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Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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ES EL COLMO DEL NOHEMÍ-PASTRANISMO QUE IGNOREN LA VOLUNTAD DE 1.100 MIL CONSERVADORES BUENOS QUE CREEN EN ANDRES FELIPE ARIAS

SOMOS CONSERVADORES! PERO NO VOTAREMOS POR ESTA MANGUALA QUE TERMINARÁ HACIENDOLE DAÑO A COLOMBIA COMO EL NEFASTO GOBIERNO DE ANDRÉS PASTRANA.

Benjamin Disraeli

Hace noticia en LA HORA DE LA VERDAD, la carta a la convención Conservadora que envió Andrés Felipe Arias

A LA CONVENCIÓN
Abril 14 de 2010
Apreciados copartidarios:

Hace ya un mes que un millón cien mil colombianos, conservadores de principios, acompañaron mi propuesta para Colombia. Un millón cien mil colombianos que creen en los ideales que defiendo, que soportaron la calumnia y el ultraje, y que representan la mitad de la fuerza de nuestro partido. A ellos mi eterna gratitud.

Desde el primer día de este proceso honré mi palabra. Sacrifiqué el trabajo de muchos meses, renunciando a un derecho y aceptando el aplazamiento de la consulta, sólo porque creo en un partido más abierto, más grande e incluyente.

Nunca ataqué la honra y ni la ética de mis rivales. Es cierto, debatí vehementemente asuntos ideológicos, como lo evidencia mi oposición feroz a negociar con terroristas y mi rechazo radical al comunismo del siglo XXI. Pero nunca agredí la honra de mis competidores, tal como lo dicta mi conciencia y tal como lo exigen los estatutos del partido.

En medio de un escrutinio accidentado y cuestionado anuncié que acataría el resultado de la consulta, así fuera por 1 voto y sin impugnar el resultado. Y cumplí. El viernes 19 de Marzo, ante unos datos electorales muy reñidos, reconocí el resultado y renuncié al derecho de impugnar. Lo hice pensando en los intereses superiores del partido, en la paz electoral y porque creo en el valor de la palabra.

Y aunque me hubiera gustado estar con ustedes para compartir estas ideas, fui notificado que nuestra fuerza, aquella de un millón cien mil ciudadanos, no tenía espacio para dirigirse a este augusto congreso. Nunca lo entenderé pero acato esa decisión de la dirigencia.

Respeto también la decisión política de un sector del partido de no recoger una agresión profunda a la honra y ética de nuestra fuerza. Respeto, por último, la decisión del partido de no tener en cuenta nuestra propuesta programática, aquella por la cual votaron un millón cien mil colombianos, a la hora de construir el programa que la colectividad presentará a Colombia.

Aún así me atrevo a llamar a la reflexión.

El partido evidencia fractura en sus bases. Cada día vemos más conservadores apoyando otras propuestas políticas. Los votos de las casas conservadoras tradicionales no son “3 voticos”. Son la casta y la historia de nuestro partido; un partido en donde la casta y la historia valen mucho. La disciplina para perros lo único que ha generado es rechazo, más desunión y muestra de debilidad.

Por otro lado, el Partido Conservador pertenece a una coalición patriótica que superpuso los intereses superiores de Colombia al sectarismo partidista; coalición que ha dado gobernabilidad a la Seguridad Democrática y que le devolvió la esperanza a un país inclinado por el narcoterrorismo.

Hoy el terrorismo y el comunismo del siglo XXI esperan con ansia el final del período presidencial para comenzar la arremetida. Tal como están las cosas, sólo una coalición entre las fuerzas afines a la Seguridad Democrática podrá llegar a la Presidencia a preservar la línea de pensamiento que le retornó la libertad a los colombianos. Y entre más tiempo tarde en conformarse dicha coalición, menos posibilidad habrá de llevarla a la victoria y de derrotar aquella propuesta académica pero ambigua de orden y seguridad.

Por ello invito a que se evalúe la posibilidad de constituir alianzas con otros proyectos políticos afines, más pronto que tarde. Invito a que la junta de parlamentarios examine rápidamente la viabilidad de materializar dicha alianza. Las alianzas son legítimas y nuestro partido siempre ha acudido a ellas tanto para gobernar como para apoyar proyectos viables y coherentes con nuestros principios.

Hoy este buque navega en la oscuridad y con tormenta en el horizonte. A pesar de ello no me bajaré de la cubierta. Pase lo que pase continuaré en el partido, siendo fiel a la palabra, pero defendiendo como conservador de la base las tesis del orden, la autoridad, la familia y el progreso social.

Trabajaré sin descanso por la renovación y la construcción de un partido moderno, incluyente y que seduzca el corazón de las familias colombianas. Un partido conservador como el que añoramos la mayoría y como el que necesita Colombia.


Un saludo afectuoso,



Andrés Felipe Arias

Respuesta de Carlos Rodado Noriega al Partido Conservador

Marzo 25 de 2010
He sido, soy y seré siempre un conservador de principios, no de conveniencias. No he ingresado al Partido de la U, sino a la campaña multipartidista de Juan Manuel Santos.
Lamento que en un acto de desesperación no se acuda al convencimiento, sino a la coerción y a la  amenaza. Es paradójico que por presión de personas que han sido conservadores de ocasión y conveniencia, se pretenda expulsar a quien toda la vida ha sido fiel a los principios conservadores, prefiero quedarme con los principios.
La disciplina partidista no puede llegar hasta el punto de violar derechos fundamentales, entre ellos la libertad de conciencia, de expresión y de elegir.
La libertad de pensamiento es un derecho y un principio que defiende el conservatismo. La coerción y la amenaza no sólo atentan contra la libertad de elegir, sino que violan el principio conservador que da supremacía a la legalidad sobre las vías de hecho.
Si esta nueva disciplina para perros, que hoy se quiere imponer, se hubiera aplicado en el pasado, Noemí Sanín no sería candidata y Andrés Pastrana no hubiera sido presidente.
El talante conservador no se deja amenazar.
Invito a los conservadores a votar con libertad, a votar en conciencia y a no someterse a la intimidación.

El triunfo de Noemí

Dijo alguien que la Democracia era el más imperfecto de los sistemas políticos, salvo los demás conocidos. Y tenía razón.
Como tienen razón los que se amparan en la regla de oro de la democracia, que es la del mayor número. Para efectos prácticos, la mayoría siempre tiene la razón. Aunque no la tenga. Aunque con frecuencia se equivoque, como la Historia nos lo recuerda. Hitler y Mussolini y Stalin y Mao llegaron al poder en olor de multitudes.
Como Castro y Chávez. Y en ninguno de esos casos acertaron las mayorías. Pero no importa. No habiendo otra regla, ni otra medida, ni otro sistema, el demócrata está presto a sacrificar su juicio, si lo tiene adverso, y a esperar paciente a que el reloj de la Historia llegue a su vera, y el número lo favorezca. La única política eficaz es la aritmética.
Cuantos luchamos esa hermosa batalla que fue la de Andrés Felipe Arias, firme al pie de unos principios esenciales; de una manera de concebir el Estado y la sociedad en Colombia; de una propuesta para reconocer que este es un país joven que demanda una oportunidad decisiva; un pueblo que requiere buena economía, muchos empleos en la ciudad y en el campo, moneda amigable con el desarrollo; infraestructura en grande y ahora, hemos quedado tendidos en el campo. Con un imponente caudal de votos, eso sí, que alcanza el millón cien mil, cautivados sin clientelismo, sin gamonalismo, sin alianzas que no dicen su nombre. Pero al fin y al cabo, menos que los otros. El Partido Conservador del Directorio, y sus centenares de miles de ocasionales asociados, fueron la mayoría. Y eso basta. El doctor Arias lo aceptó, en un acto pleno de grandeza republicana, y nada más hay que decir.

Que tengan espacio los jefes viejos, que no dirán muchas cosas nuevas, nos parece. Andrés Pastrana no nos sorprenderá con ideas originales sobre nuestro destino. De eso estamos convencidos. Los jefes del Atlántico no conmoverán la Nación con su discurso. Lástima que Gerlein se vea ya tan gastado. El queridísimo Fincho Cepeda no aportará a esta creación mucho más que su simpatía. Los de Caldas son los de los últimos 30 años, con lo que no decimos nada apasionante. Pero nos queda por oír a Arturo Yepes, quien a lo mejor nos depare una sorpresa, y de la Colina Iluminada de Fernando Londoño Londoño, vuelva a escucharse el toque de clarín del talento de Alzate, la prosa descomunal de Silvio Villegas, o la pasión y el estilo de Aquilino.

El departamento determinante ha sido el Valle del Cauca. Ubéimar Delgado, el gran compañero de Noemí en esa comarca, resolvió regalarnos con su silencio, al que le escogió el extraño sitio del
Parlamento, que suponemos para parlamentar. Queda César Tulio Delgado, que no nos dice mucho por el simple hecho de ser hermano de Ubéimar. Le queda el compromiso de mostrarse como el egregio tribuno, el insigne pensador y el enorme jurista que Colombia reclama.

No todo puede quedar sobre los hombros de Noemí. Ella, adornada de tantas virtudes y excelencias, tiene una vieja cita pendiente con la Historia. Para mostrar que está muy por encima de conocidos errores y temibles claudicaciones. Le creemos que ya quedó redimida de caguanes, que no es la persona equívoca de las horas que siguieron al asalto del Palacio de Justicia, sino una mujer distinta, fuerte, ilustrada en los grandes temas de Colombia y el mundo. Tantos años de andar entre la alta aristocracia europea no pudieron ser en balde. Y, si como ella lo dice, es tan capaz como Ángela Merkel, y tan carismática como la Bachelet, y tan profunda como la Thatcher, ¿qué más podremos hacer sino aplaudirla y festejarla?

De nuestra parte honraremos la palabra de Arias. Y además del respeto a la aritmética electoral, del reconocimiento a un triunfo que no objetamos, agregaremos nuestra devota atención y nuestro humilde deseo porque esta vez anduviéramos equivocados.

Fernando Londoño Hoyos

Noemí Sanín, candidata presidencial por el Partido Conservador

La ex embajadora aventajó por 37.777 votos en la consulta al ex ministro Andrés Felipe Arias.
 Foto: David Campuzano
Noemí Sanín, precandidata conservadora a la Presidencia, en su sede de campaña.

Tras cinco días de incertidumbre, la expectativa se acabó en torno a la consulta del Partido Conservador para elegir candidato único presidencial. Tal y como lo anticipó Elespectador.com, es muy poco lo que falta por escrutar, razón por la cual la diferencia entre uno y otro candidato se mantendrá.
La ex embajadora Noemí Sanín fue la vencedora de la consulta, con una diferencia de 37.777 votos frente a su contendor Andrés Felipe Arias, escrutados el 99,18%. Sanín obtuvo 1'118.090 votos; Arias 1'080.313; Marta Lucía Ramírez 237.196; José Galat 89.826 y Álvaro Leyva 67.432. 
El desequilibrio se presentó en el Valle del Cauca, donde la ex diplomática le sacó una diferencia al ex ministro de Agricultura cercana a los 50.000 votos.
Según se conoció, en Antioquia Noemí Sanín ganó con 157.085 votos, mientras que Andrés Felipe Arias obtuvo 153.084 votos. En Medellín, la candidata perdió por un poco margen, con 70.490 votos. Arias la superó con 72.913.
El total nacional determinó que la ex embajadora aventajó a Arias. Ahora, Sanín deberá esperar el Congreso del Partido Conservador para ser aclamada por la totalidad de la colectividad.
Arias prometió proclamar a Noemí
Hace dos días, el ex ministro dijo que respetará los resultados del escrutinio de la consulta conservadora. De tal orden fueron sus declaraciones que sostuvo que "independiente de los resultados" proclamaría a Sanín, si perdía.
Y advirtió que "debe prevalecer la unidad del Partido" para "aprovecharse la oportunidad que tiene la colectividad azul con el fin de llegar a la Presidencia de la República".
Según esto, en las próximas horas se espera que Arias dé su declaración pública proclamando al ex ministro.
¿Cómo fue el proceso para llegar a este resultado?
El ‘calvario' que tuvieron que vivir las campañas políticas de Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias se dio por más de cinco días.
Tras una serie de inconvenientes en el proceso de conteo que se debe dar al cierre de las urnas, y luego las mismas dificultades para los escrutinios, por fin, las dudas en torno al vencedor fueron solucionadas.
Las especulaciones de todo lado vinieron y fueron las autoridades electorales las que definieron quién era el ganador de los comicios ‘azules'.
Jornada maratónica este viernes
La incertidumbre que rondó esta semana sobre los resultados de la consulta conservadora se despejó gracias a los escrutinios de Soledad (Atlántico).
El magistrado Marco Emilio Hincapié, presidente del Consejo, inició la mañana de este viernes en ese municipio. Lo que tardó esta entrega fue la falta de los resultados de la consulta ‘goda' en esa localidad que contaba con más de 650 meses de votación.
Todo empezó a despejarse cuando sobre las 3 de la tarde el presidente del Consejo aseguró que tan sólo restaban 350 mesas por escrutar, y comenzó la cuenta regresiva para la entrega de éstos.