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Dic 10 de 1948
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Macrolingotes

Por: Óscar Alarcón
30 Nov 2009 - 9:42 pm

EN 1978, LA CORTE SUPREMA DE JUSticia, que entonces era la corporación que tenía la guarda de la integridad de la Constitución, tumbó una reforma, impulsada por el presidente López Michelsen, que pretendía convocar una pequeña constituyente encargada de reformar la justicia y el régimen departamental y municipal.


Meses más tarde, la misma Corte invitó al presidente López para que inaugurara el Palacio de Justicia que tiempo después sería destruido en el holocausto de noviembre de 1985. Pues el mandatario, que tenía su departamento de rencores, habló, palabra más palabra menos, de las ironías que se presentaban en el país, porque la corporación encargada de administrar justicia lo hacía desde el mismo sitio en donde habían vivido las hermanas Ibáñez.


Con eso quiso decir mucho porque esas hermosas damas dieron bastante de qué hablar durante la Independencia, como amigas de Bolívar, Santander y José Ignacio de Márquez.

Enfrente de la casa, que después la compró un nuevo rico, el indio Gutiérrez Nieto, levantaron la estatua pedestre del Libertador, que aún se encuentra allí. Entonces Clímaco Soto Borda escribió el famoso versito: “Bolívar con disimulo / y sin faltarle al respeto / volteó tranquilo el culo / al indio Gutiérrez Nieto”.

El aludido se molestó y pidió al poeta que rectificara, como en efecto lo hizo: “Bolívar con disipeto /y sin faltarle al remulo / le volteó tranquilo el Nieto / al indio Gutiérrez Culo”.

Sin embargo, el historiador de las Ibáñez, Jaime Duarte French, asegura que ellas vivieron en Bogotá en sitios denominados entonces San Juan de Dios, Santa Clara y también en Fucha. ¿Será que después de haberle tumbado su propuesta, López se inventó lo de la vivienda en la plaza de Bolívar para echarle vainas a la Corte, con mucho disipeto?

Hay que advertir que esas damas ocañeras nada tienen que ver con el hoy presidente de la Corte Suprema, Augusto Ibáñez, que es de otra sala.

Óscar Alarcón
Blog Macrolingotes

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