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La dictadura de los jueces

Raúl E. Tamayo Gaviria | Medellín | Publicado el 6 de marzo de 2010

Cuentan que una vez le robaron un caballo al escritor y filósofo Fernando González.
De su finca Otraparte, en Envigado, le sustrajeron el semoviente que él tenía en gran estima. Con dolor y con rabia fue don Fernando a la Alcaldía de Envigado a poner la denuncia del robo.
El filósofo hacía tiempo que no entraba al despacho del alcalde ni sabía quién era el burgomaestre, pues con tantos cambios políticos los movimientos eran frecuentes y a él no le interesaba la política, menos ahora que ya su suegro Carlos E. Restrepo había dejado la Presidencia.

Entró don Fernando a la Alcaldía y en el despacho se encontró a un moreno sin camisa, dormido en una silla, con los pies sobre el escritorio y chorros de sudor le caían por la frente sobre una camiseta esqueleto mugrosa.

-¿Dónde está el señor Alcalde? Preguntó el escritor.

-Yo alcalde, masculló el descamisado-.

-¿Vos alcalde, mugroso y dormilón? ¡Que se pierda mi caballo!-

Esperaba otra decisión de la Corte Constitucional. Esperaba algo parecido a lo que nos dijo el señor Procurador.Lo importante no eran las faltas de procedimiento o de trámites de la Ley 1354, sino el contenido de fondo que era convocar a un referendo para reelegir o no, a un tercer período al señor Presidente Álvaro Uribe.

El pueblo, con millones de firmas, había respaldado la ley y quería ser, ese constituyente primario, el que dijera sí o no a ese mandato.

La ley la torpedearon los enemigos de la democracia y contradictores del mejor gobierno que hemos tenido en muchos años, y ahí vinieron los vicios de procedimiento.

No lo digo yo, lo dijo el columnista y analista político Alfredo Rangel: "La Corte Constitucional no ha sido consecuente con el principio de la democracia participativa que iluminó la Constitución de 1991 y que paradójicamente permitió el surgimiento de dicha corporación.

La Corte ha impedido que el pueblo se exprese directamente y sin intermediarios en un tema trascendental para su futuro".

Claro que hubo elogios al fallo de la Corte, como el del ex guerrillero que escribe en estas mismas páginas y que viene diciendo que las Farc han aumentado y están cada vez más fuertes. Mentiras que solo él las cree. Pero como dice el jurista y ex magistrado de la Corte Suprema, doctor Jesús Vallejo Mejía: "Hay elogios calumniosos que son apologías de la inequidad", refiriéndose a los elogios que ha recibido la Corte Constitucional por haber declarado la Ley 1354 inexequible. Y agrega el doctor Vallejo: "La opinión pública ha sido tolerante e indiferente con la larga cadena de abusos en que ha incurrido la Corte Constitucional durante la vigencia de lo que no he dudado en llamar el Código Funesto". Ojalá EL COLOMBIANO publicara el texto completo del ex magistrado Vallejo Mejía.

Creo que Colombia necesitaba otro período de Uribe Vélez para terminar la tarea de erradicación de la narcoguerrilla y para mejorar las relaciones internacionales que gobiernos anteriores dejaron en manos de ex guerrilleros. El pueblo quería decidir y los jueces no lo dejaron. Sé que muchos enemigos del sistema están felices. Yo estoy decepcionado. "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", me decía don Gumer. Ya verán.

ÑAPA: Qué bueno que los noticieros de televisión se dieran una pasadita por las carreteras de la Costa Atlántica y grabaran los hermosos paisajes que se ven ahora con guayacanes, polvillos y robles florecidos. Los verdes y pardos de los potreros contrastan con los fuertes amarillos y los rosados de estos árboles, más las veraneras o curazaos llenos de flores.

Así matizarían las horrorosas tragedias que nos muestran a diario.





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