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Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
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Reincidir en la falacia

José Obdulio Gaviria

¿Qué no han intentado contra mí? Pocos colombianos de bien hemos tenido que soportar, estoicamente, tan duro ataque y en gavilla
Desde niño he participado en el debate público: con juego recio, pero limpio; citando al contradictor literalmente y sin descontextualizarlo; ese es mi talante. Antes de mi presencia en el gobierno no era común -o era imposible- que un asesor hablara con tanta libertad y, aunque casi siempre lo hacía a título personal, solía ilustrar bien al público sobre las políticas gubernamentales.

Recibí constantes críticas -sobre todo de aquellos a quienes derrotaba en los debates-, pero los más me animaron a seguir dando la pelea. En mi libro A Uribe lo que es de Uribe (2006) fijé esta posición: No acepto el ambiente de las viejas cortes europeas y asiáticas que nunca fueron deliberantes, porque en aquellos tiempos la vida no era propicia para tener y expresar conceptos, sino para estar -bien acomedidos y calladitos- en ceremonias protocolarias.

Un gobierno como el de Uribe tenía (tiene) que ser deliberante. ¡Cómo no, si él puso patas arriba decenas de conceptos que eran admitidos, hasta el 2002, como incontrovertibles por la academia, la dirigencia política, casi todos los 'opinadores' y hasta los gobiernos! El menú de temas sobre los que Uribe y, consecuentemente, yo controvertimos con la 'opinión políticamente correcta' son muchos: legitimidad o ilegitimidad del Estado colombiano; vigencia del concepto de patriotismo; seguridad democrática como prerrequisito para la justicia y la paz; Estado comunitario; estado de opinión; consejos comunales de gobierno como metodología; herramientas de equidad; confianza inversionista y capitalismo social, entre muchos otros.

Del simple desagrado, ciertos 'opinadores' pasaron a decirse escandalizados por mi presencia en la palestra y luego comenzaron a perseguirme con sevicia. ¿Qué no han intentado contra mí? Pocos colombianos de bien hemos tenido que soportar, estoicamente, tan duro ataque y en gavilla. Como no pudieron acabarme en el escenario conceptual, me han tratado de acallar en la Procuraduría; me han hecho subir escalas en la Fiscalía y se han propuesto desconceptualizar mi labor investigativa -fundada únicamente en documentos y libros-, calificándola como espionaje.

¿Citar libros, folletos y declaraciones públicas, ¡espionaje!? Reto a que alguien desmienta una cualquiera de las transcripciones que hago en mi libro Sofismas del terrorismo, en las que varias entidades expresan un apoyo de palabra a la acción guerrillera y atacan sistemáticamente, también de palabra, la acción legítima del Estado contra la guerrilla.

Hace algunos meses, un inescrupuloso reportero del Canal RCN dijo conocer una declaración del señor capitán Lagos, alto oficial de la Armada y experto internacional en contrainteligencia. El reportero inventó que estaba comprobada la existencia de órdenes desde la Presidencia para perseguir a magistrados de la Corte Suprema y hasta inventó que yo había bautizado tal operación como 'Paseo'. Dijo que el Capitán había pedido entrar al programa de protección a testigos, pues temía que el Gobierno lo hiciera matar; en fin, ¿qué no inventó ese reportero?

Con sadismo, La FM, de RCN, y el director de Radio Caracol repitieron hasta el cansancio las infamias. EL TIEMPO publicó íntegramente la declaración de Lagos: resultó que todo había sido un invento falaz del reportero.

De inmediato, La W Radio hizo rectificación formal y explicó que habían sido asaltados en su buena fe.

El director de Caracol y la directora de La FM no sólo no rectificaron sino que siguen creyendo que el reportero decía la verdad y que lo publicado por EL TIEMPO es apócrifo.

Esta semana se ha oído por los medios que dizque hay un testigo, el doctor Carlos Alberto Arzayuz, que le daría la razón al reportero de marras. Leí su declaración: ¡Falso! Volvieron a mentir. Nunca el testigo incriminó a funcionarios de la Casa de Nariño ni se autoincriminó. "No soy testigo de ninguna chuzada", afirmó.

¡Otro tiro que les sale por la culata! 

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