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¿Santos y...?

Rafael Nieto Loaiza | Medellín | Publicado el 22 de marzo de 2010

El partidor de la carrera presidencial está listo. Será una competencia reñida e incierta. Pero no hay duda de que habrá segunda vuelta.

Santos inicia con ventaja. La derrota de Arias le despeja el camino simbólico: será el único candidato que la gente identifique sin ambigüedades con Uribe en un país que, quedó probado, tiene una amplia mayoría uribista. En las encuestas dobla a sus inmediatos competidores. Y empieza con una base de tres millones de votos de la U en el Congreso, 28 senadores y 49 representantes. Si no se equivoca en materia grave, Santos tendrá la votación más alta en la primera vuelta.La incógnita está en quién lo acompaña a la segunda. Las encuestas empataban a Fajardo, Petro y Vargas. Fajardo, que lucía más fuerte entre ellos, está desdibujado. La estruendosa derrota de su movimiento lo deja mal parado. Su discurso de "ni uribista ni antiuribista" no dice nada y no se le conocen planteamientos con los que la ciudadanía pueda identificarse. Y Mockus le hará mella porque ahora se presenta como una alternativa más atractiva para los independientes y porque le puso techo a sus aspiraciones en Bogotá, bastión del voto de opinión. Fajardo está liquidado.

Petro se mostraba como alternativa. Sin embargo, la pérdida de la tercera parte de la representación del Polo en el Congreso le hace una herida difícil de curar en tan poco tiempo. La fórmula de vicepresidencia le da mayor juego dentro del partido, pero no le suma un voto. ¿Le alcanzará la fuerza de su candidatura en la Costa? No creo.

Vargas Lleras era el tercero en el grupo perseguidor. Pero a Cambio Radical no le fue bien en las elecciones de Congreso. Es difícil saber qué tanto lo afectará ese resultado y si su vicepresidente, una extraordinaria economista costeña, le dará un empujón suficiente. Y carga con un problema de ubicación: los uribistas más duros no lo apoyan porque criticó la reelección y los de la oposición tampoco, porque lo perciben muy a la derecha. Vargas, sin embargo, estaba haciendo la mejor campaña. Está golpeado, pero no puede descartarse.

Mockus dará un salto, no sólo por los buenos resultados en las parlamentarias, sino sobre todo por el impulso de la muy favorable cobertura de medios que ha recibido en estos días. Y se alimentará de la debilidad de Fajardo. Con todo, no creo que le alcance.

Pardo ha salido fortalecido. El liberalismo mantuvo su participación en el Congreso y obtuvo 1.750.000 sufragios nada despreciables. La intención de voto por Pardo es mucho menor. ¿Podrá aprovechar el aliento que le dan las parlamentarias? ¿Será capaz de superar su falta de carisma? Si lo consigue, tiene chance de ir a la segunda.

Quien tiene más posibilidades, sin duda, es Noemí. Los conservadores sacaron tres millones de votos en la consulta y dos millones trescientos en el Congreso. Con sesenta parlamentarios, son la segunda fuerza. Si logra mantener la unidad del partido y, sobre todo, da tranquilidad a los conservadores uribistas, será quien compita con Santos.

¡Y puede ganarle!

En el día del periodista, una triste noticia

Por Andrés Bermúdez Liévano*
OPINIÓN Los que salimos perdiendo con el cierre de 'Cambio' somos los lectores, somos todos los colombianos.
Martes 9 Febrero 2010
 
Me sorprendió mucho abrir eltiempo.com hace un par de días y encontrarme con la noticia de que la Revista Cambio se convertiría en una publicación mensual. Aunque la nota del periódico era escueta y daba pocos detalles, me quedó rondando una leve preocupación. Al pasar el día y enterarme en otros medios de la transformación radical que la revista verá, la preocupación dio paso a la consternación.
No se trata de si Cambio nos gustaba o no. Yo confieso que, siguiendo un hábito típico de la mayoría de gente de mi generación, la compré apenas un par de veces. Pero siempre devoré sus artículos en la versión en línea.

Mi preocupación se puede resumir en un solo párrafo. Sin Cambio, no nos hubiéramos enterado que Agro Ingreso Seguro, un programa de subsidios para el agro, se convirtió en una feria de repartición de fondos públicos. Sin Cambio, no hubiésemos conocido muchos de los detalles del acuerdo entre Colombia y Estados Unidos sobre el uso de las bases militares. Sin Cambio, no hubiésemos podido seguir tantas historias importantes. Y no solo durante el 2009.
Soy periodista, pero acá hablo como lector.

Esta semana una amiga con la que estudié periodismo vivió una situación similar. Desde que regresó a Marruecos el año pasado comenzó a trabajar con Le Journal Hebdomadaire, una revista conocida por su riguroso periodismo de investigación y su insistencia en abordar temas que el gobierno del rey Mohammed VI no quiere ver publicados, como el de la huelga de hambre de la activista saharaui Aminatu Haidar en las Islas Canarias. Esta semana la revista fue cerrada tras haber perdido un juicio y enfrentarse a una multa impagable. Para la mayoría de sus lectores, es un secreto a voces que fue una decisión política.

Los dos casos son absolutamente diferentes. Pero tienen una cosa en común: los que salimos perdiendo somos los lectores. Los que salimos perdiendo con el cierre de Cambio somos todos los colombianos.

Para los lectores la competencia no existe. Nosotros no medimos cuál revista o cuál periódico destapa más ollas podridas. Nosotros no les pedimos que compitan entre sí. A la hora de la verdad, la mayoría de lectores no recordamos quién destapó cuál olla. Si fue Semana quién primero habló de los falsos positivos, o si Cambio fue quien soltó la bomba de Agro Ingreso Seguro. Pero una cosa sigue siendo cierta: todos sentimos indignación cuando lo leímos.

No quiero ser ingenuo al ignorar la realidad económica actual de los medios de comunicación, pero entre más publicaciones hagan periodismo de investigación serio y riguroso, más ganamos los lectores. Y seamos sinceros: no son muchos los medios en Colombia que están en capacidad o tienen la voluntad de hacerlo de manera consistente y continua.

Es así de sencillo como que si este cierre disfrazado de transformación hubiese occurido hace seis meses, podríamos no haber sabido nunca de algunos de estos temas. No llegaremos a saber cuáles ollas podridas se quedarán ahora sin destapar. La pérdida es nuestra.

Hace poco, mi amiga marroquí me envió el texto que un lector de Le Journal Hebdomadaire publicó en su blog. La nota se llamaba “Gracias por haber osado”.

Hoy, yo quiero decirle lo mismo a Cambio. Gracias por haber osado.



* Andrés Bermúdez Liévano es periodista del canal de noticias France 24 y de la Agence France Presse, en París.