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¡VA A QUEDAR DEBIENDO!

OPINIÓN|CRISTINA DE TORO| Publicado: Julio 8- 2012

El presidente Santos nos defraudó desde el comienzo, nos asaltó en nuestra buena fe desde el comienzo mismo, cuando menospreció la plataforma política con la cual se hizo elegir.
La lealtad, atributo que mide la dignidad de cualquier ser humano, esa nobleza que nos muestra la calidad del individuo, no la conoce el presidente Juan Manuel Santos.
Como si la crisis institucional y el enrarecimiento del ambiente político desatados a raíz de hundimiento de la desastrosa reforma de la justicia no fueran lo suficientemente delicadas, el presidente Juan Manuel Santos se encargó de echar más leña al fuego, dando esta semana unas declaraciones que no solamente acabaron de complicar el panorama, sino de perjudicar, todavía más, su maltrecha imagen.

En vez de haber aprovechado esos espacios para reconocer finalmente su inmensa equivocación, para presentarles excusas a los colombianos y asumir con humildad su cuota de responsabilidad como cabeza del Ejecutivo (tienen la suya el Legislativo y el Judicial, que solapadamente calla), lo que hubiera contribuido enormemente a apaciguar los ánimos y a facilitar una reconciliación nacional, se volvió a lavar las manos echándoles a los demás la culpa de sus yerros.

Cuándo entenderá el presidente Santos que la pérdida del ministro Juan Carlos Esguerra, a quien prácticamente tachó de incompetente y sobre quien ha descargado una y otra vez toda la responsabilidad, y el "bajonazo" en sus índices de favorabilidad, no fueron el precio pagado por la aceptación de su falta, por el contrario, ese fue precisamente el resultado de no haberlo hecho.

Quién iba a pensar que el hombre que trabajó con denuedo al lado del expresidente Álvaro Uribe en su lucha contra el narcoterrorismo, aquel en quien el expresidente depositó toda su confianza hasta el punto de haberle endosado sus votos y su exitosa plataforma de gobierno para que pudiera alcanzar la primera magistratura, es el mismo que hoy, de la manera más despreciable, se atreve a decir que por ahora no le va a "sacar los trapos al sol" al expresidente y que éste representa la más alta fuente de información negativa del país, inclusive, superior a la que generan los narcoterroristas de las Farc.

Igualmente repugnante que mientras su vicepresidente Angelino Garzón permanece en su lecho de enfermo y hace ingentes esfuerzos para superar las graves dolencias que lo aquejan, fuera capaz de decir en una de las dichosas entrevistas: "le doy esta chiva, estoy evaluando la posibilidad de acabar con la figura de la vicepresidencia, porque era mejor la designatura".

Definitivamente la lealtad, atributo que mide la dignidad de cualquier ser humano, esa nobleza que nos muestra la calidad del individuo, no la conoce el presidente Juan Manuel Santos , y esa carencia es muy grave porque las fallas, las debilidades, son perdonables pero la traición ¡no!

El presidente Santos nos defraudó desde el comienzo, no como dicen algunos que el problema fue que no hubiéramos aceptado que él era el nuevo presidente y que tenía una forma diferente de ejercer, o que hubiéramos pretendido que actuara como el clon del expresidente Uribe. No, el Presidente nos asaltó en nuestra buena fe desde el comienzo mismo de su mandato, cuando menospreció la plataforma política con la cual se hizo elegir.

Engaño que ha dado pie además a que quien fuera su mentor, hoy se encuentre a la cabeza del movimiento Puro Centro Democrático que participará en la campaña política del 2014, apoyando "un gran candidato" a la presidencia.

Ojalá esta división en los movimientos de centro no permita que la izquierda que es auspiciada por el Comunismo del Siglo XXI consiga hacerse al poder, porque las posibilidades de que el presidente Santos sea reelegido son cada día más remotas. Si la popularidad es para gastársela, como él dice, dentro de muy poco ¡va a quedar debiendo!

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