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Dic 10 de 1948
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Alertas tempranas (I)


Miércoles 1 de septiembre de 2010 Por: José Obdulio Gaviria


Los colectivos de abogados adscritos a las Farc imaginaron una 'leguleyada': denunciar internacionalmente el cementerio de La Macarena como 'fosa común' 
Dos desmovilizados me previnieron en mayo que las Farc planeaban hacer detonar un escándalo monumental contra el Gobierno y las Fuerzas Armadas de Colombia. Efectivamente, así ocurrió. 

Como cualquier pueblo, La Macarena (Meta) tiene su cementerio. Durante décadas, las Farc mangonearon en su territorio y decretaron, sin contemplaciones, quién viviría y quién moriría.

Mataban a un secuestrado, y ¡a la fosa! Sí, como un animal, sin responsos ni jaculatorias. Así enterraron también a sus propios guerrilleros (fusilados por motivos baladíes o muertos en combate o fallecidos por causas naturales).

Cuando terminó la zona de despeje, la fuerza pública recuperó esas tierras, con un sacrificio enorme: decenas de soldados de la Patria perecieron. También, claro, muchos guerrilleros murieron en los combates y sus cadáveres, como es natural, fueron caritativamente depositados por el Ejército en el camposanto de La Macarena, previa diligencia técnica de identificación.

Los colectivos de abogados adscritos a las Farc imaginaron una 'leguleyada', fundados en su conocimiento de la credulidad de los activistas internacionales de derechos humanos: denunciar internacionalmente el cementerio de La Macarena como 'fosa común' y convertir cada cadáver de N. N., por arte de birlibirloque, en la víctima de un 'falso positivo'.

Dentro de los estrictos protocolos internacionales, cada enterramiento en ese tipo de cementerios es, técnicamente, una irregularidad. Imaginemos a un jurista de campanillas, venido de Bruselas, inspeccionando los procedimientos 'chorotos' del sepulturero de La Macarena, un campesino cuya única 'fortaleza' profesional es que 'no le da miedo ni asco'... El jurista se declarará escandalizado. 

Militantes del Partido Comunista Clandestino de Colombia (PC3), convenientemente adiestrados, denunciaron ante la Fiscalía de Derechos Humanos "la existencia de la fosa común más grande de Occidente".

A su vez, periodistas militantes del PC3, bien posicionados en grandes medios de comunicación, machacaron durante días la noticia. La redacción más común fue esta (Telesur): "En entrevista exclusiva, Diego Martínez, del Comité Permanente de Derechos Humanos, señaló que están a la espera de respuesta oficial del Gobierno de su país para aclarar los hechos sobre las denuncias de la existencia de la fosa común de La Macarena.

La única reacción ha surgido de la senadora Gloria Inés Ramírez y el representante a la Cámara Iván Cepeda (...)". La farsa continuó con la llegada de una delegación de la extrema izquierda europea y norteamericana, encabezada por seis eurodiputados.

Los tipos "certificaron", tras audiencia pública en auditorio atiborrado de militantes del PC3, que "encontraron la existencia de una fosa común con dos mil cadáveres no identificados". Busquen en Internet "fosas comunes" unidas a Piedad Córdoba, Gustavo Petro, Gloria Ramírez, Iván Cepeda y Carlos Lozano. 

No saldrán de su asombro con lo que leerán.

Gracias a Dios, el ministro de Defensa, Rivera, y el viceministro, Rafael Guarín, se despabilaron. Al debate en la Cámara, Iván Cepeda llegó confiadísimo para recitar su parlamento del guión 'fariano'. Rivera ni se inmutó, cuando, cínico, Cepeda mostró una foto de Kosovo como si hubiese sido tomada en La Macarena.

Con pruebas irrefutables, el Ministro destruyó una a una las 13 mentiras construidas por las Farc. Hay que ver a Cepeda pidiéndole cacao al Ministro y proponiéndole que, por lo menos, aceptara que hay "cinco falsos positivos" en la que antes alegaba era una fosa de 2.000 desaparecidos.

Con esa gente, la cosa nunca termina. Norma Irene Pérez, cómplice en toda esta componenda narrada, desapareció hace días. Inmediatamente, Cepeda y compañía iniciaron la denuncia de otro "asesinato oficial". Las autoridades del Meta y la comunidad demostraron ya que la vecina pereció víctima de una mina antipersonal sembrada por las mismas Farc. 

El segundo artículo sobre las 'alertas' tratará sobre la 'operación pistola' decretada por las Farc contra el uribismo. Tres compañeros nuestros han caído en dos semanas. Espero que no hayan de leerlo como póstumo. Es que los desmovilizados aseguran que encabezo esa lista. 

Jose Obdulio Gaviria

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