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El redentor crucificado

9 de marzo del 2011 | OPINIÓN| Por: José Obdulio Gaviria

Los paramilitares se creyeron omnipotentes. Hoy están en la cárcel y se están vengando del gobierno, del presidente Uribe, de las Fuerzas Armadas, del Alto Comisionado de Paz.
    Es indefectible que todo hecho histórico tenga, por lo menos, dos caras. ¿Cuál versión quiere usted sobre la persecución, juicio y sacrificio de Cristo? ¿La de Caifás, Sumo Sacerdote; la de Barrabás, criminal canjeado; la de los cuatro evangelistas?

    ¿Cuál visión adoptamos sobre la muerte de Julio César? ¿La de Suetonio, quien cantó su grandeza, heroísmo y nobleza; o la de Shakespeare, quien tomó el punto de vista de los 'tiranicidas'?

    ¿Cuál punto de vista adoptamos sobre la vida y obra de Bolívar? ¿La de Ducoudra Holstein, quien pretendió (¡pobre diablo!) hacernos creer que El Libertador fue un analfabeta, sátiro y cobarde; la de Marx, quien adhirió a esa descripción y la complementó con insultos propios; la de Salvador de Madariaga o Rafael Sañudo, quienes, para adular a España, denuestan con saña de Bolívar; o, nos quedamos con los simples hechos, con la realidad, que demuestra -¡qué duda cabe!- que Bolívar fue el 'genio de América'?

    Hoy, la mayoría de nuestros medios de comunicación adhirieron, inconscientemente supongo, al punto de vista de los criminales, en referencia al fenómeno paramilitar -y, sobre todo, a la apreciación y evaluación de su desmovilización-, no a la que debiera ser primera fuente en la búsqueda de la verdad: los funcionarios -máxime en el caso de una probidad encarnada como lo es Luis Carlos Restrepo-, o las víctimas, o, aun, la base arrepentida de la estructura delincuencial que se desmovilizó. ¡No! Le están creyendo a la hez, a las peores expresiones de la descomposición y la maldad. Ver los titulares de primera página con frases tremebundas y falaces de alias el 'Alemán' y alias 'H.H'; son el pan de cada día. ¡Qué vergonzosa toma de posición!

    Los protagonistas de tanto amarillismo e irresponsabilidad saben muy bien que sus 'fuentes' mienten; que están cobrando venganza contra los que destruyeron su base de poder y les hicieron pagar sus crímenes. Los paramilitares se creyeron omnipotentes; arrodillaron a toda la sociedad; la insultaron con la exhibición impúdica de su riqueza. Hoy están en la cárcel. Claro que se están vengando del gobierno, del presidente Uribe, de las fuerzas armadas, del Alto Comisionado de Paz, de las autoridades carcelarias.

    A los héroes que lograron que acabara la pesadilla paramilitar los tienen hoy en primeras páginas y están citados a interrogatorio, porque los criminales los señalan como criminales. ¡Sí! Es la injusticia recurrente de la misma clase de gente veleidosa y 'principal' que condenó a Cristo; que renegó de Julio César; que maltrató, humilló y expatrió a Bolívar. ¿Por qué iba a esperar algo mejor Luis Carlos Restrepo? ¿Por qué no iba a cumplirse en él aquel designio de que todo redentor morirá crucificado?

    El gobierno de la Seguridad Democrática y las fuerzas armadas han padecido el permanente malestar y ataque contra todas sus realizaciones, en particular contra el proceso de desmovilización del paramilitarismo. Para esos enemigos todo fue malo: los persiguieron militarmente: ¡malo!; los confrontaron políticamente: ¡peor!; lograron desmovilizarlos y concentrarlos en Ralito: ¡cómplices, negociaron su no extradición!, o peor, ¡fue una farsa!; los metieron a una cárcel blanda en La Ceja: ¡alcahuetas, hicieron pactos secretos con ellos!; los mandaron a la cárcel de máxima seguridad: ¡falsarios, cumplan los pactos de concederles cárcel blanda!; los extraditaron: ¡quieren acallarlos o impedir que reparen a las víctimas!

    En medio de la algarabía contra el anterior gobierno, solo se ha escuchado una voz cuerda y solidaria, la del vicepresidente Garzón. Ha pedido "a las instituciones no caer en las estrategias de los ilegales". Bien por él, pero soy pesimista sobre la audiencia que tendrá.

   En fin, pareciera que Uribe, como Bolívar, predicó en el desierto y aró en el mar.

El Tiempo– Bogotá - Colombia

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