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Dic 10 de 1948
Escucha"Peláez y Gardeazábal,dic 12" en Spreaker.

ES EL COLMO DEL NOHEMÍ-PASTRANISMO QUE IGNOREN LA VOLUNTAD DE 1.100 MIL CONSERVADORES BUENOS QUE CREEN EN ANDRES FELIPE ARIAS

SOMOS CONSERVADORES! PERO NO VOTAREMOS POR ESTA MANGUALA QUE TERMINARÁ HACIENDOLE DAÑO A COLOMBIA COMO EL NEFASTO GOBIERNO DE ANDRÉS PASTRANA.

Benjamin Disraeli

Hace noticia en LA HORA DE LA VERDAD, la carta a la convención Conservadora que envió Andrés Felipe Arias

A LA CONVENCIÓN
Abril 14 de 2010
Apreciados copartidarios:

Hace ya un mes que un millón cien mil colombianos, conservadores de principios, acompañaron mi propuesta para Colombia. Un millón cien mil colombianos que creen en los ideales que defiendo, que soportaron la calumnia y el ultraje, y que representan la mitad de la fuerza de nuestro partido. A ellos mi eterna gratitud.

Desde el primer día de este proceso honré mi palabra. Sacrifiqué el trabajo de muchos meses, renunciando a un derecho y aceptando el aplazamiento de la consulta, sólo porque creo en un partido más abierto, más grande e incluyente.

Nunca ataqué la honra y ni la ética de mis rivales. Es cierto, debatí vehementemente asuntos ideológicos, como lo evidencia mi oposición feroz a negociar con terroristas y mi rechazo radical al comunismo del siglo XXI. Pero nunca agredí la honra de mis competidores, tal como lo dicta mi conciencia y tal como lo exigen los estatutos del partido.

En medio de un escrutinio accidentado y cuestionado anuncié que acataría el resultado de la consulta, así fuera por 1 voto y sin impugnar el resultado. Y cumplí. El viernes 19 de Marzo, ante unos datos electorales muy reñidos, reconocí el resultado y renuncié al derecho de impugnar. Lo hice pensando en los intereses superiores del partido, en la paz electoral y porque creo en el valor de la palabra.

Y aunque me hubiera gustado estar con ustedes para compartir estas ideas, fui notificado que nuestra fuerza, aquella de un millón cien mil ciudadanos, no tenía espacio para dirigirse a este augusto congreso. Nunca lo entenderé pero acato esa decisión de la dirigencia.

Respeto también la decisión política de un sector del partido de no recoger una agresión profunda a la honra y ética de nuestra fuerza. Respeto, por último, la decisión del partido de no tener en cuenta nuestra propuesta programática, aquella por la cual votaron un millón cien mil colombianos, a la hora de construir el programa que la colectividad presentará a Colombia.

Aún así me atrevo a llamar a la reflexión.

El partido evidencia fractura en sus bases. Cada día vemos más conservadores apoyando otras propuestas políticas. Los votos de las casas conservadoras tradicionales no son “3 voticos”. Son la casta y la historia de nuestro partido; un partido en donde la casta y la historia valen mucho. La disciplina para perros lo único que ha generado es rechazo, más desunión y muestra de debilidad.

Por otro lado, el Partido Conservador pertenece a una coalición patriótica que superpuso los intereses superiores de Colombia al sectarismo partidista; coalición que ha dado gobernabilidad a la Seguridad Democrática y que le devolvió la esperanza a un país inclinado por el narcoterrorismo.

Hoy el terrorismo y el comunismo del siglo XXI esperan con ansia el final del período presidencial para comenzar la arremetida. Tal como están las cosas, sólo una coalición entre las fuerzas afines a la Seguridad Democrática podrá llegar a la Presidencia a preservar la línea de pensamiento que le retornó la libertad a los colombianos. Y entre más tiempo tarde en conformarse dicha coalición, menos posibilidad habrá de llevarla a la victoria y de derrotar aquella propuesta académica pero ambigua de orden y seguridad.

Por ello invito a que se evalúe la posibilidad de constituir alianzas con otros proyectos políticos afines, más pronto que tarde. Invito a que la junta de parlamentarios examine rápidamente la viabilidad de materializar dicha alianza. Las alianzas son legítimas y nuestro partido siempre ha acudido a ellas tanto para gobernar como para apoyar proyectos viables y coherentes con nuestros principios.

Hoy este buque navega en la oscuridad y con tormenta en el horizonte. A pesar de ello no me bajaré de la cubierta. Pase lo que pase continuaré en el partido, siendo fiel a la palabra, pero defendiendo como conservador de la base las tesis del orden, la autoridad, la familia y el progreso social.

Trabajaré sin descanso por la renovación y la construcción de un partido moderno, incluyente y que seduzca el corazón de las familias colombianas. Un partido conservador como el que añoramos la mayoría y como el que necesita Colombia.


Un saludo afectuoso,



Andrés Felipe Arias

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