ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
Escucha"#PEGA Peláez y Gardeazábal, agosto 1 2018" en Spreaker.
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Alonso Lucio ex M-19 asesor de paramilitares y amigote de los Nule. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Alonso Lucio ex M-19 asesor de paramilitares y amigote de los Nule. Mostrar todas las entradas

Y se fue la Fiscal de Hierro


7 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS

Se fue la Fiscal de Hierro. Para algunos quedan sus palabras. A otros nos bastan sus silencios.
"Para verdades, el tiempo y para justicias, Dios". José Zorrilla
    Estamos agradecidos con la señora fiscal Morales. En su despedida de comedia nos quiso dejar resueltos todos los enigmas y satisfechas todas las dudas. Suponemos que lo hizo a propósito. Y por eso se lo agradecemos.
    En la escena, que nadie le pedía, dejó establecido el papel principalísimo que en los asuntos de su despacho representaba su marido. Sin importarle su dramática confesión de culpabilidad en el asalto al Palacio de Justicia; pasando por encima de su azaroso trasegar por la guerrilla; volteando la hoja, como ahora se dice, de sus cercanías con el Eln y de sus entusiastas servicios a la noble causa de 'Macaco', Mancuso y 'don Berna', la Fiscal lo puso en la primera línea del proscenio. Para que supiéramos a quién agradecerle tantos favores recibidos.
    Nada se guardó la Fiscal de sus odios, con lo que nos ahorró la tarea de descubrirlos. Como tampoco economizó la exaltación de sus entusiasmos, cercanamente emparentados con todos esos odios que su corazón de buena cristiana apacienta. Nada hizo más grande que perseguir a Andrés Felipe Arias, acusado de firmar sin licitación un contrato con la OEA, y a Bernardo Moreno, quien carga la culpa de pedirles a dos periodistas que rectificaran una noticia incorrecta, y a Luis Carlos Restrepo, que a falta de otro cargo termina perseguido por tráfico y fabricación de armas. Parece que el distinguido siquiatra tiene especialidad en el diseño, construcción y puesta a punto de ametralladoras y morteros. Más de un año y de 28.000 empleados a su servicio le alcanzaron para eso. Quién sabe lo que hubiera pasado si la dejan tres años adicionales enderezando entuertos y desfaciendo agravios.
    Pero en el juego de paradojas que ella maneja, doña Viviane pobló su discurso de silencios. Por ejemplo, nada nos dijo de lo que hizo para resolver el misterio del microtráfico de estupefacientes, que tiene incendiada a la sociedad colombiana. Tampoco supimos de la marcha de sus investigaciones contra las llamadas bandas criminales, que azotan el país entero. Ni avanzó un paso para que supiéramos por qué andan enloquecidas las Farc, o lo que de ellas ha quedado, destruyendo pueblos, asaltando caminos, volando oleoductos, asesinando gente indefensa.
    Lástima, también, se guardó el secreto de las hazañas de su Despacho en la Extinción de Dominio de los bienes de los delincuentes. Como nada hemos sabido sobre la materia desde su posesión, hubiera sido esta la hora de sacudirnos con sus éxitos gloriosos.
    Creíamos llegado el momento de poner en evidencia a los que desde la sombra urdieron la trama de la estafa de DMG, la mayor que se ha cometido en Latinoamérica, y que dejó sin blanca a centenares de miles de familias pobres y medianas. Nada dijo sobre el tema, tal vez de puro discreta. Hubiera disgustado a algunos de los conspicuos abogados que tiene más cercanos a su corazón.
    La señora de Lucio participó en la denuncia del robo de cuatro y medio billones de pesos de la salud, acontecimiento que habría tenido lugar, cómo no, en la época de Uribe Vélez. Le tocó el turno de la partida y al parecer las pesquisas en firme van como en treinta o cuarenta millones de pesos, de dudoso extravío.
    Entre los afanes y las lágrimas del adiós, nos dejó a oscuras sobre la marcha del proceso que supuestamente adelantó contra Ángela María Buitrago, la fiscal que se inventó un testigo para condenar al coronel Plazas Vega. Y nada nos dijo sobre los testigos histriones que han sido sorprendidos mintiendo sin compasión ni medida en procesos cruciales, la mayoría contra políticos amigos de Álvaro Uribe o contra oficiales de las Fuerzas Militares.
    Se fue la Fiscal de Hierro. Para algunos quedan sus palabras. A otros nos bastan sus silencios.

PRUEBA DEFINITIVA

4 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: RAFAEL NIETO LOAIZA

La señora Fiscal sostuvo en su discurso que las críticas a su gestión y al impacto que tiene su relación con Lucio son "ataques perversos e inhumanos, bajos, infames y calumniadores".
En una identificación mesiánica, agregó: "dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte y levante contra ustedes toda clase de calumnias? alégrense porque les espera una recompensa en el cielo".
Me he quedado con la duda de si Morales se ve a sí misma divina y cree que por ella "calumnian" a Lucio, que habrá de ganarse la eternidad, o si, por el contrario, es ella la que ve a Lucio como un dios y la que por él recibe "ataques infames".

El amor es ciego, compañero. Pero, pregunto yo, ¿cuándo se cuestionó a la exfiscal o a su marido por sus convicciones religiosas? Nunca, que yo haya visto. La Fiscal es la Fiscal y no el Procurador, a quien por godito no le perdonan creer en lo que cree.

En fin, la fe que profese Morales es asunto íntimo y no del debate público, como tampoco lo son, en principio, sus sentimientos amorosos.

Sí preocupa, en cambio, que la encargada de la persecución de los criminales en Colombia tenga como compañero de lecho y de deberes conyugales a un personaje con los antecedentes de Lucio: guerrillero del Eme y protegido por el Eln, asesor pagado por los paramilitares, con denuncias de vínculos con los narcos y de intervenciones oscuras en el cartel de la contratación en Bogotá.

Lucio es un tipo excepcional que construyó compadrazgos en lo más apestoso del bajo mundo y al que no le falta contacto alguno con las organizaciones criminales más poderosas y peligrosas del país.

Guardadas las distancias, es como si en Estados Unidos nombraran fiscal a la esposa de Al Capone.

La Fiscal, además, nunca aclaró si ella también recibió remuneración de los de Ralito o si, como su marido, viajó en sus aviones, o si el estipendio que recibía Lucio de los paras era para compartir entre ambos. Eso sí, nos advirtió que "por ahí" deberían andar fotos y videos de esas compañías.

Así que, perdonarán, yo no entiendo aún los aplausos que algunos le han dado. ¿Fue tan buena la gestión de Morales? ¿Cómo en qué exactamente? ¿En que todavía estén sueltos Julio Gómez y Emilio Tapia, cerebros del desfalco a Bogotá? ¿O en la negociación de penas bajas para los Nule? ¿O en que los terratenientes responsables de la división fraudulenta de predios para obtener más subsidios en AIS estén libres y en cambio Arias esté detenido por firmar un convenio con el IICA, que antes una docena de ministros también habían firmado?

¿En obligar a Luis Carlos Restrepo a exilarse?

Morales fue exitosa, sin duda, tramitando su pensión por invalidez absoluta, aunque nunca nos explicara cómo, con semejante discapacidad, podía también ser fiscal. Y efectiva fue también cambiando a un corajudo Vicefiscal, que tenía la tarea de investigar a su marido, por no sentarse a manteles con el investigado. Por cuenta de ese cambio, tendremos un fiscal encargado que no reúne los diez años de experiencia que se necesitan para el cargo. Morales no tiene mucho más para mostrar. Excepto, claro, que se crea que la Fiscalía está para perseguir uribistas por el hecho de serlo y que eso merezca aplauso.

De manera que si los liberales consideran que Morales tiene altísimas calidades y es una formidable ejecutiva, mejor sería que le pidan a Santos nombrarla en el gabinete. En Colombia, agobiada como está por el crimen, es un imperativo que no haya duda alguna sobre quien esté a cargo de la investigación y la acusación de los delincuentes. En otro cargo, quizás el peso de sus afectos no tenga riesgos.

Por eso quedé estupefacto cuando la Fiscal sostuvo que el Presidente ofreció incluirla de nuevo en la terna. Aunque me queda la duda, porque por ahí anda el antecedente de la contradicción entre Santos, que sostuvo que nada le dijo Morales sobre su relación con Lucio antes de postularla, y ella, que dice que sí le contó.

Santos se juega aquí buena parte de su futuro. Si la nómina de nuevo, será una trompada a quienes creen que la Fiscalía debe estar libre de cualquier cuestionamiento y no está para hacer política. Es una decisión definitiva.

La caída

4 de marzo de 2012 | El observador | Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

La fiscal Morales fue víctima de la arrogancia de quienes se tomaron el poder en la Corte Suprema de Justicia y la pusieron al servicio de intereses distintos a la aplicación de Justicia, o de la ambición por imponer “el siglo de los jueces” de que habló Augusto Ibáñez cuando fue presidente del Tribunal.
De nuevo se abre el abismo de la interinidad para restarle legitimidad a una entidad de la que depende ni más ni menos que el combate al crimen y la corrupción en Colombia
Otra vez, la Justicia paga los platos rotos por quienes la usan para hacer política. Y de nuevo se abre el abismo de la interinidad para restarle legitimidad a una entidad de la que depende ni más ni menos que el combate al crimen y la corrupción en Colombia.
Está claro que la caída de la fiscal Viviane Morales no fue causada por su samperismo, aquel de “aquí estoy y aquí me quedo”. Y no parece que en la decisión del Consejo hayan influido sus actuaciones en el procesamiento a exfuncionarios uribistas acusados de graves delitos. Incluso se puede decir que su retiro no fue ocasionado por Carlos Alonso Lucio, el peor enemigo de la credibilidad de su esposa.
La fiscal Morales fue víctima de la arrogancia de quienes se tomaron el poder en la Corte Suprema de Justicia y la pusieron al servicio de intereses distintos a la aplicación de Justicia, o de la ambición por imponer “el siglo de los jueces” de que habló Augusto Ibáñez cuando fue presidente del Tribunal. Y del magistrado Jaime Arrubla, quien se dio el lujo de decir que votaba “afirmativamente, no obstante, y en esto quiero aclarar, me parece que la interpretación correcta es sobre los 23 votos, porque estos son los miembros de la Corte”. Y de rematar afirmando: “Yo mismo tengo mis reservas, eso si, lo hago por esta sola vez y para que salgan estas votaciones, si no salen, tampoco vuelvo, ni quedo obligado a seguir interpretando de esta manera”.
Fueron ellos quienes encabezaron los esfuerzos que frustraron la posibilidad de escoger los 5 magistrados que faltaban para completar los 23 y así proceder a elegir el Fiscal General de la Nación. Es curioso que el mismo día, y una vez elegida la doctora Morales con 14 votos y no los 16 que exige el reglamento de la Corte, se hubieran podido llenar las vacantes que durante meses fue imposible. Y que en la misma sesión se hubiera podido escoger Presidente, algo también imposible.
Que la elección fuera ilegal, lo dice el Consejo de Estado. Que se produjo un posible delito en la elección, lo insinuó el presidente actual de la Corte al apresurarse a decir que “si hubo error no fue de mala fe”. Y queda claro que el problema fue causado por el afán de hacer política, no tanto con la elección de la doctora Morales como con la negativa de escoger un Fiscal durante 13 meses, dos ternas y más de 20 votaciones.
Sin duda, esa posición fue producto del enfrentamiento que les planteó a los magistrados el entonces presidente Álvaro Uribe. Pero tal desafío no debió llevarlos a dejar sin Fiscal titular al Estado, con la Justicia involucrada en un conflicto político y al país resentido por la impunidad, la demora y la ausencia de un compromiso en la resolución de los litigios y en el esclarecimiento de los delitos.
Entonces, la caída de la doctora Morales no fue causada por los periodistas que la odian según dijo en un acto que tuvo más de manifestación populista que de despedida. La produjeron quienes han pretendido imponer el gobierno de los jueces que están de espaldas a las realidades, golpeando de nuevo la credibilidad de la Justicia en Colombia.
Y, como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga. La decisión del Consejo de Estado salvará a Viviane Morales del escándalo que puede producirse si la Fiscalía ratifica las vinculaciones de su esposo Carlos Alonso Lucio con el paramilitarismo y otros géneros delictivos.

¿La prensa tumbó a la Fiscal?

4 de marzo de 2012 | ANÁLISIS | Por: REDACCIÓN EL COLOMBIANO

Aunque la Fiscal culpe a los medios de su caída, los periodistas dicen que solo hacían su trabajo.
Al anunciar su renuncia como Fiscal General de la Nación Viviane Morales se declaró víctima de una "escalada de ataques perversos e inhumanos de algunos periodistas y medios". Insinuó también que el Consejo de Estado habría sido sensible a la presión de los medios.
¿La tumbaron los medios? O temas como el fallo del Consejo de Estado o la pensión vitalicia que recibe por invalidez, pero que no la inhabilitó para trabajar en la radio y para postularse a uno de los cargos públicos más importantes del país.

"La prensa no tumbó a Viviane Morales. Significaría que todo lo que escribimos está signado por el tema de que queremos tumbar a alguien. He hecho muchos cuestionamientos a casi todos los fiscales y eso no significa que quiera tumbarlos. Realmente quien tumbó a Morales fue esa pelea de élites, entre el uribismo y el santismo", asegura María Jimena Duzán, columnista de Semana.

También pesaron mucho los cuestionamientos relacionados con su esposo Carlos Alonso Lucio. Primero por ocultarle al presidente Juan Manuel Santos su relación con el excongresista, quien asesoró a las Auc y al Eln. Desde la prensa se preguntaba si las decisiones de la Fiscal podrían ser influenciadas por este hombre, que pagó una condena por estafa y falsa denuncia y sobre quien siguen pesando cuestionamientos.

Fueron sucesivas las columnas en ese sentido en los medios de columnistas como María Jimena Duzán, María Elvira Samper, Cecilia Orozco y María Isabel Rueda, y posiciones editoriales como las de EL COLOMBIANO. Francisco Santos hizo lo propio en radio.

La prensa hizo cuestionamientos éticos a la Fiscal sobre su relación con Lucio y la posible injerencia de éste en sus decisiones.

Uno de los episodios que reveló esa posible intromisión, fueron unas llamadas que habría hecho el excongresista a algunos fiscales para "darles sugerencias". Morales, por su parte, defendió a su esposo y solicitó a la revista Bocas aclarar una información sobre las condenas de Lucio.

No la tumbó la prensa
Los señalamientos que hizo la Fiscal están dirigidos contra los periodistas que cuestionaron su relación con Lucio, incompatible con su investidura, dice María Jimena Duzán.

"A ella lo que no le gustó fue que indagáramos en un tema de resorte del periodismo que es, cuáles eran las incompatibilidades éticas que tenía debido a su relación con el cuestionado Lucio , pero eso no nos convierte en calumniosos, perversos o golpistas".

Para Francisco Santos, director de RCN Radio, decir que los medios tumbaron a la fiscal es, " buscar la calentura en la sábana". Agregó que en esta historia los medios simplemente hicieron lo que les correspondía.

"El papel de la prensa es revelar incompatibilidades o hechos ilegales o debilidades éticas. Los periodistas hicimos esa denuncia y quienes están en cargos públicos saben que en esos temas serán escudriñados, y ella más, teniendo el antecedente de que el Presidente le preguntó si estaba casada con Lucio y dijo que no"

TEXTUALMENTE

Las preguntas sobre la fiscal Viviane Morales

MARIA ELVIRA SAMPER
Columnista de El Espectador
En su columna, "Gajes del oficio" del 11 de diciembre de 2011, indicó que: "Poner el dedo en la llaga, abrir interrogantes, cuestionar o preguntarse por la posibilidad de que Lucio pueda tener influencia en algunas de sus decisiones, o en las de algunos funcionarios del ente de control, e incluso tener acceso a información reservada, no sólo es lícito, necesario y pertinente, sino una obligación periodística (...) El escrutinio público de su vida privada es uno de los costosos peajes que debe pagar por tan altos ministerios. Gústele o no, y aunque la saque de casillas".

MARIA JIMENA DUZÁN
Columnista de Semana
En la nota de opinión, "La fiscal neutra" del 25 febrero de 2012, afirmó: "No le queda bien dar la sensación de que nos está diciendo una mentira o de que está evadiendo el tema cada vez que los medios se lo preguntan, como sucedió esta semana cuando Darío Arizmendi la increpó y ella dijo que no respondía esa pregunta porque eso era resorte de su vida privada (...) A la fiscal hay que juzgarla por sus actos y no por su vida privada. Pero también ella tiene que ser sincera cuando un tema personal aflora en la palestra pública."

CECILIA OROZCO
Columnista de El Espectador
En "Río revuelto, ganancia del uribismo", 20 de diciembre de 2011, dijo: "La fiscal se metió en un problema de orden ético y político por la probada mala conducta de su marido (...) Otra, que los investigados que tratan de impedir que les examinen la suya aprovechen el río revuelto para obtener ganancias de pescadores." En "Intereses mezquinos", 28 de febrero de 2012, escribió: "Y Morales podría irse, paradójicamente, como víctima de intereses mezquinos y no por el grueso yerro que cometió alzándose de hombros frente a su obligación, con tal de darle gusto a su corazón".

Postura crítica en nuestros editoriales

1. Por fin, Fiscal en propiedad - 3 de dic/2010 
"La doctora Morales tiene trayectoria política, que de por sí no la descalifica para el descomunal reto que asume, pues ciertamente ha ido aparejada a una importante actividad académica. Lo que tendrá que demostrar es que en su trascendental ejercicio primará la función jurisdiccional que le corresponde, y no la de representante de determinada corriente política, con la cual en el pasado ha tenido evidente cercanía (...)

Es un ente de enorme poder, en el cual las virtudes de prudencia, independencia, imparcialidad y probidad deben distinguir a todos sus funcionarios, en primer lugar a su cúpula".

2. Ya no es un asunto privado -  21 de dic/2011
"El asunto de su relación de pareja con un hombre sumamente cuestionado, polémico y con una credibilidad baja -por no decir nula- y además incurso en varios asuntos turbios, es un tema que desborda el núcleo privado (...)

Los problemas del cónyuge de la doctora Viviane Morales salpicarán constantemente a la alta funcionaria (...) No puede cerrarse más en el escudo de 'mi vida privada' (...)

Colombia no puede someterse a una especie de reality de un 'amor a toda prueba' a costa de su administración de justicia. La doctora Morales debe considerar seriamente separarse del cargo. Es primero el interés público, y ella debe estar consciente de ello".

3. pese a todo, lo jurídico basta - 24 de feb/2012
"La demanda que cursa contra la elección de Viviane Morales tiene soporte probatorio en el penoso episodio en el cual los magistrados de la Corte Suprema, por mayoría, acordaron interpretar por 'una sola vez' el reglamento interno de la Corte (...)

La gestión de Morales no ha sido buena, ha estado cargada de yerros, sesgos, falta de imparcialidad y de conocimientos especializados para los enormes retos que impone ese alto cargo.

Y, para ajustar con una desafortunada circunstancia personal que hace rato sobrepasó la esfera íntima para tornarse en un problema mayúsculo para la recta administración de justicia en nuestro país".

Cabeza de caballo

29 de enero de 2012 | OPINIÓN | Por: María Isabel Rueda


Considero mi deber interpretar a miles de colombianos que se aterraron de saber que el esposo de la Fiscal General era el encargado de diseñarles a las autodefensas de Colombia fórmulas para refundar la patria.

No me considero satisfecha con las respuestas que les da a las preguntas de mi columna anterior.

Los mafiosos mandan cabezas de caballo. A mí me mandaron una citación judicial. Señora Fiscal: queda demostrado que usted puede hostigarme judicialmente poniendo a su servicio personal el aparato de la Fiscalía y hacerme todas las "citaciones judiciales flash" que quiera. Como los demás ciudadanos, faltaba más, atenderé esta y las que vengan. Pero he solicitado la garantía del acompañamiento disciplinario de la Procuraduría.
Señora Fiscal: no les temo a las cabezas de caballo. (Aunque mi papá, que es un hombre sabio de 87 años, me dice que debería...)
El problema es este. Considero mi deber interpretar a miles de colombianos que se aterraron de saber que el esposo de la Fiscal General era el encargado de diseñarles a las autodefensas de Colombia fórmulas para refundar la patria.
Por ese motivo, no me considero satisfecha con las respuestas que, en su carta al director de EL TIEMPO, les da a las preguntas de mi columna anterior. Incluso, me suscitan unas nuevas.
1. En su carta nos informa que el abogado Abelardo de la Espriella presentó denuncia penal contra el testigo Alejandro Zorrilla Díaz, con C.C. 80097317, porque se sintió calumniado por él. ¿Su esposo Carlos Alonso Lucio también se sintió calumniado? ¿Presentó denuncia contra Zorrilla? ¿Por qué no? Si a usted Zorrilla le parece un testigo mentiroso, ¿cuántos otros paramilitares o narcotraficantes distintos a Zorrilla han mencionado en sus declaraciones a su esposo? ¿Todos mentirosos?
2. ¿Usted o su esposo fueron interrogados alguna vez por la justicia sobre el testimonio de Zorrilla? Responde: "... nunca fui vinculada a esa investigación, porque no había mérito para ello, y tampoco fui llamada a declarar por autoridad alguna respecto de los hechos referidos por el señor Zorrilla". Dice usted en su carta que por ello los 120 millones de pesos que el Estado colombiano le pagó a Zorrilla por su colaboración con la justicia "fueron un gasto innecesario, porque no fue eficaz". ¿Cómo podía ser eficaz, si usted y su esposo nunca fueron llamados a declarar? ¿Sabe usted cómo evaluó la Corte Suprema de Justicia el testimonio de Zorilla?
3. ¿Estuvo usted efectivamente en ese "foro académico" en Cali pagado por las Auc? Responde: "A este evento acompañé a mi esposo Carlos Alonso Lucio, quien ofreció una conferencia sobre procesos de paz". ¿Cuando usted fue a ese "foro académico" sabía que su esposo era asesor de los paramilitares? ¿Se enteró de que otras personas devolvieron sus pasajes al enterarse de que estaban pagados por los paramilitares?
4. ¿Qué medio de transporte utilizó para llegar al foro de Cali? ¿Aéreo? ¿Quién pagó los pasajes? No responde. ¿En qué avión viajaba Lucio en la época en que daba esas "conferencias sobre procesos de paz"? ¿Lo oyó alguna vez hablar de 'Macaco'? ¿De 'Julián Bolívar'? ¿En qué contexto?
5. ¿Entregó usted conceptos constitucionales a las Auc? Responde: "Nunca ofrecí asesoría ni absolví consultas a ningún tipo de grupo armado ilegal".
6. ¿Su esposo, Carlos Alonso Lucio, sí absolvía consultas de grupos armados ilegales? ¿Él le pidió algún tipo de conceptos constitucionales para llevarles a las Auc? ¿Podría jurar sobre una Biblia que su esposo no recibió algún tipo de honorarios, estipendios, propinas, pasajes, invitaciones o viáticos de algún jefe de las autodefensas, por sus asesorías? En calidad de esposa de Lucio, se benefició, por ejemplo, de algunos pasajes?
Por último, pongámonos de acuerdo sobre lo que viene. Cuando se le ocurra volverme a citar a alguna diligencia judicial ante su despacho, respetuosamente le pido que lo haga en mi casa; que me conceda un plazo algo más razonable que 48 horas para que pueda acatarlas, como todos los demás ciudadanos. Y, por favor, no me vuelva a mandar razones de carácter judicial a través de La W.
De usted, atentamente, esta humilde ciudadana.

Fiscal Morales, ¿hasta 2013?

21 de enero de 2012 | Judicial  | Por: María del Rosario Arrázola

Magistrados sostienen que su período vence el otro año

La fiscal general de la Nación, Viviane Morales Hoyos. / David Campuzano - El Espectador

Un sector de la Corte Suprema no ve con buenos ojos su unión con Carlos A. Lucio. Promueven consultas sobre el tiempo que le queda en ese cargo. Además, están pendientes de fallo del Consejo de Estado.

El segundo matrimonio de la fiscal Viviane Morales Hoyos con el controvertido Carlos Alonso Lucio no sólo le significó una avalancha de críticas de distintos sectores de la opinión pública, columnistas y hasta procesados como el excomisionado Luis Carlos Restrepo, sino que provocó en algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia una molestia manifiesta. Algunos en reuniones privadas han manifestado que dicha unión los puso en jaque porque fueron ellos los que la escogieron en el cargo.
El pasado del exguerrillero del M-19, su condena por falsa denuncia, su cercanía con exjefes del narcotráfico que luego fueron extraditados y la asesoría que le prestó a la cúpula del paramilitarismo en tiempos de Santa Fe Ralito, ponen bajo sospecha el nombre de Carlos Alonso Lucio, hoy sin deudas con la justicia, pero casado con la mujer que investiga la ilegalidad del país y que representa aquella frase de cajón de la majestad de la justicia. Fue el pasado 26 de octubre en la iglesia cristiana Casa sobre la Roca cuando Morales y Lucio formalizaron sus segundas nupcias.
Y desde entonces un grupo de magistrados de la Corte Suprema comenzaron a interesarse en el proceso que adelanta la Sección Quinta del Consejo de Estado en el que se demandó la terna en la que terminó elegida como fiscal Viviane Morales Hoyos. Una vez terminó su período el fiscal Mario Iguarán en julio de 2009, el presidente Álvaro Uribe postuló en su reemplazó a la terna conformada por Camilo Ospina, María Victoria Uribe y Juan Ángel Palacio. Los candidatos no llenaron las expectativas de la Corte, ninguno obtuvo los 16 votos exigidos y en el entretanto se fue desintegrando la terna.
Uribe Vélez, a medida que ellos iban renunciando a su aspiración, fue llenando sus vacantes e ingresaron a competir por el cargo de fiscal el exconsejero de Estado Marco Antonio Velilla, la procuradora delegada Margarita Cabello y el exmagistrado de la Corte Jorge Aníbal Gómez. Entonces vino el cambio de gobierno y ante la imposibilidad de que los magistrados de la Corte Suprema se pusieran de acuerdo para elegir, comenzó a tomar forma una nueva terna. Esta vez del nuevo presidente Juan Manuel Santos.
Ninguno de los tres candidatos de Uribe había renunciado a su aspiración y, sin embargo, un concepto de la sala de consulta del Consejo de Estado avaló el cambio. En poco tiempo el presidente incluyó los nombres del exprocurador Carlos Gustavo Arrieta, del hoy ministro Juan Carlos Esguerra y de la abogada constitucionalista y exsenadora Viviane Morales Hoyos. En diciembre de 2010 la Corte Suprema la eligió, pero apenas con 14 votos de los 16 que exige la mayoría calificada. No había pasado ni un mes desde su posesión y ya había sido demandado este proceso.
Según el demandante Ferleyn Espinosa, el presidente Santos no podía cambiar la terna, la Corte violó su reglamento interno porque para elegir al fiscal se necesitan los votos de las dos terceras partes de los miembros que integran la Corte, es decir, 16, y se modificó esa interpretación para favorecerla. Al momento de la elección sólo había 18 magistrados y no 23, porque no se habían llenado unas vacantes. No obstante, después en una sesión de confirmación, Viviane Morales obtuvo los 16 votos.
Esta demanda le correspondió al magistrado Mauricio Torres. Hoy está a punto de ser fallada, con la diferencia de que el tema Lucio interesó a sus colegas de la Corte Suprema de Justicia. Dicho de otro modo, el fallo que deberá emitir el Consejo de Estado en las próximas semanas tiene un factor extraprocesal que podría poner en aprietos a Morales: Carlos Alonso Lucio. La Procuraduría, no obstante, emitió concepto favorable para que se mantenga la elección de la fiscal. El exsenador Víctor Velásquez impugnó esa demanda al considerar que no tenía ni pies ni cabeza.
Sin embargo, consultado por El Espectador el viernes pasado señaló escueto: “Con toda esa vaina de Lucio no se me haría extraño que decretaran la nulidad de la elección de Viviane Morales. En estricto derecho no debería pasar, pero hoy se cruzan intereses que podrían tumbarla”. Para el abogado de la fiscal, Gabriel de Vega, lo que está pasando es muy sencillo: “Los imputados por la Fiscalía le están armando sindicato a la doctora Viviane Morales”. Según dijo, están tranquilos porque los argumentos para desvirtuar esta demanda ya fueron expuestos.
Pero no es todo. Este mismo sector de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que privadamente rechazaron su matrimonio con Carlos Alonso Lucio, se han dado a la tarea de evaluar si el período de la fiscal Morales termina en julio de 2013 o enero de 2015. Es decir, estos magistrados consideran que la interinidad de Guillermo Mendoza Diago como fiscal, entre julio de 2009 y enero de 2011, forma parte del período de Viviane Morales y, por lo tanto, debe salir de ese cargo en julio de 2013.
Para muchos otros el tiempo de cuatro años de Morales debe empezar a contar desde el día de su posesión hace un año. Lo claro en este caso es que algunos magistrados de la Corte están promoviendo la idea de que el período de Morales finaliza en 2013. Y ello se debe ni más ni menos a la incomodidad de los juristas por el esposo de la fiscal: Carlos Alonso Lucio. Así lo constató El Espectador con distintas fuentes allegadas a algunos magistrados y a la propia Viviane Morales.
Es más, como ya lo había publicado este diario, cuando se decantó en la Corte el nombre de Viviane Morales como próxima fiscal había una tranquilidad y era que ya no estaba con Carlos Alonso Lucio. Por eso, cuando se enteraron de que habían retomado su relación, un sector de la Corte se sintió incómodo. Y desde entonces empezaron estas discusiones informales que ya llegaron a oídos de la Casa de Nariño.
El abogado Gabriel de Vega sí dejó constancia de que intereses muy poderosos buscan hacerle daño a Viviane Morales por los éxitos de su gestión y porque tiene entre los palos a personajes que antes eran intocables. Nadie parece estar en contra de ella, sino más bien de su esposo.
Entrevista de la fiscal en CNN en Español
“No me están cuestionando una sola de las decisiones que he tomado como fiscal”. De esa manera, la fiscal Viviane Morales resumió la que considera su situación actual, y es que sus opositores quieren sacarla del camino con ataques personales que podrían afectar su “carrera pública inmaculada”.
En entrevista con CNN en Español, la alta funcionaria aseguró que las suspicacias a su alrededor son “de mala fe” y que no va a dejar de luchar contra la corrupción. Pidió que las decisiones de la Fiscalía no sean interpretadas como contra un determinado sector político, “porque van en contra es de los delitos y los delincuentes”. De paso, rechazó tener aspiraciones presidenciales.
Cuestionada por los problemas que ha generado su matrimonio con el polémico excongresista Carlos Alonso Lucio, afirmó categóricamente: “Él no me ha metido en ningún lío. Las decisiones mías han sido por amor, por convicción y estoy con él por eso, porque creo que es la persona con quien quiero compartir mi vida”.

El testimonio de Zorrilla

22 de enero de 2012 | COLUMNA | Por: MARÍA ISABEL RUEDA

Doctora Vivian Morales: en vista de que su juez natural no se las hará nunca, le pido respetuosamente que me responda las siguientes preguntas.

Doctora Vivian Morales: ¿Alguna vez tuvo noticia de la existencia de este testimonio?

El señor René Alejandro Zorrilla Díaz, con c.c. 80'097.317, acudió el 11 de septiembre del 2008 a la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía. Su propósito era relatar unos hechos que conoció "por haber sido amigo de alias 'Gordolindo' y empleado de Rocío Arias Hoyos".
El sujeto asegura bajo juramento: "En lo que pude conocer cuando acompañé a Rocío Arias, el Estado Mayor de las autodefensas siempre propendía por el logro de una gran Asamblea Nacional Constituyente, emulando al armisticio del M-19, o un referendo. La persona que fue comisionada para estructurar la propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente fue Carlos Alonso Lucio. En teoría, Lucio le imprimiría dinámica política a la negociación Auc-Gobierno, por su experiencia en la guerrilla desmovilizada M-19. (...) Otro valor agregado era su esposa Bibian (sic) Morales, experta constitucionalista".
Más adelante cuenta con lujo de detalles cómo se organizó y financió uno de los "foros académicos" de las Auc en la ciudad de Cali, entre el 8 y el 9 de abril del 2005. Según Zorrilla Díaz, alias 'don Berna' estaba preocupado de que el foro fuera utilizado por parte de un conocido abogado con fines políticos particulares. Por lo cual 'don Berna' tomó la palabra para afirmar que "estos foros deben ser para lanzarle al país la propuesta de consulta o asamblea por la paz que nos dé el blindaje. (...) En este ejercicio académico debe haber un tema que sea el referéndum social por la reconciliación nacional, el cual lo debe tratar el doctor Carlos Alonso Lucio. Repito que el propósito de estos foros debe ser el de promover la segunda versión de la séptima papeleta".
Cuenta Zorrilla que, por orden de 'don Berna', "se procedió entonces a recolectar 40 millones de cada uno de los bloques". Que "aproximadamente a ese foro en Santiago de Cali asistieron tres mil personas". Que "todos los invitados como panelistas al foro recibieron sus tiquetes aéreos". Que "los estudiantes asistieron en buses que los transportaron desde sus regiones pagados con dineros de las Auc". Que "Wilson Borja y Piedad Córdoba, congresistas, devolvieron sus respectivos tiquetes aéreos aduciendo que no asistirían a un evento pagado con dineros de las Auc". Y que a este foro "asiste Carlos Alonso Lucio acompañado de su esposa BIBIANE (sic) que por su conocimiento en derecho constitucional, era consultada frecuentemente por comandantes como Ernesto Báez, sobre la forma y la estrategia para consultar al pueblo en un referéndum o consulta popular".
El señor Zorrilla adjunta al expediente  fotografía de la pareja haciendo su ingreso al foro, Lucio adelante en muletas, ella detrás con la cabeza baja.
Doctora Vivian Morales: en vista de que su juez natural no se las hará nunca, le pido respetuosamente que me responda las siguientes preguntas: ¿Alguna vez tuvo noticia de la existencia de este testimonio? ¿Fue usted llamada en algún momento por la Fiscalía para pronunciarse sobre lo que en este expediente se dice? ¿Sabe dónde está el señor René Alejandro Zorrila Díaz? ¿Estuvo usted efectivamente en ese "foro académico" en Cali pagado por las Auc? ¿Podría usted decirle al país qué medio de transporte utilizó para llegar allí? ¿Sabía usted que, según este testimonio, su esposo era el encargado de darle estatus político a las Auc para refundar la patria? ¿Por conducto de su esposo, entregó o no conceptos constitucionales a las Auc? En caso afirmativo, ¿le pagaron por ello honorarios profesionales? ¿Si los conceptos fueron ad honórem, tenía usted conocimiento de que en el paquete de la asesoría que su esposo le brindaba a las Auc se incluían sus conceptos como constitucionalista?
Agradezco las respuestas que pueda darles a las anteriores preguntas, que le hago en calidad de simple ciudadana.

Ella no renuncia

18 de diciembre de 2011 | COLUMNA | Por: MARÏA ISABEL RUEDA
En lo que a mí respecta, opino que nos esperan tres años de gestión de una Fiscal sin legitimidad y sometida a altas dosis de sospechas sobre sus actuaciones.
En entrevista con Semana, Carlos Alonso Lucio nos informa, asumiendo la vocería de su esposa, la fiscal Viviane Morales, que ella no renuncia. Por lo tanto, no se hable más de perritos. Yo pienso, respetuosamente, que debería renunciar. Pero es una opinión personal.
Equivocadamente, algunos siguen empeñados en presentar esta polémica como una intromisión indebida en la vida privada de la fiscal Morales. Nada más equivocado. No estamos juzgando ni la plenitud de su vida sentimental, ni sexual, ni afectiva. Sino vigilando las garantías de que será capaz de impartir justicia de manera independiente y sin injerencias malsanas. Esta no es una intromisión en la vida privada de la Fiscal. Es una intromisión en su vida pública.
Nos interesa sobremanera saber a quién investigará, por qué y cómo. De ahí que sea válido preguntarse si como Fiscal actúa bajo la poderosa influencia de su esposo.
La columnista María Jimena Duzán dice que sí. Presenta evidencia muy delicada de que Lucio llama a los fiscales subalternos de su esposa a darles instrucciones. Y el ex ministro Fernando Londoño hace en su columna de EL TIEMPO una impecable enumeración de los asuntos más difíciles de la justicia colombiana, en los que, por la hoja de vida de Lucio, su esposa, la Fiscal, no podrá intervenir de manera diáfana. Por ejemplo, en los procesos por la toma del Palacio de Justicia, en los acuerdos de paz con el Eln, en la investigación sobre el crimen de Álvaro Gómez, en la aplicación de la ley de justicia y paz y sus correspondientes procesos contra el paramilitarismo.
¿Y por qué nos preocupa más este marido que los maridos de otras miles de mujeres funcionarias públicas? Porque, en diversas etapas de su vida, Lucio ha sido mensajero, intermediario o relacionista de las actividades más turbias del país, y esa es la complicada plataforma en la que mejor encaja su personalidad. Él mismo lo acepta en Semana: dice que "por la paz de Colombia" fue miembro activo del M-19, agente del Eln, gestor de intereses del narcotráfico como la no extradición, y asesor de los paramilitares. (Bajo una fiscalía diferente, se estaría indagando si pagado o no.) Le prescribió una denuncia por estafa en la Corte y lo condenaron por falsa denuncia. Estuvo refugiado en Cuba varios años mientras fue prófugo de la justicia colombiana. Por eso es tan difícil concederle a Lucio el simple estatus de esposo enamorado.
¿Habría candidatizado el presidente Santos a Viviane Morales para cabeza de la investigación penal de Colombia si para la época ella siguiera casada con Carlos Alonso Lucio? Muy probablemente no, en responsable ejercicio de un poder discrecional de carácter preventivo: de vieja data se conocen los intereses y nexos de Lucio con las papas más calientes de la Fiscalía. La misma pregunta para la Corte Suprema: de haber confirmado que ese matrimonio estaba vigente, ¿habría preferido más bien elegir a Juan Carlos Esguerra de Fiscal? Muy probablemente sí. Su esposa, Julita Miranda, quien ha asumido con primorosa dedicación el cuidado de nuestros parques naturales, se aterraría de exhibir una décima del prontuario de Lucio.
De manera que el problema no es que esta pareja se siga descasando y casando cuantas veces quiera. Sino que, al juntarse conyugalmente esta última vez, se alteró el sistema de pesos y contrapesos, expresión tan de moda en la justicia, que influye en las razones por las cuales se terna o no a una persona para un alto cargo del Estado en un momento dado.
En lo que a mí respecta, opino que nos esperan tres años de gestión de una Fiscal sin legitimidad y sometida a altas dosis de sospechas sobre sus actuaciones. No puedo evitar que así vaya a ser. Pero sí puedo advertir que, si no renuncia, así será.
¡SE ME OLVIDA! Buen aniversario el del Malpensante. Quince años demostrando que pensar mal en Colombia constituye un acto de inteligencia...

Un paso al lado


17 de diciembre de 2011 | OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS
En un mundo globalizado donde la cooperación internacional es fundamental, esa legitimidad y la credibilidad de un Fiscal es una característica crítica.
Hace poco más de cuatro años como vicepresidente fui a la oficina del presidente Álvaro Uribe y le dije, “la posición de la canciller Araujo es insostenible”. El caso de su hermano Álvaro se convertía en un obstáculo insalvable y en un desgaste que hacía casi imposible que ella realizara una función vital en un gobierno como era la de manejar las relaciones exteriores de un país. Ya todos sabemos cómo terminó ese episodio.
Con ese antecedente y asumiendo el riesgo de tener dos casos abiertos en la Fiscalía General de la Nación debo decir lo mismo de Viviane Morales. Y creo que por conveniencia nacional debería pensar en tomar esa misma decisión pues su relación sentimental va a llevar a que la Fiscal empiece a ver como se pierde la legitimidad de un cargo clave en el aparato judicial.
En un mundo globalizado donde la cooperación internacional es fundamental, esa legitimidad y la credibilidad de un Fiscal es una característica crítica. No quiero calificar la gestión de la Fiscal pero me pregunto qué aparato judicial en el mundo va a confiar en otro en el que su cabeza está casada con una persona que fue guerrillero, asesor de paramilitares, condenado por la Justicia y hasta acusado por tener relaciones con el narcotráfico.
En la Corte Suprema esta relación generó preocupaciones a la hora de votar por ella. En el gobierno sucedió lo mismo durante su postulación. Y una vez se oficializa por la Fiscal, las dudas que tenían ambas instituciones se convierten en certezas que ahora hacen parte de un debate público que apenas comienza.
En adelante, cualquier decisión se puede interpretar como compensación por su debilidad política o favorecimiento para encontrar aliados en la batalla que se le viene. Esta semana ese escenario se comenzó a dar con la decisión de ordenar el arresto de Camilo Bula. Toda actuación de la Fiscalía queda bajo el manto de la duda.
Y ya comienzan a aparecer evidencias de Lucio enredado con casos de gran impacto en la Fiscalía como son los diálogos con el ex fiscal Pabón y la relación con la mano derecha de los Nule. Ni hablar de lo que puede suceder si aparece cualquier evidencia que vincule a Lucio con manipulación de casos, lo que ya se habla entre los abogados que tienen negocios con la entidad de acusación.
La Fiscal ya reconoció que estuvo en Ralito en misión académica. ¿Qué quiere decir con ello? Debe explicar, pues a cuentagotas la Fiscal habla de su pasado. Parte de ese pasado se dio en el Congreso como senadora. Durante el proceso 8.000 jugó papel fundamental en la defensa del presidente Samper lo que era su prerrogativa. Lo que no puede negar es que la conclusión de ese episodio fue el peor debilitamiento institucional en la historia moderna del país. La Fiscalía General de la Nación va por el mismo camino.
Ahora que está de moda Hernán Darío Gómez, el ‘bolillo’, hay una comparación que cabe. Al ‘bolillo’ lo sacan de la Selección por golpear una mujer y no lo vuelven a poner por el mensaje que manda a la sociedad. Me pregunto, que mensaje manda a la sociedad y a la misma institución que la Fiscal esté casada con una persona con semejante pasado.
Uno no escoge la familia pero si las amistades y el compañero sentimental. Nadie le puede pedir a Viviane Morales que se separe. Su vida privada y lo que decida se debe respetar. Pero cuando se tiene un cargo de la naturaleza como el que ella ocupa, si esta relación le hace daño a la institución como ya comienza a suceder, se debe dar un paso al lado.

Reflexión necesaria

15 de diciembre de 2011 | REFLECTOR | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS
La doctora Morales debió ser clara con sus electores y hoy debe ser clara con la Nación. Aunque ya nos notificó su marido que no piensa renunciar, y a los maridos hay que creerles, quedan a su cargo cuestiones éticas insoslayables.
Carlos Alonso Lucio y Viviane Morales pueden vivir como les plazca. Tienen el más perfecto derecho a ser los actores de su historia de amor, sin que nadie lo tenga a intervenir en ella. Pueden separarse y unirse, compartir techo o no compartirlo, educar sus hijos como su conciencia se los mande, disfrutar sus vacaciones, manejar sus asuntos, ser los dueños y arquitectos de su propio destino.

Pero cuando la señora asume la dignidad de cabeza del poder de investigación criminal en Colombia, tiene que guardar distancias, garantizar su independencia, ponerse a cubierto de cualquiera influencia dañina o sospechosa en el manejo de asuntos públicos de tanta trascendencia.

Cuando la doctora Morales exige respeto para su vida privada y asegura que en sus decisiones nunca tiene que ver su marido, olvida dos cosas. Que la vida privada de quienes ostentan responsabilidades como la suya se vuelve asunto del dominio público. Y que como buena cristiana no puede ignorar que el juramento matrimonial envuelve, entre otras cosas, la obligación mutua de auxiliarse en todo.

En un matrimonio no hay asuntos reservados, ni proyectos de vida exclusivos, ni indiferencia posible. Cuando los colombianos nos preocupamos por la conducta del marido de la Fiscal, estamos tomando muy en serio los mandatos evangélicos y legales sobre la institución matrimonial.

La Fiscal tiene una historia política propia que en nuestro parecer no la enaltece. Sus acciones en el proceso 8.000 no la dignifican ni la recomiendan. Tampoco la acreditan para el cargo sus escasos conocimientos en materia de Derecho Penal. Verla prendida de una pantalla en cada audiencia, para limitarse a leer lo que otros le escriben, no deja de ser un tanto asombroso y un tanto deprimente. Pero sea. La Corte la eligió conociendo aquel pasado y estas limitaciones.

Con lo que al parecer no contó la Corte es con su decisión posterior de restablecer su vínculo matrimonial con Carlos Alonso Lucio. Con el guerrillero que fue del M-19, en andanzas que no ha explicado ante los jueces competentes, como que las cubre el nada consolador manto de un perdón judicial; con el amigo y colaborador del Eln, cuya huella sangrienta es indeleble en la Historia de la República; con sus vínculos con los paramilitares, a los que quiso representar en las conferencias de Ralito; y con su condición de condenado por la propia Corte, sin que importe averiguar por cuál delito.

La doctora Morales debió ser clara con sus electores y hoy debe ser clara con la Nación. Aunque ya nos notificó su marido que no piensa renunciar, y a los maridos hay que creerles, quedan a su cargo cuestiones éticas insoslayables. Porque la amplitud y gravedad de los temas que tiene y tendrá entre manos son de inmensa gravedad y rozan por todas partes el pasado y el presente de Lucio.

El tema del Palacio de Justicia está muy lejos de clausurado. Y Lucio perteneció al grupo que perpetró esos hechos atroces. Los acuerdos de paz con el Eln vuelven a tomar entidad. Y Lucio ya fue asesor de ese grupo en materias similares. Los paramiltares son noticia judicial de cada día. Y Lucio, por asesorar a algunos, bien identificables, tuvo que ser expulsado del recinto por el Comisionado de Paz.

Y Lucio fue defensor a ultranza de un gobierno cuyos vínculos con el crimen de Álvaro Gómez Hurtado se seguirán discutiendo hasta que se disipen las sombras que lo cubren.

Mal consejero. Mal auxiliador. Mal confidente. En lo que nos declararíamos neutrales, si quien recibe los consejos, acepta los auxilios y propone las confidencias no fuera la Fiscal General de la Nación. Ante el hecho irreversible de un matrimonio, no cabe sino el hecho inevitable de una renuncia.