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¿Diálogo de paz con terroristas?

Agosto 15 de 2010 - Por: Sari Guerra
Con la llegada de Uribe al poder se libró una victoriosa guerra contra el terrorismo en Colombia. Hubo dos frentes de batalla con éxitos inéditos en la historia reciente propios de un excelente estratega. En 40 años de existencia, Farc y Eln no habían estado tan desacreditadas y decadentes.

En el frente interno de batalla en los terrenos político, militar y jurídico, todos ganados sin contar
otra dura y triunfante batalla en terreno internacional, en materia diplomática.

Anterior a Uribe, los terroristas de Farc y Eln tenían representación diplomática en varios países de Europa y veladamente en Latinoamérica, con su llegada al poder y advertirse el empoderamiento de una sociedad antes arrodillada y con los fuertes golpes militares, tomó fuerza una imparable ofensiva en el terreno jurídico internacional.

Colombia gustó aquella cooperación internacional que antes suplicaba para que otros países iniciaran procesos penales por apoyo al terrorismo, narcotráfico y lavado de activos, y se surtió el efecto.

Porque para ciudadanos de Latinoamérica y otros países del mundo, pertenecer a las Farc o colaborarles ya no es jugar a Robin Hood o policías y bandidos sino es el límite entre ser un delincuente común o un terrorista internacional, figurar en el boletín rojo de Interpol, con posibilidades de ser capturado en cualquier país y extraditado a cualquier país.

El cambio entre la lucha contra las Farc, antes y después de Uribe se centra en que accedió al poder con un lenguaje claro, cargado de sentido común e irrefutable por sus enemigos con el que reeducó la ciudadanía en dos puntos esenciales:

Primero, que no hay un conflicto interno, sino que el Estado repele un grupo narcoterrorista que atenta contra sus instituciones y sus ciudadanos. Las Farc Participan en todo el proceso de sembrado, elaboración y tráfico de drogas ilícitas y son terroristas porque ejecutan actos de terror: Intimidan, asesinan, siembran minas antipersona, secuestran y desplazan. Estar ante quienes pisotean nuestra dignidad humana y ciudadana y que por más de 40 anos nos humillan es apenas sensato y coherente generar un rechazo unánime; sólo se nos pidió eso, que repudiáramos pública y conjuntamente sin temor porque para hacerles frente tendríamos unas FFAA militarmente superiores.

Y así comprendimos en Colombia que con FFAA valientes, decididas y suficientemente apertrechadas podíamos pronunciarnos libremente, y advertimos entonces el respeto de la comunidad internacional y cómo cerraron la puerta a los terroristas que desdeñaban, ultrajaban y a partir de esa exitosa experiencia, muchos países toman Colombia como ejemplo de la lucha contra el terror a nivel mundial.

El otro punto en que el mandato de Uribe nos reeducó fue ante todo abusivo nacional o extranjero cuyo deporte era manosear el término “paz” en Colombia; porque si Farc son terroristas o narco terroristas, no se puede generar diálogo de paz en posición casi igualitaria con un gobierno legítimo, democráticamente elegido. No puede aspirar a ello quien se lucra del secuestro y la barbarie. La mal llamada guerrilla sólo tiene el camino de rendirse, capitular y pagar judicialmente por todo el daño infligido porque ya hay unas FFMM prestas y fuertes para seguirlas replegando y llevándolas a países vecinos en actitud del arrimado indeseable.

Creo acertada la posición uribista frente a los desprestigiados “Diálogos de Paz” y yo incluiría además la palabra paz en ese desprestigio porque en realidad esos clamores son “trampas cazabobos” para los que aún se comen el cuento y el lenguaje de la guerra (que no la hay) siendo puro léxico preuribista.

Piedad Córdoba, entienda que hablar del conflicto está pasado de moda, porque guerra o conflicto interno ya no son predicables en nuestro país. Lo que sí existe en las montanas son grupos desplazando la población con deseos de implantar ese mismo régimen de terror de manera oficial.

Insistir en un conflicto interno entre el Estado colombiano y las Farc es como decir que hay un conflicto político en igualdad de condiciones entre USA y Al-Qaeda. Nadie puede entonces, acudir al artículo 22 de la Constitución Nacional para pedir un diálogo de paz con ese grupo, porque tendrían que alegarlo igual y pedir “diálogos de paz” entre el Estado colombiano y Bacrim o narcos en tanto son la misma calidad de delincuentes porque las farc son en el menor de los casos, delincuentes comunes o terroristas.       

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