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Dic 10 de 1948
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Inteligencia en la Cúpula

Los nombramientos del nuevo Ministro de la Defensa y de los generales que lo acompañarán en la nueva Cúpula de las Fuerzas Militares tienen el sello de la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe y la "Consolidación" de una estrategia de inteligencia militar desarrollada por el electo Presidente, Juan Manuel Santos. Un equipo de lujo para derrotar la culebra del narcoterrorismo.
EDITORIAL EL COLOMBIANO | Medellín | Publicado el 1 de agosto de 2010Dentro de los comentarios de beneplácito por los nombramientos de sus colaboradores que ha hecho el electo Presidente, Juan Manuel Santos, un capítulo especial merece el "dream team" militar con que cuenta el país para seguir adelante con el gran legado del Presidente Álvaro Uribe: la Política de Seguridad Democrática.

Haciendo un símil con la Operación Jaque , lo que ha hecho el nuevo Jefe de Estado es un "inteligente" enroque de sus mejores fichas. De paso, una jugada maestra en la "consolidación" del trabajo realizado por él como Ministro de Defensa, bajo el liderazgo de Uribe como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, de su actual ministro Gabriel Silva, y el trabajo silencioso y contundente de un equipo de leales alfiles, los Generales Fredy Padilla de León, Óscar González, Jorge Ballesteros, Guillermo Barrero y Óscar Naranjo, ratificado en la Dirección Nacional de la Policía.

En el gran equipo que se convirtieron nuestras Fuerzas Militares, resulta reconfortante, esperanzador y motivo de orgullo, saber que todos los miembros de la nueva cúpula, incluido el nombrado Ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, hablan el mismo idioma y tienen claro el rumbo que deben seguir para terminar y consolidar el trabajo hecho por Uribe para hacer de la seguridad una política de Estado.

El país reconoce y valora el inmenso y heroico trabajo de los generales y todos sus subalternos en la línea de mando (las Fuerzas Militares tiene una imagen favorable entre los colombianos de 86 por ciento, la más alta entre las instituciones del país, según Gallup), por haberle devuelto a Colombia su dignidad y el valor para derrotar a los violentos. A los que se van, nuestros sentimientos de gratitud y admiración; y a los que llegan, nuestra disposición de servicio y colaboración para los mejores fines de la Patria.

El "fin del fin" del que habla el saliente General Padilla de León debe ser un mandamiento para la nueva cúpula. Colombia está en un punto de inflexión y de no retorno en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico y, en especial, la defensa de nuestra soberanía. Cualquier milímetro que se les ceda ahora a los violentos es perder miles de kilómetros de confianza en la institucionalidad alcanzada en ocho años de mano firme y corazón grande.

El nuevo mando militar conserva esa exitosa mezcla de gerencia e inteligencia desarrolladas desde el mismo momento en que nuestras Fuerzas Armadas fueron concebidas como un "holding" empresarial, con una visión y misión claras, y un objetivo preciso y permanente: poder vivir en paz.

El Presidente Santos conoce la mística y el profesionalismo del Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Policía, y dada la solidez intelectual y humana de sus hombres, Colombia puede estar segura de la continuidad del trabajo adelantado en materia de seguridad y respeto por los derechos humanos, como pilares fundamentales del Estado Social de Derecho. Así lo ratificó el nuevo ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, y lo confirma el nombramiento del General Padilla como embajador de Colombia ante Naciones Unidas en Viena, Suiza, donde Colombia también libra una guerra contra el desprestigio y calumnia con contundentes golpes a la guerrilla y sus aliados en el vecindario.

Los retos son muchos y están a la vista, pero así como en la Operación Jaque , la "inteligencia" superará la violencia y la mentira y, más temprano que tarde, Colombia podrá levantarse en paz.

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