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Dic 10 de 1948
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IVAN CEPEDA, MOVICE Y LA GRAN MENTIRA

Por: MARIO CÉSAR RODRÍGUEZ RAMÍREZ
La gran jugada del partido comunista; Iván Cepeda como candidato electoral es la imágen de las víctimas, mientras tanto los secuestrados no tienen quuién hable por ellos. El niño chiquito que jugaba a ser guerrillero ante sus padres, Manuel Cepeda y Yira Castro, llegá a la mayoría de edad dentro de las ventajas y garantías de la democracia que tanto desprecia.

Hay quienes dicen que Iván Cepeda no tiene que ver con el Partido Comunista, ni con la promulgación de la tesis de la combinación de las formas de lucha que su padre, Manuel Cepeda Vargas, impuso de los años 50 como sempiterno miembro del Secretariado del Partido y como legitimador la lucha arma adelantada por las guerrillas colombianas desde sus inicios. Sin embargo, la iconografía izquierdista señala que Iván Cepeda cuatro veces se abrió paso su mamá en las estaciones de policía para rescatar al adolescente que allí pernoctaba bajo el ribete de “agitador profesional”, cuando oficiaba como dirigente de la Juventud Comunista en el colegio.
Pero no era una madre como las demás. Mientras todas reconvenían a sus hijos por atravesados, Yira Castro, sincelejana de risa abierta, lo cubría de besos. Y Manuel Cepeda, el padre, lo premiaba solemne con un apretón de manos[1]. Niño colado en la generación amordazada del Frente Nacional, niño mimado y protegido hoy por el Estado, que Combate, pero del que aprovecha hasta el último suspiro democrático.
Iván Cepeda seguramente si aprendió de sus padres Manuel Cepeda Vargas y Yira Castro el odio contra el Estado Colombiano, alimentado de cualquier manera por el Partido Comunista al que sus progenitores pertenecían. Nada era más fácil que entender al desayuno las tesis de la lucha de clases y al almuerzo y la cena las de la combinación de las formas de lucha. Nadie puede juzgarlo por ello.
El que el Estado colombiano reconociere la muerte de su padre como un crimen de Estado, debió caerle la noticia a Iván como un bálsamo; más no para la revancha, que poquito a poco, convenciendo a su PCC y a los demás organismos que lo acompañan, le ha permitido formar una condena absoluta por la violencia contra el Estado, incluyendo a los victimario de su padre y a las víctimas de la violencia generada por los grupos armados ilegales.
Para Iván, las víctimas del Estado no sólo son las causadas por las narcoguerrillas, sino que su afán vindictario reclama cualquier víctima de las acciones criminales como responsabilidad de la sociedad que acompaña al gobierno. En sus reiterativas demandas y sus pastosas conclusiones, el Estado es responsable aún de las víctimas de la columna de las Farc llamada Manuel Cepeda Vargas, en homenaje a su padre, hecho que nunca ha demandado ante la justicia nacional o internacional.
Seguramente, la posibilidad democrática de atentar contra la democracia no le cobrará a Iván Cepeda la tarea a favor de las Farc que adelantó con prontitud en Europa y que hoy se sufre en Colombia. Serán hechos que permitan las inhibiciones de los organismos judiciales que pudieren investigarlos, total lo considerarán aventuras de gentes que pretendieron cambiar el estado.
Estamos ante un hecho cierto; el niño de Manuel Cepeda y Yira Castro, es apenas un travieso chico que esgrime los principios del PCC y la combinación de las formas de Luca, IVA Cepeda es otro apenas de los luchadores altruistas que tienen como misión imponer la toma del poder para el socialismo en la forma que sea, los demás, quietos, nos pueden acusar de paramilitares y para eso ya tienen copado el poder judicial, que pese a las pruebas seguirá inhibido.


[1] DE LA TORRE, Cristina. La lucha por los derechos humanos lo ha mantenido en el exilio un tercio de su vida. Retrato de un humanista. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/articulo96754-ivan-cepeda

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