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Uribe responde artículo de Washington Post


22 de agosto de 2011 | Política | Por: El Universal de Cartagena

Lo más importante es que el expresidente subraya que estos resultados se lograron con el indudable, riguroso y transparente apoyo por parte del Gobierno de los Estados Unidos.
En una carta enviada a Marcus W. Brauchli, editor  de Washington Post, el expresidente Álvaro Uribe dice que "A lo largo de mi vida siempre he profesado el respeto y el ejercicio de la libertad de prensa, ya que es un componente esencial de una verdadera democracia y una sociedad abierta. Los principios de la libertad de prensa se guiará por la búsqueda de la verdad, sin caer en el territorio de la subjetividad, que elude un juicio justo y el análisis de hechos indiscutibles.

"El artículo mencionado anteriormente ha cuestionado los métodos y resultados de los esfuerzos del Gobierno colombiano para construir una sociedad libre de terrorismo y el narcotráfico y salvar al país del camino hacia un Estado fallido.

“También se ha cuestionado el
apoyo de los Estados Unidos a Colombia, afirmando que los recursos se utilizaron con fines delictivos mediante la participación directa de mi gobierno con la intención de "neutralizar al Tribunal Supremo porque sus magistrados fueron desentrañar los vínculos de investigación entre los aliados en el Congreso de Colombia y las drogas el tráfico de los grupos paramilitares ".

“Tales declaraciones manipulan los hechos y distorsionan la realidad dañando la imagen de un gobierno que desmanteló las estructuras paramilitares en Colombia y extraditados a sus cabecillas principales de los Estados Unidos. También carece de información que durante nuestra administración a más de 1.100 traficantes de drogas fueron extraditados, que los cultivos ilícitos se redujeron en un 50% y que las organizaciones narcoterroristas como las
Farc y el Eln se han debilitado considerablemente. Lo más importante es que el artículo subraya que estos resultados se lograron con el indudable, riguroso y transparente apoyo por parte del Gobierno de los Estados Unidos. Sólo por un simple examen de los hechos es evidente que las motivaciones del Gobierno fueron a combatir a través de la Seguridad Democrática todas las formas de crimen organizado y el no ser parte de ellos, así como algunos falsos testimonios que son incluidos en el artículo.

“El artículo también afirma que nuestro gobierno se centró en la obstrucción de la justicia y de vigilar a los dirigentes sindicales. Sorprendentemente, los autores ni siquiera han revisado todo el apoyo operativo y presupuestario que se asigna a la rama judicial o de la efectiva protección y las garantías dadas a los dirigentes sindicales, periodistas y miembros de partidos de la oposición. También evitó mencionar que yo había solicitado personalmente el Congreso para organizar una audiencia pública con el fin de responder cualquier acusación presentada contra mí, y por alto que en el
Congreso pidió a la audiencia-que han expresado que nunca la Presidencia ordenó ninguna medida contra los miembros de la Suprema Corte o, simplemente, cualquier acción en contra de la ley”.



Respuesta a infamias publicadas en el Washington Post:

Bogota August 21 2011



Mr.Marcus W. Brauchli
Editor
Washington Post


Mr. Brauchli I take this opportunity to express my profound disappointment for the article published on August 20th 2011 by
Karen DeYoung and Claudia J. Duque with the support of Juan Forero under the title: “U.S aid implicated in abuses of power in Colombia”.

Along my life I have always professed and exercised respect for free press, since it is an essential component of a true democracy and an open society. The principles of a free press shall be guided by the search for the truth without falling in the territory of subjectivity, that eludes a fair judgment and analysis of undisputable facts.

The previously mentioned article has questioned the methods and results of the
Colombian Government efforts to build a society free of terrorism and narco-trafficking and save the country from the path toward a failed state. It has also questioned the United States support to Colombia, claiming that resources provided were used for criminal purposes by direct involvement of my administration with the intention to “neutralize the Supreme Court because its investigative magistrates were unraveling ties between allies in the Colombian congress and drug-trafficking paramilitary groups”.

Such statements manipulate facts and distort reality harming the image of a government that dismantled the Paramilitary structures in Colombia and extradited their main kingpins to the United States. It also lacks to inform that during our administration more than 1.100 drug dealers were extradited, that illicit crops were reduced by 50% and that narco-terrorist organizations like
FARC and ELN were substantially weakened. Most importantly the article does not highlight that such unquestionable results were achieved with the transparent and rigorous support from the United States Government. Just by a simple review of the facts it is evident that our government motivations were to combat through Democratic Security all forms of organized crime and not to be part of them, as some false testimonies irresponsibly included in the article claim.

The article also claims that our government was focused in obstructing justice and surveilling union leaders. Surprisingly the authors have not even reviewed all the operational and budgetary support given to the judiciary branch or the effective protection and guarantees given to union leaders, journalists and members of opposition parties. They also avoided mentioning that I had personally requested
Congress to organize a public audience in order to respond any accusation filed against me; and ignored that -in the requested congressional hearing- I have expressed that the Presidency never ordered any action against members of the Supreme Court, or simply any action against the law.

 Mr. Brauchli during my eight years in office our administration worked hard to restore confidence and to create a path to prosperity for all Colombians. We succeeded in that effort thanks to our daily commitment to work with transparency, consistency and competence, open to public scrutiny.

For all the exposed reasons I consider that the article authors have acted recklessly and without any rigor, by placing defamatory accusations and endangering the image of Colombia and my administration, without an impartial evaluation of events and testimonies.

Sincerely


Alvaro Uribe Velez
Former President of Colombia

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