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Hagan testamento, hermanos

Domingo 26 de septiembre de 2010 Por: Salud Hernández-Mora

La muerte de 'Jojoy', el único ícono que les quedaba a las Farc, no será el fin de la banda terrorista, pero la acerca al abismo
 
La muerte del único ícono que les quedaba a las Farc no será el fin de la banda terrorista, pero la acerca al abismo. Alfonso Cano es el jefe supremo, pero tiene menos carisma que un cadáver.
Sin líderes atractivos, que arrastren, sólo le mueve a la tropa subversiva la seguridad que les proporcionan unas siglas y, a sus mandos, la falta de valor para admitir que fracasaron y que su vida es estéril.

La Operación 'Sodoma' no es una misión de pocas semanas ni un golpe de fortuna. Es el triunfo de la persistencia, la voluntad y el sacrificio.

El general Alejandro Navas, comandante del Ejército, que pasó cuatro años al frente de la Omega, y su amigo, el general Javier Flórez, su sucesor en esa Fuerza de Tarea Conjunta, saben del admirable empeño de sus hombres. 

Durante varios años, miles de soldados peinaron las selvas de la Cordillera Oriental para cazar al símbolo de la barbarie; muchos regresaron en bolsas plásticas y otros mutilados. A ellos se les debe el éxito del jueves. 

Y también hay que hacerle un reconocimiento al presidente Uribe, porque sin su determinación, hace rato que los militares hubieran empacado y abandonado el objetivo de sacar del mapa al 'mono Jojoy'. Así como agradecer que el presidente Santos no se haya dejado seducir por los cantos de sirena que hablan de unos diálogos que sólo darían alas al terrorismo, y continuó la labor para rematar la faena de forma impecable. 

Los demás jefes terroristas irán desapareciendo del mapa. El próximo que veremos reventado, con el rostro sanguinolento e hinchado, será Cano, y luego seguirán otros hasta que la eliminación de la cúpula los deje en el esqueleto, como el Eln, despreciados por el mundo y con el único respaldo de Hugo Chávez, su canal Telesur y el juego peligroso de la senadora Piedad Córdoba y algunos colombianos y colombianas.

Basta leer el titular de la televisión chavista para saber de qué lado están: 'Asesinado el mono Jojoy'. 

Es una lástima que tengamos que alegrarnos de la muerte de un ser humano, pero si no caen ellos, que asesinan, secuestran y extorsionan por sevicia y puro placer, serían innumerables los ciudadanos indefensos, así como nuestros policías y militares, los que sufrirían sus embestidas. 

Cuando una repasa la lista de los mandos guerrilleros fuera de combate y los recuerda en el Caguán, con sus sueños y deseos, en unos pocos casos, y con su prepotencia y cinismo, en la mayoría, le da lástima, pese a todo, que fueran tan ciegos como para desconocer que la guerra solo los llevaría a la tumba. 

Y si no están entre los vivos es por su propia decisión. Pudieron desmovilizarse y la sociedad les habría acogido con enorme generosidad. Iván Ríos, Raúl Reyes, Mariana, Lucero, Domingo Biojó... están enterrados por sus miserias humanas y su cobardía. 

Que no crean los incautos que Cano es diferente al 'mono'. Uno era el belicoso, el intimidante, cierto, pero el otro, el citadino, tiene que seguir demostrando a su gente que no es un blando, que la mano no le tiembla para seguir el legado sanguinario de su compañero de Secretariado. 

Si cede, quedará mal ante los suyos y perderá poder.

Así que no esperen nada nuevo. 

Es imprescindible perseguirlos con mano de hierro hasta arrodillarlos y entiendan que ni Chávez y sus acólitos los pueden salvar, que la única salida digna es decirles adiós a las armas para acogerse a la Ley de Justicia y Paz. 

NOTA. Venezuela no celebra hoy ningunas elecciones democráticas, sino un espectáculo circense con urnas, propio de las dictaduras.

Una oposición amordazada, amedrentada, sin derechos, se enfrenta a un poder omnímodo que siempre gana. 

Porque si pierde, inventa algo para robarles el triunfo a sus rivales, como hizo con el alcalde de Caracas.

Por eso es lamentable que observadores foráneos vean los comicios como si fuesen auténticos y no una gran farsa chavista.

Salud Hernández-Mora


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