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Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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APUNTES SOBRE LA CUMBRE

22 de abril de 2012 | ANÁLISIS | Por: ÁLVARO URIBE VÉLEZ
No hay duda de que la Cumbre fortaleció la necesaria integración empresarial de las Américas con la oportuna asistencia de sectores de trabajadores y de organizaciones sociales e indígenas.
Las cumbres son necesarias y si se realizan con austeridad, cuánto mejor. El Gobierno de Trinidad me expresó que el costo que ellos pagaron era aproximado de 5 millones de dólares
No hay duda de que la Cumbre fortaleció la necesaria integración empresarial de las Américas con la oportuna asistencia de sectores de trabajadores y de organizaciones sociales e indígenas. Magnífica la labor en esta materia de la Andi y su Presidente, el doctor Luis Carlos Villegas, que en equipo con el Banco Interamericano de Desarrollo, presidido en buena hora por la inteligencia gigante de Luis Alberto Moreno, contribuyeron eficazmente a la confianza de inversión en Colombia.

Que no hubiera sido suscrita una declaración no debe extrañar ni hace daño a la Cumbre. La culpa no es de la diversidad política del Continente, sino de Cuba y de las otras dictaduras que todavía acuden a elecciones.

Llama la atención sí, que en lugar de hacer del foro un petitorio para la integración de Cuba al Sistema Interamericano, el debate no se enfocara a examinar los atentados a la democracia. La Carta Democrática de la OEA debería interpretarse en el sentido, no de excluir a Cuba, formalismo que genera solidaridades con la dictadura, sino de debatir y formular cargos políticos a quienes vulneran la democracia.

Habría que preguntar, en ese debate, a Venezuela por qué es un paraíso de narcotráfico y un refugio de terroristas. A Ecuador, por qué quiebra medios de comunicación para cerrarlos. A Bolivia, por qué se arregla con grandes compañías transnacionales, marchita las empresas domésticas e inhabilita a la oposición. A Nicaragua, por qué practica un capitalismo personalista, sin instituciones, regido por el favor a los amigos o la amenaza a los adversarios. Sería necesario cuestionar a este grupo por la insostenibilidad de las políticas sociales, la abolición de la independencia de instituciones y la tendencia a sustituir el pluralismo participativo por el monopolio estatal de medios al servicio de la propaganda oficial.

Habría que indagar por las instituciones argentinas, la desfiguración del Banco Central, los subsidios regresivos, las mordazas a la prensa, la apropiación estatal de las reservas de pensiones, el peligro de esfumarlas y su utilización para que el Gobierno obstaculice a la empresa privada donde han tenido participación los fondos de pensiones.

Y ahora por la expropiación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que afecta la confianza en la región y se constituye en otro más de los errores que empezaron con la privatización hace algunos años, y que con la nueva estatización, han dejado a Argentina sin ese campo medio estatal y privado, en el recurso estratégico que tanto bien hace en Brasil y Colombia.

A todo el continente habría que preguntarle qué hacer con el futuro de los jóvenes, ya con tasa de desempleo del 18%, y cómo se construirá un equilibrio entre la promoción de la inversión, la superación de la pobreza y el mejoramiento en la distribución del ingreso.

En artículo anterior me referí a la propuesta de legalización de las drogas. La democracia es de debate y todo tema es debatible, pero finalmente se requiere saltar de la ambivalencia al camino claro. El debate ha omitido un punto crucial: se necesita pedir cuenta a todos los países sobre sus acciones y resultados contra la criminalidad. Por ejemplo, EE.UU. debería informar qué hace en la lucha contra el lavado de activos y en la confiscación de riqueza ilícita.

Las cumbres son necesarias y si se realizan con austeridad, cuánto mejor. El fracaso del Alca en la de Mar del Plata abrió el camino para los acuerdos comerciales y de inversión bilaterales entre países o bloques, que puede ser camino más largo, pero también más efectivo para la integración.

En Trinidad, el recién elegido Presidente Obama tuvo el primer encuentro con sus colegas del Continente. Fue allí que pedimos para Colombia la sede en Cartagena y el Gobierno de Trinidad me expresó que el costo que ellos pagaron era aproximado de 5 millones de dólares, cifra que nos pareció ajustada a nuestros gastos para eventos tan importantes como las asambleas del BID y de la OEA, la Convención Mundial de Turismo, el Congreso de la Lengua y la reunión de las academias. Toda señal de opulencia en el Estado es dañina a la democracia, más aun en un país con pobreza.

Nuestras autoridades deberían informar todos los egresos, no solamente el contrato de la Cancillería; si pagaron y cuánto por las comunicaciones, los funcionarios que viajaron al extranjero y los que trajeron, etc.

Finalmente, es rechazable la conducta del servicio secreto de Estados Unidos y la irrespetuosa propaganda a Cartagena, ciudad histórica, bella, patrimonio de la humanidad, polo destacado de industrias, servicios y turismo, reflejo del desplazamiento y pobreza de la violencia y cuna de héroes.

CUMBRE, MARCHA Y NARANJO

22 de abril de 2012 | COLUMNA | Por: RAFAEL NIETO LOAIZA
Cartagena fue un vitrinazo para el presidente Santos y para el país. Imposibles de realizar hace unos años, los encuentros de 31 mandatarios y medio millar de los más ricos hombres de negocios del Continente se realizaron sin el menor inconveniente de seguridad.
Tres noticias: la Cumbre, la llamada "Marcha Patriótica" y el retiro del general Naranjo. Como es usual, en Colombia siempre hay hechos para comentar.
e noche, además, la Ciudad Vieja y el Castillo de San Felipe son un espectáculo que todos recordarán.

La cumbre empresarial fue un éxito sin antecedentes y es muy probable que de ahí salgan alianzas y mayor inversión extranjera para el país.

Colombia, no cabe duda, es la niña bonita con la que todos quieren bailar. Con todo, lo único que garantizará que el dinero se quede será que se resuelvan los problemas de las consultas previas y las licencias ambientales, el déficit enorme de infraestructura, y los riesgos de seguridad en las zonas de retaguardia histórica de las Farc.

Por lo demás, la Cumbre deja sin sabores.

Por un lado, el núcleo duro del Alba no llegó: Correa se excusó con antelación, Ortega dijo que sí pero nunca apareció y Chávez tuvo la excusa de su enfermedad.

Por el otro, Obama y Canadá advirtieron que no habrá cambios en la política antidrogas, respaldaron a Gran Bretaña en el asunto de las Malvinas y mantuvieron su negativa a que Cuba participe en estos eventos.

Finalmente, Cristina Fernández se fugó antes de tiempo y Dilma le hizo un desplante a Santos al cancelar el encuentro bilateral que estaba programado.

Más allá de que no hubiera conclusiones, responsabilidad que no puede achacársele al Gobierno excepto porque infló las expectativas, lo cierto es que la Cumbre dejó en evidencia el fracaso de la estrategia de la Cancillería de querer funcionar como pivote entre unos y otros.

Las ideologías siguen teniendo un peso ineludible en la geopolítica continental. Y lo seguirán teniendo. Colombia, además, se debe preguntar si es legítimo sacrificar todos los esfuerzos por fomentar la democracia para tener "buenas relaciones" con todos, aspirantes y dictadores incluidos.

Por último, es muy desafortunado que el incidente de los agentes del servicio secreto de EE. UU. y las prostitutas haya terminado por centrar la atención y acaparar las miradas. ¡Terminamos con mala prensa!

La "Marcha Patriótica" es, según el Ministerio de Defensa, parte de la estrategia política de las Farc.

Hay documentos incautados a sus cabecillas y testimonios de desmovilizados que así lo prueban.

Según la oenegé Corporación Arco Iris, es la "prueba ácida para Santos; si es que en serio quiere hacer la paz".

La Marcha articula distintas organizaciones campesinas, estudiantiles y sindicales y tiene el apoyo expreso del Partido Comunista.

Aglutina a la izquierda radical, aunque el Polo se ha quedado por fuera, al menos por ahora. Sospecho que sus directivas creen que les socava las bases. Tienen razón.

Por supuesto, no es coincidencia que entre sus promotores esté la exsenadora Piedad Córdoba.

Lo curioso es que liberales como Eduardo Verano y Juan Manuel López Caballero se hayan dejado montar en el movimiento de Córdoba, llamado Izquierda Liberal en Marcha, en inequívoca relación con esta "Marcha Patriótica".

Óscar Naranjo se va de la Policía. Es irrepetible. Como Naranjo no hay dos. En consecuencia, no puede buscarse alguien como él.

Lo que el Ministro de Defensa y el presidente Santos deben hacer es encontrar el general con el mejor potencial para ser un buen director de la Policía y cuyo nombramiento genere el menor trauma institucional.

Esa institución se ha recuperado apenas hace poco del impacto creado por la salida de más de una docena de generales cuando, hace cinco años, fue nombrado Naranjo.

El país le debe mucho a quien se va. También yo. Trabajamos de manera muy productiva cuando fui viceministro de Justicia. Años antes, fue él quien me advirtió que los violentos me tenían en la mira. De nuevo le reitero aquí mi profundo agradecimiento.

Cumbres borrascosas

19 de abril de 2012 | Reflector | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS
Ahora nos dicen que a la Cumbre la salvaron las modas que se exhibieron. Nos perdonarán las ilustres damas que las portaban. Estábamos pendientes de otras cosas.
Cómo iría Cauca, y este es un decir muy criollo, que ni declaración final pudo leerse.
Nos sabrá perdonar la señorita Bronte el atrevimiento que nos tomamos con el título de su gran novela. Pero es que no atinamos con otro mejor para las cumbres que se acaban de celebrar en Cartagena.

La flecha se veía venir. Y contra el viejo adagio, no llegó más despacio. Todo era de prever. La mesa quedó servida de modo que los comensales salieran con disgusto y desairado el dueño de la casa. No se supo negar cuando tocaba y se quiso servir al tiempo muchos señores. Con el conocido resultado.

El desastre empezó cuando a los chicos del Alba se les ocurrió exigir la presencia de Cuba en una reunión que por reglamento está reservada a los países democráticos. En lugar de recordarlo de una buena vez, empezaron las zalamerías y los rodeos, con insensato viaje a La Habana incluido. Pues los del Alba no vinieron, pero movieron todos los resortes del infantilismo latinoamericano para plantear como enorme una cuestión tan sencilla.

Las cosas se complicaron. Porque la señora Kirchner anda con su país en plena turbulencia, resultado de que casi ninguno de sus asuntos viene bien. Y no habiendo mundial de fútbol a la vista, había que entretener la impaciente audiencia que nuestros queridos hermanos argentinos componen, ofreciéndoles un conflicto internacional con el Reino Unido. A un tal general Galtieri se le ocurrió algo parecido, con malos resultados.

Como ahora la Argentina no tiene aviones, ni barcos, ni tropas, la Presidenta no quiso guerra, pero nos trasladó el problema. Lo que resulta explicable de su parte. Pero mucho menos, o nada, que nos hagamos cargo de su complejo asunto.

Y no era suficiente. Sin saber cómo, ni a qué horas, ni para qué, el Presidente y su muy linda Canciller también "pusieron sobre la mesa" el problema de la lucha contra las drogas. Espinoso asunto que hiere a tantos y alivia a tan pocos. Y en el que nos puede pasar lo peor, porque vamos a que se santifique la demanda, disparándola, y se siga condenando la oferta, que haremos más agresiva y peligrosa. Pero sin entrar muy a fondo en la cuestión, por ahora valga para que se note cómo quedó diseñado, con tan mal acuerdo, un temario accidental, escabroso y pugnaz, que tan solo serviría para el general disgusto y para opacar el que originalmente se había propuesto.

Todos terminaron ofendidos. La franqueza que el presidente Santos encomió parece que equivalió a una lluvia de malos recados para el presidente Obama. Lo que no debió ser muy de su agrado. La señora Kirchner, furiosa como casi siempre, emprendió las de Villadiego. La Rousseff quedó tan enfadada que no tuvo más que recordar unas citas que había olvidado en Brasilia y se fue sin atender compromisos asumidos para hablar a solas con Obama y con Santos. Y los que vinieron con muy buena intención a discutir los grandes problemas del continente se regresaron sin saber por qué se quedó archivada la cuestión principal y todo se contrajo a lidiar malos modales, desencantos y resentimientos.

Ni siquiera hubo arrestos para el himno retórico con el que en el peor de los casos terminan estos encuentros. Cómo iría Cauca, y este es un decir muy criollo, que ni declaración final pudo leerse.
Caras largas, desplantes, reclamos y el peor de los ambientes para la próxima cumbre. Si es que se insiste en que la haya.

Tan mal se cumplieron estas jornadas, que por primera vez en su vida Shakira cantó mal. Y también por primera vez olvidó la letra de la canción que le confiaron. Debió aprenderla muy de niña y olvidarla no hace mucho. Vive tan trajinada, la pobre.

Ahora nos dicen que a la Cumbre la salvaron las modas que se exhibieron. Nos perdonarán las ilustres damas que las portaban. Estábamos pendientes de otras cosas.

La cumbre de la nada

24 de marzo de 2012 | COLUMNA | Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Santos cayó en la celada que tendió su avispado colega del Ecuador al enarbolar la bandera de la injusticia que se comete al no invitar al castrismo.
Rafael Correa despotrica de la Cumbre y es incapaz de esconder su odio hacia nuestro país, prolongando el suspenso sobre su asistencia.
Pobre la Cumbre de las Américas. Para ayudar al Gobierno colombiano y evitar que la reunión de mandatarios se concentre en la crítica al imperialismo y el anacrónico modelo de relaciones en el Continente, Barack Obama sacó del cubilete la posibilidad de discutir sobre las drogas ilícitas.
Fue el gran salvavidas para el presidente Santos, encartado como está en la realización de un evento que no le dejará nada útil. Y donde Cuba es ya la protagonista sin estar presente, porque Chávez, Evo, Correa y Ortega aprovechan para exigir la invitación al hermano de Fidel, quien nunca pensó en asistir. Así, Santos cayó en la celada que tendió su avispado colega del Ecuador al enarbolar la bandera de la injusticia que se comete al no invitar al castrismo, como si la culpa fuera de Colombia.
“No es nada personal, ni es contra Colombia”, dice Rafael Correa, mientras despotrica de la Cumbre y es incapaz de esconder su odio hacia nuestro país, prolongando el suspenso sobre su asistencia. “Voy pero no voy”, dice Evo, un día después de aceptar en Bogotá el nombramiento que le hizo nuestro Gobierno como presidente de una de las comisiones. Y Chávez dice un día sí y otro día no, fiel a su estilo de alargar su protagonismo. Lo cierto es que ellos serán los primeros en ir porque son los más interesados en usar el tinglado que se montará en Cartagena.
Y como hay que hacer algo que le ayude al Gobierno de Colombia a salvar la cara, Obama soltó el irresistible salvavidas de las drogas. De pronto, sus voceros dicen que sí se puede hablar de ello, después de que afirmaron que la política de Estados Unidos seguía inamovible. Lo cierto es que la marihuana dará mucho de qué hablar en la desvencijada Cumbre, pero nada saldrá de ahí, salvo una nube de humo con la cual tratarán de evitar que el convite se concentre en Cuba.
Aclaro que el humo que saldrá es el de la paja que se ha hablado en las últimas semanas y se hablará por montones en Cartagena. Porque da para pensar que el presidente Santos haya planteado la despenalización, o la regulación, o como quieran llamar lo que están proponiendo hacer con la lucha antinarcóticos, para que después el mismo Presidente declare que no liderará ningún cambio, que no se trata de echar por la borda el sacrificio hecho por Colombia en los últimos treinta años y que su interés al promover el debate es interpretar el sentimiento latinoamericano.
O sea, nada de nada. Para quienes no conocen cómo funcionan esas cumbres, hay que advertir que allí no se discutirá nada porque todo estará discutido y aprobado con antelación. En esas condiciones, Colombia deberá soportar otro mar de palabras sin soluciones sobre el narcotráfico, su gran enemigo. Entonces, nada de formarse ilusiones sobre un cambio de América frente al régimen castrista, o sobre una revolución en el tratamiento a las drogas ilícitas, a los consumidores y a los productores.
Nada de eso. Además de las usuales insolencias de Chávez o las miradas de ira de Correa y lo discursos antiyanquis de Evo, lo que se producirá en Cartagena será un desfile de delegaciones gigantescas y costosas, unas fotos incómodas con abrazos y felicitaciones de mentiras y una nueva frustración para el sueño imperial de Bolívar de tener una América unida y solidaria.