ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Escucha"#PEGA ,peláez y gardeazabal,agosto 18" en Spreaker.

“El discurso taimado y cambiante” de Antanas Mockus - Menos mal despertamos a tiempo y le echamos sal a la ola verde.

Por: Martha Colmenares 


Para poner atención al análisis de Eduardo Mackenzie: “El discurso taimado y cambiante de Mockus, sus cálculos matemáticos errados, su programa inexistente, pero inventado cada día, sus propuestas “decentes” (como legalizar la marihuana para abandonar a los jóvenes ante las pandillas de traficantes), hacen de Mockus un candidato impredecible, aciago, que avanza enmascarado y que fascina, por ahora, a un sector necio y gamberro de la opinión urbana. Esperemos que el buen juicio de los colombianos desbarate la opción suicida”. 

Lo que se vendría con Mockus
Por Eduardo Mackenzie

La “decencia” que Antanas Mockus le promete al país es un mal chiste. ¿Que “decencia” puede impulsar una persona que dice “respetar” al tirano venezolano Hugo Chávez, después de haber dicho que lo “admira”? El admirado por Mockus es el mismo que otorga todo tipo de respaldo a las FARC, el mismo que amenaza a Colombia con sus agentes secretos, con sus batallones de combate y sus bombarderos rusos.

El hombre que Mockus “respeta” es el mismo que está llevando la miseria y la opresión más inaudita al hermano pueblo venezolano, el mismo que fomenta la conspiración contra Colombia en Nicaragua, en Ecuador, en Bolivia, el mismo que agita la histeria anti colombiana entre las turbas chavistas, lo que ha llevado al vil asesinato de una docena de colombianos inocentes.

Es el mismo que encarcela colombianos con el pretexto de que son “espías”. Las frases de Antanas a favor del déspota venezolano prueban que el candidato del partido Verde vive en Babia, o está perdiendo la cabeza, o no sabe qué pasa en Colombia, ni que pasa en Venezuela.

Peor: que no entiende cuál debe ser el papel de Colombia en la lucha de los pueblos del continente contra la amenaza totalitaria que Hugo Chávez representa.

Mockus sueña, más bien, con una Colombia sin Ejército, “como en Costa Rica”.

Hace unos meses, cuatro magistrados del Consejo de Estado firmaron una sentencia que pretendía quitarles a las Fuerzas Militares el 76 % de sus combatientes y el 40 % a la Armada.

Pocos se enteraron de eso. Algunos protestaron y todos lo olvidamos. Hoy el desmonte de las fuerzas militares ha vuelto, por la vía del auge de la candidatura de Mockus. ¿Una casualidad?

No, los jefes del partido Verde, desmovilizados del M 19, sueñan con eso.

Si Mockus gana la elección tratará de llegar a eso. Dirá que sin un aparato militar Colombia está más protegida. Antanas es el hombre del buenismo simplón y de las falsas paradojas diseñadas para seducir a los jóvenes sin pilas.

Para disolver el Ejército Mockus tendrá que reformar la Constitución.

Chávez no se opondrá a eso y Mockus propondrá, para burlarse un poco más de todos, la disolución verbal de las FARC, para preservar el equilibrio.

Y éstas, tan buenas humoristas como él, responderán que están encantadas, pero que habrá que negociar esa idea. Y que para empezar habrá que darles la mitad del país y una capital como Cali, incluyendo a Buenaventura.

Pues el sueño de Mockus coincide con la ambición de Alfonso Cano de quedarse, al menos, con la mitad de Colombia, quimera que el jefe de las FARC lanzó en la época aciaga de los diálogos del Caguán.

Y Mockus, quien tiene una política, como él dice, “durísima” con las FARC, dirá claro que sí, pues Cano, a esa altura, ya lo habrá convencido de que las FARC, en realidad, no tienen secuestrados (sólo “prisioneros”).

Y así, sin Ejército y sin la mitad del país, Colombia habrá avanzado mucho.

Todo eso es posible con Antanas Mockus, quien el 9 de abril pasado anunció que sufría un párkinson, en un nuevo falso acto de transparencia: hacía casi un año que él sabía eso y no lo dijo. Las encantaciones de quien se hace llamar un “anfibio cultural” no nos hacen reír. Son patéticas y nos prometen el abismo.

Los colombianos no debemos olvidar esto: la campaña electoral está intervenida. La injerencia venezolana es cada vez más descarada.

Chávez se permite vetar a Juan Manuel Santos, amenazar a Colombia con las peores desgracias si los colombianos votamos por él. La parsimonia de los candidatos ante eso es asombrosa.

La protesta del presidente Uribe contrastó con el silencio de los medios y de la clase política.

Inmediatamente, Mockus, el “admirador” de Chávez, subió en los sondeos. ¿Eso es normal? Hoy las campañas electorales de América Latina, todas, son entorpecidas por el poder expansionista de Chávez. Inflado por dos radios bogotanas y ciertas oficinas de sondeos, el fenómeno Mockus es inquietante. Muy hábil es haber ocultado su juego hasta última hora.

¿Antanas Mockus, es el Zelaya colombiano?

Ante la vasta operación de desorientación, todo es posible. Las campañas electorales en América Latina, sobre todo las presidenciales, están bajo el rigor de la conspiración chavista.

Ocurrió en México (¿se acuerdan de López Obrador?)

Ocurrió en Perú (¿se acuerdan de Ollanta Humala?)

Ocurrió en Panamá (¿se acuerdan de Balbina Herrera, la amiga de Piedad Córdoba?).

Esa conjura triunfó en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina y Uruguay.

En Honduras, el chavismo hizo de un ricachón liberal un fanático que intentó destruir la Constitución de su país. Su destitución por el Congreso fue tomada por Chávez como un “putsch contra la alianza bolivariana”.

¿Mockus querrá jugar en un escenario parecido?

La desestabilización que conoció Honduras comenzó con un candidato bonachón, que aparecía muy decente. El ángel de Zelaya ocultaba otra cosa.

El discurso taimado y cambiante de Mockus, sus cálculos matemáticos errados, su programa inexistente, pero inventado cada día, sus propuestas “decentes” (como legalizar la marihuana para abandonar a los jóvenes ante las pandillas de traficantes), hacen de Mockus un candidato impredecible, aciago, que avanza enmascarado y que fascina, por ahora, a un sector necio y gamberro de la opinión urbana.

Esperemos que el buen juicio de los colombianos desbarate la opción suicida.
1 de mayo de 2010
Tomado de Atrabilioso con otros excelentes artículos
Relacionados en mi blog
En video Antanas Mockus, candidato presidencial y el uso de mostrar su trasero en público
Abril 27, 2010
El candidato presidencial Antanas Mockus padece párkinson. Lo expresado por Fernando Londoño
Abril 24, 2010
Te invito a seguirme en:
Ban
@marthacolmenare

1 comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios de usuarios anonimos llenos de odio y con palabras soéces y/o calumniadores, serán eliminados.