ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Peláez y Gardeazábal agosto 1 de 2018
Escucha"#PEGA Peláez y Gardeazábal, agosto 1 2018" en Spreaker.
Mostrando entradas con la etiqueta Gobierno populista de Santos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gobierno populista de Santos. Mostrar todas las entradas

Santos somete al Congreso al látigo burocrático: Uribe

14 de mayo de 2012 | ENTREVISTA |Por: ANA MERCEDES GÓMEZ M.

Hay que tener una gran decisión para ejecutar lo que propusieron en campaña, y es ahí donde tengo inmensas preocupaciones con el gobierno Santos. No sé qué orientación ideológica tiene este gobierno. Lo que sí sé es que en muchos aspectos le propusieron al país algo, y están haciendo todo lo contrario.
El expresidente Álvaro Uribe dice que la U debe recuperar su poder de debate y no caer en las componendas. "La Canciller le dio munición a Nicaragua".
El expresidente Álvaro Uribe había terminado una agitada mañana de bicicleta, su otro caballito, pero de acero. Fue el lunes pasado (antes de las declaraciones de Mancuso). Estaba impecablemente vestido, pero calzado con unas cómodas zapatillas de descanso, pegado a su computador y leyendo varios documentos sobre economía. Tenía abierto el chat y le contestaba al diario La República algunas preguntas sobre los alcances de la reforma tributaria.

Se veía renovado, pero igual de crítico con los acontecimientos del país, de su Partido de la U, y del entorno internacional. Nos habló de todo.

¿Usted estaría dispuesto a conformar un nuevo partido a través de la recolección de firmas, dada la división del Partido de la U?
"Siempre he pensado que la política tiene que ser suprapartidista y buscar identidad alrededor de visiones de país. Con esa misma idea se creó el Partido de la U, que tiene que ser un partido más de opinión que de componendas. Preocupa que por vivir en la pequeña componenda y por caer en las redes del látigo burocrático del Gobierno, el Partido se desconecte de la opinión. La U tiene que ser una colectividad del puro centro democrático. Eso significa un gran equilibrio entre la seguridad, la inversión y la política social. Tiene que ser un partido que abogue por un Estado en donde la mayor influencia y determinación sea el contacto con la ciudadanía, un gran ejercicio de democracia participativa".

¿Cuál es la diferencia entre lo que Usted llama "puro centro democrático" y lo que el presidente Santos denomina la "tercera vía"?
"No lo sabría. Yo no puedo decir hoy que tengo una propuesta ideológica de este gobierno de la "tercera vía" para compararla con los hechos. Los hechos que yo tengo son para comparar lo que el presidente Santos propuso en la campaña y lo que está haciendo. Algunos opinadores y periodistas dicen que están felices "porque Santos está haciendo todo lo contrario a lo que propuso en campaña, porque era necesario. Algunos hechos obligan a hacer cambios, pero hay que ser consecuentes. Hay que tener una gran decisión para ejecutar lo que propusieron en campaña, y es ahí donde tengo inmensas preocupaciones con el gobierno Santos. No sé qué orientación ideológica tiene este gobierno. Lo que sí sé es que en muchos aspectos le propusieron al país algo, y están haciendo todo lo contrario. Este gobierno ha burocratizado la política social. Propusieron hacer un millón de viviendas y ahora nos salieron con que serán 100 mil. Queda el sabor de que este gobierno reacciona más por las encuestas, que por convicción. Tener convicción, en muchos casos, obliga a ir en contra de las encuestas.

Por ejemplo, salieron a tapar el derroche de la Cumbre de Cartagena con la promesa de las 100 mil viviendas. Eso no es bueno para la democracia. Miren lo que está pasando en Venezuela. No es bueno que le entreguen a un candidato a la Presidencia, como es el ministro Vargas Lleras, un cheque de 100 mil viviendas gratis para hacer su campaña".

¿Qué viene?
"A mí me toca seguir defendiendo estas ideas. Exponerlas en los foros que el Partido de la U ha anunciado como su Convención Ideológica. He dicho que mis críticas al gobierno Santos no pretenden interferir las relaciones del Partido con él. Yo sí quisiera que la U abriera espacios a la discusión de estas tesis, porque es muy grave que a las colectividades que están representadas en el Congreso las sometan al látigo burocrático: "Votan en esta dirección o les quito los puestos. Votan en este sentido o no cuenten con los apoyos del Gobierno". Se ha perdido el espacio de deliberación. Yo seguiré luchando por estas ideas y, por supuesto, teniendo en cuenta que por encima de los partidos está el interés general de la nación, sin perder de vista que las colectividades se necesitan y que es necesaria la integración entre movimientos que tengan similitudes en la visión de país".

¿Qué significa defender esas ideas. Una oposición constructiva?
"En alguna forma, he venido en la tarea de proponer unos apuntes críticos. En esa materia de una oposición, dividiría mi posición en dos capítulos: Tengo unas tristezas frente al Gobierno, que las manejo allá, en lo más íntimo de mi ser; y tengo muchas preocupaciones de país, que son las que publico. En esta última tarea voy a seguir, sin cálculo alguno. Esas preocupaciones de país son permanentes. Estuve recientemente en Popayán y es inocultable la preocupación de sus gentes por el recrudecimiento de la violencia. Una de las cosas que dicen es: 'Aquí estaba lista para entrar una empresa que buscaba generar 2.000 puestos de trabajo bajo la modalidad de Call Center, pero desistió por la inseguridad'. A mí eso me tiene que preocupar, pero, sobre todo, me preocupa la actitud del Gobierno de negar el problema y no buscarle soluciones".

¿Hay relación directa entre inseguridad y falta de garantías para la Fuerza Pública?
"Claro. Una de mis mayores preocupaciones, compartida por varios miembros del alto mando militar, es sobre el fuero militar. El que está en trámite en el Congreso no resuelve un vacío constitucional. La actual Carta Política y el proyecto del Gobierno no soluciona un tema: la necesidad de que el primer conocimiento de la conducta de los militares lo tenga la Justicia Penal Militar. Por eso insistí en que se tuviera en cuenta el artículo que venía en la Reforma a la Justicia, que retiraron, y el nuevo dentro del proyecto del Gobierno, para hacerlos compatibles. Porque con la presunción que traía el primero, garantizaba que el primer conocimiento de la conducta del militar lo tuviera la Justicia Penal Militar. Lo cual no se opone al hecho de que cuando las circunstancias, las características del delito, lo indiquen, se traslade el conocimiento del caso a la Justicia Ordinaria.

Me preocupa un Gobierno que sabe, o debería saber, que la principal gasolina para la violencia es el narcotráfico, y que en momentos en que el país había venido ganando esa batalla, estuviera promoviendo el tema de la legalización de las drogas. Parece que se ha dado cuenta de que eso no les gusta a los colombianos y dejó de ponerle tanto énfasis a la legalización.

Me preocupa que se haya desmontado el tema de la cooperación ciudadana con la Fuerza Pública. Un tema de información, de construcción de confianza, de una ciudadanía desarmada, pero solidaria.

Me preocupa la desmotivación de integrantes de las Fuerzas Armadas. El Ejército sabe, y entiendo que el Gobierno se lo ha comunicado, que se están buscando negociaciones con las Farc a través del gobierno de Venezuela. ¿Y cómo se puede leer eso por parte del estamento militar? 'Bueno, pues si va a haber alguna negociación, entonces para qué vamos a seguir combatiendo, para qué nos vamos a exponer'. Lo mismo dice la Policía: 'Si aquí va a haber legalización de las drogas, para qué expongo mi vida en la lucha contra el narcotráfico'".

¿Podría tener alguna relación esa desmotivación con la renuncia del General Óscar Naranjo?
"No me atrevería a construir una hipótesis sobre la renuncia del General Naranjo. Tengo el más alto concepto y gratitud con él. Es una persona que le ha servido bien a Colombia y que tiene el deber de seguir sirviéndole al país. Colombia no puede desperdiciar a un hombre de las calidades del General Naranjo.

Uno lo que quisiera es que el Gobierno no dejara seguir deteriorando la seguridad del país. Alguien preguntó en Bogotá: '¿Pero será que el país está muy grave?' Y yo le digo: en unas regiones, sí, pero digamos que, de manera general, no. Nosotros vivimos el país de los 70, con ese crecimiento paulatino de la violencia. No se le prestó suficiente atención y llegamos a una crisis de la mayor gravedad, como fue la que enfrentamos en 2002. Me da miedo que el país esté recorriendo un camino semejante. Al Caguán no se llegó por generación espontánea. Ante las irrefutables evidencias del recrudecimiento del accionar de las bacrim en zonas como el Atrato, el Gobierno tiene paralizadas las operaciones del Ejército y la Policía contra ellas. El Gobierno considera, y yo discrepo de eso, que para poder tener acción contundente contra un grupo, hay que reconocer un conflicto con ese grupo.

Reconocieron conflicto con las Farc y el Eln, pero como no lo hicieron con las bacrim, eso les da excusa para no tener acción contundente. No es el reconocimiento del conflicto el que autoriza la iniciativa contundente. Es la peligrosidad y el grado de organización criminal contra el Estado. En peligrosidad, ¿qué diferencia hay hoy entre las Farc y las bacrim? Ninguna. ¿Y en organización?, tampoco.

La Cruz Roja Internacional considera que cuando hay un alto nivel de peligrosidad y de organización criminal, no hay que declarar un conflicto para poderlo combatir. Eso no está ocurriendo con las bacrim, a pesar de que están trabajando conjuntamente con las Farc y el Eln en temas de narcotráfico".

¿Cuáles serían las condiciones sine qua non para que se diera una negociación con los grupos ilegales?
"La primera es saber qué se puede negociar. La verdad, hoy, la amnistía y el indulto no se les puede conceder a quienes estén incursos en delitos atroces. Y, por ende, no pueden ser elegibles. Mi pregunta es: ¿un cabecilla de las Farc está incurso en delitos atroces, no le pueden dar amnistía e indulto, no puede ser elegible, por norma constitucional, salvo en dos casos: si fueron condenados por delitos políticos o por homicidio culposo. Segundo: ¿qué se va a negociar de la agenda nacional? En una democracia, las agendas económica, social y política hay que definirlas con unos actores institucionales, no con los violentos.

En los procesos de paz de Centroamérica, por ejemplo, las guerrillas aceptaron incorporarse al diario ejercicio de la democracia. Pero los gobiernos aceptaron crear condiciones democráticas. Allá, se estaba en un escenario donde las guerrillas combatían unos sistemas dictatoriales. Aquí tenemos un esquema democrático. Allá no había narcotráfico de por medio. Aquí sí.

Por eso, y lo he dicho, el Marco Legal para la Paz que se discute en el Congreso es, en extremo, peligroso. Porque éste autoriza que cuando se dé una desmovilización colectiva, se dé el beneficio de la cesación de la acción penal. Imaginemos: el señor "Iván Márquez, Timochenko o Grannobles, condenados por delitos atroces, hacen parte de una desmovilización colectiva y todo el grupo se beneficia de la cesación de la acción penal que, para sus efectos, es igual a la amnistía o al indulto. Quedan sin condena, pese a estar incursos en delitos atroces, pero son elegibles.

No me opongo a algo que aprendimos del Acuerdo de Inglaterra, del Viernes Santo de 1998, que es recortar condenas. Una cosa es decirles: si se somete a estos requisitos, no va a recibir una condena de 40 años, sino de ocho. Otra, es decirle a un responsable de delitos atroces que es beneficiario de la cesación de la acción penal y puede ser elegible, de buenas a primeras. El país tiene que tener claro algo que se llama consecuencia.

No niego la negociación, pero la negociación actualmente no tiene otro camino que el sometimiento a la justicia. Si a mí me dicen que necesitamos el Marco Legal para la Paz para lograr, por ejemplo, la desmovilización de unos guerrilleros de base, que no están incursos en delitos atroces, maravilloso. Está bien. Pero si ese marco legal es para darles impunidad a los culpables de delitos atroces, ni de fundas".

¿Cuál es el camino?
"El de la desarticulación y el de una política social para evitar nuevos reclutamientos. Una autoridad severa, ejercida por el Estado. En el momento en que haya desmovilización, generosidad, pero sin impunidad. En nuestro Gobierno se desmovilizaron 53.000 personas, se fue generoso con ellos, pero no hubo impunidad. El problema del Marco Legal para la Paz es que tiene impunidad ante delitos atroces".

Si este Gobierno, o uno futuro, aceptara que lo que cometen estos grupos son delitos políticos, ¿qué pasaría?
"Esa es una gran discusión. La mera pertenencia a un grupo que ha cometido acciones terroristas, configura una connotación de terroristas para todos. Dejando a un lado la discusión teórica, en el caso colombiano hay que distinguir entre el guerrillero o el paramilitar de base, que ha pertenecido a la organización, pero que individualmente no ha cometido delitos atroces, o delitos distintos a la mera pertenencia a la organización; y los que han participado directamente en el secuestro, en el asesinato. Algunos dicen que se les debería extender la connotación de terroristas a todos los integrantes del grupo por la mera pertenencia a él. En eso tengo mis reservas. Y no desde el punto de vista ideológico o doctrinario. Mis reservas son por una situación práctica, porque hay una gran cantidad de jóvenes equivocados, a quienes hay que darles una salida.

Y soy amigo de esa salida. Si la negara, estaría siendo inconsistente con el proceso que se adelantó en mi gobierno para la desmovilización de 53.000 alzados en armas".

¿Es posible hablar de política social con base en una restitución de tierras sin presupuesto, o en regalar casas gratis?
"He dicho que toda política social tiene dos enemigos: el recrudecimiento de la violencia y el Estado derrochador de recursos. El país ya vivió que cuando no hay seguridad, se afecta la inversión y escasean los recursos. Por eso hay que crear conciencia de la convergencia inseparable entre seguridad y política social. Son inseparables, tienen que ir de la mano. La seguridad es fuente de recursos, y la política social es fuente inagotable de cohesión social, que a su vez legitima la política de seguridad.

Segundo, el Estado derrochador. Me preocupa muchísimo que después de la discusión en América Latina sobre el modelo de Estado, nosotros entremos de nuevo en una etapa de gobiernos burocráticos. Hemos vivido en la región casos en que los dos extremos quiebran el Estado. El neoliberalismo de las privatizaciones acabó con el Estado por decreto. Y el burocratismo de los altos costos estatales acabó con el Estado por inercia. Por eso, nosotros hablamos de un Estado comunitario, con alta participación ciudadana, responsable de la equidad, promotor de la inversión con fraternidad, y austero.

En este gobierno se está perdiendo la noción de austeridad. Y eso es enemigo de la política social. Este Gobierno ha creado más de 11 mil cargos, según información de Planeación Nacional. Las mismas autoridades del Gobierno aseguran que esos 11 mil cargos, o más, el año pasado debieron costar unos 330 mil millones de pesos, sin incluir la prima técnica. Este año, con el ajuste y la prima técnica, el costo estará cerca de los 500 mil millones. Y eso es gasto recurrente, año tras año. Con 500 mil millones se hacen más de 160 mil viviendas por año. Uno tiene que escoger entre un Estado burocrático o el Estado Social. El tema ya no es de Estado o no Estado.

La gran preocupación es que las cifras oficiales no dejan ver el crecimiento del gasto y del derroche, porque el recaudo ha sido bueno. Eso ya le pasó al país. Cuando terminó el gobierno del Presidente Virgilio Barco, en 1990, Colombia estaba en equilibrio fiscal y el endeudamiento público no subía del 14 por ciento del PIB.

Hubo decisiones de enorme crecimiento del gasto público burocrático, sucesivamente. Los perversos efectos de esas decisiones no se vieron inicialmente.

¿Adónde nos llevó eso?
Llegó un momento en que la crisis que se venía incubando por debajo, se expresó. Cuando terminó ese gobierno en 1994, el país no tenía un problema fiscal evidente, pero ya se había producido una enorme expansión del gasto público burocrático. Y los gobiernos del 94 al 98, y del 98 al 2002, no corrigieron eso y tuvieron que enjugar con endeudamiento el creciente déficit. Entonces, en un período de 12 años, este país, por un crecimiento burocrático, por violencia, por falta de inversión, pasó de un gobierno en equilibrio a un déficit nacional central de más de seis puntos del PIB, que es el déficit de 2002, si se tiene en cuenta lo que en 2003 se tenía que transferir al Seguro Social.

Y se pasó de un endeudamiento de 14, a uno del 48 por ciento. Por eso hoy, dirá alguno 'es que 500 mil millones en gasto burocrático adicional es muy poquito dinero frente a un recaudo de 86 billones de pesos en 2011'. Así han empezado los procesos de burocratización. Y por eso hay que denunciarlos a tiempo. Hay que decirle al país qué es preferible: 500 mil millones en nueva burocracia innecesaria, o 160 mil viviendas al año.

Traduzcan ustedes esos 500 mil millones de pesos en cupos universitarios o en Familias en Acción.

Estoy en desacuerdo con el Estado derrochador. Las cifras son elocuentes. Hubo elementos importantes de la Cumbre de Cartagena, como el encuentro de empresarios, pero me duele tanta ostentación. La ostentación en un país pobre no hay que medirla únicamente en las cifras. Muchas veces el estilo ostentoso deslegitima la democracia. Eso genera descontento y resentimiento.

¿Qué habría hecho Usted como Presidente si su Canciller se hubiese ido en contra de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el caso del diferendo con Nicaragua?
"Ese es un tema muy difícil para mí, pues no asisto como expresidente a la Comisión Asesora. He tenido una comunicación institucional con los excancilleres Guillermo Fernández de Soto y Julio Londoño, para hacerle seguimiento al tema, con la posterior vinculación del doctor Francisco José Lloreda.

¿Cómo decir esto de la manera más prudente?
Voy a reconocer una triste realidad: conceptos colombianos de muy eminentes personalidades le dieron la munición argumental a Nicaragua para demandar a nuestro país. Cuando empezaron algunos sobresalientes colombianos a decir que estábamos en un limbo porque no había un límite de aguas, le dieron razón a Nicaragua.

¿En qué estamos hoy? La decisión de La Haya de 2007, sobre un incidente de excepciones, avanzó de manera sustantiva a favor de Colombia. Reconoció que nuestro país ha tenido una posesión histórica, pacífica e ininterrumpida sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Dejó dudas sobre un bajo, del cual la Armada colombiana tiene la evidencia de que no es un bajo, sino un cayo, porque hay una parte que sobresale del nivel de las aguas. La CIJ entró a conocer el tema del límite de aguas.

Sobre este último punto, podríamos decir que, no obstante que el tenor literal del acta de ratificación del Tratado Esguerra-Bárcenas dice que el Meridiano 82 es el límite occidental de San Andrés, históricamente se ha entendido que ese es límite de aguas, porque ahí coincide es con el mar.

Segundo, ¿por qué la Canciller dice que debemos estar preparados para perder?
Hay que saber de dónde venimos. Colombia iba, por título real, hasta la costa nicaragüense. Hasta la Costa de Mosquitia. Lo que hizo Colombia en el Tratado de 1932, en un acto de hermandad, fue retirarse de la costa hasta el Meridiano 82 y reconocer que esa zona era de Nicaragua. Es decir, si Colombia cedió entre el Meridiano 82 y la costa de Mosquitia, por qué la Canciller viene a decirnos ahora que debemos estar preparados para perder algo en La Haya.

Lo que la Canciller debería estar diciendo sería que hay sitios en los cuales el Meridiano 82 afecta a nuestro país, porque dichos sitios están más cerca de los cayos e islas colombianas, que de Nicaragua. Por eso estoy en desacuerdo con la expresión de algunos eminentes colombianos, como ocurrió recién con la señora Canciller, de entregarle munición a Nicaragua, cuando nosotros tenemos un derecho que no debe ser cuestionado, que se deriva de unos títulos legítimos de la Corona española y del ejercicio pacífico e histórico de soberanía sobre esa zona".

Pero parece que eso pasó desapercibido para algunos generadores de opinión y algunos medios nacionales muy cercanos al Gobierno Santos. ¿Cuál es su opinión?
"Los medios están muy seriamente afectados en algunos países de América Latina. En países caracterizados por una gran libertad, una absoluta libertad, algunos medios de comunicación, como en Colombia, se han convertido en órganos propagandísticos del Gobierno. Se pierde la independencia. Cuando se vive desde el medio en una tarea subjetiva por rabia contra un gobierno, el medio renuncia a su libertad. Y cuando se vive desde el medio sometido a la presión del Gobierno, al halago del Gobierno, a la pauta del Gobierno, el medio renuncia a la libertad. A mí me preocupa que este Gobierno, por un lado ande haciéndoles reclamos a algunos medios de comunicación, pero por el otro, haya filado a muchos otros medios de carácter nacional para convertirlos en órganos de publicidad gubernamental. Que la pauta juegue en eso. Y lo digo con la autoridad moral de jamás haber hecho ni lo uno ni lo otro. El amiguismo y la pauta se están convirtiendo en Colombia, en medios del orden nacional, en un factor de mordaza a la libertad de prensa. Mientras en otros países lo hacen con expropiación, con cancelación de concesiones, aquí van abriendo un camino para hacerlo a través de la pauta y el amiguismo. Algo más sutil, pero igualmente peligroso".

¿Y qué lectura hace Usted del caso Langlois. Es prudente llevar periodistas a zonas de conflicto como estrategia de publicidad de una política, en este caso la erradicación de cultivos ilícitos?
"El tema es muy delicado. Yo tuve discrepancias con algunos periodistas, pero nunca me involucré para afectar a los medios. Para mí es difícil hablar del tema. Por ejemplo, cuando se iba a liberar a unos secuestrados, mi Gobierno hizo unos acuerdos con el Comité Internacional de la Cruz Roja para facilitar esa liberación. El periodista Hollman Morris violó ese acuerdo y se entró el día anterior a una zona donde estaba la guerrilla. Se puso fue a entrevistar a la guerrilla y a hacer apología de ella. Públicamente denuncié esa situación. Me pareció que se hacía un daño. ¿Pueden los periodistas estar en esos lugares? En el caso de Morris, él estaba contrariando unos acuerdos del Gobierno con la Cruz Roja. En el de Roméo Langlois, no puedo decir si debería o no estar allá, pero el país sí debe saber qué estaba haciendo el periodista francés allá, y quién lo autorizó. Por qué estaba con el Ejército.

Yo, en lo personal, tengo mucha desconfianza con el señor Langlois. El año pasado lo conocí en momentos en que yo estaba adelantando una campaña en Cundinamarca, en Faca, y me dijeron que un periodista francés me quería entrevistar. Lo recomendaron, y quería preguntarme por qué un Presidente está en campaña. Me hizo unas preguntas contrarias al tema acordado y le dije que lo primero que tenía que aprender es a no engañar. Se puso muy agresivo y casi me daba en la cara con su cámara. Le dije: 'vea joven, seguramente a Usted le dijeron que Uribe era muy bravo. Provóquelo a ver si Uribe se atreve a tocarlo. Busque sacarle a Uribe una explosión de rabia para que después hagamos el escándalo'. Le insistí: 'créame que no lo va a lograr, pero me respeta, déjeme quieto'. Ese joven Langlois no es confiable".

¿Qué interpretación haría Usted de que haya terminado en poder de las Farc, y no con el Ejército?
"Eso puede dar dos interpretaciones: una, que en un momento de susto, el periodista pensó que se protegía más fácil con las Farc. La otra, que a pesar de que estaba con el Ejército, tenía su corazoncito allá, y lo jaló el corazoncito para el lado de las Farc. De todas maneras, ese episodio no es bueno para el país. Antes que juzgar el hecho, sí quisiera que se le informara al país qué estaba haciendo Langlois allá y qué nivel de autorización tenía".
Publicado: Mayo 13, 2012

¿Qué espera para corregir?

14 de mayo de 2012 | Registro | Por: Rafael Nieto Loaiza

La señora Ministra de Relaciones Exteriores ha cometido un error colosal cuando sostuvo que, en el litigio entablado por Nicaragua contra Colombia, “cualquier cosa puede pasar en esas posiciones salomónicas de la CIJ.
Puedo imaginar el desconsuelo de nuestros abogados en el caso, con el ex ministro Londoño a la cabeza. Pero no puedo entender los motivos para que la Ministra no haya corregido y renunciado.
En julio de 1919, Nils Claus Ihlen, canciller de Noruega, hizo una declaración verbal en la que sostuvo que “los planes del Gobierno Real [de Dinamarca] respecto de la soberanía sobre la totalidad de Groenlandia… no encontrarían dificultades por parte de Noruega”. El pronunciamiento tuvo un efecto determinante años después, cuando Dinamarca y Noruega se enfrentaron en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para determinar si Noruega tenía o no derechos sobre la Groenlandia Oriental. En sentencia de 1933, la Corte determinó que Dinamarca tenía soberanía sobre todo el territorio de Groenlandia, incluyendo la zona que Noruega pretendía. La CIJ consideró que la declaración de Ihlen era un acto unilateral jurídicamente vinculante. El hecho de que la declaración de Ihlen violara el derecho interno de Noruega y que su Constitución estableciera que el Estado sólo podría obligarse internacionalmente a través de tratados aprobados por su parlamento fue absolutamente irrelevante para la Corte.
Desde entonces ‘la declaración de Ihlen’ es conocida como el ejemplo emblemático de los efectos que pueden tener las manifestaciones verbales de los jefes de gobierno y los cancilleres.
Pues bien, la señora Ministra de Relaciones Exteriores ha cometido un error colosal cuando sostuvo que, en el litigio entablado por Nicaragua contra Colombia, “cualquier cosa puede pasar en esas posiciones salomónicas de la CIJ. Nunca una de las dos partes sale con las manos vacías” y añadió que “siempre al que demandan queda aburrido”. Para que no haya dudas, aquí los demandados somos nosotros.
La Canciller entiende mal la expresión ‘salomónico’, que no consiste en repartir un bien entre aquellos que lo disputan sino en decidir sabiamente y con justicia, es decir conforme a derecho. Y acepta de entrada que Nicaragua saldrá del pleito con algo entre sus manos y anticipa que nuestro país perderá parte de lo que hoy tiene. Se declara vencida. Que ignore que la Corte Internacional de Justicia no da ‘contentillo’ y que con no poca frecuencia decide a favor de una sola de las partes, sorprende. Que no sepa que es deber ineludible de los ministros de relaciones exteriores ser especialmente prudentes y defender sin vacilaciones el territorio y los derechos soberanos de sus estados, aterra. Que acepte de antemano que Colombia pierda algo que le ha pertenecido desde siempre, indigna.
Sé que el embajador de Nicaragua en Holanda entregó las declaraciones de la Canciller al Secretario de la CIJ y a algunos jueces. Puedo imaginar el desconsuelo de nuestros abogados en el caso, con el ex ministro Londoño a la cabeza. Pero no puedo entender los motivos para que la Ministra no haya corregido y renunciado. Después de semejante error, y por mucho que haya hecho bien otras tareas, era lo único que le correspondía. Nada puede haber más importante para un canciller que la defensa del territorio y los derechos soberanos de su Estado.
Entiendo aún menos que, ante la ausencia de enmienda y renuncia de la Ministra, el presidente Santos ni la haya destituido ni haya reafirmado los derechos colombianos en el archipiélago de San Andrés y en sus espacios marítimos.
Nicaragua ha apostado a que no pierde nada sino gana nada, porque hoy no tiene nada. Cualquier cosa que obtenga será presentada como un triunfo. Y será nuestra derrota. Una derrota que, de ocurrir, desde ahora llevará en la frente los nombres de la Ministra y del Presidente de la República.
Fecha: Mayo 12, 2012

¿Casas o castillos de naipes?

8 de mayo de 2012 | OPINIÓN | Por: Saúl Hernández Bolívar

Lo que está ocurriendo es consecuencia del camino errado que escogió el Gobierno al darles la espalda a las políticas que lo llevaron al poder.
Ahora se copia es el modelo de Lula. Bueno, solo los idiotas no cambian de parecer cuando cambian... las encuestas.
Si Juan Manuel Santos quiere cumplir la promesa de las 100.000 viviendas gratis para los más pobres de los pobres, tendrá que contratar a la empresa china que construyó un soberbio edificio de 30 pisos y 17.000 metros cuadrados en 15 días, totalmente terminado (el video está en YouTube).

Aquí la situación es muy distinta. En Bello (Antioquia) hay 150 familias damnificadas por el desastre de La Gabriela, ocurrido el 5 de diciembre del 2010, que aún esperan sus viviendas. Antioquia Presente, una ONG con prestigio y experiencia, les está construyendo un edificio de cinco pisos con 45 apartamentos (menos de 2.500 metros cuadrados) con el producto de donaciones. Y acaba de informar que no estará listo antes de agosto, lo que en buen romance significa diciembre, para cuando se cumplan dos años de la tragedia.

El resto de soluciones tardará más. Empresas Públicas de Medellín se comprometió con 44 viviendas, cuya construcción debió comenzar el pasado mes de enero y no se sabe cuándo concluirá. Entre tanto, las más de 60 familias restantes serán beneficiarias del proyecto Montes Claros, que ofrece más de mil soluciones habitacionales para damnificados del invierno y cuya construcción está en manos de la caja de compensación Comfenalco.

Precisamente, el Gobierno -en palabras de Vargas Lleras- señaló que "las cajas serán socios indiscutibles del programa y ayudarán a acelerar la entrega de las viviendas". ¿Acelerar? Montes Claros tiene un plazo de ejecución de 'apenas' ¡20 meses! Es decir, si se inició en febrero, como estaba planeado, la mayoría de los damnificados de La Gabriela estarían recibiendo su vivienda a finales del 2013, para cuando Santos ya haya tenido que anunciar si va por la reelección o no.

Es obvio que en esto no se aplica la regla de tres (si hacer 1.000 casas se demora 20 meses, ¿cuánto se demora hacer 100.000?), pero este es un caso esclarecedor de lo que está proponiendo el Gobierno: pura carreta. Ya sabemos que las casas de Gramalote están en el aire y las de Útica, en el limbo. También sabemos que hay improvisación: en las 109 iniciativas para lograr la prosperidad democrática, que constituían el programa Santos Presidente, hay un capítulo dedicado a vivienda con nueve iniciativas, ninguna de las cuales habla de gratuidad. Incluso, el punto 22 propone "replicar el exitoso modelo mexicano", pero ahora se copia es el modelo de Lula. Bueno, solo los idiotas no cambian de parecer cuando cambian... las encuestas.

Y, además, hay demagogia. Mientras el socialista Hollande grita: "¡Los ricos pagarán!", Santos amenaza con hacerlos "chillar", y parafrasea la letra de vallenatos que hablan de un origen pobre que a él no le queda. Es la vieja bandera de azuzar la lucha de clases. Se cambia la promesa de 526.000 casas con subsidio -que venían a paso de locomotora vieja- por viviendas gratis que generan titulares de prensa.

Un plan como este, en medio de la incompetencia y la incapacidad de gestión de nuestras instituciones, es un globo y Santos lo sabe. Ya en tiempos de Belisario se decía que las casas sin cuota inicial quedaban al lado de la universidad a distancia. Colombia sucumbe ante una parálisis institucional, que todo lo frena, igual carreteras, puertos o viviendas. Un juez gringo resuelve 3.135 casos al año; un juez colombiano, solo 448. Montar empresa en Colombia es un calvario de trámites de varios meses; en muchos países, una vuelta de un par de horas.

Este es un gobierno que no tolera críticas, pero al que hay que decirle verdades. Lo que está ocurriendo es consecuencia del camino errado que escogió al darles la espalda a las políticas que lo llevaron al poder, y eso no se endereza con promesas que -muy probablemente- no va a poder cumplir, lo que provocará una frustración tal que lo hará venir abajo como un deleznable castillo de naipes.

@SaulHernandezB

Fecha: Mayo 7, 2012

¿Quién dañó a Juan Manuel?

1 de mayo de 2012 | OPINIÓN | Por: PONCHO RENTERÍA
“Santos ya no busca apoyos en los burgueses del Country; hoy es populista estilo Chávez que busca regalar cien mil casas con la plata ajena".
El 'Pote' cerró su remendado paraguas Brigg y sacó su mala leche al preguntarme: "¿Quién carajos dañó a Juan Manuel?”
"Ni pu'el chiras" yo llamaría al Presidente por su nombre de bautizo, Juan Manuel. Eso es para los que fueron con él al colegio o los que nombró en la dulce nómina, digo 'Yo José Gabriel', don 'Tato' Figueroa, Gabriel Silva, Germán Vargas Lleras, Federico Rengifo o Carlos Cure. Lo mío es distante, como lo saludé hace poco en un matrimonio: "Presidente Santos, le deseo buena suerte."
Lo de Juan Manuel viene porque ayer día primero de mayo, fiesta del proletariado, fui al centro de Bogotá a ver la manifestación obrera, combativa y antigobiernista, donde las masas gritaban: "El pueblo unido, jamás será vencido" y otra muy radical. "Santos es vocero de la oligarquía y títere del imperialismo yanqui", la decía un ricachón todavía del Moír.
En esas me pellizcó la espalda un viejo amigo, bogotanísimo, el 'Pote' Iregui. Gran abrazo y de una me dijo perversamente: "Ala, Ponchito, si estás en este desfile de obreros y sindicatos es porque estás arruinado. Veo que volviste al proletariado". Le salí al quite: "Te pifias, 'Pote' querido; tengo seis sueldos, algo raquíticos; tengo seis patrones que me explotan en dos periódicos, dos revistas, en radio y televisión". "¿Y con esa cara sigues en televisión?". "Sí, Woody Allen y yo, por feos y talentosos, tenemos alto rating".
El 'Pote' cerró su remendado paraguas Brigg y sacó su mala leche al preguntarme: "¿Quién carajos dañó a Juan Manuel? ¿Quién lo volvió izquierdoso y tan amigo de Chávez, del guache Evo Morales, del negro Obama y de Angelino Garzón?". Me hizo reír. Le dije: "Juro que no fue su hermano Enrique; él anda lejísimos del poder". Volvió a la carga: "Dañaron a Juan Manuel. Su discurso del sábado es preocupante; dijo que no le importaba que lo llamaran traidor a su clase si era por servirles a los pobres. Esa frase es del cura que lo bautizó, el cura-guerrillero Camilo Torres, y antes de Fidel Castro".
Como vi que el 'Pote' tenía mucha mala uva, intenté despedirlo. No se dejó y me dijo: "Vas a ver que Juan Manuel, ahora picado por el sarampión izquierdista, no bombardea a las Farc para rescatar al periodista francés que tienen secuestrado". Le dije "chao", pero lanzó su última andanada: "Santos ya no busca apoyos en los burgueses del Country;  hoy es populista estilo Chávez que busca regalar cien mil casas con la plata ajena.". "Chao", le dije, pero insistía: "Es el colmo su frase de 'si por servir al pueblo van a llamarme traidor a mi clase, bien pueden hacerlo'." Chao, 'Pote'... y busca al presidente Santos. De pronto te nombra en la diplomacia. ¡Te conviene!

PONCHO RENTERÍA
FUENTE: EL TIEMPO – Bogotá - Colombia - Fecha: Mayo 2, 2012

De metidas de pata y materias aledañas

1 de mayo de 2012 | COLUMNA | Por: FERNANDO LONDOÑO HOYOS
Los Magistrados de la Corte Internacional de Justicia no fallan como jueces rectos y sabios, aplicando el Derecho y dándole a cada uno lo que le pertenece, sino que dictan sentencias salomónicas.
Se lució la Ministra, cuando sentenció que donde hay un hombre, hay prostitución.
Como vienen mal las encuestas para el jefe, la señora Ministra de Relaciones Exteriores recibió orden de salir al quite, como los banderilleros cuando el matador tropieza. La orden era convertir en gran triunfo el inocultable y rotundo fracaso de la Cumbre de las Américas y hacer méritos adicionales sobre el gran activo que cree tener el Gobierno, el de la política exterior del país. Y ahí fue Troya.
La Ministra lo hace mucho mejor callada. Pero cumplió la orden y trató de explicar el fracaso de la Cumbre, empezando por acusar de ignorantes a cuantos no eran capaces de advertir las maravillas de aquella costosa reunión. Y tiene en eso razón la linda señora Holguín. Porque todos ignoramos a cuáles horas y cómo fue triunfo aquel lamentable esperpento. No vinieron los amigos del alma, no llegó a discutirse el temario para el que la Cumbre fue convocada y todos los mandatarios salieron mohínos, desconcertados o enfurecidos. Le fue mejor que a los demás a Obama, que se acordará de su paso por Cartagena como de la peor pesadilla. Cómo sería la cosa.
Pero ya en el punto de recibir preguntas, le llegaron algunas inevitables: ¿cuánto costó aquel inútil desfile de modas? La Ministra no lo sabía y a estas horas tampoco lo sabe, y si lo sabe es mejor que no lo cuente. Porque hablando de boato y despilfarros, allá se batieron todas las marcas.
Algún indiscreto le preguntó por la escandalosa conducta de los celosos vigilantes del Presidente de los Estados Unidos. Y aquí se lució la Ministra, cuando sentenció que donde hay un hombre, hay prostitución. Hay cosas que no se piensan y si se piensan, en ningún caso se dicen. La opinión que la Canciller de Colombia tiene del sexo masculino entero nos interesa poco. Pero en cuanto a metidas de pata, esta era campeona.
Pero no por mucho rato. Porque enseguida fue interrogada sobre el pleito que Colombia tiene con Nicaragua desde hace más de diez años, y en el que nos jugamos una parte importantísima de nuestra riqueza marítima. Y en la respuesta, la doctora Holguín dejó atrás su capacidad para decir tonterías costosas. La superó con creces.
Para nuestra Canciller, los Magistrados de la Corte Internacional de Justicia no fallan como jueces rectos y sabios, aplicando el Derecho y dándole a cada uno lo que le pertenece, sino que dictan sentencias salomónicas, de aquellas que parten por dos una criatura para averiguar a qué madre le pertenece. Y no contenta con el hallazgo, agregó que debíamos esperar, cuando menos, que en la sentencia nos quitaran un ‘pedacito’ de lo nuestro. Nicaragua quedó en la gloria y nosotros, los colombianos en el infierno.
El que no aspira a vencer, ya está vencido. Y si nadie menos que la Ministra de Relaciones Exteriores de una de las partes considera que puede asistirle algo de razón, pero no toda, ya dejó abierto el espacio para el desastre. Si Nicaragua usa bien semejante ventaja, y no hay razón para suponer que lo hará mal, las declaraciones calculadas para levantar en las encuestas al doctor Santos serán las más costosas que en Colombia se hayan dado.
Por supuesto que al señor presidente Santos no le merecen una palabra las de su Canciller. Por supuesto que da por bien hecho y dicho cuanto a ella se le ocurra, pues no en vano es su Ministra estrella. Porque ella le abrió las puertas del corazón de Hugo Chávez, ese maravilloso amigo que tenemos. Ella le consiguió cariños de Rafael Correa, ese prócer de la democracia Latinoamericana. Ella logró que Evo Morales jugara fútbol en Cartagena, lo más grande que en esa ciudad ocurriera hasta hoy. Ella nos tiene un puesto en Unasur, que nadie sabe para qué cosa sirve. Si por equivocación perdemos el mar de San Andrés, poco importa. Por disfrutar de la deliciosa compañía de la Ministra, Santos daría mucho más que eso.
FUENTE: LA PATRIA – Manizales - Colombia - Fecha: Mayo 1, 2012

COMENZÓ LA CAMPAÑA

29 de abril de 2012 | OPINIÓN | Por: FRANCISCO SANTOS
No es la extrema derecha en la que ahora pretende encasillar a quienes le reclaman por un regreso al camino que se construyó en los ocho años anteriores.

Es el colombiano de a pie, sensato, que aguantó con resignación y silencio a los malos gobernantes.

Cien mil casas. Y gratis. Germán Vargas Lleras de ministro. "Sí, soy populista", dijo a cuatro vientos esta semana. No importa que nadie le crea y que todo el mundo tenga claro que Santos arrancó la campaña de reelección. La pregunta es ¿por qué lo hace tan temprano?

Es apenas obvio que algo tiene que ver con la encuesta. Nada le duele más al Presidente que una caída de popularidad o que lo comparen con su antecesor. Hoy, sin cumplir la mitad de su período ambas se dan cada vez más. Santos naufraga en un mar de promesas incumplidas, de anuncios que se quedan en nada y de discursos que sin ninguna coherencia ideológica tienen a su electorado por lo menos confundido.

A Santos lo eligió un votante humilde, trabajador, aguantador y que aburrido de como estaban las cosas en el 2002 eligió a Álvaro Uribe . No es la extrema derecha en la que ahora pretende encasillar a quienes le reclaman por un regreso al camino que se construyó en los ocho años anteriores. Es el colombiano de a pie, sensato, que aguantó con resignación y silencio a los malos gobernantes, a los violentos y que, nacionalista y apegado a su región, solo pide seguridad y confianza. Hoy ambas van en franco deterioro.

Pero quizás lo que más aceleró este cambio de gabinete, de tono en el discurso y de populismo económico es que ahora tiene claro que va a enfrentar en 2014 a un candidato uribista con el mismo expresidente al frente de la campaña.

Es más, tiene plan B por si llega a ver que no le alcanza. Esa es la razón de Vargas Lleras en un ministerio con 4 billones de pesos a su disposición.

El problema de Santos es que al apartarse del uribismo se quedó sin cuento. El de las locomotoras no anda. El de la prosperidad no deja de ser un buen eslogan que no tiene resultados concretos, pues la agencia del tema es un desastre y los otros proyectos no son sino enunciados puros.

Lo cierto es que por ahora lo de mostrar es una locomotora económica, herencia de una política fiscal y macroeconómica seria, y una confianza del sector privado que se mueve por inercia gracias a lo que se hizo desde 2002.

En la búsqueda de un cuento anda el candidato-presidente.

¿Hasta dónde irá a llegar por ese nuevo sendero del populismo estrato seis? Aún no lo sabemos. Pero puede con ese discurso hacerle un gran daño a Colombia al legitimar la opción del populismo.

Colombia se ha destacado por nunca caer en las garras de la solución fácil a sus problemas.

Se destaca siempre por ser una nación seria al afrontar sus dificultades. Santos abrió la caja de Pandora, que no sabemos si podrá cerrar.

Dios no lo quiera, en unos años con otro presidente y un populismo rampante en el poder, que tengamos que volver a esta semana para encontrar al verdadero culpable de ese mortal virus que ha acabado con tanta riqueza y prosperidad en nuestra región, y que se instaló en Colombia por cuenta de un presidente que se las dio de Perón o de Chávez tecnócrata para mantenerse en el poder.

¿De estadista a populista?

28 de abril de 2012 | Registro | Por: Rafael Nieto Loaiza
En Casa de Nariño cundió el pánico tras la última encuesta, que muestra al Presidente cayendo del 73% al 58% de favorabilidad. Lo grave aquí no es la cifra, alta en el escenario comparado, sino la aguda tendencia hacia abajo.
De mantenerse la tendencia, es previsible que llegue con menos del 50% al momento del anuncio (de la reelección) y muy por debajo del 40% a las elecciones.
Al que anda entre la miel algo se le pega. Un espectador desprevenido pudiera pensar que el giro populista del presidente Santos es resultado de su coqueteo con la izquierda latinoamericana, producto del fallido esfuerzo de hacer de bisagra entre Chávez y sus áulicos y el resto del Continente. Pero cualquiera que esté atento al devenir de la política interna sabrá que tal percepción no es cierta. En verdad ocurrió que en Casa de Nariño cundió el pánico tras la última encuesta, que muestra al Presidente cayendo del 73% al 58% de favorabilidad. Lo grave aquí no es la cifra, alta en el escenario comparado, sino la aguda tendencia hacia abajo. Peor si se considera que el sondeo se realizó en plena Cumbre de las Américas, con exposición amplísima de Santos en prensa, radio y televisión. Cuando se suponía que el Presidente estaría en su pico, la encuesta lo muestra en caída franca.
El panorama es aún más grave si se considera que queda un año para que Santos tenga que anunciar su postulación a la reelección y dos para los comicios. De mantenerse la tendencia, es previsible que llegue con menos del 50% al momento del anuncio y muy por debajo del 40% a las elecciones. Si sigue como va, Santos tiene embolatadísimo su segundo cuatrienio.
Así que las alarmas sonaron a todo volumen en Palacio y Santos decidió jugársela sin perder segundo con la oferta de las 100 mil viviendas gratis y el nombramiento de Vargas Lleras en el Ministerio de Vivienda. La propuesta le permitió al Presidente que el foco de atención de la opinión pública no fuera la encuesta, sino el remezón ministerial y la oferta de las viviendas. De paso, neutralizó de manera definitiva a Vargas, a quien además colmó de elogios. Con el nombramiento, Vargas renuncia de manera definitiva a aspirar en el 2014 y Santos se quita de encima semejante riesgo. Con las encuestas como van y Uribe en la oposición, una candidatura de Vargas arruinaba la posible reelección del Presidente. La oferta de las viviendas gratis, además, parece atacar el bajón de popularidad de Santos entre los más pobres, 22 puntos por debajo de los estratos cinco y seis.
Lo malo es que la propuesta probablemente no contribuye al propósito final de su nueva elección. Por un lado, demuestra improvisación. No hay estudios que le den fundamento técnico la idea, ni tierra sobre la cual desarrollarla, ni evaluación sobre su impacto, ni mecanismos para asegurar que la adjudicación de las viviendas obedecerá a criterios serios y no a la politiquería ni a los intereses meramente electorales. Por el otro, la propuesta tiene efectos indeseables precisamente en los dos aspectos donde el Presidente seguramente quiere tomar ventaja: la construcción de vivienda y la generación de empleo.
Porque, por cada vivienda que ahora regalará, el Gobierno podía subsidiar tres. Es decir, se dejarán de construir doscientas mil viviendas de interés prioritario y social. Porque el empleo que generarán las 100 mil viviendas es, como resulta obvio, la tercera parte del que se generaría con los subsidios. Además frenará la construcción privada de vivienda prioritaria y social porque no habrá mercado: la gente preferirá esperar a ver si le obsequian la casita a hacer el esfuerzo de comprar alguna subsidiada. Regalado siempre es más barato. Finalmente, porque crea la cultura del regalo, erosiona la disciplina del trabajo, desincentiva el ahorro e invita al uso politiquero del regalito presidencial. ¿Acaso vamos del buen gobierno al populismo descarado?

Cien mil razones

28 de abril de 2012 | La Claridad | Por: Paloma Valencia Laserna
Las 100 mil casas gratuitas que anunció el presidente Santos no cayeron tan bien como él esperaba.
Todos los analistas coinciden en señalar que se trata de un programa improvisado, surgido de un intento por frenar el deterioro de la imagen de Santos, que muestra una tendencia a la baja en las encuestas que recogen la opinión nacional.
Sobre la improvisación del asunto no hay duda; por un lado sale Vargas Lleras y anuncia que serán 100 mil viviendas al año, y por el otro, aparece Echeverri, ministro de Hacienda, indicando que las 100 mil viviendas se construirán en los siguientes 6 años. La discusión puso de presente varias cuestiones primordiales. El proyecto necesita financiación de 3 ó 4 billones de pesos que no fueron aprobados en el presupuesto nacional de este año. No sabemos de dónde saldrán, entonces, los 600 mil millones disponibles que anunció Echeverri. Muchos se preguntan si el nuevo programa implica la cesación del proyecto de vivienda subsidiada. Este establecía más de 500 mil subsidios, y aunque el rezago en este programa es mayúsculo -en 2011 el Gobierno había entregado 18 mil subsidios: tan sólo al 10% de lo que debía entregar ese año- hay muchas expectativas puestas ahí.
Ante las críticas que calificaron el intento gubernamental como populista, Santos admitió que pese a ello, lo hará. Sin embargo, olvida o pretende hacerlo, que la Constitución limitó los apetitos demagógicos de los políticos mediante el artículo 355 donde se prohíben las donaciones del Estado. Se trata de una norma diseñada por el constituyente para contener los ánimos de regalar el presupuesto nacional; pues ya son bien conocidos los resultados de este tipo de políticas. El Presidente pretenderá burlar esta limitación constitucional y regalar esos $4 billones; aunque sea con buenas intenciones, esto denota no sólo improvisación sino irrespeto por la Carta. Eso aunado a que el proyecto tampoco ha tenido el trámite que corresponde a estos asuntos, como su inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo.
Pero la semana tuvo además otro incidente, tal vez con peores y más graves consecuencias para el país. Luego del fracaso de la Cumbre de las Américas donde el ambiente fue tan poco productivo que no hubo ánimo ni para firmar un inocuo documento final (como se acostumbra en esos eventos); la Canciller acaba de cometer la torpeza diplomática más grande que hayamos visto. Dijo que Colombia debe esperar un fallo salomónico de la Corte Internacional de Justicia que evalúa la reclamación de Nicaragua sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y que seguramente por eso perderemos un ‘pedacito’. Los diarios nicaragüenses celebraron la declaración, interpretada como el reconocimiento de la causa de ese país; aquello es un insulto a los intereses nacionales y a los argumentos de hecho y derecho que tiene nuestra Nación. Al mismo tiempo, con su comentario la Canciller descalificó a los magistrados de la CIJ, pues sostuvo que sus fallos no obedecen a razones de derecho sino al burdo principio de partir por la mitad. Incluso hay quienes especulan que se trata de una maniobra más de la Canciller para mantener las difíciles relaciones con el Alba.
La Canciller comprometió gravemente los intereses de Colombia; el Presidente debe rectificar esa declaración y el Congreso iniciar una moción de censura, pues su declaración es inadmisible. Colombia tiene los argumentos para ganar este proceso; una decisión contraria no es aceptable para el país, ni para el pueblo y el territorio del archipiélago que es y debe seguir siendo colombiano.