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Alertas tempranas II


Miércoles 8 de septiembre de 2010 Por: José Obdulio Gaviria


Las Farc, autómatas, prefieren disparar o degollar a un gobernador, antes que permitir su liberación

En ambientes criminales, una mirada, alusión o gesto pueden conducir a la muerte. En La fiesta del chivo, Vargas Llosa narra anécdotas sobre 'malentendidos' entre el tirano Trujillo y sus esbirros.
Un condiscípulo y un imitador callejero, por ejemplo, fueron asesinados, pues los áulicos malinterpretaron un gesto de sorpresa del dictador y creyeron que era de disgusto. Los asesinos profesionales no tienen lógica: actúan por reflejos condicionados.

Las Farc, autómatas, prefieren disparar o degollar a un gobernador, antes que permitir su liberación. 

Son zombis, no tienen lazos morales inhibitorios y sus mentes están completamente condicionadas por la propaganda negra que muelen sus 'comandantes' contra instituciones y personas.

¿Cómo, cuándo y dónde reciben los guerrilleros y milicianos el mensaje que los convierte en robots asesinos? 

Cuentan los desmovilizados que, hace años, sus jefes dedicaban largas horas a repetirles como loros los artículos publicados en revistas y periódicos mamertos; pero que hoy, en cambio, tienen a la mano el Internet satelital y pueden leer la farragosa, sectaria y absurda literatura terrorista que inunda la web, o ver sus videos y oír sus emisoras cargadas de insultos y amenazas. 

Cada insulto en la web bien puede, fácilmente, entenderse como una orden de asesinato.

El sector social del uribismo, particularmente nuestros compañeros del sector democrático del sindicalismo, tienen que pasar diariamente por el paredón de fusilamiento moral que montaron las Farc, el Eln (y que antes tuvieron, también, las Auc) en la web.

Han sido sometidos a una implacable campaña de desprestigio antes del 'ajusticiamiento'. Y todo eso lo hacen con el aplauso de sus prosélitos y simpatizantes y ante la indiferencia de muchos ciudadanos a quienes la propaganda ha prevenido negativamente contra ellos.

Hay toda una metodología criminal de la extrema izquierda fácilmente detectable: suelen presentar sus premisas, por más arrevesadas que sean, como verdades incontrovertibles.

Por ejemplo, defender un Tratado de Libre Comercio, o cualquier acuerdo con los Estados Unidos, ha sido, es y será para ellos, un crimen de lesa patria que merece pena de muerte. 

Tengo testimonio sobre la furia de los sindicalistas de la extrema izquierda porque se les metieron al escenario los dirigentes del sindicalismo democrático y desenmascararon ante los parlamentarios demócratas, el "discurso correcto" de la CUT. Por ello, antes de su sacrificio, Germán Restrepo y Giraldo Rey tuvieron que padecer un calvario de sindicaciones, injurias y amenazas. 

Oigamos el boletín de una Central sindical de la extrema izquierda, en comunicado de septiembre de 2007: 

1) 'Desmiente' informes de prensa sobre un supuesto apoyo del sindicalismo colombiano al TLC. 

2) Dice que los voceros del sindicato de Textiles Rionegro, la Asociación de Profesionales de Empresas Públicas de Medellín, el de Frutas del Valle (Giraldo Rey) y el de la Compañía de Empaques de Medellín (Restrepo Maldonado) no representan a nadie y que es muy seguro que sus bases los repudien. 

3) Amenazan a Luis Germán Restrepo, cabeza visible del sindicalismo democrático, porque desenmascaró la campaña de las Farc y sus satélites para hacer creer al mundo que en Colombia hay un sistemático asesinato de sindicalistas por parte del Estado y de los patronos.

"No he visto que se asesine a nadie por ser sindicalista. Ni el Estado, ni los empresarios nos persiguen. Eso lo hacen grupos al margen de la ley, que incluso pelean entre ellos". Así habló Germán ante los gringos.

La campaña contra los cuatro dirigentes fue in crescendo. De los boletines de la central sindical se pasó a las injurias en la página web de los movimientos y personajes más radicales del mamertismo. 

Pues bien. Dos de esos cuatro presidentes de sindicatos democráticos ya fueron asesinados. Sobreviven dos. 
¿Los vamos a dejar solos? 

Nota: las Naciones Unidas acaban de denunciar oficialmente el montaje sobre 'fosas comunes' fabricado por las Farc. ¿Colombia no tiene derecho a que los medios que se hicieron eco del infundio hagan las rectificaciones pertinentes? 

Jose Obdulio Gaviria

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