ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Escucha"#PEGA, peláez y gardeazábal,junio23" en Spreaker.

Inaudita intromisión

10 de abril de 2011 | Opinión | Por: María Isabel Rueda

Sería conveniente, ya que los EE. UU. también se beneficiarán con el TLC, que les impongamos nuestras propias condiciones.
Las imposiciones laborales que anuncian los EE.UU., como contraprestación a la aprobación del TLC, tienen un repugnante tufillo imperialista. Y así presentadas, parecería como si nos estuvieran haciendo el favor de la vida, y que en cambio ellos no fueran a derivar absolutamente ningún beneficio.

Mentiras. En el documento de marras, el presidente Obama reclama como un éxito de su gobierno que gracias a este TLC con Colombia "se espera una expansión de las exportaciones norteamericanas por valor de US$ 1.100 millones. Habrá accesos libres de aranceles para bienes y servicios claves de EE. UU., desde manufacturas hasta agricultura. El PIB se incrementará hasta en US$ 2.500 millones, y todo ello servirá de sustento para la creación de miles de empleos adicionales para los norteamericanos".

Sin embargo, a cambio de "el favor" que nos van a hacer con el TLC, EE. UU. quiere imponernos una agenda absolutamente increíble en fechas y en detalles. Por ejemplo, para el 22 de abril tendremos que haber revisado la reubicación y los programas de protección de los maestros colombianos, en trabajo conjunto con el gobierno de EE. UU. Para el 15 de junio tendremos que presentar una reforma del Código Penal para criminalizar acciones que amenacen los derechos de los trabajadores. A más tardar a finales del 2011, la Fiscalía tendrá que haber destinado 95 (no 94 ni 100; 95) investigadores judiciales full time para proteger a los fiscales que investiguen los crímenes de sindicalistas. Para el 20 de mayo tendremos que haber reformado la capacidad y número de fiscales y de policía judicial en oficinas regionales. A más tardar el 31 de mayo esperan de nosotros una acción legislativa con las provisiones legales para multar el mal uso de las cooperativas en desmedro de los trabajadores. El 15 de junio deberemos expedir regulaciones para el cooperativismo e implementar multas para las compañías que no las cumplan. En el curso de los próximos 4 años deberemos contratar 480 (no 479 ni 500; 480) nuevos inspectores laborales, 100 de ellos antes de que termine el 2011. De inmediato debemos implementar inspecciones preventivas en los sectores del aceite de palma, azúcar, minería, puertos y flores. Para el 15 de junio debemos haber asegurado un régimen legal robusto que evite el uso de pactos colectivos que afecten el derecho de organización laboral. Y tendrá pena de cárcel ofrecer pactos colectivos a trabajadores no sindicalizados que sean superiores a los términos ofrecidos a los trabajadores sindicalizados.

Nada de lo anterior, hay que decirlo, escapa de lo establecido en el régimen laboral de los trabajadores colombianos por nuestra Constitución, nuestras leyes o la jurisprudencia de la Corte Constitucional. Pero puesto así, como contraprestación a un tratado comercial, constituye una intromisión inadmisible en todos los ámbitos del Estado colombiano, pues hay órdenes de trabajo específicas para el Gobierno Nacional, para el Congreso, para la Fiscalía y para los empresarios privados.

Cómo es la vida. ¿El sindicalismo colombiano tendrá que quedar ahora agradecido con el imperio?

Sería conveniente, ya que los EE. UU. también se beneficiarán con el TLC, que les impongamos nuestras propias condiciones. Antes de que termine el 2011 deberán haber capturado a los principales cabecillas de la distribución de drogas en los EE. UU. En igual plazo deben acabarse los abusos de las autoridades de inmigración contra los indocumentados latinos. Y de inmediato deben duplicarse los inspectores del trabajo, que eviten que a los inmigrantes colombianos se les maltrate y denigre laboralmente, se les otorguen los peores empleos y se les paguen los peores salarios de la fuerza laboral de los EE. UU., sin prestaciones ni nada parecido.

Así, sí, touché.

¿SE ME OLVIDA! Señor director de El Espectador, don Fidel Cano: ¿todavía tiene guardado por ahí el mantel de la contratación del basurero Doña Juana?

0 comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios de usuarios anonimos llenos de odio y con palabras soéces y/o calumniadores, serán eliminados.