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León Valencia y la 'justeza' del secuestro

20 de Julio de 2011 | Opinión | Por: José Obdulio Gaviria
Cuando un 'eleno' segaba cabezas y martillaba las cadenas del cautiverio infame, obraba por indicación de Valencia y sus conmilitones del Coce.
    ¿Quién, Dios mío, podrá ayudarnos a entender el affaire León Valencia? ¿Por qué tantos lo protegen? Él 'racionaliza' su pasado criminal, justifica asesinatos, secuestros, voladura de oleoductos bajo el rótulo de políticos, y, en lugar de denuncias penales, recibe aplausos e 'indemnización' del Estado, con la que, según sus ex subalternos, pagaron la compra de un hotel de lujo.

    Y, al contrario: si Valencia señala a alguien, la justicia "se inclina reverente ante sus investigaciones periodísticas", como dijo e hizo el ex fiscal Iguarán.

    La CSJ condenó a varios parlamentarios aduciendo una "tesis" pomposamente bautizada por Valencia como "votación atípica"; una insensatez conceptual consistente en tipificar como delito el aumento de votos de los amigos del gobierno Uribe, y celebrar como epopeya democrática la multiplicación de los votos de la oposición.

    ¿Exagero? ¿Piensan que miento porque quiero destruir al prohombre? León Valencia, en un diálogo con el columnista Sergio Araújo y Julio Sánchez Cristo, en La W (http://t.co/biZoXBm), dijo que ingresó al Eln porque creía "que la vida de los otros se podía segar por la justicia social". Son simples palabras, me dirán sus defensores de oficio. ¿Palabras?

    Colectivos de abogados, amigos de Valencia, importaron desde Alemania, para aplicación exclusiva contra las Fuerzas Militares, las tesis de Roxin, según las cuales los comandantes son autores mediatos de los crímenes que cometan los subalternos.

    ¡¿Ah, sí?! Pues Valencia fue, nada más y nada menos, miembro de la cúpula del Eln. Es decir, cuando un 'eleno' segaba cabezas con su hoz afilada y martillaba las infames cadenas del cautiverio, obraba según indicaciones del Coce, entre ellos de Valencia. ¡No exageres! -ripostarán algunos-.

    Que sea él mismo quien hable. En su libro Mis años de guerra, confesó haber sido responsable de las finanzas del Eln y que para él, el secuestro era plausible y encomiable, porque 'reeducaba' a la víctima y evitaba que el Eln narcotraficara.

    Vean el texto: "Me había convencido de la justeza y de la eficacia del secuestro en los días en que Enrique Buendía lideraba nuestro pequeño grupo en las sabanas de la Costa y hacía vívidas descripciones de la ignominia a la que los grandes terratenientes (...) sometían a los campesinos. (Valencia) había aceptado la necesidad de secuestrarlos, no sólo para obtener recursos económicos para el movimiento, sino para obligarlos a respetar los derechos de los labriegos. (...) Si no se echaba mano del narcotráfico, era obligatorio recurrir al secuestro para conseguir el dinero para sostener la guerra y así lo expresó el cura Pérez (...)".

    ¿Palabras? Valencia se ufana de que el Eln, al decir de Fidel, nadaba en plata:

    "La organización estaba metida hasta el cuello en el secuestro y en la extorsión. (...) Las finanzas del Eln dependían en un 65 por ciento de esa práctica. En 1987 fueron secuestradas 141 personas y en 1988, ochenta y cinco. Los frentes (...) tenían la obligación de conseguir las finanzas para el desarrollo de su propia actividad y debían aportar una cuota de dinero al Coce. (...) El dinero se guardaba en dólares en esas cantinas de aluminio grueso (...) para la leche. Se empacaban al vacío y se espolvoreaban los billetes con Mexsana para protegerlos de la humedad".

    Valencia descalificó la desmovilización de las Auc por no contemplar la reparación de las víctimas y porque 8 años de prisión era impunidad.

    Sus víctimas captaron el mensaje: hoy andan empeñadas en que se califique como secuestro la "reeducación" que el comandante 'Gonzalo' les impuso a la brava.


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