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Dic 10 de 1948
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'De Chávez se puede esperar cualquier cosa': Mario Vargas Llosa

En su paso por el Hay Festival el escritor peruano habló con María Isabel Rueda sobre su obra, Uribe y el presidente venezolano.
Como se lo deben haber dicho muchas veces, maestro Mario Vargas Llosa, no le pido que me crea que entrevistarlo era uno de mis grandes sueños de periodista. (Risas).

Pues eso me halaga y me ruboriza.

¿Le importa que en esta entrevista no toquemos el tema de su maravillosa e inacabable obra literaria?

¡Sobre todo inacabada!

Cosa que nos alegra mucho. ¿Qué se trae entonces entre manos?

Estoy terminando una novela que probablemente se llamará El sueño del celta. Está inspirada en un personaje histórico irlandés que se llamó Roger Casement.

Y fíjese que tampoco voy a hablarle de erotismo, aunque siempre creí que eso sería de lo que hablaríamos cuando lo tuviera enfrente.

¡Menos mal! Ya me estaba sobresaltando con ese prolegómeno.

En esta entrevista le voy a hablar solamente de política. ¿Tengo su permiso?

¡Qué remedio! Ya estoy acostumbrado, porque a los escritores les hacen más preguntas políticas que literarias.

Pero lo hago con confianza, porque particularmente usted ha dicho siempre que un escritor no puede abstenerse de interesarse y participar en el debate de los problemas cívicos y políticos de su entorno...

Si no, no tiene derecho de abrir la boca para protestar, para quejarse. Al mismo tiempo creo que hay un riesgo de que el escritor se involucre mucho en política y se eclipsen las fronteras entre lo que es el trabajo literario y la acción cívica. Muchos talentos literarios han naufragado por confundir esas fronteras.

Y también viceversa...


Desde luego. Pero esta reflexión es importante en estas épocas en las que sobre todo entre los escritores jóvenes hay un gran desprecio hacia la política, porque piensan que para mantener su categoría, su independencia, deben darle la espalda a la política.

Hace 20 años usted fue candidato presidencial en el Perú. ¿Hoy está retirado de la política activa?

Estoy retirado de la política profesional. Yo no soy candidato a nada. Pero no estoy retirado de la participación política como escritor. Escribo sobre política, opino, eso lo he hecho siempre. Y bueno. Nací como escritor en una época en la que era impensable que un escritor le diera la espalda a la política. En los años 50, cuando yo comencé a escribir, estaban de moda las ideas de los existencialistas franceses. Camus, Sartre... Y con la literatura uno podía influir en la historia. Me acuerdo siempre de lo que decía Sartre: "Las palabras son actos". Escribiendo, uno puede hacer una marca en su tiempo para la historia. El escritor no debe vivir como si estuviera fuera de la historia, del tiempo. Va defendiendo aquello en lo que cree, criticando lo que le parece criticable, entonces yo nací con la idea de que con la literatura se podía cambiar la realidad, se podía modificar la vida, y esas ideas hoy en día parecen ingenuas. Pero yo no creo que la literatura sea gratuita. La literatura deja de todas maneras un sedimento que influye en la historia. Hay un tipo de literatura que refleja esa convicción y creo que yo la he practicado toda mi vida y voy a seguir practicándola.

Inevitablemente nos ha llegado la hora en esta entrevista de entrar en el tema colombiano. ¿Qué nos recomienda hacer en esta disyuntiva política en la que nos tiene el presidente Uribe con su segunda reelección?


No creo que tenga nada que recomendarles a los colombianos, ustedes saben muy bien lo que tienen que hacer. Pero vamos a situar el tema colombiano en el contexto latinoamericano. Para comenzar, Colombia no es un país que va mal. Va bien. Mal va Venezuela, mal va Ecuador, mal va Nicaragua. Y creo que es la primera vez, desde que tengo uso de razón, que digo que el gobierno del Perú va bien. Alan García lo está haciendo bien, como lo está haciendo bien Calderón en México, a pesar de todos los problemas. Y Colombia ha dado una batalla exitosa contra el terror, contra el narcotráfico. El presidente Uribe es un gran estadista, que seguiría cumpliendo un papel fundamental precisamente porque sale con una gran popularidad, y además creo que no hay líderes providenciales. Colombia tiene a varias personas que pueden hacerlo perfectamente bien y seguir con esa misma política, pero incorporando gente nueva, joven. Esa es mi modesta opinión, a partir del gran respeto que yo tengo por el presidente Uribe.
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