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Dic 10 de 1948
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Petro y la mafia bogotana

Por Alfredo Rangel
OPINIÓN  La suerte está echada: el Polo va a salir debilitado y dividido; Petro, denunciado por los Moreno, y la Alcaldía de Bogotá, irremediablemente perdida.
Sábado 23 Octubre 2010
 
Definitivamente, la Alcaldía de Bogotá acabó con el Polo. 

El inmenso reto político que le significaba administrar bien la capital del país terminó convirtiéndose en un escándalo de grandes proporciones que ensombrece las perspectivas políticas y electorales de ese partido, no solo en Bogotá, sino en todo el país.

En efecto, a la creciente inconformidad de los bogotanos por el deterioro de la movilidad, producto de una caótica planificación de las obras viales y de retrasos inconcebibles en su ejecución, se suma ahora un escándalo de corrupción que se venía larvando desde tiempo atrás, pero que ahora estalla ruidosamente con las denuncias del grupo de trabajo que dirigió el ex senador Gustavo Petro y que involucran al alcalde Samuel Moreno y a su hermano Iván. Pero no es solamente 
 
Petro quien dirige su dedo acusador contra la administración del Polo: casi simultáneamente la Procuraduría llamó a responder una acusación disciplinaria a la ex directora del IDU y a otros nueve altos funcionarios de esa entidad, supuestamente involucrados en un cartel de contratos. La Fiscalía también investiga al IDU. Meses atrás la grabación de una conversación telefónica entre un contratista y el representante Germán Olano daba a entender la proliferación de coimas y comisiones ilícitas en la contratación distrital, involucrando al Contralor Distrital.

Difícilmente los bogotanos recordarán antecedentes de una sucesión de escándalos que involucran como ahora a tan altos niveles de la administración y que se juntan con la aguda sensación de desgobierno que se palpa en la ciudad. Pero para el ciudadano de a pie lo más diciente es que haya sido un grupo de particulares, miembros del mismo partido del alcalde Samuel Moreno, el que produjera las denuncias más graves contra la administración actual.
 
A ese ciudadano le tiene sin cuidado el hecho de que Petro y su grupo hayan sostenido de tiempo atrás agrias disputas dentro del Polo con el sector que lidera el actual Alcalde de Bogotá, ni que, eventualmente, Petro se esté sacando un clavo con el desprestigio público de sus contradictores internos. 
 
Allá ellos. 
 
Lo importante es que se investigue y se sancione a los responsables de corrupción, no obstante que la Contraloría esté mostrando su inoperancia al publicar, atropelladamente y como para salvar la cara, un informe estadístico y descriptivo sobre la concentración de los contratos en Bogotá, pero sin ir más allá, y de que la Personería sobre estos temas no diga ni pío, como dice Petro. Obvio, Contralor y Personero también están involucrados en sendos escándalos.

Aunque, a decir verdad, frente a las inmensas expectativas que previamente generó Petro alrededor de su informe, muchos se sintieron decepcionados por su falta de concreción. A mí me da la impresión de que no hicieron público todo lo que averiguaron, que mataron el tigre y se asustaron con el cuero. Porque Petro había dicho días antes que el problema no era solo ni principalmente que existieran carteles de la contratación en Bogotá, sino que dentro de la administración distrital existía toda una maquinaria mafiosa que sobornaba y extorsionaba a los contratistas. 
 
Nos quedó debiendo entonces los nombres, los datos y los hechos delictuales concretos de los miembros de esa mafia. Petro solo nos aportó el nombre de quien él considera que es el jefe de esa organización mafiosa: Iván Moreno, el hermano del Alcalde. El concejal De Roux fue un poco más tímido: según él solo existen indicios.

Pero, aún así, lo que dijo la comisión es suficientemente escandaloso. El senador Avellaneda, uno de sus miembros, afirmó que Iván Moreno se estaba enriqueciendo con la trapisonda de los contratos distritales y que el Alcalde era responsable por acción o por omisión.
 
Así mismo, pidió a su partido suspender los derechos políticos de los dos hermanos Moreno y anunció que renunciaría al Polo y a la política si esto no ocurre. Petro buscaría otras alternativas políticas. La suerte está echada: de esta, el Polo va a salir debilitado y dividido; Petro, denunciado penalmente por la familia Moreno, y la Alcaldía de Bogotá, irremediablemente perdida.

De todo este escándalo, lo que no tiene credibilidad es la afirmación de Petro según la cual los hermanos Moreno son solo unas fichas del ex presidente Uribe y que este último es quien manda en Bogotá. 
 
¿Acaso Petro no recuerda la forma pública y radical como Uribe se opuso a la candidatura de Moreno en Bogotá, acusándolo incluso de corrupto y de simpatizar con la lucha armada? 
 
¿Acaso no fue para todos evidente que Uribe simpatizaba con la candidatura del opositor de Moreno, Enrique Peñalosa? Y, más bien… 
 
¿Acaso no fue Petro quien apoyó a Samuel a la Alcaldía? ¿Y no era Petro quien hasta hace unos meses se abrazaba en público con el "jefe mafioso" de Bogotá? 
 
No jodás.
 

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