25 de agosto de 2011 | OPINIÓN | Por: FERNANDO LONDOñO HOYOS
Llegó el momento supremo. ¿Y qué nos encontramos? Pues que no hay un peso en el presupuesto para reparar a las víctimas.
Llegó el momento supremo. ¿Y qué nos encontramos? Pues que no hay un peso en el presupuesto para reparar a las víctimas.
La ley de víctimas es una forma de acomodar un proceso de paz en un futuro no muy lejano y darle un espacio político y beligerante a unos grupos terroristas que permanentemente violan el Derecho Internacional Humanitario.
Esta ley es el camino fácil más caro que encontraron para no solucionar el problema de fondo de Colombia: las personas no sienten confianza en el aparato judicial, porque éste con sus actuaciones genera más violencia que la que evita.
"Como a los toreros tremendistas, todo el tendido nos aplaude. Por ahora."