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Dic 10 de 1948
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Colombia: ¿Cómo vamos a creer en esta justicia?

por Víctor Hugo Malagón* August 27, 2010

¿Cómo vamos a creer en una Justicia que violenta los derechos fundamentales del ciudadano; cómo vamos  a creer en una Justicia que condena sin pruebas y absuelve con ellas? 


¿Cómo vamos  a creer en una Justicia que basa en la cooptación su sistema de ascensos y méritos siendo tan vulnerable a ser también cooptada por intereses ajenos a la búsqueda de la verdad?


¿Cómo vamos a creer en una Justicia que se niega sistemáticamente a cumplir con sus deberes constitucionales como el nombramiento de un fiscal general para Colombia?

¿Cómo vamos a creer en una Justicia en la que algunos de sus altos dignatarios son presa fácil de la corrupción y de carruseles de favores con reconocidos mafiosos?

¿Cómo vamos a creer en una Justicia ineficiente que no garantiza con rapidez,  equidad y eficacia la provisión de uno de los bienes más preciados en cualquier Estado de Derecho?

¿Cómo vamos a creer en una Justicia que le da mayor credibilidad a testimonios de delincuentes y terroristas que a los testimonios de héroes de la Patria?

Desde siempre y para siempre serán muy dolorosos los hechos acontecidos en Colombia aquel fatídico noviembre de 1985 cuando una célula de terroristas de la banda entonces llamada M-19, financiada por los carteles del narcotráfico, decidió tomar a sangre y fuego el Palacio de Justicia en pleno centro de Bogotá,  haciendo rehenes a decenas de compatriotas entre ellos  magistrados de las altas cortes, en una operación que los terroristas curiosamente llamaron “Antonio Nariño por los Derechos del Hombre” que ironía… 

Todos recuerdan en lo que terminó esa operación por los “derechos del hombre”, en un gran holocausto, uno de los episodios más crueles y terribles que recuerde la historia reciente del país.  

Lo más doloroso es que el acto terrorista propiciado por el M-19 sigue cobrando víctimas y sigue hiriendo de muerte a nuestra institucionalidad, pareciera que tarde o temprano los terroristas se salieran con la suya y, lo que es mejor, sin haberse sometido al juicio político e histórico como principales causantes de esa tragedia nacional. 

Por el contrario son los mismos terroristas los que 25 años después fungen como testigos principales en los juicios en contra de los altos rangos militares que actuaron entonces bajo el amparo de la constitución y la ley. 

Pues resulta que hoy un tal René Guarín con un amplio expediente delictivo relacionado con sus nexos con grupos narcoterroristas, es el testigo principal en unos dudosos reconocimientos de personas que supuestamente salieron vivas del Palacio y luego desaparecieron, testimonio que condujo de forma oscura y con actitud solapada a la condena del Teniente Coronel Alfonso Plazas Vega.

Pero claro la noticia atractiva mediáticamente era la condena del Coronel, que el principal testigo tenga un amplio expediente delictivo, ya no es tan atractivo. Los ciudadanos exigen claridad en las toma de decisiones de la Justicia y reciben bofetadas de ella. 

Que tristeza.

* Víctor Hugo Malagón es economista, especialista en política y relaciones internacionales, y profesor universitario.
Fuente: El Nuevo Siglo

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