Eran otros dos miembros de ETA que venían a sustituirlos y a desarrollar las mismas labores", asegura el ex miembro de las FARC.
Schumacher, Carlos y otros etarras ya habían actuado cinco años antes como instructores de las FARC en otros campamentos venezolanos de este grupo terrorista, según los testimonios obtenidos en Bogotá por la policía española. El testigo Rubén recuerda haber sido entrenado por ellos durante el último trimestre de 2003 "Eran especialistas en el uso del explosivo C4, mientras que la guerrilla trabaja más con ANFO y R1.... Ellos también recibieron instrucción de las FARC en técnicas de combate y tiro... Después vi en un noticiario que uno de ellos había sido detenido en España".
César, otro ex miembro de las FARC, los recuerda, también en 2003, en el campamento Ceniza, situado en el estado venezolano de Zuría. "El mismo día en que yo llegué se marcharon ellos... Impartieron clases de manejo de explosivos.... Un día, de casualidad encontré el cuaderno de notas de uno de ellos y me lo quedé porque venían muchos apuntes sobre manejo de explosivos y sus nombres. Creo que lo conservo..."
Tres años después, en 2006, coincidió con otros cuatro etarras en los campamentos de las FARC Malanga, El Tigre y Las Pavas, todos en Venezuela. Eran, otra vez, Carlos y Schumacher y otros dos etarras. "Carlos tuvo que irse por su estado de salud. Dos de ellos de unos 28 y 30 años me llamaron la atención porque resultaron muy flojos desmayándose en ocasiones cuando hacían instrucción... Nos enseñaron las ventajas del uso del C4 (explosivo), la pentrita y el RDX. Cómo fabricar dispositivos iniciadores de mercurios dentro de una jeringuilla de metal para activarse por el movimiento... cómo y dónde poner las cargas para hacer coches bomba y colocar bombas lapa... El curso lo recibimos entre 45 y 55 guerrilleros". En mayo de 2007, Schumacher regresó al campamento.
'Es vergonzoso que sea España, y no Colombia, la que destape nexos entre Eta y Farc', dice Pastrana
El ex presidente, además, dijo que el país "no se debe quedar callado" ante el supuesto apoyo brindado por funcionarios del gobierno de Venezuela a esas organizaciones armadas ilegales.
"¿Cómo es posible que la Audiencia Española esté haciendo una investigación frente a nexos entre Eta y las Farc y nosotros no tengamos información en Colombia? ¿A quién se le dieron los computadores de 'Raúl Reyes'? ¿Qué jueces manejan ese caso? ¿Qué otras pruebas hay?", cuestionó Pastrana.
El ex mandatario, en declaraciones a la emisora Caracol Radio, opinó que Colombia "debe pedirle explicaciones a Venezuela", sobre un eventual apoyo de funcionarios del vecino país a las Farc y a Eta.
"Hugo Chávez debe explicarlo", dijo Pastrana y agregó: "Es fundamental saber qué ha pasado, qué se ha hecho. No sabemos si esa vinculación hoy es mayor o si aún tienen planes de atentar contra el pueblo de Colombia".
La posición del ex presidente se conoció luego de que un juez de la Audiencia Nacional de España abriera proceso formal contra 13 miembros de las Farc y de Eta por conspirar para atentar contra varias personalidades colombianas, entre ellas el propio Pastrana y el actual jefe de Estado, Álvaro Uribe Vélez.
Entre las pruebas que manejó el juez español para tomar la decisión están los computadores encontrados en el campamento de 'Raúl Reyes', incautados el primero de marzo de 2008 en un operativo donde fue abatido ese jefe guerrillero.
Por esto, Pastrana le pidió al Gobierno, y en particular a Juan Manuel Santos, entonces ministro de Defensa, explicaciones sobre por qué es España la que toma decisiones usando esas pruebas y no la justicia colombiana.
"Los computadores de 'Reyes' no son del gobierno de España, son de Colombia.
España pide 'una explicación' a Venezuela por su presunta 'cooperación' con ETA y FARC
TERRORISMO | Indicios desvelados por la Audiencia Nacional
Rosalía Sánchez | Agencias | Hannover (Alemania)
Actualizado lunes 01/03/2010 19:05 horas
"Confirmo que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha hecho la oportuna gestión ante Venezuela para que dé una explicación ante estas informaciones que parten de la Audiencia Nacional", ha dicho Zapatero desde Alemania. "Estamos a la espera de las explicaciones por parte de Venezuela y, en función de esa explicación, actuará el Gobierno de España", afirmó Zapatero, que expresó su respeto por la decisión judicial.
Por otra parte, fuentes diplomáticas españolas aseguraron que la noticia sobre la supuesta relación del Gobierno venezolano con ETA ha sido una auténtica "sorpresa", informa Efe. Ante la posibilidad de que esos indicios apuntados por el juez tengan visos de realidad, subrayaron que hay que confiar en la actuación de la Justicia. La embajada venezolana en Madrid guarda silencio: "No podemos dar ninguna información, porque es un tema significativo, delicado".
Chávez ha coincidido hoy con el Príncipe de Asturias y el presidente colombiaano, Álvaro Uribe, en la toma de posesión de José Mújica como presidente. Uribe no ha querido responder a las preguntas sobre este asunto.
Todo comenzó con el auto notificado hoy por el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco en apunta indicios de la "cooperación" del Gobierno de Venezuela en la alianza de los grupos terroristas ETA y FARC. "Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entre las FARC y ETA y en especial de Arturo Cubillas Fontán", concluye el auto, informa María Peral y Manuel Marraco.
Velasco ha ordenado el procesamiento por diferentes delitos terroristas de seis presuntos miembros de ETA y de siete de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Tres de los etarras procesados se encuentran actualmente residiendo en Cuba, otro en Venezuela (Cubillas Fontán), uno más en México y el sexto se encuentra en paradero desconocido.
El magistrado se declaró competente en diciembre de 2008 para investigar la denuncia que había interpuesto la Fiscalía contra cinco etarras por dar y recibir cursos sobre manejos de explosivos con miembros de las FARC y del Frente de Liberación Bolivariana (FLB) en la selva de Colombia.
El auto revela cómo los colombianos pidieron ayuda a los vascos para atentar en España contra el presidente de su país, Álvaro Uribe, y su antecesor, Andrés Pastrana, así como contra otros dirigentes sudamericanos. Además, revela que militares venezolanos escoltaron a etarras que iban a impartir cursillos a las FARC en 2007.
En el auto, Velasco detalla que en marzo y septiembre de 2000 dos miembros de las FARC -Edgar Gustavo Navarro Morales, 'El Mocho', y Víctor Ramón Vargas Salazar, 'Chato'- se trasladaron a España para realizar vigilancias sobre la embajada de Colombia y pidieron "colaboración" a miembros de ETA para localizar al antecesor de Uribe, Andrés Pastrana, y "más recientemente" trataron de hacer seguimientos al actual presidente colombiano.
Con escolta militar
La conclusión que sacó Víctor Ramón Vargas Salazar tras esos viajes es que "no sería difícil atentar si contaban con la ayuda de ETA", por lo que las FARC pidieron la colaboración de la banda para localizar en España a Pastrana y a otros políticos y empresarios colombianos, informa Vasco Press, entre ellos, la entonces embajadora colombiana en España, Noemí Sanín, el ex candidato presidencial y dos veces alcalde de Bogotá Antanas Mockus, y el actual vicepresidente, Francisco Santos.La colaboración entre los dos grupos se plasmó, en agosto de 2007, en la presencia de dos etarras, uno identificado con el apodo de Martín Capa y el otro como Ignacio Domínguez Achalandabaso, en un campamento de la guerrilla instalado en territorio venezolano donde impartieron un curso sobre explosivos para miembros de las FARC y de las Fuerzas de Liberación Bolivariana, una guerrilla venezolana.
Los etarras, según el juez, viajaron desde Maracaibo acompañados por una persona que vestía un chaleco con el escudo de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela y un vehículo con escolta de militares de ese país.
Residentes en Venezuela, México y Cuba
Los procesados son los presuntos etarras Arturo Cubillas Fontán, residente en Venezuela y que ha ocupado altos cargos en el Gobierno de Caracas desde que Chávez llegó al poder en 1999, José Ignacio Echarte Urbieta, José José Ángel Urtiaga Martínez y José Miguel Arrugaeta San Emeterio (los tres instalados en Cuba desde los años 80), Ignacio Domínguez Achalandabaso (en paradero desconocido) y José María Zaldúa Corta (actualmente vive en México).Cubillas Fontán, el principal imputado, fue deportado a Venezuela y se le consideró el cabecilla de los etarras que residen en el citado país, donde regentó un bar que se llamaba 'Oker's', el mismo nombre del 'comando' de ETA que integró en la década de los ochenta.
Los supuestos miembros de las FARC procesados son Emiro del Carmen Ropero Suárez (alias 'Rubén Zamora', jefe del Frente 33), Rodrigo Granda Escobar (responsable de relaciones internacionales), Luciano Martín Arango (alias 'Iván Márquez', jefe del Bloque Caribe e interlocutor del presidente venezolano, Hugo Chávez), Omar Arturo Zabala Padilla (representante de las FARC en Suiza), Víctor Ramón Vargas Salazar y Edgar Gustavo Navarro Morales.
El juez también ha procesado a la ciudadana española Remedios García Albert, no vinculada a ETA, pero que se encuentra encausada en otro sumario del juez Baltasar Garzón por sus relaciones con las FARC colombianas.
Velasco ha ordenado la búsqueda y captura de todos los procesados menos de Remedios García, presunta miembro de la Comisión Internacional de las FARC, quien se encuentra localizada y deberá comparecer ante la Audiencia Nacional el próximo 24 de marzo.
Por último, el juez pide a los ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior que intercedan para conseguir que el Ejecutivo de Hugo Chávez coopere con la justicia española.
La Audiencia Nacional de España cree que el Gobierno de Chávez ayuda a ETA y las FARC
Velasco procesa a 6 miembros de la banda española y 7 de la colombiana que trataron de matar a Uribe
EL PAÍS - Madrid - 01/03/2010
La Audiencia ve indicios de cooperación del Gobierno de Venezuela con ETA y las FARC. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha procesado a seis supuestos etarras y otros siete miembros de la organización colombiana que pidieron ayuda a la banda terrorista para atentar contra altos cargos de este país en España, entre ellos el actual presidente Álvaro Uribe y su antecesor, Andrés Pastrana. El magistrado señala en su auto que hay datos de la investigación que indican la "cooperación gubernamental en la ilícita colaboración" entre ambas organizaciones.
Velasco detalla que en marzo y septiembre de 2000 dos miembros de las FARC -Edgar Gustavo Navarro Morales, El Mocho, y Víctor Ramón Vargas Salazar, Chato- se trasladaron a España y pidieron "colaboración" a miembros de ETA para localizar a Pastrana, y "más recientemente" trataron de hacer seguimientos al actual presidente colombiano Uribe.
El juez procesa al presunto etarra Arturo Cubillas Fontán, que ha ocupado un cargo en el Gobierno venezolano de Hugo Chávez, como director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura del país. Cubillas era responsable del colectivo de ETA en esa zona desde 1999 y se encargaba de coordinar las relaciones con las FARC. Está casado con una ciudadana venezolana que ha ocupado también varios cargos públicos desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999.
"Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entra las FARC y ETA y en especial de Arturo Cubillas Fontán, que tiene o ha tenido un cargo público en ese país", señala el auto notificado hoy por Velasco.
Cubillas planeó una reunión con el jefe de las FARC Raúl Reyes para celebrar en 2004 aunque finalmente no pudo llevarse a cabo tras producirse varias detenciones.
El auto señala las relaciones mantenidas entre ETA y las FARC desde los años ochenta, que les permitieron desarrolla proyectiles de forma conjunta y realizar entrenamientos en los campamentos de la guerrilla colombiana. En 2003, por primera vez en España se empleó una granada de similares características a las utilizadas por las guerrillas colombianas en sus campos de entrenamiento.
El resto de imputados son los supuestos etarras José Ignacio Echarte Urbieta, Cubillas, Ignacio Domínguez Achalandabaso y José María Zaldua por los delitos de tenencias de explosivos, y José Angel Urtiaga Martínez y José Miguel Arrugaeta San Emeterio, junto a los miembros de las FARC Emiro del Carmen Ropero, Rodrigo Granda, Remedios García, Luciano Martín y Omar Arturo Zabala, también el de colaboración con banda terrorista.
El magistrado ordena además que se traslade el procesamiento a los ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior para que realicen las gestiones necesarias para conseguir la cooperación de los Gobiernos de Cuba y Venezuela y la entrega de los procesados que se refugian en esos países.
La Audiencia ve indicios de cooperación del Gobierno de Venezuela con ETA y las FARC. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha procesado a seis supuestos etarras y otros siete miembros de la organización colombiana que pidieron ayuda a la banda terrorista para atentar contra altos cargos de este país en España, entre ellos el actual presidente Álvaro Uribe y su antecesor, Andrés Pastrana. El magistrado señala en su auto que hay datos de la investigación que indican la "cooperación gubernamental en la ilícita colaboración" entre ambas organizaciones.
Velasco detalla que en marzo y septiembre de 2000 dos miembros de las FARC -Edgar Gustavo Navarro Morales, El Mocho, y Víctor Ramón Vargas Salazar, Chato- se trasladaron a España y pidieron "colaboración" a miembros de ETA para localizar a Pastrana, y "más recientemente" trataron de hacer seguimientos al actual presidente colombiano Uribe.
El juez procesa al presunto etarra Arturo Cubillas Fontán, que ha ocupado un cargo en el Gobierno venezolano de Hugo Chávez, como director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura del país. Cubillas era responsable del colectivo de ETA en esa zona desde 1999 y se encargaba de coordinar las relaciones con las FARC. Está casado con una ciudadana venezolana que ha ocupado también varios cargos públicos desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999.
"Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entra las FARC y ETA y en especial de Arturo Cubillas Fontán, que tiene o ha tenido un cargo público en ese país", señala el auto notificado hoy por Velasco.
Cubillas planeó una reunión con el jefe de las FARC Raúl Reyes para celebrar en 2004 aunque finalmente no pudo llevarse a cabo tras producirse varias detenciones.
El auto señala las relaciones mantenidas entre ETA y las FARC desde los años ochenta, que les permitieron desarrolla proyectiles de forma conjunta y realizar entrenamientos en los campamentos de la guerrilla colombiana. En 2003, por primera vez en España se empleó una granada de similares características a las utilizadas por las guerrillas colombianas en sus campos de entrenamiento.
El resto de imputados son los supuestos etarras José Ignacio Echarte Urbieta, Cubillas, Ignacio Domínguez Achalandabaso y José María Zaldua por los delitos de tenencias de explosivos, y José Angel Urtiaga Martínez y José Miguel Arrugaeta San Emeterio, junto a los miembros de las FARC Emiro del Carmen Ropero, Rodrigo Granda, Remedios García, Luciano Martín y Omar Arturo Zabala, también el de colaboración con banda terrorista.
El magistrado ordena además que se traslade el procesamiento a los ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior para que realicen las gestiones necesarias para conseguir la cooperación de los Gobiernos de Cuba y Venezuela y la entrega de los procesados que se refugian en esos países.














