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¿Por qué se asiló María del Pilar Hurtado?

25 de Noviembre del 2010 | Bien Conectado | Por Francisco Santos Calderon
El pasado 18 de noviembre la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, se asiló en Panamá. Si alguien se pregunta por qué lo hizo, basta con leer la edición de El Espectador del domingo 20 de noviembre, que publicó el texto completo del interrogatorio que la ex funcionaria rindió ante la Fiscalía General los días 13 y 14 de julio de 2010. 

Y lo acompañó de una crónica con interpretaciones, juicios y comentarios –algunos pueriles, insulsos, de gran ignorancia jurídica y otros abiertamente irrespetuosos- de dos periodistas.

¿Qué garantías puede ofrecer una Fiscalía que filtra a los medios el texto de las diligencias protegidas por la reserva del sumario?, ¿qué clase de periodismo es aquel que se atreve a decidir y a juzgar, sin tener atribuciones para hacerlo, el contenido de un texto judicial obtenido ilegalmente?, ¿cuántas investigaciones adelanta la Fiscalía para determinar cuáles de sus funcionarios filtran información a los medios?, ¿a cuantos han sancionado por esa práctica contraria a la ley?

Desde la época del proceso 8.000 cuando aparecieron voceadores que ofrecían en venta en los semáforos “la indagatoria de Pallomari”, entre nosotros se ha perdido el respeto por el secreto de las piezas procesales. Que no es casual ni accesorio. Es fundamental en el curso de los procesos y en reconocimiento y el respeto de los derechos de los procesados.

Tal vez por eso la Fiscalía no se ha pronunciado acerca de la filtración del interrogatorio de María Pilar Hurtado, ni de tantas otras piezas de los archivos que los propios fiscales sacaron del DAS. Ni de declaraciones o indagatorias y otras diligencias de personas implicadas en el llamado “escándalo de las chuzadas”.
Ese silencio de la Fiscalía contrasta con la locuacidad del presidente encargado y vocero oficial de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Arrubla Paucar, en relación con la doctora Pilar Hurtado. Durante más de dos años el magistrado ha lanzado una verdadera catarata de juicios públicos, descalificaciones y ofensas, contra la doctora Hurtado, cuyo juez es precisamente la Corte Suprema de Justicia que él representa.

Resulta innecesario registrar en detalle todas las piezas de esa historia de declaraciones desafortunadas del magistrado, que está al acceso del público en Internet. Basta citar algunas frases que se permitió esta misma semana cuando Arrubla dijo, refiriéndose a la doctora Hurtado, que Panamá estaba protegiendo al victimario y no a la víctima. “La ex directora del DAS no es ninguna perseguida política y los hechos por los que está siendo investigada podrían constituir un delito común y no político...". "El asilo político es una bella institución del derecho internacional... la cual no puede ser distorsionada y convertida en un instrumento de la impunidad".

¿No hay ahí una contundente confirmación de que la doctora Hurtado no tiene garantías de un proceso transparente?, ¿qué garantías de un juicio imparcial puede tener una acusada que públicamente es víctima del espíritu beligerante y de la actitud persecutoria del propio presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Jaime Arrubla?, ¿su conducta en este caso no riñe a todas luces con la objetividad e imparcialidad que obligan a la justicia?

RCN La radio

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