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Fiesta para tres

17 de septiembre de 2011  | OPINIÓN | Por: Carlos Andrés Pérez
Los conservadores parece que no se han dado cuenta de que el tren se les está yendo a una velocidad cada vez mayor y que les dejaron sólo el último vagón…
El año pasado decía en este mismo espacio que Juan Manuel Santos quiere pasar a la historia como el hombre que le devolvió la grandeza a un partido de más de 160 años, que estaba al borde de la explosión definitiva. Su intención venía marcada desde el momento en el que la Unidad Nacional se cuajó y el Presidente logró que todos los partidos fueran regularmente a sus desayunos en Palacio.

Desde ese momento hay una colectividad que recibe más atención que las otras, pero eso no ha molestado a la mayoría por una sencilla razón: dos de las otras fuerzas de la coalición están caminando en la misma vía que Santos. Para Cambio Radical acercarse al Partido Liberal ha sido desde el inicio de este gobierno una cuestión de supervivencia, y para una buena parte del Partido de la U llegar al liberalismo, es un paso lógico.

El expresidente del Congreso, Armando Benedetti, dijo hace unos meses que un alto porcentaje de los senadores de la U era liberal, y esta semana ha vuelto a poner el tema al anunciar respaldo de nueve compañeros suyos a una consulta en la que se preguntaría sobre la reunificación del Partido Liberal.

Por los lados de Cambio Radical la cosa está cocinada: sus dirigentes más visibles salen por cuanto medio les abra los micrófonos a mostrar complacencia con la unidad.

Sin embargo, esta reunificación ya no es noticia, porque depende sólo de trámites que después de las elecciones de octubre terminarán por concretarse. Lo que inevitablemente hace girar la cabeza es que los conservadores parece que no se han dado cuenta de que el tren se les está yendo a una velocidad cada vez mayor y que les dejaron sólo el último vagón: la única respuesta que ha tenido el presidente azul, José Darío Salazar, frente a la unión de los tres partidos, es decir que la consulta liberal es muy cara porque vale 17 mil millones de pesos y que el Estado no debería pagarlos.

Se le olvida al senador Salazar que su partido participó en una consulta el 29 de mayo de este año con costos de 70 mil millones de pesos, según lo anunció Germán Vargas Lleras y que el mismo ministro, encargado de los temas políticos del país, dijo que había sido "un fracaso".

El tema no es de recursos (la democracia cuesta), es de oportunidad. ¿En qué están pensando los conservadores al asistir sólo como espectadores a la movida más determinante de la política nacional en muchos años?

El colombiano promedio, sin duda, tiene pensamiento de derecha (con matices obviamente), eso lo muestran todos los estudios de opinión en los que temas afines a esa tendencia ganan terreno. Sin saberlo necesariamente, una buena parte de la población tiene ideas conservadoras.

Sin embargo, el Partido Conservador que -por afinidades- podría seducir a los ciudadanos, se quedó con una venda en los ojos en su cómoda sede del barrio La Soledad en Bogotá, sintiendo cómo tres fuerzas políticas vienen fraguando una alianza que les permita mantener el poder para ellos.

Poder del que terminarán excluidos más temprano que tarde.

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