ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
Escucha"#PEGA Peláez y Gardeazábal, agosto 1 2018" en Spreaker.
Mostrando entradas con la etiqueta Gobierno de Unidad Nacional?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gobierno de Unidad Nacional?. Mostrar todas las entradas

No es poquita tarea

8 de enero de 2012 | COLUMNA | Por: RAFAEL NIETO LOAIZA
Los cuerpos de los militares y policías secuestrados y asesinados por las Farc estaban aún calientes y Santos ya hablaba de las condiciones que deberían cumplirse para un diálogo.
Diciembre se usa para evaluar lo que se hizo y lo que se dejó de hacer. Enero viene siempre con propósitos. Los retos para la administración Santos son varios en este 2012 que comienza.

La seguridad sigue siendo el principal: En la medida en que la gente da por descontado que su vida y su libertad están asegurados, aumenta su preocupación por los delitos que afectan su bolsillo. Las reducciones sustantivas de los últimos años en homicidios y secuestro obligan a focalizar el esfuerzo en el hurto a residencias, vehículos y celulares y en el atraco.

Con todo, los dos desafíos vertebrales siguen ahí: el narcotráfico, esa plaga que no se extingue, y los grupos armados ilegales, que se nutren del narco y sobreviven por su cuenta. El gobierno debe mejorar las cifras de erradicación manual, que tuvo un inexplicable frenazo el año pasado y cayó a los valores del 2005, un 70% por debajo de la meta presupuestada. Y tiene que aumentar su efectividad contra las bacrim.

Golpear a las Farc sigue siendo vital, ahora con el problemita que supone que sus dos miembros históricos, Timochenko e Iván Márquez, están en Venezuela. ¿Se hará el Gobierno el de la vista gorda con el jefe de la guerrilla en el vecindario? A juzgar por el desconcertante silencio frente a la decisión venezolana de no extraditar a Julián Conrado, el cantante de las Farc? Y algo habrá que hacer con el Eln, que ha pasado de agache en estos tiempos. En ambos casos es indispensable que el Ejército todo, y no sólo las fuerzas especiales, opere de manera efectiva. Y para que ello ocurra es indispensable ofrecer seguridad jurídica. En otras palabras, hay que clarificar el marco legal en que opera la Fuerza Pública y fortalecer la justicia penal militar.

El Gobierno tendrá que sincerarse en materia de paz. Al Presidente se le nota a leguas el afán de impulsar un proceso con las Farc. Los cuerpos de los militares y policías secuestrados y asesinados por las Farc estaban aún calientes y Santos ya hablaba de las condiciones que deberían cumplirse para un diálogo. Todos queremos la paz, pero el afán de "pasar a la historia" puede llevarlo a cometer errores peligrosos.

En materia de economía hay tres tareas inaplazables: una, desarrollar una gran reforma tributaria que simplifique el sistema, unifique tarifas e impulse la creación de empleo formal sin reducir recaudo. Difícil pero no imposible. Otra, emprender una nueva reforma pensional que asegure por edad y tiempo de cotización la sostenibilidad del sistema. Para eso es indispensable que jueces y magistrados dejen de beneficiarse a sí mismos con jurisprudencias amañadas para garantizarse pensiones extraordinarias. Posible pero improbable. Finalmente hay que supervisar la reforma a las regalías de manera que no se frene el apoyo de las regiones a los proyectos de hidrocarburos y mineros. Lo demás será jugar sobre seguro en previsión de que la crisis europea no se agudice y que el frenazo de la actividad industrial china se prolongue en el tiempo.

Finalmente hay tareas históricas que no admiten más demora: la infraestructura nacional es desastrosa y da verdadera vergüenza; hay que impulsar la gran reforma por la calidad de la educación; hay que resolver la prolongada crisis del sistema de salud y la polémica actualización del POS es insuficiente. Y la reforma a la justicia no aguanta un intento de consenso más.

No es poquita tarea.

Desconectado

4 de diciembre de 2011 | OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS
Santos  prefiere al príncipe Carlos y una semana en Londres que embarrarse con los campesinos que tienen el agua al cuello.
La encuesta Colombia Opina de RCN la radio, la FM, Semana y RCN TV del viernes pasado es francamente negativa para el presidente Juan Manuel Santos. Caen todos los índices que importan, percepción de la economía (60% empeora o va mal), buen camino o mal camino (-15% en un año) y gestión (-8% en 4 meses). Cuando esto se da con un gobierno que tiene al Congreso y a la Justicia en el bolsillo, está lleno de plata, maneja a su antojo gran parte de los medios nacionales de la capital y tiene unas cifras económicas bastante buenas es para preocuparse.
Crecimiento económico del 5%, desempleo del 9% y recaudo tributario creciendo al 20 %. Eso daría para estar en la gloria. Y no. Las clases media y baja castigan duramente la gestión de Santos que ve cómo se le acaba la luna de miel. Se da esa irónica contradicción entre la excelente imagen en el exterior y la que se deteriora en el país. Exactamente lo contrario a lo que le sucedió a Uribe. ¿La razón? Un cuidadosísimo manejo de imagen.
¿Qué sucede? Es sencillo: un desastre en ejecución en todos los frentes, una pelea innecesaria con Uribe que lo desgasta en los estratos medios y bajos y una desconexión con el país real que lo asemeja tanto a su exjefe Andrés Pastrana que ya parecen fotocopias.
Es fácil manejar algunos medios de la capital. Lleva años cultivándolos y desde que fue ministro supo cómo ganarse periodistas y sobretodo dueños. Pero eso le llega hasta el estrato donde le llega el apoyo según esta encuesta, el 5 y el 6. Con la clase media y con el pueblo es a otro precio y ahí no hay Juan Mesa que lo salve.
Entre otras porque hay que sentirlo y a Santos eso le cuesta. Prefiere al príncipe Carlos y una semana en Londres que embarrarse con los campesinos que tienen el agua al cuello. O pasar el fin de semana en Cartagena, otra similitud con Pastrana, que irse a recorrer la Mojana o visitar a las madres de los policías y militares muertos.
Hasta Uribe, el país, tenía ese tipo de presidentes. Que gobernaban desde los salones de Bogotá. Claro, iban a las regiones, o mejor pasaban por las regiones. Pero nunca se enganchaban con la realidad de la provincia colombiana. Uribe cambió eso para siempre y de paso legitimó el Estado en zonas donde nunca estuvo o si estuvo fue de paso como sus gobernantes.
Hay un gobierno tan lleno de soberbia que no escucha. A los cebolleros de Boyacá, a los estudiantes del país (y si que le costó) o a los ciudadanos de 9 pueblos de Boyacá que le imploran que Ecopetrol no ponga un tanque de almacenamiento de 350 mil barriles encima del Santo Ecce Homo. Un gobierno que no ejecuta y es lejano al ciudadano.
Lo más indicativo de la encuesta es la negativa del 54% de los ciudadanos a que Santos sea reelegido mientras el 35% se muestra de acuerdo. Los ciudadanos al parecer no quieren la reelección. Pero cuando se les pregunta si Uribe se debería reelegir otra vez, el 61% de los ciudadanos dice sí. ¿Es la reelección el problema? ¿Es el candidato?
Aún es temprano en el gobierno para que Santos rectifique el rumbo. Un político tan astuto como él lo puede lograr. Pero tiene que hacer grandes cambios en su gabinete, en la prioridad de la agenda y en la manera como se relaciona con las regiones y los ciudadanos. Es decir reinventarse. Quizás debería mirar un poco para atrás, no para acusar como lo ha hecho hasta ahora, sino para recordar todas esas horas que pasó al lado de Uribe y aprender de la infinidad de lecciones que nos daba cada segundo de su gobierno.

Un ratico en casa

27 de noviembre de 2011 | OPINIÓN | Por: SALUD HERNÁNDEZ-MORA

El Presidente no se ha metido a las fincas para palpar la angustia de ganaderos y agricultores, que no tienen ni pastos para los animales ni sembrados aptos para cultivar ni vías por donde circular.

Sí, sería rico que el Presidente se quede en casa un ratico.

En sus 475 días de gobierno o, lo que es lo mismo, en sus 11.412 horas al frente del país, 26 viajes al exterior incluidos, Juan Manuel Santos no ha encontrado un solo minuto para recibir a las mamás de los diecisiete policías y militares secuestrados.
Comprendo que es más relumbrante una foto con el príncipe Carlos de Inglaterra o que debe ser vital para los intereses de los colombianos el viaje a Turquía, porque logró que quiten la visa, pero no estaría de más que sacara un tiempito para sus compatriotas de ruana.
Desde el primer momento solicitaron la cita y siguen esperando. Sentir cercano su dolor no lo obligará a modificar su política frente al canje ni comprometerá el afán por demostrar que es un estadista de mundo capaz de mediar en el conflicto palestino-israelí (¿a qué si no fue a Ankara?). Esas valerosas mujeres, que padecen un sufrimiento inimaginable, solo piden que los mismos 20 minutos que la reina Isabel de Inglaterra le dedicó, haciéndolo feliz, se los entregue Santos a ellas. No saldrán tan contentas, pero al menos sentirán que sus hijos importan.
Igual sería conveniente que conversara con las gentes del agro. Le dirán que no entienden cómo afirma que es innecesaria la declaratoria de emergencia si ellos siguen con el agua al cuello, intentando sortear aún el desastre del anterior invierno mientras lidian con la catástrofe presente. Las tierras están podridas porque estuvieron anegadas por semanas y ni siquiera alcanzaron a secarse cuando ya vuelve a diluviar.
El Presidente no se ha metido a las fincas para palpar la angustia de ganaderos y agricultores, casi todos pequeños y medianos propietarios, que no tienen ni pastos para los animales ni sembrados aptos para cultivar ni vías por donde circular.
De paso se enteraría de que las Farc ya reaparecen en territorios que habían perdido. A solo quince minutos de Codazzi, junto a la carretera entre esa importante población del Cesar y Becerril, se presentaron ante pobladores un grupo numeroso de guerrilleros, uniformados y con fusiles, para advertirles que siguen activos. Tampoco estaría de más que diera la cara en la reforma de la justicia, porque el engendro que están cocinando es incomestible.
Para contentar a los magistrados de la Corte Suprema, les aumentan a doce años la permanencia en el cargo, suben hasta los 70 años la edad de jubilación y dejan que los siga investigando la Comisión de Absoluciones de la Cámara. A cambio, los congresistas entregan un poder omnímodo a la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, que ellos mismos eligen, en detrimento de la Sala Administrativa, que no les debe el puesto. Reinará sobre la Rama Judicial y podrá suspender a jueces, abogados, fiscales y cualquier funcionario. Es decir, los legisladores controlarán dos de los tres pilares del Estado, fulminando la separación de poderes.
¿Objetivo? Hacerse pasito. Porque ni el Congreso molestará a los magistrados corruptos de la Suprema, ni los togados perseguirán con la misma pasión a los legisladores delincuentes. Y cuando un senador o congresista quede molesto con un fiscal o un juez, lo destituyen.
En suma, una reforma que no sirve a los ciudadanos, pero ayuda al puñado de honorables sinvergüenzas -también hay decentes- que por desgracia anidan tanto en altas cortes como en cámaras legislativas.
Sí, sería rico que el Presidente se quede en casa un ratico.
NOTA. A quien aprecie el buen cine, no se pierda Silencio en el Paraíso, una bella historia de amor urbana, que se desarrolla en Bogotá con el trasfondo del conflicto armado colombiano. Generará polémica, pero no hay una gota de sangre ni el aburridor lenguaje grosero, fácil, de otras cintas. Les gustará verla.

La reforma a la educación

13 de noviembre de 2011 | La Claridad | Por: Paloma Valencia Laserna

Hubo intentos como el de Piedad Córdoba de tomar vocerías que no le corresponden, y en esto también salieron bien librados los estudiantes que la abuchearon.
La educación superior en Colombia requiere una reforma de fondo; pero no hablamos con seriedad sobre el tema. La reforma del gobierno era inocua; se trataba de un sistema de financiación, con buenas intenciones. La única novedad eran las universidades con ánimo de lucro; todas las críticas que se les hacen son ciertas, con el agravante de que en Colombia desde hace mucho existen universidades de pésima calidad que a pesar de su calificación formal, son empresas que dan réditos a sus dueños.
El informe de Desarrollo Humano del Pnud dice que Colombia es el tercer país más desigual entre los 129 países que se miden; sólo Angola y Haití nos superan. Una manera de solucionar el asunto es implementar mayores programas de asistencia social; aquello da resultados inmediatos pero no es sostenible en el largo plazo. La verdadera solución a la desigualdad es impulsar la movilidad social y mejorar los ingresos de los colombianos, para ello se vuelve imprescindible tener una excelente educación. No sólo profesionales universitarios, sino técnicos de gran nivel con buenos ingresos.
No deben existir farsas en la educación superior. Se supone que miles de estudiantes reciben una formación profesional, pero la calidad es tan baja que al salir al mercado laboral continúan en el desempleo o encuentran cargos con salarios comparables a los de quienes no estudiaron. Hay universidades públicas de altísimo nivel como la Nacional, Valle, Antioquia entre otras; pero a su lado hay otras que son tristes intentos. Las universidades en muchas regiones están politizadas; hay estudiantes que se quedan por años ocupando el cupo de otros jóvenes; unos pocos revoltosos que le alargan las carreras a través de paros a quienes quieren terminar; burocracias ineficientes. El sector privado no se queda atrás, títulos tras una formación deficiente.
El nivel de los profesores podría ser mejor. Hay 111.253 profesores de educación superior en Colombia, de ellos sólo 4.065 tienen doctorado, a pesar de que tenemos el puesto 14 entre los países que más estudiantes de doctorado tienen en Estados Unidos, en una lista liderada por China e India. En número de estudiantes de postgrado colombianos en EE.UU., es el más alto en América Latina. Así las cosas, el país a través de iniciativas como el Icetex y Colfuturo es capaz de formar muchos doctores; lo lógico es que ellos llegaran a ocupar los cargos de docentes en las universidades públicas y privadas, de manera que se viera la inversión que hace el Estado en su formación internamente, pero las universidades no abren espacio para estos jóvenes. Es necesario imprimirle flexibilidad y concursos de méritos a la academia colombiana para mejorar las nóminas y abrir espacios para los estudiosos.
Las marchas fueron, en general, pacíficas y eso hay que celebrarlo. Los estudiantes y todos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse, expresar sus ideas y salir a compartirlas con la comunidad; pero nunca puede aquello degenerar en actos violentos y de destrucción que atenten contra los derechos de los demás ciudadanos. Hubo intentos como el de Piedad Córdoba de tomar vocerías que no le corresponden, y en esto también salieron bien librados los estudiantes que la abuchearon. Ahora bien, el balance para el gobierno no es tan positivo; retiró las universidades con ánimo de lucro a la primera crítica, y cuando las marchas aumentaron, retiró el proyecto. El gobierno debe presentar sólo reformas por la que esté dispuesto a jugársela, lo contrario denota poca seriedad en la formulación.

El mal del consenso

13 de noviembre de 2011 | OPINIÓN | Por: Rafael Nieto Loaiza
Los estudiantes lo entendieron a cabalidad: de nuevo, el ejecutivo cede cuando le muestran los dientes.
El pronunciamiento hecho por Juan Manuel Santos ha demostrado que ha sido acertado adelantar el Paro Nacional Universitario para alcanzar nuestro objetivos”, reiteraba la Mesa Amplia Nacional de Estudiantes en su respuesta a la solicitud del gobierno de cesar el movimiento.
No hablaré acá del contenido y pertinencia de la reforma educativa, que deberá ser tema de otra columna. Me interesa resaltar la otra cara del asunto: fue el paro lo que movió al Gobierno a retirar el proyecto de reforma a la ley 30 de Educación Superior. Los estudiantes lo entendieron a cabalidad: de nuevo, el ejecutivo cede cuando le muestran los dientes. Ocurrió, y son sólo un par de ejemplos, frente los camioneros con la tabla de fletes, con las cortes en la reforma a la justicia, o frente a la USO en las protestas de Puerto Gaitán.
En todos los casos quedó demostrado que el Gobierno, si se le plantan, cede. El mensaje del Ejecutivo es equivocado porque no muestra un gobierno dialogante, como quizás cree el Presidente que se entiende su mensaje, sino temeroso y propenso a ceder ante las demostraciones de fuerza y las vías de hecho.
Y es inexplicable. Nunca, ni siquiera con Uribe, un Gobierno había acumulado tal capital político y fortaleza. Su popularidad es más del 80%, controla el 90% del Congreso y sólo un Polo asfixiado y paupérrimo se le opone entre los partidos, y los columnistas y los medios de comunicación, con contadísimas excepciones, están rendidos a sus pies.
De manera que no es por debilidad o porque vea amenazada la gobernabilidad que el Ejecutivo cede. Es de suponer que lo hace porque cree en el consenso como política. Y el consenso no sólo es imposible, sino indeseable.
Primero, porque en una sociedad de cuarenta millones de habitantes nunca es posible alcanzarlo. Siempre habrá algunos que no estén de acuerdo. Ello no sólo es posible en una democracia, sino necesario para su buen funcionamiento. El disenso, los puntos de vista diferentes, la dialéctica son fundamentales para encontrar los óptimos, las mejores soluciones.
Después, porque la búsqueda permanente del consenso se traduce necesariamente en la peor de la opciones, la del mínimo denominador común, que es el espacio obvio donde se encuentran el mayor número de posiciones. De manera que sobre la hipótesis del consenso nunca se consiguen avances sustantivos.
Además porque da poder de veto a las minorías y se privilegian las posiciones de fuerza. Es exactamente lo que ha ocurrido en este caso: un grupo minoritario de estudiantes, altamente ideologizado y con capacidad de movilización, bloquea la Capital y las universidades públicas, en contra de la posición de una mayoría que no quería el paro ni poner en riesgo la finalización del semestre académico.
Finalmente, porque cediendo ante las demostraciones de fuerza de las minorías el Gobierno se hace vulnerable y, ahora sí, más débil, al establecer un precedente que invita a la repetición de las vías de hecho, del bloqueo y el paro como mecanismos para negociar.
Ahora bien, el capital político es para gastarlo. Acumularlo no tiene sentido. Si el gobierno hizo la tarea y no está improvisando con la reforma, sentarse a negociar obligado por la fuerza sólo podrá significar el sacrificio de propuestas que, de haber salido adelante, hubieran ido en beneficio de la educación superior en Colombia. ¿Acaso no valía la pena dejar a algunos descontentos?

Se acabó la luna de miel

25 de septiembre de  2011 |  OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS
La tecnocracia bogotana no se las sabe todas y en un país de regiones, vital y vivo como Colombia, hay que conocerlas, visitarlas, oírlas y actuar y adaptar y ajustar lo que se ve bien desde la capital.

La corte de Juan Manuel


25 de septiembre de  2011 |  OPINIÓN | Por: María Jimena Duzán
En ese ambiente conspirativo y decadente que está tomando la Unidad Nacional, difícilmente pueden florecer las prácticas del buen gobierno.