ATENCIÓN:
Todos las publicaciones, mensajes y/o comentarios de este Magazine están bajo la
protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU 
Dic 10 de 1948
Escucha"#PEGA ,peláez y gardeazabal,agosto 18" en Spreaker.

El rabo de paja de los expresidentes

15 de marzo del 2011 | ANÁLISIS | Por:

Ayer en la mañana el expresidente Andrés Pastrana describió su partido como “el partido de la corrupción”. Y el sábado, el ex presidente Ernesto Samper inauguró su primer ‘Café País’ con un gran propósito: refundar ideológicamente el Partido Liberal.

Después de haber estado marginados del diario acontecer de la política, los dos expresidentes parecen querer competirle al protagonismo político que tiene en este momento Álvaro Uribe y han emprendido la retoma de sus respectivos partidos. ¿Lo conseguirán? Será difícil porque ambos están hablando con la boca llena.

“Ese no es mi Partido Conservador y ese no es el Partido Conservador, el Partido Conservador Colombiano se ha caracterizado en 160 años de historia en el tema de la moral”, dijo Pastrana en Caracol Radio y pidió la renuncia del Directorio Nacional del Partido a raíz del escándalo de la Dirección Nacional de Estupefacientes que salpica a varios conservadores. “El Partido se dedicó a vivir de puestos durante el gobierno de Álvaro Uribe”, se lamentó Pastrana.

La reacción no se hizo esperar y horas después de las declaraciones de Pastrana algunos congresistas conservadores comentaron que el deber del expresidente es denunciar las irregularidades en su partido antes de hacerlo en los medios de comunicación. “Pastrana no tiene sino a Telésforo Pedraza en el Partido, y él no ha hecho sino sacar pecho por sus ministros conservadores. Para él, el resto, somos malos”, dijo a La Silla Vacía uno de los congresistas azules.

“Además, las personas que ahora critica fueron de la casa Pastrana, como Hernán Andrade o el director del partido José Darío Salazar”, dijo este congresista que no quiso dar su nombre por la sensibilidad del tema.

Es cierto. Tan solo en 2008, el ex senador Ómar Yepes y el senador Efraín Cepeda propusieron a Pastrana como director del Partido. Yepes está siendo investigado en el escándalo de la Dirección Nacional de Estupefacientes, y según Caracol Radio, también hay indicios de que Cepeda está involucrado.

Por otro lado, los senadores de la casa pastranista Hernán Andrade, Carlos Alberto Albornoz , Luis Humberto Gómez Gallo, también investigados, apoyaron la candidatura de Pastrana en el 98. Y el ex presidente les devolvió el favor con puestos. Gómez Gallo, por ejemplo, recibió una cuota burocrática en el Inurbe, Instituto Colombiano de Reforma Urbana. 

Albornoz, por su lado, consiguió una cuota en el Sena de Nariño. Y Albornoz fue quien luego le heredó su curul a la senadora conservadora Myriam Paredes, cuyo hermano recibió de Albornoz más de 150 propiedades de Estupefacientes para administrar. Paredes también está siendo investigada. Así que si se trata de criticar que los congresistas tengan cuotas, Pastrana no es el que pueda tirar la primera piedra.

Pastrana acepta que algunos de sus amigos están siendo investigados por lo de Estupefacientes. Y por eso los conservadores sienten que la denuncia de Pastrana es injusta. Por un lado, ellos sienten que son quienes han mantenido vivo al Partido en los últimos nueve años. Cuando fracasaron las negociaciones de paz en el Caguán, Pastrana salió con un 67 por ciento de imagen negativa. Sin embargo, la bancada conservadora obtuvo en el siguiente período 35 curules y, si se cuentan los movimientos aliados al partido, obtuvieron 50.

En 2006, cuando ya había pasado la reforma política, el Partido Conservador consiguió 41 curules. Además, los azules se convirtieron en el bastión conceptual del gobierno de Uribe, algo así como son hoy los liberales en el gobierno de Santos. Gracias a esta afinidad ideológica con Uribe, los conservadores lograron mantener su poder después del fracaso del Caguán y pese a que la imagen de Pastrana seguía por el piso.

¿Puede de todas maneras Pastrana reformar su partido? Difícilmente. Hoy el ex presidente no tiene poder dentro de la Dirección Nacional conservadora y las últimas elecciones presidenciales son una prueba de esto. Noemí Sanín, a quien él impulsó en las presidenciales, tan sólo obtuvo en la primera vuelta 893 mil votos, el 6 por ciento del total de la votación. La mayoría de los congresistas azules apoyaron a Juan Manuel Santos, y lo que tiene molestos a la mayoría es que sus votos no se tradujeron en las cuotas que esperaban.

Los conservadores que llegaron al gobierno fueron escogidos por Santos y tienen un perfil más técnico que político, como son María Fernanda Campo, Juan Carlos Echeverry, Juan Camilo Restrepo o Carlos Rodado. Y aunque varios de ellos trabajaron en el pasado con Pastrana, no llegaron allí por pastranistas sino por santistas o por sus calidades técnicas.

Samper es un caso parecido al de Pastrana, en el sentido que el Partido Liberal también perdió sus posibilidades de llegar al poder cuando el ex presidente salió del gobierno. Es más, en el 98 el voto por Andrés Pastrana fue en gran parte un voto castigo por el escándalo del proceso 8.000. Y ahora, es el ex presidente quien dice querer recuperar la imagen del partido.

Para Samper, el Partido Liberal está funcionando de forma personalista y no con una propuesta programática para el país propia del partido. Dice que Rafael Pardo está haciendo “más pardismo que liberalismo” y que las bases liberales y populares ya no sienten que el partido represente sus intereses. Culpa a las políticas de apertura económica del gobierno de César Gaviria de haber perjudicado a la población más vulnerable.

Samper, propone entonces, en sus tertulias de ‘Café País’, hablar “de tierras, trabajo, alimentos o agua. O que en Bogotá hablemos y hagamos propuestas sobre seguridad, convivencia ciudadana, trabajo, metro o Sistema Integrado de Transporte.” Dice que Café País sí tiene una intención política, pero no electoral.

“Hoy estamos en el 5 por ciento, en el pasado alcanzamos el 60 por ciento de la votación”, es el argumento principal que utiliza Samper para decir que el liberalismo está en crisis. Pero la debacle arrancó precisamente en su entraña. Después del gobierno Samper, Horacio Serpa, su Ministro del Interior, se lanzó en las elecciones del 98, 2002 y 2006. En las primeras obtuvo 3,6 millones de votos, en las segundas obtuvo 3,5 millones, y en el 2006 obtuvo un poco menos de millón y medio. En el 2006, cuando varios de los congresistas liberales ya estaban en la cárcel por parapolítica, el Partido Liberal no era visto cómo una opción de centro-izquierda. Sobre todo cuando el Polo logró el segundo puesto en las elecciones presidenciales con 2,6 millones de votos.

Ernesto Samper también ha criticado a los congresistas liberales que se pasaron al uribismo por la crisis que vive el Partido. Pero él fue uno de los que también le dio la mano al ex Presidente en su pico de popularidad. En julio del 2006, un mes después de las elecciones presidenciales, Samper aceptó la embajada de Francia que le otorgó Uribe para luego declinarla cuando Pastrana renunció a la suya indignado por el nombramiento. “El señor ex presidente Samper no es solamente mi amigo, sino que ha sido mi jefe político", dijo Uribe en 2006 después de ganar las elecciones. 

Samper tiene razón en que el liberalismo para las presidenciales no mueve votos como antes. La mayoría de los congresistas del Partido Liberal no apoyó a Rafael Pardo en la primera vuelta presidencial del año pasado. Pardo solo obtuvo 638 mil votos, el cuatro por ciento del total. En cambio su partido para las elecciones al Congreso, obtuvo casi 1,7 millones de votos. Pero que lo programático y las ideas no estén en la agenda del Partido Liberal de Pardo, es opuesto a la realidad.

Los liberales no cuentan con Ministerios pero sus proyectos de Ley de Víctimas y de Primer Empleo son bandera de la Unidad Nacional de Santos. Hoy en la noche está programado un evento en el que los 40 candidatos a alcaldías y gobernaciones que ya avalaron firmarán un pacto que los compromete a trabajar por las víctimas, fomentar la participación de las mujeres y los jóvenes en sus administraciones, y preservar el medio ambiente.

¿Qué impacto pueden tener las críticas de Samper en el Partido? Como la de Pastrana, la línea samperista tampoco tiene fuerza actualmente dentro del Partido Liberal. En la última consulta interna, ni Cecilia López, ni Alfonso Gómez Méndez, que representan esta línea frente a la Gavirista, lograron superar a Rafael Pardo. López obtuvo 81 mil votos, Gómez Méndez 211 mil votos y Rafael Pardo 398 mil. La otra liberal muy cercana a él es Piedad Córdoba, pero destituida por el Procurador, tampoco tiene mucho juego dentro del partido salvo en el tema del canje de secuestrados. Y Juan Fernando Cristo, que era de su línea, es ahora mano derecha de Pardo y ha impulsado como pocos la Ley de Víctimas. Samper tiene varias cuotas en la administración de Samuel Moreno, pero con el desprestigio de la administración distrital eso tampoco le ayuda.

Así que como Pastrana, Samper también se quedará viendo cómo el único ex Presidente con verdadera influencia sobre sus partidos (y el de otros) sigue siendo Uribe.

1 comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios de usuarios anonimos llenos de odio y con palabras soéces y/o calumniadores, serán eliminados.