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Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
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¿Periodismo o caníbales cazadores de la cabeza de Álvaro Uribe?

21 de marzo del 2011 | MULATO | Por: Bladimir Díaz

Pocas veces desde que tengo existencia y raciocinio había sido testigo de tan infame, vulgar y feroz persecución contra un colombiano decente…

Tentaciones de la violencia

13 de febrero del 2011 | OPINIÓN| Por: Rafael Nieto Loaiza

La bulla de las noticias hace perder la perspectiva. Ocurre ahora con la sacudida por los asesinatos de estudiantes…
..de todos los estratos en Córdoba o de dos sacerdotes en Bogotá, por las muertes de militares y policías a lo largo de nuestra geografía, por el aumento del secuestro, y por la información que cubre la liberación de secuestrados por las Farc.

Uribe denuncia resistencia indígena para capturar narcotraficantes

“En Colombia no podemos aceptar republiquetas de delincuentes”, advirtió este domingo el presidente Álvaro Uribe Vélez, al termino de un Consejo de Seguridad que se realizó en Popayán.



El Jefe de Estado señaló que en Colombia no hay ningún lugar excluido del Código Penal e informó que en un resguardo indígena en el Cauca hubo resistencia para lograr la captura de varios narcotraficantes.
“Tuvimos resistencia en un resguardo indígena para capturar narcotraficantes. Eso no se puede permitir.
Bajo la responsabilidad del Presidente de la República queremos recordar que en el territorio de la Patria, ningún lugar está excluido del Código Penal, ningún lugar puede estar excluido de la Fuerza Pública, ningún lugar de la Patria puede convertirse en republiqueta de delincuentes”.

El mandatario, que recibió un informe del ataque de las Farc este fin de semana, dijo que los guerrilleros hacen esto para ganar protagonismo político. De paso, les recordó a los indígenas que frente a las denuncias, ellos son objeto de ser penalizados si son hallados culpables.

“Es muy importante tener claro esto, porque no se puede violar la Constitución en el sentido de pretender que las autonomías que derivan de la Constitución son equivalentes a republiquetas de delincuentes, de ninguna manera”, reiteró el Jefe de Estado.

Aseguró que las autoridades tienen la orden de destruir todo lo relacionado con el narcotráfico y capturar a quienes se dedican a este delito. “Que todo lo que se encuentre de narcotráfico allí debe ser destruido en presencia de las autoridades competentes y los que estén en narcotráfico capturados”, dijo el Presidente Uribe en declaraciones a los medios de comunicación.

No maquillen a las bandas

Mauricio Vargas  El general Naranjo tiene toda la razón: no más narcos disfrazados de próceres políticos de la derecha

Óscar Naranjo es el oficial más brillante que he conocido en la Fuerza Pública desde que me inicié en el oficio de periodista. El general, que desde hace tres años está al frente de la Policía Nacional, además de un agudo hombre de inteligencia, es un analista político perspicaz que, cuando encuentra ocasión, sabe decirle al pan, pan, y al vino, vino, y hacerlo con argumentos claros y convincentes. Ahora que está en la agenda el tema de las vicepresidencias, me pregunto cuánto se va a demorar alguno de los candidatos en ofrecerle a Naranjo que sea su fórmula.
Pero ese es otro tema. En un enfático pronunciamiento en entrevista con EL TIEMPO el viernes, Naranjo advirtió, a propósito de los intentos de algunos personajes de la siempre etérea sociedad civil, de negociar una tregua entre bandas emergentes de Medellín, que eso sería repetir un viejo error: el de graduar a narcotraficantes de paramilitares y revestirlos con ello de un maquillaje político. Y bien dice Naranjo "repetir", porque este país ya cometió el desatino de otorgarles estatus político a los paramilitares que, bajo el nombre de autodefensas, sembraron el terror en medio país.
Esos paramilitares eran, antes que nada y sobre todo, narcotraficantes. Su interés en enfrentar a la guerrilla -o, mejor dicho, a los campesinos a quienes ellos acusaban de estar cerca de la guerrilla y a quienes masacraban, inermes- era defender sus regiones productoras de cocaína y sus corredores de exportación. La confrontación entre ellos y la guerrilla no era, como hábilmente pretendía Salvatore Mancuso, una guerra civil entre dos bandos políticos. Era una guerra mafiosa entre dos organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y a otros negocios corruptos, como la contratación pública en departamentos y municipios.
Cuando esa guerra se dio, hacía rato que las Farc habían dejado de ser un grupo de luchadores empeñados en derrocar al gobierno de turno y hacerse con el poder, para instaurar un régimen comunista. Hacía rato que se habían olvidado de todo eso, entre las lujosas camionetas 'burbujas' y el whisky Chivas del 'Mono' Jojoy en el despejado Caguán, su comportamiento traqueto y sus manos tan untadas de sangre como de cocaína y narcodólares.
En cuanto a los paramilitares, jamás fueron luchadores políticos. Desde el principio, su móvil fue defender el negocio que las Farc les disputaban. No hay que olvidar que el primer grupo paramilitar, el MAS, fue un invento del cartel de Medellín. Otra cosa es que muchos dirigentes -y algunos medios de comunicación, valga decirlo- se hayan dejado fascinar por el discurso esquizoide de Carlos Castaño o las cínicas justificaciones de Mancuso, para regalarles un ropaje político que jamás merecieron.
Y otra cosa peor es que, durante el primer gobierno de Álvaro Uribe, el comisionado Luis Carlos Restrepo se haya dejado llevar por la idea de convertir en proceso de paz algo que debía canalizarse como sometimiento a la Justicia. Lo que empezó mal terminó mal. Y con todo lo cuestionado que fue por ello, Uribe acabó por reconocer ese fracaso y despachar en un avión de la DEA a los 14 jefes paramilitares más importantes, que desde sus celdas seguían dedicados a matar y narcotraficar, algo que ya no pueden hacer desde las cárceles de Estados Unidos.
Por eso, la advertencia del general Naranjo es más que pertinente. Hay quienes le dicen, en respuesta, que la negociación con las bandas es inevitable porque la Policía no ha podido desbaratarlas. La cosa es al contrario: lo que hace fuertes a estos grupos, nada fáciles de derrotar, es negociar con ellos, darles estatus de interlocutores y otorgarles el poder de decir que van a dejar de matar por un ratico, para que la gente atemorizada de las comunas populares de Medellín se lo tenga que agradecer.
mvargaslina@hotmail.com